Chapter 1; ¿Kingdom?
Capítulo 1; Kingdom Arts.
~~~
El sonido de sus pasos contra la tierra era muy diferente ahora que estaba atrapado dentro de Kingdom Arts. Parecía más pesado y aunque aún permanecía de su edad, ahora era ligeramente más pequeño, se preguntaba cómo es que la tierra temblaba un poco en cada paso que daba.
—Ese puente ya lo ví dos veces… — murmuró Pölk exasperado.
No podía decir que estaba cansado, en sus piernas tenía más fuerza que nunca para avanzar, sin embargo. ¿Cuánto tiempo podrían andar en círculos antes de morir? Eso es lo que le gustaría saber. El puente de piedra sobre un río casi seco en medio de la nada lo cansaba, ese mismo puente le parecía familiar dentro del juego. Pero ahora parecía una ruina en comparación a su mejor momento.
En Kingdom Arts, ese puente estaba en un pueblo al norte de su base. Por la zona congelada del Reino Barlban, de enanos de hielo.
—Tengo que cambiar de enfoque…por qué si no…
Soltó un resoplido y se dejó caer de un sentón. Pölk se desperezó. Una ruina de Kingdom Arts… quería decir, ¿Que estaba dentro del juego? O quizá ¿Era el sueño más lúcido que había tenido nunca?
Pölk pasaba horas en ese juego, sobre todo cuando una pandemia azotó al mundo por quinta ocasión y todos se quedaron en sus casas. El encontró lo más parecido a un empleo de medio tiempo jugando, vendiendo oro y materiales por los mismos mecanismos del juego. Además de trabajar para Partys que les hacía falta un tanque excepcional.
Era fácil perderse en un sitio tan vasto, que aunque no fuera tan complicado una vez lo entendías si era bastante preciso con causas y efectos. Muchos no le entendían, pero él consiguió dominarlo bien, por tanto, siempre tuvo un empleo dentro del juego.
Kingdom Arts consistía en crear un personaje y diseñarlo a tu antojo. Dándole clases o cambiando su especie hasta ir subiendo de nivel y llegar al cien. Aunque cada jugador sólo podía tener clases relacionadas entre sí. Un duende no podía ser un dragón, pero un dragón sí que podía elegir utilizar magia elemental. Aunque los duendes tenían habilidades interesantes, la gente a menudo elegía ser dragones, que un pequeño duendecillo que puede duplicar las monedas de oro que recibe cuando está a nivel máximo.
—Si esto es un sueño, me gustaría ser un dragón. — murmuró Pölk observando los árboles moverse.
El chico de cabello negro atribuyó su sueño lucido a pasar esas doce horas diarias haciendo lo mismo. Aunque nunca había tenido un aroma a aire fresco y húmedo del bosque, los sonidos de las ranas y los insectos a lo lejos parecía bastante realista también.
Revisó su inventario y aunque la interfaz aparecía, era muy diferente a como recordaba. Apareció en su visión, como si tuviera lentes de realidad virtual. Luego solo con pensarlo podía inspeccionar sus objetos.
Tenía algunos bastante útiles como pociones de salud máxima, duplicadores de HP, potenciadores de resistencias, anti-venenos y anti-corrupción. Armas, escudos y misceláneos, solo contaba con dos objetos de pago y su equipo de combate. Hubiera deseado soñar que estaba en su fortaleza, dónde tenía todo su inventario, pero no… solo contaba con lo que cargaba en sí cuando iba de farmeo.
Revisó su equipó, casi con desganas, buscando distraerse del hecho de que estaba perdido. Y junto a una imagen suya vistiendo toda su armadura encontró un logotipo que decía “información”.
Lo presionó y entonces se desglosó su ficha de personaje.
Pölk Von Ron. (Mitad-enano)
Título; {Blood-iron colossus}
Enano Variante; Piedra dura; Nv 15
Golem de montaña; Nv 10
Golem rúnico; Nv 10
Monolito: Nv 5
Fortaleza de asedio; NV 10
WarLord: Nv 5
Guardián mágico +10
Mago rúnico +10
Mago misceláneo + 10
Mago de sangre +5
Otros: 10 niveles.
Pölk hizo un ademán con su mano y la pantalla se cerró, no tenía nada útil como objetos de vuelo, si quería escapar volando debía crear sus propios objetos. Pero llevaba rato en ese bosque y no escuchaba nada, ningún animal mágico ni tampoco veía frutas o algo particularmente comestible. Si no tuviera su anillo de sustento debajo del guantelete, daba por hecho que moriría de hambre, agradeció a Dios que ese jamás se lo quitaba.
