YOONMIN, Genoma 7

Sinopsis

El mundo ABO parece estar destinado a la extinción. Sin embargo, Min Yoongi jamás permitirá que eso pasé.

Genero:
Scifi
Autor/a:
Yoonmin
Estado:
hace 3 días
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

A lo largo de un pasadizo, siete hombres avanzaban con pasos firmes y resonantes.

Aquel encerrado lugar, envuelto en un aire gélido capaz de congelar la piel en cuestión de segundos, estaba custodiado por oficiales vestidos con impecables uniformes militares. Permanecían erguidos, con barbillas alzadas y miradas fijas al frente. Sus rostros lucían tan fríos que parecían no tener alma.

Al llegar al punto final de su recorrido, los siete hombres se detuvieron en seco. Y, en sincronía , los oficiales rápidamente ejecutaron un saludo militar. Golpearon el suelo con los pies y alzaron la mano a la altura de la sien.

—Bienvenidos a Xeltron, señores.

Saludó el Teniente Mayor con voz profunda y solemne.

El centro penitenciario de Xeltron es la famosa y despiadada prisión de todo el país, que cuenta con un estricto régimen de vigilancia respaldado por una seguridad exclusiva y tecnología avanzada. Además, la vida dentro de este lugar se considera la más dura e inhumana en todo el mundo. Ningún preso ha logrado escapar de este lugar, ya que el edificio fue diseñado de tal manera que los reclusos no pudieran establecer ninguna conexión entre sí. Era la prisión también llamada: “La profundidad del infierno”.

—Teniente Mayor.

El líder opositor habló con una voz áspera, mucho más intensa que la del teniente mayor, y tan imponente que alteró profundamente el ambiente. Por un momento, incluso hizo tambalear las posturas rígidas de los otros guardias. Este impacto fue producto de una feromona extremadamente poderosa, característica de un Alfa Superior, la máxima clasificación en la genética humana.

El Teniente Mayor observó a su semejante y detalló su aspecto.

La existencia de esta especie es excepcionalmente rara, y cada nacimiento en su linaje es considerado de inmenso valor. Son admirados como reyes innatos del mundo natural. En la actualidad, los pocos que existen son líderes sobresalientes que han alcanzado la cima gracias a sus extraordinarias habilidades. Sin embargo, lo que realmente los eleva por encima de todos los demás es su herencia biológica, glándulas de excelencia pura, capaces de dominar y subyugar cualquier sistema.

Al contemplar al alfa de rango alto que yacía ante él, el Teniente Mayor notó que su apariencia era impecable, mostrando los 27 años de edad que tenía. Este joven había alcanzado lo que nadie más a su edad, ser nombrado “General de élite,” el título militar más prestigioso y emblemático del país. Su logro era tan sobresaliente que el Teniente Mayor sentía la necesidad de mostrarle respeto, no solo por obligación legal, sino también por convicción personal y admiración auténtica.

—Traigo una orden de la corte suprema—anunció el Alfa Superior con una voz fría y autoritaria. —Espero que no haya ningún inconveniente.

El Teniente Mayor, un Alfa de Rango Medio, se sintió intimidado por la poderosa presencia que se percibía levemente en el aire. Sin embargo, manteniendo la compostura, respondió con calma:

—No existen inconvenientes en mi jurisdicción, General.

Aseguró con firmeza el Teniente Mayor. Añadió con un tinte de arrogancia:

—El prisionero está en la sala de interrogatorios.

El Teniente Mayor condujo a todos los presentes a un área exclusiva, donde al abrirse las puertas con cerradura eléctrica, se desplegó un amplio salón con seguridad reforzada. El personal vigilaba continuamente el lugar. Avanzó más allá, desvelando al objeto de interés, una persona.

—Ahí lo tiene —indicó el Teniente Mayor con un aire de complacencia maliciosa en su rostro—. Es todo suyo.

