SIGUE LAS REGLAS
El anuncio llamó la atención de Jimin en cuanto apareció en la pantalla de su computadora. Había pasado gran parte de la mañana revisando ofertas de empleo sin que ninguna consiguiera convencerlo de aplicar. Largas listas de requisitos, salarios decepcionantes y promesas vacías de crecimiento profesional. Sin embargo, aquella publicación destacaba por una razón diferente.
Era excesivamente simple.
“Gana cuatrocientos cincuenta dólares por turno como guardia nocturno. Aplica ya”.
Jimin abrió el enlace del anuncio, esperando encontrar más información debajo del encabezado, pero no la había. Tampoco encontró referencias de la empresa, ni una descripción detallada del trabajo. Solo aparecía una dirección de correo electrónico y la oferta de un salario que parecía demasiado alto para un puesto tan común.
Cualquier persona razonable habría desconfiado de una oferta semejante. Sin embargo, la situación económica de Jimin no le permitía descartar oportunidades tan fácilmente.
Llevaba casi dos meses sin conseguir empleo estable. Aunque vivía solo y sus gastos no eran excesivos; el alquiler, los servicios y las cuotas universitarias seguían acumulándose. Sus ahorros disminuían con rapidez y de seguir así pronto se quedaría sin nada.
Por eso no descartó el anuncio de inmediato y se quedó observando la pantalla durante un buen rato. Había algo que no terminaba de convencerlo, pero tampoco encontraba una razón concreta para considerarlo un fraude. Después de pensarlo durante varios minutos, finalmente decidió correr el riesgo y envió su currículum.
Lo hizo convencido de que probablemente no recibiría respuesta. Pero para su sorpresa, media hora después, mientras seguía revisando la página de empleos, una notificación de correo entrante apareció en la pantalla, y al abrir su bandeja de entrada, descubrió que era de la empresa a la que acababa de enviar el correo.
La rapidez de la respuesta le resultó inesperada y se imaginó que era una negativa, aún así lo abrió y comenzó a leer.
“Gracias por postularse para el puesto de guardia nocturno en la morgue.
Nos complace informarle que sus habilidades son adecuadas para nuestra empresa y por medio de la presente, nos gustaría que formara parte de nuestro equipo de trabajo.
De inicio le ofrecemos un contrato de tres meses, en los que permanecerá a prueba, sin embargo, contará con todas las prestaciones establecidas por la ley.
Su horario de trabajo será: Lunes, Miércoles y Viernes de 11:00 p. m. a 6:00 a. m., con descanso sábado y domingos. Pero le pedimos disponibilidad para trabajar turnos extras cuando se requiera.
Su salario semanal será de: 1,350 dólares, más 150 de transporte. En caso de turno extra se le pagarán 450 más 50 de transporte. Su salario se le depositará los días sábado a la cuenta bancaria que nos proporcioné.
Esperamos que nuestros beneficios se adapten a sus necesidades.
Jimin terminó de leer y permaneció varios segundos mirando la pantalla, sin poder creer que realmente hubiera sido tan fácil conseguir el empleo. Había sido aceptado sin entrevista previa, ni ningún proceso de selección aparente.
No iba a mentir diciendo que aquello le resultaba extraño, y por un momento incluso se preguntó si realmente habían revisado su currículum. Sin embargo, el correo no mostraba señales de ser falso.
Todo parecía estar en orden, adjunto al mensaje venía una lista con los documentos que debía enviar para completar la contratación. Ignorando su recelo inicial, los reunió y los envió, y quince minutos después, un nuevo correo llegó.
“Para finalizar su contratación, le pedimos que lea el contrato y si todo está en orden, lo firme mediante el enlace de firma digital adjunto”
Abrió el enlace del contrato y luego de leerlo detenidamente y asegurarse que todo lo que le acababan de decir fuera lo mismo que figuraba en el documento, lo firmó y lo reenvió. Esta vez la respuesta fue casi inmediata.
“Bienvenido a Safe Seúl Security. Tu primer turno será está misma noche, por lo que te pedimos que solo por esta vez llegues a las diez de la noche para que te expliquen tus labores. Se puntual”
Al leer aquello, Jimin frunció el ceño.
—¿Esta noche? —murmuró mientras leía la dirección donde debía presentarse.
Hasta ese momento, la duda sobre la veracidad del empleo seguía latente en su cerebro, y finalmente la certeza de que realmente acababa de conseguir trabajo, comenzó a asentarse, dando paso a una nueva inquietud.
