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Conejita [dekuchako]

Sinopsis

A Ochaco le encantaba las fechas festivas. No solo porque podía decorar la casa y preparar deliciosos bocadillos, sino también porque podía ponerse disfraces atrevidos para divertirse con su marido, Izuku. Y en esa noche de Pascua, ella no podía esperar a que el héroe número 01 la viera de 𝘤𝘰𝘯𝘦𝘫𝘪𝘵𝘢... ⚠︎ONE-SHOT📁. ⚠︎ESCENAS +🔞 EXPLÍCITAS. ⚠︎LAS ARTES NO SON MÍAS. ⚠︎SHIP: IZUOCHA (Ochaco x Izuku)

Genero:
Erotica
Autor/a:
Aleatoriox 🌺
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo Único 🐰🍫


Recibir dulces era una delicia y en la Pascua quedaba aún mejor que cualquier otra cosa. Todos estaban felices de ganar un huevo de chocolate o una caja de bombones. Pero algunos preferían algo más singular y depravado, como Ochaco, que ahora escondía su fantasía en el lugar más inusual que conocía: el baño. Esperaba que su marido, Izuku, no la encontrara, sin embargo, ella corrió de vuelta a la cocina para terminar la cena romántica que preparaba con todo cariño.

La mujer cogió una cuchara, bañándola en el jarabe de chocolate y llevándolla hasta su boca, lamiendo el dulce por la superficie, que por cierto estaba muy sabroso. Inclinando su cabeza hacia un lado, ella recapituló mentalmente lo que iba a darle a su marido como regalo de Pascua; guió una de las manos hasta su culo y lo apretó, pero de inmediato sacudió su cabeza negativamente. Por mucho que quisiera regalarle su hermoso trasero, el cual su marido tanto amaba, la mujer quería que fuera un momento más tierno y amoroso para esta noche. Pero... podría considerarlo.

Con ese pensamiento, la castaña se fue a bañar, tarareando suavemente la música que tocó en su boda...

En contra partido, el héroe y portador de One For All llegaba a casa después de otro día agotador, ser el número 01 solo triplicaba sus responsabilidades en comparación con los demás de la rama heroica, lo que lo hacía pasar horas en la calle trabajando; pero esto, desafortunadamente, no liberaba él de firmar montañas de papeleo en su agencia. A veces se preguntaba cómo All Might había logrado organizar su vida la mayor parte del tiempo.

Pero estaba feliz y satisfecho, la sonrisa de un ciudadano seguro significaba un trabajo bien hecho. Y gracias a eso, él podía irse a casa tranquilo y disfrutar de la noche de Pascua sin preocupaciones. Midoriya soltó un largo suspiro y cerró los ojos, sentándose en el sofá para descansar, cuando sintió una mano en su hombro y la otra adentrando, atrevidamente, su camisa. Una breve sonrisa se formó en sus labios, mientras sostenía la diestra de su esposa y la llevaba hasta la boca, depositando un beso en su dorso. 

__¿Cómo estás?__preguntó Uraraka, agachándose y besando el cuello del hombre.

__Estoy bien, solo cansado.__él respondió, aún sin abrir los ojos.

__Cansado...__ella murmuró cerca a su oreja, sonriendo al sentirlo estremecer.__Está cansado para mí también, número uno?

El peliverde abrió sus ojos, mínimamente agrandados. Él los guió hacia su rostro, que esbozaba una sonrisa ladina y sexy.

__No hay manera de que yo esté cansado para ti, mi amor.__tiró a la mujer que estaba detrás de sí, haciéndola caer en su regazo.__Eres la única para mí, siempre tendré tiempo para ti. Te amo mucho, mucho...

Los labios de la heroína rasgaron de oreja a oreja en una gran sonrisa; ella amaba cuando él la trataba como a una princesa y decía frases tan cálidas. Sus manos fueron hasta el rostro del hombre y, con una sencilla sonrisa, depositó un beso en su boca. No había palabras para explicar el amor que Ochaco sentía por Midoriya, le gustaba la forma en que hacía latir su corazón.

