Prológo
PROLÓGO
Frente a mí se encuentra el capitán del instituto Sae Jon con su impresionante y molesta sonrisa. Sus redondos ojos marrones me miran fijamente, pero no sé en qué momento eso comenzó a molestarme más que de costumbre. Su mirada me resulta desafiante al igual que esa presencia obstinada que lo convierten en el sujeto más potencialmente molesto con quien hubiese tenido la mala suerte de cruzarme. Me gusta pensar que poco o nada a cambiado desde que nuestros caminos se cruzaron; es irritante que no pueda estar cien por ciento seguro de ello.
Sé que el sujeto me saca de quicio, eso al menos no ha cambiado. También me gusta creer que para él es lo mismo, es fácil suponerlo por la forma en que me mira con esos aires de altanería. Aun así, seguimos pasando demasiado tiempo juntos y los días pasan y pasan como un constante recordatorio de que esta extraña relación entre nosotros también está avanzando, pero no sé exactamente en qué dirección y es precisamente esa incertidumbre lo que está volviéndome loco.
La primavera acabó demasiado rápido; ni siquiera sé cómo es que estamos en verano o cuándo, con certeza, fue que iniciaron las lluvias. Desde hace algún tiempo mi vida se ha convertido en una especie de narración continúa, casi una bitácora que relata mis desventuras al lado del capitán del Sae Jon. Desde hace un par de meses he tenido que levantarme a las seis de la mañana y mi cuerpo aún no se acostumbra. Salgo de mi casa todas las mañanas, el aire es húmedo y cálido mientras se adentra en mis pulmones. Hay algunos charcos de agua turbios sobre el pavimento y sobre el concreto.
Me digo a mí mismo que no estoy resignado. La idea de flaquear ha cruzado por mi cabeza como lo haría un barco en altamar, pero me resisto ella como a muchos otros de mis pensamientos. Porque decir que me he acostumbrado a las calurosas mañanas que paso al lado del capitán demonio de Sae Jon, sería casi como admitir que me en algo ha llegado a agradarme esa personalidad suya; tal vez no supone eso como tal, pero no deja de ser cierto que mi cuerpo se mueve automáticamente al amanecer, incluso antes de que suene la alarma, como si pronosticara impaciencia de mi parte, impaciencia por verlo.
Jamás había odiado a nadie en toda mi vida. Cuando conocí a este castaño estaba convencido de odiarlo, pero luego las cosas se hicieron demasiado complicadas. Más complicado aún es que de un tiempo para acá me siento cómodo con su presencia. Si lo odio no puedo sentir algo como eso, ¿no es así? Tampoco a él le agrado; puedo verlo en la expresión que siempre tiene en el rostro.
Su cabello castaño, su impresionante estatura; esa de la que podría alardear, pero no lo hace. No solo eso, posee un porte impresionante y una elegancia natural. De vez en cuando me muestra esa sonrisa burlona, recta y brillante, y ni siquiera sé cómo debería reaccionar a ella. Entonces aparece ese destello repentino en sus ojos, como si algo estuviese pasando por su mente, algo que me intriga y que probablemente jamás sabré. Es demasiado prepotente. Es irritante. Las personas como él no me gustan. La personalidad de él y la mía no encajan entre sí. Aun así, aquí estamos, sobrellevando las cosas, pasando demasiado tiempo juntos.
Me gustaría ser más estúpido, al menos lo suficiente para no darme cuenta de lo obvio, de que nuestra relación no está en el mismo punto que hace unos meses. Eso es demasiado peligroso.
—Pensé que empezabas a acostumbrarte, pero sigues perdiendo el aliento —dijo con un tono de burla, uno que dista mucho del tono severo que usa siempre.
A eso me refiero. Él de repente es amable conmigo y eso no hace más que confundirme. No solo nuestra relación ha ido cambiado, también lo ha hecho él. ¿Yo también he cambiado?
—Es tú culpa por hacerme levantar tan temprano un sábado en la mañana —le hablé en un tono informal; en otros tiempos, él se habría sobresaltado, pero no lo hizo.
—Kim, tienes que esforzarte más.
Cuando dice mi apellido de esa forma, como suele hacerlo siempre, suena diferente. Es algo en su voz, la voz perfecta y pretenciosa con la mejor pronunciación que hayas podido escuchar en tu vida, es incluso seductora a su manera; lo más loco de todo es que sonó casi amable.
Es molesto que los días pasen lentamente, lo hacen porque tengo que pasar tiempo con él. Cuando estoy con este sujeto me vuelvo terriblemente consciente de cómo pasa el tiempo y de cómo siguen cambiando las cosas entre nosotros.
—¿Qué soda comprarás hoy? —esa pregunta salió de mis labios—. Tu favorita es la de mango ¿No es así?
¿Por qué lo sé? Me pregunté con evidente irritación, pero traté de controlar mis expresiones para que él no lo notara. Sería frustrante si se da cuenta que todo lo que tiene que ver con él está afectándome demasiado últimamente.
—Tú siempre pides de manzana, Kim —también es irritante que él sepa eso.
Odio admitirlo. Me he acostumbrado demasiado rápido a las calurosas mañanas que paso a su lado. Me he acostumbrado al aroma a mango en el aire y a su sonrisa. No me gusta.
—Tú vas a pagar esta vez. Metí tres tiros seguidos —reí. ¿Por qué estoy riendo? Me maldije internamente.
—Bien, bien, pero lo lograste porque soy un buen maestro —¿por qué él está riendo?
Mierda ¿Cómo fue que nos volvimos de esta manera? Me pregunté. Yo, Kim KangHoon, odio a esta persona, pero también soy yo quien está observando esa petulante sonrisa en su rostro más de la cuenta.
. . .
KyuBaby88
Pequeño prólogo en el que pueden darse una idea del rumbo de la historia. Por aquí leo sus teorías y si es que les emociona la nueva historia. 😚🥰💕🏀
Ya está el primer capítulo, por allá dejó más detalles al final, como siempre. ✨👀
Las leo por acá
👀💙
🐧🐢






![Omega Of The Moon [KOOKMIN]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_5d69c853fece43fa14845a8b39b9f701.jpg)