A partir de esa noche, tendría que convivir con los cadáveres que llegarán a la morgue, pensar en eso le daba miedo, pero más miedo le daba quedarse en la indigencia, y se convenció que podría trabajar ahí, sin problemas.
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A las nueve de la noche, Jimin salió de su pequeño departamento, para ir a su primer turno, ya que la morgue se encontraba a las afueras de la ciudad y el trayecto en autobús le tomaría aproximadamente cuarenta minutos o un poco más.
Al pasar por el estacionamiento de su edificio, le lanzó una mirada a su viejo automóvil, la pintura estaba desgastada en algunas partes y el motor llevaba meses dándole problemas, pero seguía funcionando.
—Definitivamente, lo primero que voy a hacer con mi primer sueldo será llenar el tanque y mandarlo a arreglar —murmuró con una pequeña sonrisa antes de seguir su camino hacia la parada de autobuses.
Una vez que el autobús llegó, Jimin se sentó junto a la ventana, y mientras observaba el camino pasar, la inquietud que sentía por el trabajo volvió a invadirlo, pero intentó convencerse de que había tenido suerte de conseguir ese trabajo y que sus temores eran infundados.
Cuando finalmente llegó a la dirección indicada, y vio el edificio donde se encontraba la morgue, comprendió que ninguna fotografía habría podido prepararlo para lo que tenía delante.
El edificio se encontraba en un lote aislado del resto de construcciones cercanas, lo que lo dejaba rodeado de terrenos vacíos poco iluminados.
Toda la estructura estaba pintada por distintos tonos de gris, que le daba la apariencia de ser un enorme bloque de hormigón. No había ventanas en la fachada principal, solo un gran portón metálico negro para el ingreso de vehículos, y a un costado se encontraba una puerta más pequeña para la entrada del personal a pie, y junto a la cual había un interfón.
Jimin respiró hondo antes de presionar el botón. Durante unos segundos solo escuchó estática, luego una voz masculina resonó a través del altavoz.
—¿Sí?
—Hola. Soy Park Jimin, el nuevo guardia nocturno.
Hubo un breve silencio antes de escuchar el sonido de la cerradura automática abriéndose. Cuando Jimin empujó la puerta y cruzó el umbral, se sorprendió ante el contraste con el exterior.
Él había esperado encontrar un ambiente frío y sombrío. Sin embargo, el lugar parecía mucho más acogedor de lo que había imaginado. Nada más entrar del lado derecho se encontraba la caseta de vigilancia. Frente a ella había un pequeño jardín interior bordeado por varios rosales distribuidos alrededor y en el centro una pequeña fuente de piedra. Aquella visión le dio la sensación de estar en un edificio administrativo en lugar de la morgue de la ciudad.
Al costado del jardín, se extendía un largo pasillo con tres puertas cerradas, iluminado por lámparas blancas. Sobre ese mismo pasillo se encontraba una escalera que ascendía hacia el segundo piso donde suponía estaban las oficinas administrativas.
Y hasta el fondo el pasillo giraba hacia la derecha, hacia otra sección del lugar.
—Hola, Jimin, ¿verdad? —lo saludó la voz de un hombre cortando su exploración visual.
Jimin se giró y se encontró con un joven de cabello negro y mirada intensa que le sonreía desde la entrada de la caseta.
—Hola —saludo tímidamente.
—Bienvenido, soy Jeon Jungkook y seré tu supervisor —se presentó el joven extendiendo la mano hacia él.
Jimin la estrechó, Jungkook esbozó una sonrisa que parecía cordial, aunque a Jimin le dio la sensación de que no era honesta, como si con ella intentará ocultar algo, pero rápidamente alejó aquel pensamiento y se convenció que esa sensación que sentía se debía a los nervios que sentía.
—Me imagino que la premura de la contratación te tomó por sorpresa —comenzó a explicar Jungkook—. pero tu predecesor renunció sin previo aviso, tanto yo como los otros dos guardias ya no podemos seguir cubriendo más turnos extras, y es importante que siempre haya un guardia en turno.
Jimin asintió en silencio, sin querer Jungkook acababa de despejar sus recelos, aquella explicación tenía sentido.
—Claro, lo entiendo, no hay problema —respondió.
