Personalizar legibilidad
Aa

Love Bet [YeHyun/YeKyu]

Sinopsis

Cho Kyu Hyun tiene veinticinco, lo que significa que ha vivido toda su vida siendo un omega incompleto. Sin una causa médica que lo explique, Kyu Hyun es un omega que no puede producir feromonas ni reaccionar a las de los demás alfas y omegas. Como si no fuese lo suficientemente malo, es probablemente el único omega en todo Corea del Sur que jamás ha experimentando su primer ciclo de celo, lo que también significa que jamás podrá encontrar pareja. Sí, las cosas no pintan nada bien para este jovencito testarudo, y, mayormente, irresponsable. Kyu Hyun tiene un compañero de trabajo al que no soporta, su nombre es Kim Jong Woon, quien, para variar, es un alfa. Una noche, después de haber tenido otra discusión con Jong Woon, inesperadamente, el celo de Kyu Hyun por fin aparece. - Debes estar bromeando... - Por favor, ayúdame, idiota... Descubran qué sucede cuando un alfa y un omega que, se odian lo suficiente como para no tener sentimientos el uno por el otro, pero no tanto como para que les impida seguir teniendo sexo recurrentemente, se vean obligados a estar más cerca de lo que ambos quisieran, en LOVE BET [YeHyun] Mi trabajo es una adaptación de un ManHwa. Todos los derechos para su autora. En ningún momento pretendo llevarme el crédito de su trabajo ni ofender a nadie con ello. Si no te gusta este tipo de lectura por favor no la leas. ¡Muchas gracias! YEHYUN [2024]

Genero:
Romance,Erotica
Autor/a:
KyuBaby88
Estado:
hace 13 horas
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Cap I. Cho Kyu Hyun



Pov KyuHyun






La mala suerte me persigue, no es una suposición, es un hecho innegable. Sin embargo, lo cierto es que jamás imaginé que siendo tan pequeño mi vida se tornaría tan complicada en comparación a la de cualquier otro niño normal. Cuando naces eres hombre o mujer, eso es todo ¿No es así? Bien, aquí nacemos con un género extra, al que llamamos rango. Alfa, beta u omega. Por supuesto no puedes elegir y eso es injusto, pero todos prefieren creer que se trata del destino; que palabra más extraña y tonta.

Lo mejor que te puede pasar es nacer como un alfa, así te ahorras el sufrimiento de ser ignorado como los betas, o de vivir en constante agonía siendo un omega. Mi madre nació siendo una omega y como la mayoría, prefiere creer que todo es parte de un plan ya concebido. Mi omma no cree que las diferencias entre los alfas y los omegas nos dividan, más bien lo ve como un motor que nos une. Románticamente piensa que si un omega y alfa se encuentran, se enamoran y forman un vínculo, es porque estaba destinado a suceder. La realidad, me temo, es otra. Para que un alfa y un omega formen un vínculo se necesita más que atracción momentánea o amor, se necesita compatibilidad.

Los alfas y omegas producimos “feromonas”. Las feromonas, como pueden serlo el color de ojos, el cabello, los rasgos faciales, incluso la voz, es una parte única e irrepetible de nosotros que, entre otras cosas, sirve para atraer a una posible pareja. En palabras simples, las feromonas son lo más parecido a un perfume personal, si a un omega o un alfa le gusta como hueles y tu esencia es compatible con la suya, hay probabilidad de formar un vínculo, lo cual, en realidad no es tan bueno como parece. Significa que no puedes elegir, pero siempre y cuando tus genes te digan que está bien, ni siquiera te molestarás en ir contra corriente.

La mayor muestra de dominio que puede tener una alfa sobre un omega es la llamada, “marca de pertenencia”, otra más de las tretas del “destino”.

El nombre de soltera de mi madre es Seo Yie, pero adquirió el apellido de mi padre, Cho Hyun Jae, cuando se casaron. La historia de mis padres es simple. Una omega y un alfa compatibles que tuvieron la fortuna de encontrarse y así formaron un lazo inquebrantable. Se casaron siendo muy jóvenes y pronto formaron una familia. Mi madre dio a luz a cuatro hijos; siendo esta una decisión demasiado arriesgada para una joven pareja como lo eran, pero ¿quién soy yo para juzgarlos?

¿Mis hyungs? Ah, claro. Creo que es mejor que los mencione de una vez.

A los diecinueve mi omma dio a luz a su primer hijo, Cho SiWon. Mi hermano mayor, debo decir, se parece mucho a nuestro padre, sus personalidades son igual de reflexivas y serenas la mayor parte del tiempo aun cuando ambos son alfas. La abuela siempre dijo que appa y SiWon hyung fueron hechos con el mismo molde, pero solo viéndolos uno al lado del otro puedes darte cuenta de que la abuela siempre tenía razón. SiWon es todo lo que un alfa debe ser. Es apuesto, alto, fuerte, inteligente, el más inteligente de todos nosotros, y con un gran magnetismo. Si algo le envidio a hyung es esa sonrisa suya y ese par de hoyuelos bien marcados en ambas mejillas. Lo único malo de hyung, en mi opinión, es ese injustificado optimismo suyo, porque sí, lastimosamente SiWon hyung es de esas irritantes personas que tienden a ver el vaso siempre medio lleno.