__Yo también te amo.__ella susurró, intercalando la mirada entre sus lábios y sus ojos.__Gracias por amarme... Hay tantas cosas que quiero agradecer, que tardaría horas.__rió, animada.

Deku la miró con devoción, mientras mariposas agitadas tomaban cuenta de su estómago con cada palabra que salía de su boca, y eso lo hacía sentirse el tipo más afortunado del mundo. Nunca la dejaría atrás, jamás abandonaría a su mujer por otra cosa, ni por su empleo. 

La amaba inmensamente, desde el primer contacto que tuvieron. 

__No tienes que agradecerme, mi hermosa, yo que soy afortunado de tenerte en mi vida, ¡una mujer increíble que me ha dejado de cuatro fácil!__sonrió con admiración, pues incluso cuando él pensó que nunca se comprometería con nadie más que con su trabajo, o tendría una vida estable fuera de la agitación profesional, Ochaco apareció iluminando todo.__Te amaré siempre, Ocha.

Una vez más los labios de la chica se inclinaron en una sonrisa llena de felicidad. Ya con sus 26 años, Ochaco tenía su vida de ensueño; actualmente poseía su propia agencia junto con su marido; ella estaba entre los Top 10 del ranking y su condición financiera era una de las mejores. Su desempeño y esfuerzo constantemente eran reconocidos por la población, por otros héroes renombrados e, incluso, en premios. ¡Era increíble! Y poder disfrutar de todas esas conquistas, junto a la persona que amaba, era surrealista.

Y en medio de eso, Uraraka sintía que solo faltaba un detalle más para que sus vidas fueran perfectas.

Ella miró hacia atrás, en dirección a la cocina. 

__Vamos a cenar?__arqueó una ceja, divertida. 

__Por supuesto, mi vida. 

Ambos se levantaron, dirigiéndose hacia la cocina. El peliverde envolvió su brazo en la cintura de la mujer al entrar en la habitación, que estaba completamente oscuro. Uraraka encendió algunas velas aromatizadas, que iluminaron el lugar con la comida y bebidas presentes, sus favoritas; por supuesto, no podía olvidar los bombones y huevos de chocolates que estaban en la esquina de la mesa. Ella llenó dos copas con vino tinto, entregando una a su marido para brindar.

Los dos se sentaron, comieron y conversaron en medio de toques, besos y manos tontas, como siempre hacían. Después de saborear los deliciosos chocolates, escogidos a dedo por ella, Ochaco miró a su hombre con ojos traviesos, pues el momento que había preparado finalmente llegó y estaba muy ansiosa. 

__La noche aún no ha terminado, mi héroe...__ella sonrió, convencida.

Y Midoriya arqueó una ceja, mirando la cara de la joven un poco curioso. ¿Qué haría su chica esta noche? Sería mejor quedarse en alerta, Uraraka solía celebrar todas esas fechas especiales de una manera bien... caótica, hecho un niño fuera de control.

__¿Qué estás tramando, eh?

La castaña puso su dedo índice sobre los lábios, gesticulando una pequeña señal de silencio para él.

__¡Es una sorpresa!__Uraraka se levantó, pasando por detrás de su esposo y tocando sus hombros, masajeándolo lentamente. Ella acercó su boca a su oreja, sussurrando:__Estoy segura que te gustará mucho. Pero ahora, a la habitación. 

__Huum, que mandona...__sonrió, pícaro.__¡Ah, cuéntame!__insistió, haciendo ojitos tiernos.

__Si te lo digo no será una sorpresa...

El muchacho gimió bajo con la mordida que la mujer dejó en su lobulo, sonriendo derrotado y dándose por rendido. Él se levantó de la silla para ir al cuarto, pero antes de retirarse, robó un besito apasionado de su dulce esposa. Y por supuesto, durante el recorrido, él de vez en cuando miraba hacia atrás, viendo Ochaco quitar los platos de la mesa con cierta animación y ponerlos en la lavaplatos, aumentando más su curiosidad.