—Perfecto. La verdad es que el trabajo es bastante sencillo —añadió Jungkook haciéndose a un lado para dejarlo pasar—. Los empleados de administración trabajan en dos turnos. El último termina exactamente a las once de la noche, y los forenses trabajan en turnos de 24 horas, pero solo se encuentran presentes cuando hay algún servicio. Así que después de la salida del personal el edificio se queda vacío. Si ocurre alguna emergencia y necesitan traer un cuerpo, el equipo médico forense se comunicará contigo antes de llegar.
Mientras hablaba, el pelinegro abrió uno de los cajones del escritorio.
—Si el cuerpo es de muerte natural, solamente llegarán paramédicos a entregarlo, si es por muerte accidental o provocada, junto a ellos llegarán también policías y los peritos especializados, es importante que anotes en la bitácora sus identificaciones, placas de vehículos, y si es uno o varios cadáveres y hora de llegada.
Jimin asintió, atento a la explicación, Jungkook sacó un juego de llaves, una linterna, y una camisa doblada cuidadosamente dentro de una bolsa, indicando que era nueva y dejó todo sobre el escritorio.
—Además de eso, tu trabajo principal será realizar rondas de vigilancia en las horas establecidas. Encontrarás los horarios exactos en el tablero que está detrás de ti. Es importante que hagas las rondas con puntualidad y sin saltarte ninguna, solamente puedes saltartelas sin hay algún servicio activo, si por algún otro motivo te llegarás a retrasar en hacerlas, deberás salir de la caseta, pararte en la puerta de entrada sin abrirla y llamarme de inmediato, ¿entendido?
Jimin frunció el ceño ante lo específico de la instrucción, pero por el tono en qué lo dijo, entendió que debía de cumplirla tal cual, y asintió de inmediato, antes de voltear a ver el tablero a su espalda.
Los horarios estaban escritos en tinta roja, alineados cuidadosamente, cada uno tenía distintas anotaciones en tinta negra, pero antes de que pudiera leer lo que decían, Jungkook continuó hablando.
—Este es tu uniforme provisional —dijo señalando la camisa—. Cuando cumplas los tres meses de prueba se te entregará otro uniforme con tu nombre bordado, por ahora deberás de poner tu nombre en una cinta y pegarlo de manera visible.
Jimin asintió una vez más.
—Como puedes ver, el trabajo es bastante sencillo, mientras cumplas con tus labores, no deberás tener ningún problema —continuó Jungkook antes de quedarse callado y mirarlo fijamente—. Solo debes asegurarte de que nadie extraño entre... o salga —dijo seriamente.
Jimin tardó un segundo en reaccionar, y miró a Jungkook con evidente terror y el joven comenzó a reír al verlo.
—Tranquilo, era una broma —dijo sin dejar de reir, Jimin soltó una risita nerviosa y asintió.
Luego de la breve broma, el pelinegro recogió sus pertenencias y se dirigió hacia la salida.
—Aprovecha el tiempo que tienes antes de las once para familiarizarte con el lugar, después de la salida del personal, solamente puedes salir de la caseta para tus rondas, entre cada una puedes sentarte tranquilo, a esperar que termine tu turno. A las seis en punto puedes irte, no es necesario que esperes a tu relevo, en caso de que no vaya a llegar, se te avisará con antelación para saber si puedes cubrirlo.
Luego de verlo asentir Jungkook le hizo un gesto con la mano a modo de despedida y salió de la caseta y luego del edificio.
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Una vez solo, Jimin observó el lugar con inquietud antes de suspirar pesadamente.
—Vamos Jimin, tú puedes, es solo un trabajo cualquiera —se dijo dándose ánimos.
Al ver la hora en el reloj de la pared, vio que aún faltaba media hora para las once, sin perder más tiempo, tomó la camisa del uniforme, y camino hacia la única puerta al interior de la caseta que supuso era el baño, sonrió ligeramente al confirmar que así era, y entró a cambiarse.
Cuando regresó, dejó la camisa que se acababa de quitar doblada dentro del locker del que vio sacar a Jungkook sus cosas, y antes de sentarse a esperar la salida del personal, se detuvo a observar el tablero con los horarios y comenzó a leer.
Primer rondín: 12:00 am: Inicia en el segundo piso, cerciorarse que todas las puertas estén cerradas con seguro y que todas las luces estén apagadas. Continúa en el primer piso, primero en la sala de suministros, enciende la luz antes de entrar y asegúrate que no haya nada tirado en el piso, de haberlo, recogelo y tiralo en el bote de basura que está en la entrada, al salir deja la luz encendida. Por último, revisa la cripta, asegúrate de que todas las cámaras estén cerradas y que las mesas de autopsias estén limpias y acomodadas en su lugar al centro de la habitación. Si todo está en orden, apaga la luz antes de salir y asegúrate de dejar bien cerrada la puerta.