Mi segundo hermano, Cho Hang Geng, también es un alfa. Por más que quisiera, no hay una manera amable de describirlo, y siendo yo su hermano, el mejor consejo que puedo darte es que te mantengas alejado de personas como él. Hang Geng era tan atractivo como mi padre, con casi nada del encanto de mi madre. Su cabello es de un tono rubio cobrizo, parecido al de mi appa. Y de mi omma, afortunadamente, heredó un pequeño parecido en su sonrisa, porque la de mi hyung es más como la de un zorro astuto. Siempre le gustó meterse en problemas, de ahí que estuviera involucrado en asuntos de omegas, generalmente de él metiéndose con un omega que no debía. Hang Geng no es mucho más alto que mi hermano mayor SiWon, ni siquiera es más alto que yo; quizá por eso es que no se mete demasiado conmigo.

Hace tiempo que no hablo con él. Se mudó hace dos años y apenas y asiste a las reuniones familiares. Mi madre se la vive preocupada por él, pero mis hermanos y yo tratamos de convencerla diciéndole que hyung jamás haría nada estúpido. Mentira. Hang Geng hyung es demasiado estúpido y siempre anda haciendo locuras.

Mi tercer hermano también es un alfa y es probablemente la persona más molesta y controladora que yo haya conocido en toda mi vida. Su nombre es Cho Lee Teuk. Y un dato curioso sobre mi hyung es que cuando mi omma estaba embarazada de él, juraba que se trataba de un omega porque, según sus palabras, los síntomas eran completamente distintos a los que experimentó con mis hermanos. Pero mi omma estaba equivocada y hyung nació siendo un alfa, su tercer hijo alfa, dejándola a ella como la única omega en la familia.

Había sido una sorpresa, pero no una que cambiara el hecho innegable de que mi omma amaba a todos y cada uno de sus hijos de forma incondicional y, a veces, excesiva.

Teuk hyung es quien más parecido tiene con nuestra omma. Había heredado el color amielados de sus ojos, el tono pálido de su piel y su cabello marrón, aunque el de mi hyung era un poco más desteñido. Lee Teuk hyung no es más alto que SiWon, incluso es unos centímetros más bajo que yo, pero es un alfa apuesto sin duda alguna.

Y todo estaría bien si mi vida se redujera a mis tres hermanos, todos ajenos a mis asuntos personales. Sin embargo, no tengo solo a mis padres preocupándose de más, también está Lee Teuk hyung que no deja de tratarme como un niño. Para Teuk hyung soy un irresponsable que busca llevarle la contra, porque sí, él siempre tiene la razón.

—¿Cómo puedes ser así de irresponsable? —dijo con voz grave, sonando como un grito. Lo próximo que supe fue que me había arrojado una almohada—. ¿Cómo puede un mocoso tonto e ingenuo como tú mudarse solo? ¿Ah? ¿Te suena lógico? Has perdido la razón.

Vivir todos estos años con un hermano como él en algo me ha desquiciado.

—¡Deja de tratarme como a un niño! —tomé la almohada que me había lanzado y se la arrojé con fuerza al rostro. Hyung me miró como si fuese a matarme allí mismo— ¡Omma!

Y es que ser el hijo y hermano menor no es tan bueno como dicen. Sí, es cierto que recibes más atenciones y cuidados de los que necesitas, pero también más regaños de los que mereces.

Después de que nació mi hyung, mi madre aún conservaba la pequeña esperanza de tener un omega que fuese igual a ella. Habiéndose criado como hija única en un pequeño pueblo a las afueras de Mokpo, en una familia donde solo eran ella y la abuela las únicas omegas, era normal que se sintiera un poco sola viviendo en una casa rodeada solo de alfas. Ella amaba a su esposo e hijos, pero siempre que los veía juntos, compartiendo esa conexión padre e hijo, un sentimiento que solo puede transmitirse de un alfa a otro, sentía un poco de envidia. Es cierto que cuando un alfa y un omega se unen todo depende cien por ciento de su compatibilidad, pero cuando se trata de una conexión madre e hijo, esta existe naturalmente, es más real y palpable. Así que sí, mi madre siempre tendría un vínculo especial con mis hermanos, pero esa conexión que tenían ellos con mi padre sería algo que jamás entendería ni podría tener.

Fue así que después de que Teuk hyung cumplió siete años, mi madre quedó embarazada por cuarta vez.

Mi madre alguna vez me contó que durante su embarazo siempre creyó que estaba en la espera de una niña, esto porque que los movimientos dentro de su vientre eran más suaves y los malestares más soportables a diferencia de los que sufrió con el resto de mis hermanos. A los cuatro meses, en una de sus revisiones de rutina, los médicos le dijeron que no, que se trataba de un niño más. Desafortunadamente, para ese entonces mi omma ya había acondicionado la habitación del bebé con cosas de niña, pintando las paredes de rosa y llenando el closet de vestidos de encaje y cientos de moños. No importa si es un niño. Se dijo, porque después de todo aún quedaba la posibilidad de que se tratara de un omega.

Después de nueve meses llegué al mundo y todo marchó relativamente bien o eso fue lo que todo el mundo dijo. Ahora imagínenme allí, un pequeño recién nacido con los ojos hinchados, el cuerpo regordete, pegado al pecho de mi omma con cuatro intimidantes alfas rodeándonos a ambos; bastante escalofriante ¿No es así?