—Estoy muy jodido ahora mismo…
Decidió levantarse y pensar en una mejor opción para continuar. Tomó aire y extendió su mano equipandose una pulsera plateada con gemas rojas parecidas a rubí.
—Esbirros del Rey Goblin. —dijo Pölk contemplando su objeto mágico.
Era de los pocos objetos de pago que tenía, un objeto de apoyo para tanques sin party, específico para magos de sangre, en este podía invocar aliados permanentes gastando HP en lugar de MP. En otras palabras, invocar a un goblin a cambio de un % de su HP.
La fuerza dependía del nivel que quería para reducir su salud y conseguir uno más fuerte.
«Si elijo a uno demasiado débil, puede que lo maten y no merecerá la pena, tiene que ser uno que sea útil» Pensó Pölk apretando sus labios pensativo.
Extendió la mano hacia delante y abrió los dedos, la pulsera resplandeció como si al objeto lo invadiera la expectativa. Un destello rojizo e intenso como el fuego brilló sobre la gema. Pölk sintió una descarga eléctrica recorrer su cuerpo.
—Esbirro del Rey goblin; ¡Ranger. 30%! — exclamó el chico y una punzada breve de dolor recorrió su brazo.
Cómo si se filtrara por su piel, una gota de sangre cayó de la palma de su mano y cuando tocó el suelo, un pentagrama rojizo se abrió. Con su luz, una pequeña entidad comenzó a formarse.
De aspecto ágil y ojos amatista . Vestía una armadura de cuero sobre un vestido verde pegado al cuerpo. Tenía el cabello de un rojo intenso y parecía apagada, como si su vista estuviera perdida.
—Mierda… es como en el juego, se ve igual… — murmuró observando a la Ranger Goblin.
Una invocación de nv 60, especializada en rastreo y bosques. PSacrificó mucha vida para darle ese poder, pero aún así. Pölk tenía 140 de HP, por lo que la goblin heredó 42 de esos puntos. Y su fuerza escaló acorde.
—Goblin Ranger, tenemos trabajo que hacer. — anunció Pölk con la normalidad de quien le habla una mascota o a un amigo muy cercano.
Los ojos de la pelirroja se abrieron un poco al escuchar su voz. Pero no hubo reacción.
La chica no se levantó. Él sabía que lo escucho, sus orejas puntiagudas y largas se movían al sentir la vibración en la voz del chico.
Extrañado se acercó a ella y se puso en cuclillas.
—Oye…¿Estás ahí? — preguntó dejando caer su mano sobre su cabeza, acariciando su cabello.
La sensación suave de las hebras rojas de su pelo, mezclado con sus dedos le pareció muy agradable, suave como tela fina y espesa como sumergir la mano en el agua. Pero ella seguía sin moverse. El chico se cruzó de brazos y la miró un rato, se preguntó qué podía hacerle falta para que reaccionara.
Estaba viva, pues la veía respirar, los pechos de la chica se ampliaban y bajaban en cada suspiro pesado. Entonces no invoco un cadáver, los ojos amatista de la chica se deslizaron a él, como si comprobará si seguía ahí.
—Hola, te vi moverte, no me ignores.
La goblin pareció hacer un puchero y bajando más su cabeza habló al fin.
—¿Y mi nombre?— preguntó con una voz que parecía entre animada y triste, como una melodía que sube y baja su tono.
Pölk ladeó la cabeza confundido, esa mecánica no estaba en Kingdom Arts, no sabía que debía darle un nombre. Además el nunca le había dado nombre a algo consciente, quizás a un perro o a un gato y a un hamster una vez… pero este murió de la nada una mañana que se levantó a cambiar su comida.
—¿Es en serio?— preguntó el chico y la goblin solo sonrió con aceptación y bajó más la vista, su aire de suficiencia le parecía algo molesto, pero ya estaba harto de caminar. La necesitaba.— Entonces como tú quieras, te llamaré… Krysia. Krysia la goblin.
La entidad verde sonrió y se puso de pie con un saltó ágil, golpeó sus dos pies entre sí y se plantó firme en el suelo.
Sus ojos amatista escudriñaron a su invocador, luego sonrió con amplitud, mostrando una fila de colmillos afilados que se apretaban entre sí. Cuando se movió, sus ropas y su cabello desprendieron un aroma parecido al césped fresco y a una tarde de lluvia.
La sentía como un espíritu de la naturaleza.