Segundo rondin: 2:30 am: Desde la entrada de la caseta corroborar que las luces del segundo piso se encuentren apagadas, si alguna está encendida, no subir y anotarlo en la bitácora, si todas están apagadas, subir y volver a asegurarse que las puertas siguen cerradas, si alguna está abierta o no tiene el seguro puesto, bajar de inmediato sin importar que no hayan terminado la inspección. En el primer piso no entren a la sala de suministros, solo asegurarse que la luz siga encendida, si está apagada, abrir la puerta y volver a encenderla, y volver a cerrar. Por último en la cripta enciendan la luz desde el interruptor que está afuera, abrir la puerta y solo entonces entrar, confirmar que todo siga igual que antes, apagar la luz desde adentro, salir y volver a cerrar con llave.
Tercer rondín: 5:00 am: Comenzar por la cripta, igual que antes, prender la luz antes de entrar, asegurar las cámaras y salir, dejar la luz encendida y cerrar la puerta sin poner la llave.
Apaga la luz del almacén de suministros y deja la puerta abierta. Por último, subir al segundo piso, encender todas las luces y abrir todas las puertas de las oficinas. (si en el segundo rondin no pudo subir o tuvo que bajar sin terminar la inspección, no es necesario que hagas esto)
Decir que las instrucciones de cada horario le parecieron extrañas, era quedarse corto. Un escalofrío le recorrió la espalda, y la sensación de que había algo raro en todo eso, se negó a abandonarlo, mientras se debatía si debía irse de ahí en ese momento o quedarse, el murmullo de personas caminando hacia él, lo distrajo viendo que ya faltaban dos minutos para las once, y no podía simplemente abandonar el trabajo, así que haciendo aun lado sus temores, se concentró en lo que tenía que hacer, ya mañana pensaría si regresaba o renunciaba.
Durante diez minutos Jimin vio salir uno a uno a los empleados de la morgue, hasta que finalmente se quedó completamente solo. Sus resquemores anteriores habían quedado olvidados, y más tranquilo se sentó detrás del escritorio, mientras esperaba que dieran las doce y hacer el primer rondín.
Sobre el escritorio había una pequeña radio con reloj digital, varias plumas dentro de un vaso de plástico, los libros de registro y en el centro, justo frente a él, encontró una hoja de máquina, boca abajo. Jimin la levantó y al darle la vuelta, vio que era una carta dirigida al guardia nocturno, es decir para el.
Suponiendo que Jungkook olvidó entregársela, comenzó a leerla.
Al nuevo guardia, bienvenido.
Posiblemente tu supervisor ya debió de haberte explicado cuáles serán tus labores durante tu turno, y ya debiste de haber leído las instrucciones a seguir en cada rondín en el tablero de avisos. Es importante que no ignores ninguna de las indicaciones, y sigas cada una al pie de la letra, si lo haces tú turno transcurrirá sin mayor problema.
A continuación te dejo una serie de reglas, que aunque no son oficiales, te facilitarán tu permanencia en el puesto y que se han ido pasando de guardia en guardia, no te lleves está hoja, memorizala, tómale una foto o transcribela, PERO NO TE LA LLEVES.
Jimin arqueó una ceja, ante la excesiva insistencia en que no se llevará la hoja, antes de seguir leyendo.
Regla 1: Lo primero que debes hacer nada más comenzar tu turno y una vez que haya salido el último trabajador, es comprobar los horarios en el tablero de anuncios. no importa si ya sabes cuáles son, SIEMPRE DEBES REVISARLOS.
Si los horarios son a las 12:00, 2:30 y 5:30, todo está bien. Pero si alguno es diferente, ignora el tablero y haz las rondas a las horas aquí escritas.
Nada más leer eso, Jimin levantó la vista hacia el tablero, y volvió a leer los horarios.
Primer rondín 12:00 am, segundo rondín 2:30 am, tercer rondín 5:00 am. Frunció el ceño, la diferencia era mínima, apenas media hora en el último, pero seguía siendo una diferencia. De primero pensó que tal vez quien había escrito la hoja de reglas se había equivocado, o tal vez Jungkook o algún otro guardia al escribir los horarios en la pizarra se había equivocado sin querer.