__Qué día agitado...__gruñó, pero con cierta felicidad; independientemente del cansancio, él estaba aliviado de otro día productivo y organizado en el trabajo. Mientras sacaba algunos accesorios de su cuerpo, Deku notó un tubo de lubricante en la mesita de noche, un lugar que no debía estar.__¿Qué hará esta mujer?

Sus pensamientos fluyeron demasiado rápidos, pasando por escenarios eróticos y depravados que lo hicieron dispensarlos inmediatamente. Movió la mano hasta sus cabellos, que ahora tenían un corte undercut, y desordenó los hilos ondulados con cierta aflicción mientras suspiraba pesado.

Él miró hacia la puerta, dándose cuenta de que su esposa no llegaría tan pronto. El peliverde se acercó a la ventana del segundo piso y observó a lo lejos a los niños, adolescentes, adultos y ancianos felices con los chocolates que recibían de sus seres queridos. La mayoría, principalmente los cristianos, se preparaban para las festividades que tendrían en las iglesias o santuarios religiosos. Sonriendo ampliamente con ese clima tranquilo y festivo, el muchacho se alejó de la ventana, sentándose en el borde de la cama, de espaldas a la puerta. 

Ya en el piso de abajo, Ochaco corría hasta el baño y entraba, cerrando la puerta con cuidado para no ser oída, agradeciendo mentalmente por su marido haberse bañado en la Agencia. En eso, ella vistió su disfraz rosa de conejita sexy, poniéndose su corbata blanca y, por último, una tiara de orejitas. Se detuvo frente a la puerta, respirando hondo y mordiéndose el labio repetidas veces hasta crear el coraje para seguir con su sorpresa.

Ella fue a la cocina, cogiendo un tazón con jarabe de chocolate y subiendo las escaleras silenciosamente. Para finalizar, se puso un bonito par de tacones de aguja color negro que la esperaban en el rincón de la puerta. Suspiró, entusiasmada con su imagen reflejada en el espejo colgado en el pasillo, esperando que Izuku disfrutara de la noche de Pascua que había planeado.

Finalmente entró en el cuarto, viendo al peliverde sacar su camisa, completamente aéreo a su alrededor. Tan pronto como las espaldas anchas y musculosas quedaron expuestas, Uraraka sintió su cuerpo entrar en combustión; el deseo ardiente que surgía con solo ver a su marido un poco desnudo, ya la dejaba excitada fácilmente.

Deku, al notar la presencia en el cuarto, se volvió y esbozó un breve aire de sorpresa. La miró de arriba a abajo aún sin reacción, pues aunque ya la había visto con diferentes fantasías sexuales, ella no dejaba de sorprenderlo con su osadía que, para él, era la cosa más atractiva del mundo. 

Él mordió su labio inferior con fuerza, sin dejar de comerla con los ojos que brillaban en deseo. Midoriya apoyó sus manos en el colchón y gateó hasta el otro lado, totalmente hipnotizado con la figura femenina. Se le hizo agua en la boca cuando la castaña pasó, con las puntas de sus dedos, el jarabe achocolatado por su escote; ella sonrió desde la esquina con su expresión hambrienta.

__No vienes?__Ochaco hizo un pequeño puchero, cogiendo un poco más de chocolate y chupando el dedo sensualmente.__Pensé que estarías más emocionado con tu regalo.

El peliverde, al escuchar las palabras de su mujer, se puso de pie a toda prisa y caminó hacia ella. En lugar de atraparla, él la obligó a apoyarse contra la puerta y, humedeciendo los propios labios con su lengua, el héroe lamió la zona sucia, retirando el paño de su ropa del camino para acceder a los pezones. Su lengua envolvió y chupó el dulce con ganas. Hizo lo mismo con el otro lado, limpiando el área con gusto mientras abría el resto del disfraz y bajaba la boca hacia su vientre, besando la piel blanquecina.