—¡Krysia! — repitió ella asintiendo con mucha fuerza— ¡Eso me gusta! ¡Krysia! ¡Krysia!
Pölk se sujetó la mejilla con la palma extendida de su guantelete, Krysia era fascinante, pero no por eso menos extraña. Su figura era curiosa, atlética y fuerte, pero algo baja, incluso para el que apenas alcanzaba los 1.7 si era generoso. Parecía atractiva, lo cual distaba mucho de la palabra goblin que conocía. Quizás porque no era un hombrecillo verde de aspecto espeluznante, si no una chica casi normal… solo con rasgos depredadores.
—Krysia, necesito que encuentres una ruta para salir del bosque, camina junto conmigo y dime a dónde ir. — ordenó el chico y ella hizo una posición de firmes como si fuera una soldado.
— ¡Ayoo~! — contestó con felicidad y se dió media vuelta.
Ella apuntó con un dedo hacia delante y sus ojos brillaron en un tono verdoso muy llamativo. Una corriente de viento la rodeó.
—¡Wind Path! — exclamó la chica. El viento comenzó a soplar, para fastidio de Pölk, el viento no siguió el camino, si no que en su lugar. Se metió entre los árboles. Perdiéndose entre la maleza.
La chica dio un par de brincos alegres al encontrar la ruta al instante, lo cual hizo a Pölk desviar la mirada, pues sus atributos estaban apenas contenidos por su vestido. Además, estuvo junto al camino correcto todo el tiempo y no pudo verlo.
Hizo un gesto para que ella caminara, él revisó que tuviera todo en su sitio, un reflejo de la vida real de olvidar su cartera.
Mientras caminaban la chica tarareaba, avanzando con los ojos cerrados. Esquivando ramas y surcos de arbustos.
Ahora que sabía que llegaría a un sitio, el chico atrapado dentro de Pölk al fin obtuvo un momento para preguntarse qué demonios pasaba a su alrededor.
La chica delante suyo parecía muy real, su cabello, su aroma, las plantas y el viento. Todo parecía una realidad que distaba mucho de lo que conocía.
Comenzó a analizar los pros y los contras de la situación. Si estaba en un sueño lúcido despertará en cualquier momento, pero si no lo era… ¿Qué fue de él? No podía estar atrapado en un juego que se coloca en una PC, sentado en un escritorio, eso no tenía sentido. Un recuerdo borroso invadió su mente, Pölk dió un paso muy fuerte que hizo temblar la tierra, Krysia dió un respingo y se abrazó a un árbol cercano.
—¿¡Maestro Pölk!?
El no la escuchó, recordó algo de unas horas antes, estaba tosiendo y comenzaba a tener temperatura elevada, el creyó que era una gripe estacional, típica del tiempo de frío. Decidió no ir al médico para ahorrarse unas monedas, como siempre hacía y no pasaba nada.
«¿Podría ser que me haya matado el virus?»
Aquella cepa de la gripe provocaba una subida abrupta de temperatura, seguido de dolor de cabeza y estornudos.
«¿Me mató el virus y vine aquí?» pensó para sí, completamente descolocado.
Krysia comenzó a ondular su mano frente al rostro del chico,tratando de llamar su atención.
—¿Pölk? ¿Maestro Pölk? ¿Señor Pölk? ¿Po?
El chico cerró los ojos y sacudió la cabeza, no quería pensar en qué su cuerpo murió. Porque de ser así, explicaría porque tenía el sueño más lúcido de toda su vida, porque era el último sueño que tendría.
Un escalofrío recorrió a la gran fortaleza como si ésta se debilitará y estuviera por derrumbarse. Tropezó a punto de caer.
Krysia se deslizó a su lado, con un enorme esfuerzo y usando todo su cuerpo logró mantenerlo en pie, aunque su rostro se puso rojo. Parecía que explotaría.
«¿Despertaré y moriré? ¿De la nada todo terminará? ¿Qué está pasando?» pensó con urgencia.
Su vista se deslizó a un lado y Krysia tenía los ojos en blanco, usando toda la fuerza posible para sostenerlo. Pölk agarró fuerza y se echó para atrás, la chica soltó un jadeo fuerte, derrumbándose hacia delante.
Pölk decidió utilizar una habilidad de su clase monolith, el Stone Hearth, le permitía reprimir sus emociones y miedos. La uso para detener su acelerado corazón que latía desbocado presa del miedo.
—~Es… pesado…~ — murmuró la pelirroja agotada y aún enrojecida de sus verdes mejillas . Al jadear sacó su lengua púrpura. — ¿Está bien, Maestro Pölk?
