CAPITULO 1
Una vida normal
Edith siempre había pensado que las cosas más importantes de la vida llegaban sin avisar.
No como en las películas.
No con grandes señales.
Simplemente ocurrían.
Pero hasta ese momento, su vida era completamente normal.
Vivía en una pequeña ciudad donde todos se conocían.
Tenía una rutina sencilla: levantarse temprano, cumplir con sus responsabilidades, pasar tiempo con su familia y disfrutar de las pequeñas cosas que muchas personas olvidaban.
Le gustaba escuchar música mientras caminaba.
Le gustaba observar el cielo cuando el día terminaba.
Y tenía esa costumbre de imaginar cómo sería conocer lugares nuevos.
—Algún día voy a viajar lejos —decía Edith mientras miraba fotografías de otros países.
Sus amigos sonreían.
—Siempre dices eso.
Ella se reía.
—Porque algún día será verdad.
Aunque tenía sueños grandes, Edith también tenía dudas.
A veces sentía que su vida era demasiado común.
Que todos avanzaban mientras ella seguía en el mismo lugar.
Pero no sabía que algo estaba a punto de cambiar.
Un día, mientras revisaba sus redes sociales, encontró una oportunidad inesperada.
Un concurso.
El premio era un viaje y una experiencia que parecía imposible.
Al principio pensó que no tenía oportunidad.
Había miles de personas participando.
Pero algo dentro de ella le dijo:
"Inténtalo."
Sin muchas expectativas, Edith envió su participación.
Después siguió con su vida normal.
Pasaron los días.
Hasta que una tarde recibió un mensaje.
Su corazón comenzó a latir más rápido.
Había sido seleccionada.
—No puede ser...
Dijo mirando la pantalla.
Por primera vez en mucho tiempo sintió que algo diferente estaba por comenzar.
Mientras tanto, en otro lugar del mundo, alguien también tenía una vida que parecía completamente diferente.
Una vida llena de escenarios.
Cámaras.
Personas gritando su nombre.
Pero detrás de todo eso había alguien que también buscaba momentos tranquilos.
Alguien que quería ser visto como una persona y no solamente como una imagen.
Su nombre era Jimin.
Dos personas.
Dos vidas diferentes.
Dos caminos que nunca pensaron encontrarse.
Pero el destino ya había comenzado a unirlos.
Porque a veces...
Un simple mensaje puede cambiar una historia completa.