Las pruebas que realizan en los recién nacidos son siempre las mismas, un análisis de sangre para que, entre otras cosas, pudieran comprobar mi rango. Después de algunas horas de espera los doctores le confirmaron a mis padres que, en efecto, habían tenido un pequeño niño omega.

Según los relatos de mi omma, los primeros años de mi vida marcharon bien, ella, junto con mis hermanos, parecían encantados con la idea de tener un bebé en casa. Mis hermanos eran demasiado afectuosos, ya que es normal que los alfas generen un sentimiento de protección hacia los omegas con los que están relacionados emocionalmente. Así que no se preocupen demasiado, crecí rodeado de más amor y atenciones de las que necesitaba.

Y fue debido a que mi omma creyó que tendría una niña, y tal vez con el único fin de no desperdiciar nada de lo que había comprado, ni la habitación rosa, se empecinó con la idea de criarme como a una princesa en mis primeros años de vida, lo cual, le funcionó bien solo por algún tiempo. Y es raro como suceden las cosas, se los digo por experiencia.

Creo que sucedió cuando tenía cinco o seis años, porque lo único que recuerdo es que estaba por ingresar a la primaria. Con el tiempo mi omma se dio cuenta de que estaba creciendo demasiado rápido; con decirles que pronto alcancé la estatura de mis hermanos alfas cuando estos iban en secundaria. Los vestidos dejaron de quedarme y mi apariencia era todo menos la de un tierno omega. Fue así que mi madre renunció a la idea de criarme como a una princesa. Y mis padres creyeron que no era conveniente alarmarse tempranamente, que tal vez algo tenía que ver con los genes de papa y su implacable registro de alfas. Solo es un poco más alto que el resto. Pensaron. Y si, creo que todo hubiese estado bien siempre y cuando se tratara solo de mi apariencia, pero creo que a estas alturas saben que no es así. Me gradué de primaria, secundaria y preparatoria, ahora que tengo veinticinco años, pero siendo un omega que jamás ha producido feromonas y que jamás ha experimentado su primer ciclo de celo.

Mi madre estaba preocupada, pero seguía tratando de mantener una sonrisa en sus labios; ahora que lo pienso, puede que de ella es que SiWon hyung heredó esa personalidad molesta y optimista. En silencio, mi madre se preguntaba ¿Qué andaba mal conmigo? Lo hacía mientras yo permanecía ignorante, pero dentro de sus ojos se albergaba un sentimiento de intensa angustia. Por supuesto, no era para menos, su sueño de tener un hijo omega se había truncado de manera inesperada y le aterraba la idea de que no hubiese esperanzas para mí.

—Debe ser que te estás desarrollando lentamente —me dijo mi madre alguna vez. Aún recuerdo la calidez de su mano frotándose contra mi mejilla—, pero.... eres tan alto, Kyunnie.

Recuerdo la incertidumbre en sus ojos cuando dijo eso. Pude sentir cómo su mano comenzaba a temblar sobre mi rostro. Mi madre, aun cuando ambos éramos omegas, debido a mi estatura, siempre me observaba desde abajo.

Tras la pubertad, mis padres finalmente se convencieron de que algo estaba mal conmigo. Los especialistas con los que me llevaron lucían desconcertados por el caso que tenían en sus manos. Me realizaron un montón de exámenes, me dieron una tonelada de medicamentos con sabores amargos y algunas inyecciones dolorosas. Todos los profesionales en el ámbito decían lo mismo, que jamás se habían topado con un omega como yo; esa seguramente era la manera más gentil que tenían para decirnos que no tenían una respuesta para lo que me sucedía.

Cuando todo el mundo se negó a ser partícipe de mi caso médico, conocimos a Kim Young Woon.

Conocí al doctor Kim cuando tenía dieciocho años, pero debido a la confianza que ha creado con mis padres y conmigo este tiempo, me acostumbré a verlo como uno más de mis hermanos alfas y dejé de llamarme doctor Kim y comencé a llamarlo Kangin hyung. La primera vez que lo vimos mi madre prácticamente se le arrodilló, le imploró, con una voz turbulenta y angustiada, que hiciera todo lo que estuviese en sus manos para ayudarme. No importaba lo que fuese, cirugías, terapias, cualquier tipo de medicamento, lo que sea, pues mis padres estaban dispuestos a todo para que su hijo llevase la vida de un omega normal.

—¿Notaste algún cambio con el nuevo medicamento? —me preguntó el mayor, quien se veía concentrado en la pantalla de su ordenador.

—No, en realidad —desvié mi vista hacia uno de sus bolígrafos sobre el escritorio; en este momento no creo que sea buena idea verlo a los ojos.

El imponente rubio, de un aspecto algo robusto, empujó levemente el puente de sus gafas con su dedo índice y me mostró un semblante de cansancio.

—Veinticinco años. Paciente, Cho KyuHyun —leyó en voz alta—. Transcurrió su pubertad sin ser capaz de producir o de reaccionar a las feromonas —dijo con un tono de voz grave—, aún hoy, no es capaz de producirlas y tampoco hay indicio alguno del primer periodo de celo —suspiró—. Se lo he dicho constantemente, este es un problema muy serio.