Uraraka aprovechó el resto del jarabe para ensuciarse sus dígitos y meterlos en la cavidad bucal del chico, suspirando al sentir su músculo pequeño y caliente deslizarse entre los dedos. Al llegar a la parte inferior, Midoriya rompió impacientemente la fantasía, sonriendo satisfecho por no tener ninguna braga bloqueando su paso. Él se arrodilló en el suelo y colocó una de sus piernas en su hombro, no tardando en deslizar su lengua ávida por la intimidad mojada, resbalando y succionando intensamente el clítoris, mientras una de sus manos, subía hasta el pecho de la chica y lo sostenía firmemente.

__Ah, Izu...__ella gimió con la succión fuerte que recibió, haciéndola soltar el tazón en manos para apoyarse en la cómoda al lado.

Los dedos ágiles del héroe la penetraron, el pulgar presionando su clítoris mientras él mordisqueaba suavemente su carne sensible; ella, de inmediato, llevó la mano hasta sus hilos suaves y presionó el rostro ajeno contra el coño. La mujer movió las caderas, meneándose en el rostro de su marido, que se empeñaba en comerla con ahínco e intensidad, fue hasta que sus piernas temblaron y los ojos rodaran con la llegada del orgasmo. 

Como un rayo, Izuku se levantó del suelo y quitó los pantalones junto con su ropa interior, tomando a su esposa en brazos y caminando a la cama. Él frotó su extremidad rígida para extender la humedad y, sin mucho enredo, la penetró por completo. Cada estocada hacía que el cuerpo de Ochaco saltara sobre el colchón, estimulándola a arañar la espalda del mayor que gruñía excitado por el dolor.

Los gemidos comenzaron a aumentar con las penetraciones frenéticas y firmes. Ella envolvió la cintura del hombre con sus piernas torneadas y presionó su cuerpo al suyo, dándole todo de sí, como besos, caricias y palabras dulces que se hicieron más frecuentes. Levantó sus caderas en dirección al pene, el brazo del peliverde abrazando su cintura mientras la otra mano sostenía su rostro, volviendo a besarla con volúpia. Su cuerpo tan caliente permaneció en contacto con la piel hirviente del marido, que hasta entonces la hacía gemir y chillar como un conejito en celo.

Ambos cambiaron de posición, seguidas por varias otras, lo que no tardó en ocasionar el ápice placentero para los dos. Midoriya se acostó al lado de Uraraka, respirando hondo y acelerado, complacido con el buen sexo que acababa de tener. 

__Ya cansó, mi amorcito?__él escuchó a su esposa diciendo en tono burlón y se volvió hacia ella, que expresaba una sonrisa traviesa en los labios.__Yo dije que tenía una sorpresa.__llevó la mano del muchacho hasta su boca, chupando y jugando con sus dedos.__Rompiste mi calcetín, y ahora no puedo proteger mi culo, jijiji...

Ni le dio tiempo de seguir riendo, pues Deku tomó su boca en un beso profundo, ya entendiendo lo que ella quería decir con aquello; ¡la mujer cedería su pequeño espacio trasero! Izuku untó su dígito de lubricante y lo pasó con delicadeza en el ano femenino, metiéndolo con cuidado y moviendo lentamente por dentro.

Su mirada fue hacia la cara de Ochaco, dándole más un beso antes de separarse y colocarla de cuatro, apilando su culo en el aire. Dos bofetadas en cada nalga fueron hechas por el chico, que mordió y besó a una de ellas, mientras continuaba ensanchando el agujero anal con su dedo.

__Relájate, Mochi, al principio duele un poco, pero después será solo placer.__él aseguró, viendo a su esposa acordar y luego relajarse. Con eso, metió un dedo más y sonrió al escucharla gemir. Después de minutos, el peliverde se paró detrás de ella y forzó su glande en su entrada trasera, penetrando vagarosamente.

