Prólogo
Rebecca Armstrong a sus veintiséis años de vida se entero que padecía de una enfermedad genética.
No había ninguna cura para ello y sólo le esperaba la muerte.
Antes de morir, muchas personas vinieron a verla, pero la que más la impresionó fue Freen Chankimha.
Freen era su vecina, una chica con sindrome autista.
En ese momento, su cara con cicatrices de quemadura se veia desesperada.
—Yo... he estudiado todo tu historial médico, pero no tengo forma de salvarte”
—¿Eres doctora?
—No lo soy...
La enfermedad de Rebecca, era genética. A menos que se cambiara el gen, no había posibilidad de cura.
Sin embargo, Freen fue la única persona que intentó curarla después de que cayera enferma.
—¿Por qué vas a curarme?
—Quiero casarme contigo.
—Si te casas conmigo, pronto te quedarás viuda.
—Yo... quiero casarme contigo.
Freen tiene problemas cognitivos, no puede expresar muy bien lo que quiere decir y solamente puede repetir las palabras que ha escuchado una y otra vez.
Tiempo después, Rebecca falleció.