Hyung siempre decía lo mismo en todas sus consultas, ese monologo suyo que me sé de memoria, aun así, no importa, porque los resultados de los exámenes siguen siendo los mismos. Para mis padres, para mis hermanos y para hyung, algo anda mal conmigo. Yo mismo lo sé, soy consciente de ello. Pero aparte de lo que dicen los resultados, no es como que me sienta enfermo en ningún aspecto, aun así, todos me ven como si me fuese a caer muerto en cualquier momento. Desde que empecé con los tratamientos, hace siete años, no ha habido ningún cambio en mí. Cuando me veo al espejo veo al mismo Cho Kyu Hyun de siempre, pero jamás a esa parte omega faltante.

—Pero... No me siento particularmente incómodo, de hecho, me siento muy bien —respondí con un tono de voz moderado, porque a pesar de todo, siempre intento ocultar lo fastidiado que me tiene esta situación.

Este soy yo. Soy, lo que me gusta llamar, un mitad omega.

—Siempre dices cosas innecesarias como esas —renegó—. Hoy ha sido un día agotador y aún debo llamar a tu madre para contarle sobre tus avances con el nuevo medicamento —otro suspiro—. Será difícil para mí decirle que no hubo ninguna mejoría —dijo y me encogí en el asiento como un cachorro regañado.

Observo a hyung. No me gusta cuando se pone así de serio, porque al principio de cada tratamiento siempre es optimista, hasta que este inevitablemente siempre falla.

—Joven Kyu Hyun —y comienza a llamarme formalmente— debe entender que sin feromonas y sin celo no le será posible llevar una vida normal como la de cualquier otro omega —dijo de forma ruda—. Además, no me convence que tenga ese tipo de trabajo, a la larga podría llegar a perjudicarle.

Él se refiera a mi actual trabajo. Nunca he sido inteligente. Mis estudios terminaron cuando me gradué milagrosamente del bachillerato, luego de ello, solo he estado vagando de un empleo a otro hasta que reuní lo suficiente como para mudarme a la ciudad. Mis padres se mantuvieron escépticos a la idea de que su hijo menor, que seguía siendo un omega a pesar de todo, se fuese a vivir solo a la ciudad con miles de alfas al asecho. Así que decidí utilizar la carta de “soy un adulto y puedo hacerme cargo de mi mismo”, y fue así como ellos dijeron que iban a considerarlo.

En serio, ¿por qué no pueden dejar de tratarme como a un niño? Aunque, lejos de que mis padres fuesen un impedimento para vivir solo, el verdadero problema era Teuk hyung. Aun ahora, que logré mi cometido y salí de casa victorioso, hyung aprovecha cada oportunidad que tiene persuadirme de regresar.

Bueno, conseguí trabajo como cargador en una pequeña constructora. Puede que sí, tal y como dijo Kangin hyung, no sea el trabajo más adecuado para un omega común y corriente porque hasta para los alfas resulta complicado. Por suerte, yo no soy un omega común y corriente.

Resoplé estruendosamente—. Entonces, estás diciendo que, aunque no me sienta enfermo, tengo que aparentar que lo estoy ¿No es así? —mi tono de voz se tornó altanero—. Es una mierda...

Algo que deben saber sobre Kangin, es que tiene muy poca paciencia conmigo.

—Paciente... —su voz se tornó escalofriante— usted nació siendo un omega, ese es un hecho innegable. Lo que me preocupa es que, aun cuando ya es un adulto, siga actuando tan descuidadamente —fue duro en sus palabras—. Debería estar al tanto de que en cualquier momento, en cualquier lugar o de manera repentina, sus características como omega pueden aflorar.

—Pero...

—En una situación así, difícilmente sabrá cómo reaccionar. Sin las medidas de precaución adecuadas, va a ser demasiado tarde para arrastrarse a pedir ayuda —azotó una de sus manos sobre el escritorio—. ¿Entiendes lo que digo, Cho Kyu Hyun?

Ahgh... ya empezó a hablarme informalmente. Definitivamente ya se enojó. Pensé.

Estoy acostumbrado a sus reprimendas, conforme han transcurrido los años hyung ya generó la confianza suficiente como para llamarme informalmente siempre que siente el deseo de insultarme. ¿Saben? Su personalidad me resulta bastante parecida a la Teuk hyung, es decir, a ambos parece encantarles llamarme mocoso. Los dos solo se la pasaban diciendo que soy un inconsciente e irresponsable.

No importa qué tan mayores sean, estoy harto de que me traten como a un niño. Bueno, en este punto de mi vida, en realidad estoy harto de todo.

Ahora mismo estoy yendo tarde al trabajo y ni siquiera sé por qué tengo que seguir viniendo a estos tontos chequeos que en nada me han servido estos años. ¿Por qué no se resignan como lo hice yo? ¿Por qué les es tan difícil aceptar que voy a vivir mi vida de esta manera?

Después de todo, ¿qué tiene de bueno ser un omega?

—Sí, sí, entendí. ¿Ya puedo irme, Kangin hyung?

Los cristales de sus lentes se empañaron; esto siempre sucede cuando hyung se enoja—. Paciente, haga favor de no llamarme hyung dentro del hospital —dijo de manera cortante y formal.