Dentro, un recluso de complexión delgada y aspecto enfermizo estaba sentado en una silla, con la cabeza inclinada en aparente tranquilidad. Sus manos estaban bloqueadas, y sus pies asegurados. El uniforme plateado que vestía era peculiar, ya que no solo lo cubría por completo, sino que también funcionaba como una herramienta inteligente para mantenerlo inmóvil. Cuando el Alfa Superior, quien había solicitado una reunión con el prisionero, ingresó solo, las puertas se cerraron automáticamente tras él.

Un sonido retumbante resonó en el espacio.

La sala estaba vacía. El silencio dominaba el lugar, y la penumbra emitía una inquietante sensación. De pronto, una voz emergió desde la oscuridad, siseante como la lengua bífida de una serpiente:

—¿A qué debo el honor...? Coronel Min.

Una larga pausa flotó en el ambiente.

Luego de un silencio tensionante, la figura oculta en las sombras retomó la palabra con una voz oscura:

—Esperaba que hablar con usted fuera un alivio frente a la incompetencia que impera en esta prisión. Qué decepción tan grande.

La mirada fría podía helar el corazón de cualquiera con miedo, como un demonio con una sonrisa mortalmente maliciosa. Al cruzar sus ojos, uno sentiría que está viendo el infierno mismo. Pero lo más sorprendente no era su apariencia amenazadora sino la categoría genética de sus glándulas “Grado inferior: Omega-0,” el estatus más bajo y sin mérito en toda la jerarquía viva.

El Coronel Min dejó que el silencio se alargara un instante, antes de alzar la voz:

—¿Decepcionante?—se inclinó ligeramente hacia adelante, su mirada atravesó al prisionero con intensidad. Sus ojos, dos gemas doradas, brillaban: —Quizás hoy sea decepcionante... —murmuró, manteniendo esa mirada fija y felina en el rostro del otro. Luego, su tono amenazante se deslizó por el aire, pesado y frío como una daga afilada—. Te garantizo que el día de tu ejecución no lo será. —Hizo una pausa que permitió que sus palabras calaran hondo. Como Alfa Superior, su presencia era asombrosamente cautivadora, dotada de un poder abrumador, digno de su naturaleza—. Te prometo que será tan emocionante y sangrienta ,...que jamás lo olvidarás.

El recluso se relamió los labios, esbozando una sonrisa torcida antes de responder audazmente:

—Coronel Min, su promesa suena tan encantadora que realmente me entusiasma—dijo con una falsa ilusión—. Pero odio decepcionarle; tengo asuntos más urgentes ese día en particular, ya sabe, como “conquistar el mundo” o “exterminar a todos los Alphas de este planer”. Aunque, si lo prefiere, podemos solucionarlo de otra manera; podría matarme ahora y ahorrarnos problemas.

El Coronel Min lo observó por un momento. El prisionero volvió a hablar:

—Ahora lo recuerdo. El Coronel Min es tan honorable que no puede recurrir a tal alternativa sin una orden de la Corte Suprema. Eso es admirable, pero también su mayor debilidad. De todos modos, lo considero un fracaso. Si bien su padre, el Comandante General, era un Alfa Superior, uno de la peor calaña, al menos era hábil y competente. Como su hijo, no serías más que un simple insulto para él.

Un fuerte estruendo resonó en la sala. El hombre en la silla fue alzado brutalmente por el cuello. El Coronel Min lo estranguló con una mano con intenciones casi mortales. Murmuró con aspereza:

—Mírame a los ojos y desafía mi voluntad. Soy perfectamente capaz de romperte el cuello con esta mano. Pero no soy tan generoso como para darte una muerte tan privilegiada. ¿Y sabes por qué? Porque antes de tu final, tengo un espectáculo muy especial preparado solo para ti.

—No sabía que mi humilde persona mereciera tanto de su atención como para preparar tal espectáculo. Coronel Min.