Uraraka expulsó todo el aire de sus pulmones, sin embargo, dolió como si su alma hubiera sido partida en dos, el interior era dilatado y eso causaba punzadas bien incómodas en el local. Ella apretó su mirada con fuerza, escuchando las palabras de consuelo de su marido ser murmuradas en su oído y el estímulo de su dedo sobre su clítoris, distrayéndola del dolor.

Poco a poco, el ardor cambió para placer y cuando ella menos lo esperaba, se vio gimiendo por más, meneándose contra el miembro con ganas. La heroína llevó la mano hasta su coño y metió dos dedos dentro de su núcleo, dejando que el pulgar frotara su puntito sensible. Su cabello fue tirado hacia atrás, un acto atrevido y excitante que la dejó con más fuego.

Los empujones rígidos y firmes fueron quedándose más presentes, haciéndola sentir como una puta pervertida por estar disfrutando de ese lado salvaje del marido. Si hubiera sabido que sería tan bueno, habría liberado esa parte íntima hace mucho tiempo. La heroína inclinó su cuerpo hacia atrás, pegando su espalda en el pecho masculino, gimiendo bajo al tener su mano apretando su seno y pellizcando el pezón.

En el transcurso del acto, la pareja buscaba más placer, follando en cada rincón de la habitación, sin restricciones o pudor, simplemente transmitiendo el amor que sentían y gimiendo locamente, pero aun en medio de maldiciones, las palabras cariñosas y reconfortantes no desaparecían completamente. Los últimos empujones fueron dados y el líquido viscoso llenó a la mujer.

Después de toda esa euforia, que duró por horas, los dos cayeron al suelo totalmente exhaustos. Ambos soltaron risas divertidas; el brazo de Izuku pasó por el cuerpo de su amada y trajo junto al suyo, depositando un beso caluroso en su frente. E mal sabia ele que em duas semanas teriam outra.

Le había encantado la sorpresa de su conejita. Y poco sabía él que, en un mes, tendría otra...

******

Deku caminaba hacia un lado y hacia el otro frente al baño, extremadamente ansioso. ¿Cuánto tiempo tardaría en salir el resultado? La noche de Pascua fue tan intensa que, al recordarla, él sonrió como un tonto, ¡pero no era hora de pensar sobre ello! El mayor se acercó a la puerta y apoyó su oreja en el costado, intentando escuchar algo.

__Ocha, por favor, abre la puerta...__él masculló, impaciente. De repente, la puerta fue abierta y su esposa salió con una postura rígida.

¿Por qué ella estaba así? ¿Qué pasó? ¡¿Algo salió mal?! Ochaco, silenciosamente, le entregó el test de embarazo, el cual el peliverde cogió rápidamente y miró el resultado con ojos muy abiertos.

__Dio positivo...__la voz de su esposa llamó su atención.

El héroe volvió a mirar la prueba, viendo dos rasgos de positivo destacados en el objeto; la felicidad inundó dentro de su pecho, haciendo una sonrisa enorme surgir en su rostro. Agarró a Uraraka por la cintura y la giró en el aire con emoción, antes de colocarla en el suelo.

__¡Maldita sea, voy a ser padre! V-vamos a ser padres...!__su mirada llenó de lágrimas felices. 

Ochaco no tenía nada que decir, pues estaba tan contenta que las palabras simplemente no salían. Estaba en shock. Pero la alegría eufórica del muchacho la contagió instantáneamente, siendo incapaz de no sonreír ante sus gestos torpes.

__¡Sí! Serás un lindo papá de una conejita... O...

__¡Conejito!__completó Izuku, tirando a su mujer para un beso lleno de amor, cariño y felicidad.__¡Yo necesito contar a todo mundo! 

Realmente la noche de Pascua rindió bastante, lo suficiente para generar una nueva vida. Ahora, todas las conquistas de la pareja Midoriya, estaban completas.

FIN.

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