Le miré con reproche—. ¡Fuiste tú quien comenzó a hablarme informalmente! —dije y me dirigí a la puerta—. Como sea, cuando llames a mamá solo dile que todo está bien, que ese medicamento está funcionando, algo así...

—Cho KyuHyun —me detuve el oírlo— por favor sé cuidadoso. Si algo sucede, cualquier cosa, no dudes en llamarme. ¿Entendido?

Lo miré una última vez antes de salir de aquella habitación. Quizá sobre un poco decir esto, pero todo lo que tenga que ver con los hospitales hace que me ponga nervioso y me provoca nauseas; quizá se deba a que he pasado la mayor parte de mi vida de un hospital en otro. El aroma a desinfectante y alcohol etílico hace que me duela la cabeza y me pone de mal humor. Así es, como un omega defectuoso, yo no puedo percibir las feromonas de nadie, pero me he vuelto sensible a esta clase de aromas.

Una vez fuera del hospital me dirigí al trabajo. En mi camino, de manera inevitable, me terminé topando con varios omegas, estos iban de un lado a otro sobre las aceras, se les veía tan despreocupados y ni siquiera reparaban en mi presencia; no habría razón de haberlo, después de todo, no hay ningún aroma en mí que pueda ponerlos en alerta ante un posible rival o ante una pareja potencial como lo harían las feromonas de un alfa.

A simple vista es fácil darse cuenta de lo diferente que soy del resto de omegas. Mis rasgos, los cuales deberían ser más finos y delicados, no se veían como los del resto, además, mi personalidad lo es todo menos coqueta y agradable. Yo me parezco más a mis hyungs alfas, en todos los sentidos. Soy alto, musculoso y mis rasgos óseos con algo toscos y masculinos. Mis hombros, mis piernas, mi cintura y espalda son más anchos de lo que deberían serlo considerando que soy un omega.

Si fuese por allí diciéndole a las personas que yo también soy un omega, nadie me creería.

Lidiar con todo lo que me hace defectuoso significa que debo ser consciente de que jamás podré producir feromonas que atraigan a alguna pareja. Además, gracias a la ausencia de mi celo jamás podré quedar embarazado. Así es, yo soy un omega como todos estos chicos lindos, pero, contrario a ellos, lo único que yo tengo para probarlo es un jodido papel.

Puede que Teuk hyung tenga razón; y no puedo creer que diga esto en serio, pero quizá si sea algo despreocupado al respecto. Es decir, a pesar de que sé que jamás seré normal, no me siento de esa forma.

¿No es eso algo bueno?

—Todo lo que tienes que hacer es mostrar una sonrisa, Cho —me dije mientras llevaba una de las tantas cajas del cargamento de hoy hasta el camión en el patio principal—. Una sonrisa lo arregla todo, es lo que halmeoni siempre dice.

Mis abuelos aún viven a las afueras de Mokpo, el lugar en donde mi madre vivió su niñez y parte de su adolescencia. Antes de conocer a appa, mamá tenía en mente seguir con sus estudios en Seúl. Mi appa, al igual que SiWon, era lo que todo alfa debería de ser, además de contar con una prometedora carrera como abogado. Los padres de mi omma, mis abuelos, quedaron encantados una vez que lo conocieron; lo estuvieron aún más cuando se enteraron de que mi padre tenía un apellido importante y que podría darle una buena vida a su única hija omega. Papá, como ya estaba planeado incluso antes de conocer a mamá, heredó el negocio del abuelo cuando este ya no pudo hacerse cargo por sus problemas de salud.

Si se lo preguntan, sí, SiWon es el próximo en la línea y el nieto favorito de mi hal-abeoji para heredar el bufete de abogados Cho cuando mi padre lo considerase prudente.

—KyuHyun, no te esfuerces demasiado —este es uno de mis compañeros de trabajo, su nombre es Onew y es mayor que yo; estoy obligado a llamarlo sunbae, pero solo lo hago de vez en cuando. Onew sunbae es un alfa como la mayoría de quienes trabajan aquí. Dado que siempre he estado rodeado de alfas, y que no puedo reaccionar a sus feromonas, la convivencia con ellos no me afecta—. Será mejor que terminemos con esto luego de descansar un poco.

Negué levemente y le mostré una sonrisa—. No se preocupe, sunbae. Esto no es nada pesado —alcé la caja sobre mi cabeza y vi su cara de sorpresa—. ¿Lo ve?

—E- esta bien, lo que tú digas... —dijo con voz temblorosa.

Sí, el trabajo es pesado, pero no lo suficiente como para sentir que de verdad estoy forzando mi cuerpo. Tengo una buena condición física; o al menos la tengo en lo que a la fuerza se refiera. La fuerza excesiva y la resistencia es otras de las cosas extrañas que tengo desde que soy pequeño.

Luego de un rato y mientras terminaba de acomodar algunas de las cajas dentro del camión de carga, me tomé un descanso. Escuché las voces del jefe Park y de Onew sunbae. Generalmente no me habría detenido a escuchar, pero lo hice porque estaban hablando de mí.

—Te lo digo, nunca había contratado un alfa tan fuerte como KyuHyun —dijo el jefe—. Si hubiese tenido un hijo o una hija omega, me hubiese gustado presentárselo.

Onew soltó un ruidito de incredulidad—. ¿Estás loco? Si KyuHyun aún no tiene pareja, seguramente es porque tiene toda una fila de omegas esperando su turno.