El chico asintió con la cabeza, despacio, como si todavía no pudiera creer que la estaba escuchando. No podía decirle que se moriría, porque no sabía que pasaría con ella si lo hacía y no quería asustarla.
Hasta entonces esa explicación era la más coherente. Estaba teniendo un sueño lúcido antes de morir.
—¡Haaaa menos mal! Su armadura es muy pesada, sus pisadas son lo que aleja a todos los animales en primer lugar. — señaló ella y se dejó caer en el piso, adolorida.
Su peto iba más allá de la adamantita, se llamaba “Steel outside of spectrum“. Era lo que seguía en dureza para los equipamientos de nivel divino. El único inconveniente siempre fue su densidad, que solo las clases de golem podían levantar.
Pölk soltó un fuerte resoplido y se dió una palmada en el rostro, una tan fuerte que sus mejillas se enrojecieron, se lamentó en su interior por si mismo, pero aún cabía la posibilidad de que no moriría y amanecería en el hospital.
—Ahora que lo mencionas…Es por eso que no había animales cerca… vaya … — Balbuceó Pölk, dicho de esa manera, ahora era lógico que justificaba el que nada se le acercará.
La chica asintió con firmeza y comenzó a masajear sus verdes y adoloridos brazos.
—Debo cambiarme entonces. — dedujo Pölk y se quitó su peto y dejó caer sus armas.
Cuando la armadura tocó el suelo, el piso tembló con fuerza y de no ser porque ya estaba en el suelo, Krysia agradeció por eso pues habría caído seguro.
Ella levantó la vista y encontró que su invocador ahora se quitaba la camisa delante de ella.
Los ojos de la chica lo escudriñaron y cuando se vió descubierta desvió la mirada. Comenzando a silbar contemplando el bosque, le parecía un gesto bastante desvergonzado mirarlo. Carraspeó y contemplando un pajarillo que surcaba el cielo a enorme altura habló a su maestro.
—Maestro Pölk… pensé que sería diferente… — comentó la goblina. — algo como menos en forma porque no podía salir de aquí.
—Las clases son muy importantes y yo estoy especializado en la defensa. La orientación es algo problemático.
Pölk no le dió más importancia, porque no lo había pensado, tenía la camisa levantada mientras inspeccionaba su inventario. Se detuvo y la miró un momento, la chica parecía esforzarse por no poner atención. Pölk se miró así mismo y entendió lo que pasaba.
Pero claro, era porque no era suyo en primer lugar, su “yo” verdadero jamás había estado tan en forma. Por lo que no pensó que podría verse atractivo.
— Discúlpeme, Krysia. — dijo Pölk apretando su camisa hacia abajo. — Ya puedes mirar.
Al revisar su inventario decidió usar armaduras de cuero y tela con efectos positivos. Eran mucho más ligeras y útiles para ir de aventura, no quería ir por el mundo caminando a paso de tortuga, mucho menos cuando creía que podría morir en cualquier momento.
—No se preocupe, no se preocupe, usted es mi maestro así que está bien— balbuceó la Goblin sonriendo y entrecerrando su vista depredadora hacia Pölk.
La vio relamerse los labios. Decidió ignorar eso.
Pensó en que si moría, dejaría atrás todo, había una chica que le gustaba fuera de Kingdom Arts, pero tenía mucho tiempo que no la veía, más de un año quizás. Esperó de todo corazón que estuviera bien.
— Lo siento por eso, pero aún tenemos que salir de aquí. — añadió él con una sonrisa tenue, casi apagada y la Goblin pareció estar de acuerdo.
Ella se giró sobre sus talones y repitió su hechizo de “Wind Path”. Guiando a Pölk varios kilómetros hasta que llegaron fuera del bosque, a pies de una montaña rocosa. En el camino encontraron dragones diminutos, cerdos salvajes, ciervos de cornamentas magníficas y animales que él no podría describir.
Había uno cosa que parecía una planta, sin embargo, al acercarse, intentó envenenar a Pölk arrojando veneno. No lo consiguió pues no le hizo nada, sus altas resistencias lo curaron de inmediato apenas recibirlo. Aún así, no era una criatura de Kingdom Arts.
—Bien, salimos del bosque, pero del otro lado de esta montaña hay más bosque. —explico la goblin, haciendo un giro con sus dedos, ilustrando que habría bosque en todas direcciones.