Fuera cual fuera el caso, Jimin no pensaba arriesgarse a cometer un error en su primer turno, y decidió hacer caso a lo que decía la hoja, y solo por si alguna vez se le olvidaba corroborar el tablero, programó alarmas en su celular, para que sonoran a la hora señalada en la hoja.
Con las tres alarmas activadas, continúo leyendo.
Regla 2: Durante el primer recorrido deberás inspeccionar el edificio completo, comenzando por las oficinas del segundo piso y siguiendo al pie de la letra lo que se indica en el tablero de avisos.
Nota: Si alguna de las cámaras para cuerpos se encuentra abierta,
empújala
la plancha hacia adentro y
ciérrala
. Las cámaras deben permanecer cerradas en todo momento.
Una vez finalizado el recorrido, podrás regresar a la oficina hasta la siguiente ronda"
Jimin terminó de leer sin saber qué pensar, todas esas reglas le parecían extrañas, y sobre todo inquietantes. Dió un largo suspiró, replanteandose la idea de no regresar al siguiente turno, sin embargo en ese momento no podía hacer otra cosa más que seguir las reglas y asegurarse de terminar el turno sin problemas. Estaba por continuar leyendo, cuando la alarma de su teléfono comenzó a sonar.
Eran las 11:29, dejando la hoja sobre el escritorio, tomó el juego de llaves, la linterna y salió de la caseta para comenzar con su primer recorrido.
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Como decía en la hoja, comenzó por la parte de arriba, se aseguró de que todas las puertas estuvieran cerradas, apagó todas las luces y bajó de inmediato. Hizo lo indicado en la sala de suministros, y después de asegurarse que todo estuviera bien en orden, apagó la luz y cerró la puerta con llave, antes de seguir con la última parte del rondín y lo que más miedo le generaba.
Nervioso, caminó por el silencioso pasillo, dobló a la izquierda y llegó hasta una pesada puerta de metal, con la palabra Cripta escrita en grandes letras negras en la parte superior. Sobre la pared a un costado vio el interruptor para la luz del interior, exhaló profundamente para darse valor, encendió el interruptor y lentamente abrió la puerta, de inmediato una brisa de aire frío lo golpeó haciéndolo estremecer. Dio un par de pasos hacia el interior, se detuvo y desde su lugar observó la habitación.
Todo se encontraba pulcramente acomodado y con un ligero aroma a desinfectante, en el centro había dos mesas de acero inoxidable perfectamente alineadas la una con la otra, al fondo se encontraban las cámaras mortuorias, las observó detenidamente asegurándose que todas estuvieran cerradas y en cuanto confirmó que todo estaba bien, se dió la vuelta y salió apresuradamente de ahí, no queriendo pensar en si había cadáveres dentro o no. Apagó la luz y luego de cerrar con llave, suspiró aliviado.
Sintiéndose mejor ahora que ya había terminado, se rió de sí mismo por ser tan cobarde, y caminó de regreso a la caseta. Estaba por llegar a la entrada de los baños, y se detuvo de golpe, al ver salir a un hombre con bata de laboratorio, llevaba la cabeza agachada, y en sus manos llevaba un objeto que no supo distinguir que era.
—Oh por Dios, me asustaste —hablo, suponiendo que el tipo se había quedado rezagado del resto, por entrar de último minuto al baño.
Al escucharlo, el hombre levantó la cabeza, le lanzó una mirada, y sin decir nada volvió a agacharla, mientras seguía jugando con el objeto en sus manos ignorándolo.
—Hola, buenas noches, soy Jimin, el nuevo guardia —volvió a hablar, pero el tipo siguió en lo suyo sin responder.
No queriendo incomodarlo, no insistió más, hizo una pequeña reverencia con la cabeza y siguió su camino, para ir a abrirle la puerta para que pudiera salir.
Una vez en la caseta, abrieron el botón de salida y mientras anotaba el fin de su rondín en la bitácora, escuchó la puerta cerrarse. Se apresuró a volver a cerrar y se sentó en la silla del escritorio sacando su teléfono para distraerse.
Varios minutos después recordó la lista de reglas, dejó su teléfono sobre la mesa y tomó la hoja, pero antes de que comenzará a leer, se escuchó un crujido que retumbó en las paredes, aunque no era demasiado fuerte, se escuchaba perfecto y era constante. A Jimin le pareció que sonaba como al ruido que hacen las tuberías en ocasiones, y después de un par de segundos se detuvo por completo.