—¿Eso crees? ¡Jajaja! Supongo que tienes razón —dijo al final—. Venga, vamos a almorzar.

Ambos se alejaron. Yo estaba de cuclillas en la parte trasera del camión de carga, cerca de la rampa por donde subíamos al interior de este. Limpié el sudor que resbalaba por mi frente y cubrí mis labios con la orilla de la pequeña toalla que colgaba detrás de mi cuello. Mi aliento caliente salió de entre mis labios y se tornó un pesado suspiro. No tendría por qué tomarme esto personal, es decir, estoy acostumbrado a escuchar ese tipo de cosas. No tendría por qué molestarme que las personas no me vean como un omega cuando ni siquiera yo lo hago. Lo sé, es imposible que un tipo como yo, con esta cara y este cuerpo, sea un omega.

Sé que no les dije que soy un omega y no es como si vaya a hacerlo para demostrar algo, pero, aun así, ¿No es demasiado eso de hablar a mis espaldas? Me dije a mí mismo cuando mi ceño se frunció.

Al parecer, no soy tan indiferente a lo que los demás piensan y dicen sobre mí.

Me quedé en esa posición un momento, con la mirada en algún lugar en el horizonte. Pronto sentí como mi cuerpo se removía. Parpadeé un par de veces y me di cuenta de que alguien más había subido al camión. La persona en cuestión elevó uno de sus brazos hasta la agarradera de plástico que colgaba de la cortina de metal sobre nuestras cabeza. Parecía estar inspeccionando algo dentro. Elevé mi cabeza unos cuantos centímetros, eso solo para encontrarme con la mirada de ese sujeto, la cual me fulminó con molestia.

Por desgracia, esa molesta mueca y ese ceño fruncido era algo que veía todos los días.

Normalmente solo existen tres tipos de rango, los alfas, los omega y los beta, pero en mi mundo existen los omega incompletos como yo, los omegas completos y los betas. Si tuviese que describir a un alfa completo, supongo que sería algo parecido a este tipo de aquí.

—¿Qué diablos es lo que miras, idiota? —preguntó con voz rasposa, casi como si tuviese dolor de garganta.

Me observó desde su posición con una mueca de fastidio aún más horrenda que la de antes. Sus estúpidos e irritantes ojos alargados me miraron con evidente desprecio.

Este sujeto de aquí es tan solo uno de los muchos empleados alfas que trabaja aquí, aunque, claro, este tipo es un completo idiota como podrán darse cuenta. Su nombre es Kim JongWoon, pero alguna vez, y de casualidad, escuché que le gustaba ser llamado Yesung; un apodo que no le va para nada. Nos conocimos hace dos años cuando entramos a trabajar casi al mismo tiempo a este lugar. Las cosas entre nosotros no funcionaron desde un principio, dicho de otro modo, no nos soportamos y siempre hay problemas cuando estamos demasiado cerca el uno del otro. Las cosas siempre iban bien siempre y cuando no tuviésemos que cruzar palabra alguna, pero inevitablemente él siempre estaba buscando pelea.

Como si fueras la gran cosa, idiota. Pensé.

—Solo estorbas —dijo—. Si no estuvieras de un lado para otro sacándome de quicio, habríamos terminado hace tiempo.

Sus palabras no me enfurecieron, es algo a lo que me he acostumbrado. No cambié la expresión en mi rostro, pero siempre me es difícil quedarme callado con un idiota así—. ¿Dices eso aun cuando he cargado más cajas que tú? —bajé del camión de un brincó y él hizo lo mismo.

Un pequeño sonido de burla salió de sus labios. El pelinegro me miró con una sonrisa de lado, una que dejaba más que claro el desprecio que sentía hacia mí—. Oh, ¿ahora qué? ¿Estás llevando la cuenta? No eres más que un maldito engreído.

Su voz es molesta, Es tan molesta y siempre se queda dentro de mi cabeza.

—No necesito que un busca pleitos como tú, me llame engreído solo porque giré a verlo —mantuve mi vista hacia le frente.

—¡Tú...

—¡Hey! ¡Cállense! ¡Son muy ruidosos! —nos dijo el jefe, quien siempre trataba de contenernos.

JongWoon bufó con molestia—. Tsk... Que fastidio... —dijo mientras castañeaba sus dientes como un anciano mal humorado.

Negué levemente. No importa si le veo el lado bueno a las cosas o no, este sujeto siempre termina enfureciéndome con solo verlo.

—¿Uh? ¿Ese chico se quedó solo otra vez? —preguntó Onew y eso llamó la atención de todos.

—Aún no termina su parte —dijo el jefe Park.

—Cielos, va a terminar aplastado por el cargamento —dijo TaeYang, otro de los alfas de aquí—. Debe ser un trabajo duro para un omega, pero parece ser bastante persistente. ¿No lo creen?

—Es increíble, ¿verdad? Jajaja —dijo Onew.

Observé en esa dirección. Ellos estaban hablando del único omega que trabaja en este lugar—aparte de mí—. Con solo verlo puedes darte cuenta de que este chico es todo lo que yo no soy. No me refiero solo a la apariencia. Ese chico desprende el aroma de un perfecto omega completo. Siempre me siento un poco extraño cuando tengo a un omega como él cerca, incluso si solo paso a su lado en las calles, siempre me pongo inquieto cuando veo a alguien así.