El enano pensó en que hacer a continuación, observando sus alrededores, una quietud sólo interrumpida por el movimiento de los árboles le relajó un poco. No era un mal lugar para morir después de todo. Pölk tomó un fuerte suspiró, si ese era su último sueño, quizás debería estar agradecido por la vista.
—Es bonito, ¿No crees? — preguntó Pölk sentándose en una roca.
La chica asintió, aunque su mirada estaba detenida en Pölk esperando alguna orden, ella amaba los bosques y la densidad de los árboles.
—Si, bastante. — contestó con placidez, dejando caer su verdoso cuerpo sobre otra roca.
El chico de cabello negro comenzaba a preguntarse si debería hacer algo respecto. Observó el muro de roca sólida detrás de ellos, no era una montaña muy grande, pero estar rodeado de nada más que árboles podría ser un problema para él, pues él viajaba lento y además no quería alejarse mucho de aquel puente donde apareció.
— Oye Krysia, puedo confiar en que si quisieras volver a ese puente llegarías, verdad? — indagó entrecerrando los ojos.
La chica Goblin rodó sobre su roca y se dejó caer de panza sobre la hierba, sujetó entre ambas manos sus mejillas y miró al chico con una expresión tranquila.
—¡Si! Puedo memorizar todo el mapa donde estoy. — explicó la ranger.
El chico sonrió satisfecho.
—Bien, en ese caso me gustaría que explores la zona a máxima velocidad, yo esperaré aquí. — ordenó Pölk con seguridad.
El chico se cruzó de brazos y le levantó un pulgar a la goblin.
—Se que anduviste lento porque te seguía, puedes estirar las piernas. — añadió el chico. — Ah y si encuentras humanos o asentamientos de cualquier otra cosa, no los mates ni te dejes atrapar. Cuando vuelvas aquí habrá una casa.
La boca de la goblin dibujó una “o” perfecta, los ojos amatista le resplandecieron con la emoción de un niño. Se puso de pie de un saltó y preparó sus flechas y su daga.
—¡Muchas gracias!— exclamó Krysia, salió disparada a una velocidad de vértigo, aunque Pölk podía seguirla con la vista, no podría atraparla aunque quisiera.
El chico miró la montaña y levantó su mano usando la pulsera del Rey Goblin una vez más.
«Esta vez solo será el 25%» se dijo así mismo.
—¡Esbirro del Rey goblin! ¡Herrera; 25%! — gritó Pölk con fuerza, su voz vibró pues está vez un intenso dolor le recorrió el cuerpo, haciéndolo caer de rodillas.
Sus ojos se volvieron blancos y su mente se nublo ligeramente, con una sombra que se cernía sobre su vista.
«¿Qué carajos?» pensó con urgencia.
El no lo sabía, pero había sacrificado un poco más de la mitad de su HP y a diferencia del juego, Pölk no recuperaba HP solo con quedarse quieto e inmóvil, si no que iba a necesitar más tiempo para que su armadura y sus runas sanarán por completo su desgaste. Aún así, el círculo mágico se formó delante de él.
Una silueta de cabello negro con retoques de algo plateado se formó, hasta revelar a otra chica Goblin, está llevaba un overol de trabajo y justo a su lado aparecieron un par de guantes y un martillo. En sus brazos brillaban runas.
La chica tenía alrededor del nv50, con una expresión serena miraba sus manos, como si existir en ese momento también fuera una sensación nueva para ella.
—Te llamaré Linnea, por favor levántate… — murmuró mientras la observaba despertar.
Pölk esperaba ver a una segunda Krysia, pero no, ella parecía diferente, incluso tenía un semblante más calmado y relajado. La generación de goblins por el objeto mágico eran al azar, pero ellas tenían diseños que él jamás había visto. La chica abrió los ojos y se puso de pie, mirando a su maestro con la atención de un felino.
—¿Maestro… ?— preguntó la chica con una vista casi vacía. Tomó su masa y sus guantes, preparándose para combatir.
— No, no, nada de eso, vamos a construir. — se apresuró a decir Pölk sujetando su martillo.
Frente a ella aparecieron algunos materiales que Pölk tenía, de los pocos que poseía. Unos cuantos lingotes grandes de hierro, piedra caliza y sacó un núcleo de cobre que guardó de nuevo en su inventario. Ella los inspeccionó con la vista, luego tomó un lingote y se sorprendió al descubrir que estirando una parte del lingote este se transformaba en sus manos como la goma.
Linnea miró a Pölk con un brillo en los ojos que le recordó mucho a Krysia.