Con la idea de que ruidos como ese se escuchaban en cualquier sitio. Volvió a intentar leer cuando el sonido regresó, nuevamente duró un par de segundos y se calló, la tercera vez que se escuchó, dejó de parecerse al ruido de tuberías y comenzó a sonar más como alaridos.
Temiendo que algún intruso se hubiera intentado cruzar y se hubiera lastimado, Jimin salió de la caseta, y valiéndose de la linterna, revisó los alrededores, dándose cuenta que el sonido se podía escuchar más claro y que para su desgracia, parecía provenir del lugar dónde estaba la cripta.
Armándose de valor, caminó hacia allí, sin importarle pisar el pasto, en cuanto llegó, encendió la luz y abrió la puerta. El sonido se apagó, dejando todo en completo silencio una vez más.
Esperó un par de minutos ahí, por si el ruido regresaba, cuando de pronto contuvo la respiración al ver qué uno de los cajones para cuerpos estaba ligeramente abierto. Seguro de haber visto que todos estaban cerrados antes, se apresuró hacia allí y lo cerró rápidamente, antes de salir y volver a la caseta.
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Para aliviar su nerviosismo, y buscando distraerse de lo sucedido, se sentó frente al escritorio y tomó la hoja de reglas.
Regla 3: Evita dormirte, si sientes sueño busca algo que te mantenga ocupado, por ningún motivo te quedes dormido.
Jimin hizo una mueca de fastidio ante la regla, pero suponiendo que era lógico no lo pensó demasiado, estaba por continuar leyendo cuando de pronto, un fuerte grito se escuchó haciéndolo saltar, asustado se quedó paralizado sin saber qué hacer, cuando un segundo grito se escuchó, mucho más claro.
—¡Por favor, alguien sáqueme de aquí! —gritó la voz de un hombre, retumbando por todo el lugar—. ¡Déjenme salir! ¡No puedo respirar! —repitió la voz, ahora seguida de una serie de fuertes golpes.
Abrió la puerta de la oficina, y para su consternación se dió cuenta que los gritos aparentemente provenían de la cripta. Se estremeció, pero a pesar del miedo que sentía decidió ir a ver.
—¡Abran la puerta, no estoy muerto! ¡Esto es un error! ¡Alguien sáqueme de aquí! —la voz se hizo más fuerte tan pronto como llegó a la cripta y abrió la puerta.
—¿Dónde estás? —preguntó más para sí mismo que para quien gritaba.
Miró a su alrededor mientras el hombre seguía gritando y golpeando. En cuanto ubico el lugar de donde salían los gritos, se acercó, se inclinó casi pegando su oído al frío metal de la puerta de una de las cámaras para escuchar y asegurarse de que aquella era la correcta.
—¡No estoy muerto, déjenme salir! —volvió a suplicar el hombre y sin perder tiempo se apresuró a abrir la cámara.
Pero en cuanto lo hizo, los gritos y los golpes se detuvieron de repente, mientras veía el cadáver pálido y frío de un hombre de mediana edad. Se quedó ahí mirando el cadáver, incapaz de comprender lo que acababa de pasar. Había escuchado la voz con mucha claridad, había sentido los golpes mientras sostenía la manija del cajón, y luego fue como si nada hubiera pasado.
¿Acaso su mente le estaba jugando una mala pasada? Confundido y temeroso, empujó el cajón hacia adentro y salió corriendo de ahí, cerró la puerta de la oficina y pensó que postularse para ese trabajo había sido una mala idea.
Nervioso se dejó caer sobre la silla, se concentró en respirar para tranquilizarse, y después de varios minutos los latidos de su corazón comenzaron a retomar su ritmo normal y se convenció de que todo había sido producto de su mente sobre estimulada por el miedo que ese lugar le provocaba, respiró profundamente una vez más y viendo la hoja de reglas, la tomó nuevamente.
Regla 4: Puede poner música siempre y cuando no ahogue los ruidos externos.
Regla 5: Si escucha sonidos incoherentes provenientes de la cripta,
ignorelos
.
Regla 6: Si esos sonidos se convierten en gritos de pánico, haga lo siguiente: Si los gritos son de una mujer,
ignórelos
hasta que se detengan. No entre a la cripta durante ese tiempo, bajo ninguna circunstancia, no importa si es durante sus rondas. Si, por el contrario, los gritos son de un hombre, localice la fuente del sonido, y saque el cuerpo del cajón; esto debería detenerlo.