El Coronel Min inclinó ligeramente la cabeza, con una sonrisa fría y calculadora. —Y por esa consideración especial que te tengo —respondió con calma—, espero que toda tu rebelión también pueda asistir.

La burla desapareció del rostro del prisionero.

—¿O qué? —preguntó cautelosamente.

El Coronel Min alzó la mirada, con unos ojos felinos insaciables. —O tendré que ir yo... —las últimas palabras salieron como un susurro siniestro—directamente a cazar víboras despreciables.

Silencio violento.

El Coronel Min volvió a decir lenta y crudamente: — Voy a cazar a toda tu gente. Esa que con tanto esfuerzo has organizado, esa a la que tanta dedicación le has dado, los cazaré a todos, y frente a ti, los descuartizaré uno por uno. Les quitaré la piel, les arrancaré los brazos y las piernas, y cuando esté satisfecho con el deleitable canto de sus lamentos, les arrancaré la cabeza. Correrá tanta sangre que llenare una tina y a ti te ahogare en ella, entonces...finalmente te irás al infierno sabiendo de lo es capaz un verdadero hombre sin corazón. Estoy seguro que mi padre estará muy orgulloso de mi, allá,...en el infierno.

El hombre en la silla se quedó quieto mientras miraba detenidamente los ojos del Coronel Min, ninguna emoción se pudo ver a través de su rostro. Su boca se curvó hacia arriba tranquilamente.

—¿Sabes cuál es su error, Coronel Min?— dijo con una convicción palpable. —Subestima mi poder. Soy visto como la mayor amenaza de este mundo y pronto seré quien gobierne a la humanidad con un poder ilimitado. Crearé un sistema nuevo, uno sin divisiones sociales ni categorías genéticas como alfas, omegas o betas. Y si para alcanzar mis objetivos debo ensuciarme las manos con la sangre corrompida de los gobiernos, lo haré. Mataré sin compasión. No obstante, jamás he provocado la muerte de alguien que no fuese culpable o merecedor de castigo. No tengo rencillas personales con usted, pero si insiste en cruzarse en mi camino, no me dejará más opción que eliminarlo.

—Y yo, hombre que ha jurado proteger a su país, no permitiré tu demente plan. Como el hijo de un general auténtico al que mataste, no descansaré hasta que sientas el dolor que sentí al ver la cabeza de mi padre en una caja. También me encargaré de arrancar la tuya —pronunció solemnemente el Coronel Min—, aunque sea lo último que haga.

El prisionero escuchó, murmurando suavemente: —Tu padre... —sus labios se torcieron— tu padre era solo una rata despreciable sin derecho a vivir...

Un golpe resonante cortó el aire cuando Min lo abofeteó con fuerza, girando la cabeza del hombre Omega hacia un lado. A pesar del golpe, este continuó sonriendo: —La vida está llena de sorpresas, Coronel Min, y será ella quien le muestre por qué la vida de su padre no valía nada. El destino le pondrá en mi misma posición aquel día cuando apunté su cabeza. Comprenderá que apretar el gatillo a veces es lo mejor para todos; de lo contrario... sufrirá las consecuencias.

Por primera vez, el prisionero mostró una satisfacción genuina al hablar.

—Imagino un mundo mejor, con gente más noble que tu padre, donde la convivencia sea pacífica e igualitaria, sin violencia ni discriminación; donde todos tengan iguales oportunidades y derechos básicos.

—No al precio de la muerte de mi gente —replicó el Coronel Min con desafío. —Dices querer un mundo sin jerarquías alfas, omegas o betas, pero buscas cambiar nuestra naturaleza para tus intereses. Entonces dime, ¿cómo planeas transformar el mundo entero? No te ilusiones demasiado; no eres un dios.

—Nada es imposible, Coronel Min. Y la cuenta regresiva para el fin de todos los que están en mi contra comienza ahora,...con su muerte.