Debido a que es un omega, todos los alfas del trabajo no hacen otra cosa que halagarlo, les parece demasiado admirable que alguien así haya estado soportando tantos meses en un trabajo tan rudo como este. Sí, es sorprendente. Después de todo, no puedo ponernos al mismo nivel porque no nos parecemos en nada. Contrario a ese perfecto omega, yo no soy una persona que estos alfas sunbaes puedan admirar. Para todo el mundo aquí, yo solo soy otro alfa.

He conocido a muchos omegas a lo largo de mi vida y la mayoría con como este de aquí, hablando físicamente, pero, aun así, esta es la primera vez que veo uno como él.

Su nombre es Lee DongHae. Se trata de un joven más o menos de mi edad que comenzó a trabajar en la constructora hace poco más de tres meses. No lo conozco bien, y dudo que alguien más lo haga, ya que parece del tipo reservado. En el tiempo que ha estado aquí jamás lo he visto hablar con nadie y parece que solo le importa hacer su trabajo. Yo tampoco he hablado con él. Se trata de un omega un poco delgado, pero con una complexión ciertamente atlética. Su cabello es de un tono blanco platinado, bastante llamativo. Su rostro es demasiado atractivo y sus ojos tienen algo que me resulta intrigante; no me extraña que todos los alfas de aquí tengan los ojos puestos en él. El aroma de Lee DongHae es como la menta y un poco de lavanda, pero no estoy seguro ya que sus feromonas son invisibles para mí.

Me había quedado observando al chico más de la cuenta sin que lo notara.

—¿Eh? —emitió el pelinegro—. ¿Estás interesado en él? —me preguntó.

—¿Que...

Me miró con incredulidad—. La mayoría de algas en este lugar han intentado acercarse, pero el chico es como un muro impenetrable —dijo. Lo digo en serio. Si buscas un consejo, es mejor que no pierdas tu tiempo —dijo en un tono que pareció menos agresivo que antes.

¿Desde cuándo este tipo me da consejos? Pensé.

Observé al pelinegro con un poco de curiosidad—. ¿Tu también lo intentaste? —el alfa alzó la vista, casi como si estuviese tratando de recordar algo.

—Mmmm, lo hice un par de veces, pero el chico no responde en lo absoluto —dijo con total descaro—. No creo que esté interesado en salir con nadie.

Ya veo, así que incluso este alfa intentó ir tras ese omega. Pensé.

—Ya veo —pensé en mi respuesta un momento—. Bueno, no es que este interesado en él, ni nada parecido pero, ¿No crees que existe la posibilidad de que no te haya hecho caso —JongWoon me miró fijamente— porque tus feromonas no son tan buenas como crees?

Sí, eso, para los de nuestra especie, en especial alfas, debía ser un golpe duro.

En menos de un segundo ya tenía la pequeña mano de Kim JongWoon apretando mi camiseta. Me miró de una forma amenazante, como diciendo que esta vez de verdad me lo había ganado, pero contrario a lo que seguramente esperaba, yo no me inmuté ni un poco. Si el tipo daba el primer golpe, que estuviese listo para esperar que yo diera el segundo.

—¡Ustedes dos, ya es suficiente! —volvió a reprendernos— ¡Si vuelvo a verlos pelar otra vez, los despediré a ambos! ¡Compórtense!

. . .

Luego de aquel pequeño altercado el resto del día transcurrió sin mayor inconveniente. Todos en el trabajo ya estaban acostumbrados al mal humor que podíamos tener JongWoon y yo cuando alguno se cruzaba en el camino del otro.

Volví a casa a las siete de la noche. Me encontraba algo agotado como para tener en mente otra cosa que no fuese tomar una ducha, comer algo e ir a dormir. El calor ha sido insoportable este verano, en especial en las noche. Odio el calor, siempre lo he odiado. Suelo encender el aire acondicionado apenas pongo un pie en casa, aun cuando sé que el recibo de la luz del siguiente mes posiblemente me deje desfalcado.

Luego de cenar, entré a la ducha, lavé mis dientes y me puse la pijama, la cual consistía en una camiseta holgada y unos shorts.

—Ahh, estoy tan cansado. Me duele todo el cuerpo —dije para mí mismo mientras mi cuerpo se hundía en el colchón—. Esta noche dormiré como nunca.

No suelo dormir temprano, la mayor parte del tiempo suelo desvelarme jugando algún videojuego, o bien, me gusta disfrutar de la buena comida mientras veo una película. Los videojuegos siempre me han gustado. Ahora que vivo solo es una suerte que no tenga que darle cuentas a Teuk hyung quien siempre ha estado detrás de mi las veinticuatro horas del día.

Una de las condiciones para vivir solo fue que debía llamarles a mis padres de vez en cuando, ya saben, para informarles que todo estaba en orden. Había pensado en hacerlo esta noche, pero ya que Kangin hyung seguramente lo hizo para decirles le pésimo que había estado mi último chequeo, decidí apagar el celular a irme a dormir. Ya tendría tiempo de escuchar los reproches de mi omma, y los de hyung, luego.

Ahhh... Todo es tan molesto.

Una vez que mi espalda estuvo contra la cama, cerré los ojos.