Un nuevo escalofrío lo recorrió al leer la última regla, y agradeció que los gritos hubieran sido de un hombre, porque no quería pensar qué hubiera pasado si hubieran sido de mujer.
Dejó la hoja sobre el escritorio y se reclinó en la silla, le dio un vistazo al reloj, que ya marcaba la una, tal vez por los nervios o el estrés que sentía, pero comenzó a sentirse cansado y con mucho sueño, recordando la regla tres, encendió la radio y puso algo música en un volumen moderado, y se puso a jugar con su teléfono.
Sin embargo el cansancio y la pesadez que sentía era cada vez mayor y sin que pudiera evitarlo, sus ojos comenzaron a cerrarse, pero antes de que realmente se quedará dormido, sintió el firme agarre de una mano sobre su hombro.
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Inmediatamente se levantó, derribando la silla en el proceso, mientras movía la cabeza de un lado a otro, buscando algo o alguien, pero rápidamente confirmó que no había nadie. Estaba completamente solo, y claramente el sueño se había esfumado, incapaz de quedarse quieto, comenzó a caminar nervioso por todo el lugar, hasta que su teléfono comenzó a sonar, anunciando la hora del segundo rondín.
Estaba demasiado aterrado, y no quería salir de la caseta hasta que llegara el momento de irse, pero después de todo lo que le había pasado, no quería arriesgarse a romper las malditas reglas. Así que usando toda su fuerza de voluntad, tomó las llaves y la linterna una vez más y salió.
Tal como decían las reglas, primero se aseguró que la luz del segundo piso siguiera apagada antes de subir, por suerte para el término el rondín sin que nada extraño pasará.
La siguiente hora todo se mantuvo tranquilo, y él se entretuvo jugando con su teléfono, hasta que alrededor de las tres de la mañana, los ruidos volvieron, pero está vez sonaban como si alguien estuviera golpeando las puertas de metal con fuerza. Jimin fingió no oírlos y se obligó a seguir jugando, diez minutos después finalmente pararon y para entonces, estaba seguro que no iba a volver al siguiente turno.
Al diablo con el maldito dinero, prefería matarse de hambre, antes que trabajar una noche más ahí. Esperó un par de minutos luego de que los ruidos cesaron, antes de pararse para ir al baño. Cuando salió, volvió a ver la hora y se sintió aliviado al ver qué eran las cuatro y ya solo faltaban dos horas y podría largarse.
Mientras, aprovecharía ese tiempo para comenzar a revisar algunos portales de empleo. Cuando estaba a punto de sentarse, Jimin se percató que la hoja de reglas se encontraba tirada debajo del escritorio, suponiendo que se había caído antes, cuando se levantó asustado.
Con cuidado, se agachó para recogerla y al hacerlo se dió cuenta, que las reglas seguían en el reverso de la hoja, pero él estaba seguro que cuando la vio por primera vez no había nada escrito ahí. Pero rápidamente la confusión se transformó en horror, cuando leyó la última regla.
Regla 7: Todo el personal de la morgue, sale a las once en punto, y nadie tiene permitido quedarse en las instalaciones después de las 11:15, así que si ve a un hombre con una bata de laboratorio después de esta hora, no le hable, ni llamé su atención, simplemente ignore su presencia, no importa el lugar o la hora.
POR NINGÚN MOTIVO TRATE DE HABLAR CON ÉL.
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Un sudor frío bajó por su columna, incapaz de apartar la mirada de aquella frase. Pero de pronto un fuerte golpe en la puerta lo hizo reaccionar y al levantar la mirada hacia la pequeña ventana de la puerta, a través del cristal vio al hombre de la bata.
Este le sonreía de forma grotesca y diabólica; el lugar donde debían estar sus ojos estaba hueco solo eran dos profundos pozos negros que parecían mirarlo fijamente, sin dejar de golpear.
Por instinto se alejó hasta la pared aterrado. Su corazón latía desenfrenado, su cuerpo temblaba visiblemente. Quería cerrar los ojos, pero no podía, era como si aquellos orbes negros lo tuvieran cautivo.
Los golpes se hicieron cada vez más fuertes, y entonces una profunda y horrenda voz vibró en sus oídos como si le estuvieran hablando al oído.