—¿Que tan alta la quiere?— preguntó ella.
Al ver esa mirada emocionada, Pölk sabía que había encontrado a su constructora. Solo quería una casa pequeña de momento, por si debían avanzar más.
—Dos pisos estarían bien, por si necesitamos dónde volver…
Linnea asintió, dejó caer su mazo que hizo al piso cuartearse. Su maza terminó por enterrarse un poco en el suelo. Pölk resopló contemplando la fuerza de la chica. No podía culparla por querer combatir apenas salir.
Aunque su intención era ayudar a construir, poco a poco le resultó más difícil. Su cuerpo estaba cansado por la pérdida masiva de HP por sangrado.
«Ser un mago de sangre, tampoco fue tan buena idea…» maldijo Pölk en su interior.
Linnea construyó una silla con algo de madera del bosque y la goblin herrera se puso a construir una base alrededor el. Dando miraditas de vez en cuando a su pálido invocador, tratando de cumplir su misión de construir un refugio.
Le llevó tres horas construir el refugió, o eso pensó Pölk ya que por un momento, se quedó dormido.
—¿¡Haaa!? ¿¡¡Quien es ella!!? — exclamó Krysia y dió un pisotón, despertando al invocador abruptamente.
Caminó con rapidez hasta plantarse frente a Linnea. La otra chica infló el pecho y la empujó hacia delante con las manos extendidas.
«¿Qué está pasando?» La cabeza del golem de montaña dolía como si una enorme roca lo hubiera golpeado.
—¡No se me acerque tanto! ¿Quién eres? ¿Es un intruso?— preguntó la Herrera quién dió un paso hacía atrás y sujetó su martillo.
Con la mirada furiosa en sus expresivos rostros, ambas gruñían y se retaban, esperando una indicación de Pölk por atacar a su oponente. Krysia pasó su lengua por sus colmillos y sujetó una flecha. Linnea apretó su agarre al martillo.
—¡La mataré!— espetó sujetando su flecha, hasta que la partió por la mitad.
— Soy quien construye la casa del maestro — respondió la nueva goblin. Señaló a Krysia con el dedo índice —¿Quién eres tú?
Pölk se sujetó el entrecejo. El pensó que al igual que en el juego, se reconocerían como aliados al ser invocados del mismo objeto. Pero no.
«Creo que hice mal al traer goblins…» se lamentó Pölk, pero ya era demasiado tarde.
—¡Detenganse ustedes dos!— gritó Pölk con fuerza, su potente voz de barítono hizo a ambas estremecerse y ponerse rígidas como un palo. El chico se llevó una mano a la cien, cerrando los ojos con fuerza— Krysia, ella es Linnea, una Herrera que nos ayudará a construir un fuerte. Tengo un dolor de cabeza horrible por gastar mucho HP, ¿Quieren callarse, por favor?
Krysia miró a su maestro con atención, la piel estaba pálida y podía ver resequedad en sus labios. Si la invocación de su compañera era igual a la suya, entonces eso le decía que Pölk estaba debilitado o al menos a esa perdida de HP le atribuyó el desmayo anterior que casi la aplasta.
—Maestro… — murmuró acercándose a su lado, puso una mano en su hombro con delicadeza.
— Él está descansando, estoy construyendo esta casa alrededor de él. — explicó la goblin de cabello negro.
Linnea sujetó una gran piedra como si no pensara nada. Luego al apretar sus dedos en la roca, está se destruyó y formó un bloque de piedra. Sus habilidades le permitían la construcción rápida transformando materiales en lo que ella deseara. Gracias a ella, Pölk estaba sentado sobre una silla de madera.
— Ya…veo…No podemos conseguir ayuda si algo le pasa… — balbuceó la goblin, pues en su búsqueda, no encontró pueblos o asentamientos a más de cinco kilómetros a la redonda.
— Oye, Linnea…Krysia… Voy a dormir un largo rato, ya me tomé una poción de HP, pero parece que la pérdida de sangre es algo diferente a la salud… estaré bien si descanso. — dijo Pölk quien ahora sonaba adormilado— Hagan una base aquí, estarán a salvó y déjenme dormir en un lugar cómodo… Yo…
Pölk levantó la vista y poco a poco comenzó a ver a ambas goblins borrosas, el rabillo de su vista oscureció y sus párpados se tornaron pesados, hasta que al final cayó rendido. Quedó profundamente dormido.
***
![Eres mía [#1]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_4344f13bc3a0abb8b1c504d5bd3ac0a3.jpg)