—¿Acaso, estás interesado en él? —escuché la molesta voz de JongWoon dentro de mi cabeza.

¿Qué estaba haciendo ese tipo dentro de mi cabeza? Mi ceño se frunció inmediatamente. Siempre que pienso en ese tipo puedo jurar que sufro de algún tic nervioso y la vena al costado de mi frente se hincha dolorosamente. Joder. ¿Por qué tengo que pensar en ese sujeto en un momento así? Con lo cansado que estoy.

De todas formas ¿A qué mierda se refería con eso? Me pregunté con enojo. ¿Qué si estoy interesado en DongHae? Mis labios se fruncieron. ¡Ja! ¿Un omega interesado en otro? A ese maldito si que le gusta decir estupideces.

—¿Tú también lo intentaste? —esa era mi propia voz a la par de la suya dentro de mis pensamientos.

—Mmm, lo hice un par de veces....

. . .

Latido.

—¿Qué... —llevé mi mano a mi pecho—. Ahh...

Latido.

—¿Qué demonios me esta... ¡Ahhh! —mi rostro comenzó a arder de pronto. Se sintió como si alguien hubiese prendido fuego en todo mi interior. Pude sentir la forma en cómo mis entrañas sucumbían ante un fuego abrazador y tremendamente doloroso—. ¿¡Qué es esto?!

Mi corazón golpeó sonoramente contra mis costillas. La sensación era sumamente incontrolable y demasiado desagradable en todos los sentidos. Mi cuerpo se removió de manera violenta sobre las sabanas y terminé de bruces contra el piso. Mi corazón, aquel órgano vital que bombeaba sangre a todo mi cuerpo, junto con mis intestinos y pulmones, dejaron de funcionar correctamente.

Un sudor frío me recorrió por completo, pero a la vez se sentía como si estuviese dentro de una enorme olla con agua hirviendo. Abrí mi boca en un intento por inhalar aire frío, pero nada, todo estaba en llamas a mi alrededor, húmedo y sofocante. El sudor cayó por todo mi rostro hasta mi mentón y luego resbaló hasta mi cuello. Algunos mechones de cabello se pegaron a mi frente. Pude sentir como mis piernas y mis manos temblaban de manera descontrolada.

Estoy a punto de morir. Voy a morir de una forma tan dolorosa. Fue lo que pensé.

— Ahhh.... — inhalé una vez más— Basta... me duele.

—Lo que me preocupa, es que aun cuando ya es un adulto, siga actuando tan descuidadamente — esa era la voz de Kangin hyung—. Debe estar al tanto de que, en cualquier momento, en cualquier lugar o de manera repentina, sus características como omega pueden aflorar.

Me aferré a las sabanas con todas mis fuerzas.

Mi voz salió en forma de un grito estruendoso que casi desgarra mi garganta. Lo que sea que me estuviese pasando, había comenzado a consumirme desde dentro. Mi estómago dolía como nunca antes, todo mi cuerpo lo hacía. Mis huesos estaban siendo triturados y mis intestinos torturados. Mi cabeza daba vueltas y ya no tenía fuerzas siquiera para tratar de levantarme. Entre una espesa nube desteñida que nublaba mis ojos, me di cuenta de cómo toda la habitación se plagaba por completo de una especie de humo carmesí.

Jamás había visto algo así.

—En una situación así, difícilmente sabrá cómo actuar. Sin las medidas de precaución adecuadas, será demasiado tarde para arrastrarte a pedir ayuda. ¿Entiendes lo que digo, Cho KyuHyun?

—Mierda... no puede ser... —mis dientes se apretaron con fuerza.

Así fue como, a mis veinticinco años, experimenté mi primer periodo de celo.

¡Cuéntale a KyuBaby88 lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

SEX PATROL

Esmeralda: Una historia divertida ycon escritura fluida. Genial gracias

Leer ahora
Embarazada del bebé de su hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

janneth1108: Dios ya quiero mas .. me encanta 😍😍😍

Leer ahora
Odio a mi jefa

Majo Me: Excelente, me enganchó tanto la historia que la terminé en un día. Y la volvería a leer. Cada personaje te deja atrapada, a veces me perdí de la perspectiva del personaje que me tenía que devolver. Jajaja del resto muy bien

Leer ahora
Omega Of The Moon [KOOKMIN]

Jeon Jimin : Me encantó,la amé 🤩Es una de mis obras favoritas,la he leído muchísimas veces pero hasta ahorita me atrevo a comentar,he buscado algo parecido pero nada se compara con tú obra es inigualable, eres muy buena en lo que haces espero leerte pronto 💐🌈

Leer ahora
Una sorpresa para el millonario

Alexandra: Me gusta como desarrolla la trama y me emociona cada capítulo, excelente

Leer ahora
Paper Hearts - Kookmin Omegaverse

Naiko: Ya la eh leído en todas las plataformas en la que está publicada y jamás me canso de leerla 😭🥰. Es la única historia que me saca de mí bloqueo de lector . Realmente si nunca la leíste , te animo a que lo hagas y disfrutes del mejor cliché Kookmin escrito en los últimos tiempos. Te juro que amarás ...

Leer ahora
It All Fell Down | KookV

ana: Me encantó muchísimo, cada tanto la releo. 😍🩷 muy entretenida y bien escrita ✨

Leer ahora