—Abre la puerta Jimin, vamos a jugar —masculló con aparente calma. Jimin negó con la cabeza incapaz de hacer nada más.
El hombre o lo que fuera volvió a pedirle que abriera una vez más, y al ver qué no se movía pareció perder la paciencia y golpeando con más fuerza volvió a gritar una vez más.
—¡Abre la maldita puerta Jimin! —le exigió con la voz distorsionada y furiosa.
Jimin se desplomó en el suelo, presa del pánico, mientras se tapaba los oídos en un intento por dejar de escucharlo, finalmente pudo apartar la mirada y por inercia sus ojos fueron a dar al reloj, en el preciso instante en que la alarma de su teléfono comenzó a sonar.
Eran las 5:30, se suponía que debía salir a hacer el último rondín, pero ni loco abriría la puerta. El hombre o la cosa que estuviera golpeándola, seguía ahí, mirándolo y gritando que le abriera.
Haciéndose un ovillo, siguió cubriendo sus oídos con las manos, mientras ocultaba la cara contra sus piernas, consolandose con la idea de que pronto toda esa pesadilla terminaría, solo debía aguantar un poco más.
Algunos minutos después, Jimin levantó la cabeza para mirar el reloj, que marcaba las 5:47.
—Trece minutos, solo faltaban trece minutos y podré irme de este lugar —murmuró con un hilo de voz.
De pronto, los golpes se detuvieron al igual que los gritos, y al voltear a la puerta no vio a nadie, la cosa esa sensación había ido, con un suspiro de alivió, se puso lentamente de pie, espero unos minutos más, antes de ponerse en acción.
—Al diablo con esto —dijo tomando su teléfono y sin molestarse en cambiarse de ropa, camino a la puerta, no pensaba seguir ahí un minuto más.
Abrió la puerta de un tirón y salió, no había dado ni un paso más, cuando un escalofrío lo recorrió.
—Por fin saliste Jimin, ahora vamos a jugar…
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Eran las 6:10 am cuando Min Yoongi entró al edificio, con calma caminó hasta la caseta de vigilancia, que se encontraba vacía. No le sorprendió que no hubiera nadie, ya que no era obligatorio que el guardia de noche lo esperará. Pero antes de entrar, un objeto tirado en la entrada junto a la puerta, llamó su atención.
Al agacharse para recogerlo se dió cuenta de que era un teléfono, poniéndose de pie, recorrió el interior de la caseta con la mirada. Vio la silla caída a un lado del escritorio, finalmente entró y antes de poner en orden el lugar, vio una camiseta pulcramente doblada en el interior del locker, y la hoja de reglas sobre el escritorio, y suspiró mientras negaba con la cabeza.
Dejó su mochila dentro del locker, antes de levantar la silla, acomodarla en su lugar y por último abrió uno de los cajones del escritorio, en el interior había alrededor de cinco o seis teléfonos, y sin darle demasiada importancia, lanzó el que acaba de encontrar y volvió a cerrar el cajón.
Después con toda la calma de quién ya está acostumbrado a esa clase de cosas, sacó su propio celular del bolsillo de su pantalón y marcó un número, y casi de inmediato la llamada se conectó.
—Jungkook, avísale al jefe que ocupamos un nuevo guardia para esta noche —dijo directo, un breve silencio siguió a su declaración antes de que la voz de su compañero finalmente se escuchará.
—Bien, es una lástima pensé que por lo menos este duraría un poco más —se lamentó Jungkook y sin molestarse en decir nada, Yoongi simplemente colgó y comenzó con su día.
FIN
Y con esta historia damos por inagurado el mes del terror 🎃💀👻
Esta historia la hice algún tiempo para estás mismas fechas inspirada por las historias que se cuentan en mi trabajo sobre el fantasma de un un hombre vestido con una bata de laboratorio.
Y ya que yo soy muy fan de las historias de reglas extrañas, quise fusionar ambas, para esta nueva versión, corregí errores y la hice aún más larga de lo que era originalmente, esperó que les haya gustado.
En el transcurso de estos días subire la segunda historia de este especial de terror. Si quieren estar pediente de que historia será, las invito a seguirme en mi canal de whats, para entrar, mandenme un msj por allá buscandome con mi usser:
@NamuSamm
solo entren a WhatsApp en contacto nuevo escriban el usser en el recuadro debajo de nombre y apellido, guarden y ya me pueden enviar mensaje
Nos vemos en la siguiente historia...
Besitos terroríficos 😘🎃





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