El umbral
Estoy escribiendo este pequeño diario para documentar un experimento ridículo… o interesante, no sé todavía. Una amiga —que se llama Diana— lleva días insistiendo en que pruebe algo llamado shifting. Según ella, es una especie de sueño lúcido, como meditar pero más intenso. Yo, después de escuchar su explicación confusa, busqué por mi cuenta y entendí que básicamente es una técnica donde la gente intenta sentir que “cambia” de realidad: entrar en un sueño súper vívido, casi consciente, donde viven una versión distinta de su vida.
Es difícil de creer. Más que abrir una puerta a otra dimensión, parece simplemente jugar con tu imaginación. Y claro, más para alguien como yo, que creció en una familia disfuncional que se burlaba de cualquier cosa que sonara a superstición. Pero Diana se emocionó tanto, y me pinchó tanto con el tema, que al final acepté probarlo… solo para callarla un rato, siendo sincero.
Todo empezó de la nada. Estábamos hablando sobre los backrooms y esa sensación rara y fría que transmiten, cuando de repente cambió de tema y me contó que tuvo experiencias “paranormales” haciendo shifting. Dijo que la segunda vez pudo verse a sí misma… y que sintió que algo la acechaba. Conociéndola, es más probable que fuera su imaginación mezclada con miedo, pero igual me dejó con la duda dando vueltas.
Al final terminé investigando los pasos básicos para intentar el shifting. Nada del otro mundo: relajarme, organizar mis horarios, dormir más temprano, evitar interrupciones. Suelo estar ocupado —vivir solo te obliga a eso— así que planeé un día donde no tuviera que madrugar al día siguiente. Y hoy, por fin, llegó ese día.
Empiezo poniendo una playlist suave, apenas audible, para que sirva de fondo y me ayude a relajarme. No sé si esto funcionará o si, como siempre, terminaré quedándome dormido, pero supongo que ya lo descubriré. Me acomodo en la cama y comienzo con la respiración 4-7-8: inhalo por la nariz durante cuatro segundos, mantengo el aire durante siete y luego exhalo lentamente por la boca durante ocho. Repito el ciclo una y otra vez, dejando que mi mente se vaya soltando poco a poco.
Se supone que debo imaginar el lugar al que deseo ir, pero sinceramente no se me ocurre nada claro. Tantos lugares y ninguno me convence… aunque en realidad, me da igual mientras no sea aquí.
Veo una puerta. Para ser franco, la puerta de mi propia habitación. Y, en medio de esta mentalización, la oscuridad de la noche parece invadir mi cuarto. Lo único que puedo distinguir es esa puerta familiar, blanca, con la manija dorada. En algún momento la música dejó de sonar, y no recuerdo cuándo empecé a sostener la manija con mi mano.
Mientras intento entender qué está pasando, escucho una voz femenina del otro lado. Era una voz gentil:
—No creo que te agrade venir acá —dijo con un tono alegre, juguetón y un poco enérgico… aunque escondía cierta preocupación.
A pesar de lo repentino y del sobresalto que me provocó, no sentí miedo. Su voz era tan familiar, como si ya la hubiera escuchado antes, aunque no logro recordar de quién. No lograron salir palabras de mi boca y solo me quedé en silencio, escuchando mi propia respiración.
—Aunque yo considero que es necesario —añadió tras un breve silencio. Esta vez su tono había cambiado: más suave… con un poco de tristeza.
Pude notar cómo la voz se alejaba mientras decía esa última frase y, al mismo tiempo, sentí una presión suave detrás de mí que me atraía hacia la puerta, como si fuera gravedad. Aunque, siendo sincero, solo era mi propio impulso de querer perseguir esa voz; de saber quién era y, por alguna razón, entender por qué sonaba triste.
Un frío sutil me recorrió la espalda; por un instante dudé. Y luego, con el corazón latiendo rápidamente, finalmente abrí la puerta.
Nota: Actualmente tengo 8 capítulos escritos en mis notas.
Si has llegado hasta aquí, ten en cuenta que este capítulo ha sido modificado. La historia originalmente había comenzado como un proyecto corto, pero con el tiempo quise desarrollarla mucho más y convertirla en algo más elaborado.
Así que tenganme un poco de paciencia. Estoy reestructurando y corrigiendo varias partes, y la página a veces tarda bastante en aceptar los cambios.
Gracias por leer y por acompañarme en el proceso.
Espero les guste todo lo que tengo por contarles!!!!








