Sparrow
Ya era agosto…
El último año de preparatoria iba a cambiarlo todo. Y lo digo literalmente. Probablemente sería el último año que los chicos y yo estaríamos juntos. Después de eso, cada uno iría por su lado. No tenía ni idea de dónde terminaría, pero esperaba que fuera en algún lugar con una beca.
Una beca de waterpolo, para ser exactos.
Pero en ese momento, tenía que decidir si usar la camiseta que mi amigo me exigía o si ponerme algo más cómodo.
Porque, seamos sinceros, soy un tipo grande y temía que mi amigo Derek no hubiera pedido la talla correcta para mí.
Se suponía que yo debía ser la T en DAKOTA. Derek debía ser la D. No porque su nombre empezara con D, sino porque él era Diesel, mientras que yo era Tiny. Y los otros: Anchor (Samuel), Knuckles (Adrian), Orca (Daniel) y Apollo (Tim).
Se suponía que debíamos ir a este concurso de talentos donde la hermana pequeña de Derek se presentaría con su banda.
Dakota…
Era tan dulce como un día soleado de brisa, pero podía poner tu mundo de cabeza si se despertaba con el pie izquierdo.
Era una amenaza. Era feroz, libre, imposible de enjaular y, a la vez, la persona más amable que había conocido. Su cabello era tan salvaje que parecía un pelaje que la protegía del mundo exterior. No es que fuera frágil, pero me gusta pensar en ello como su armadura. Ese último muro defensivo que nadie podía atravesar.
Siempre la he amado. Amaba molestarla. Amaba su forma de ser.
Era como la hermana que nunca tuve. Su apodo en mi cabeza era Sparrow. Pero nunca lo diría en voz alta.
Bien… concéntrate, Luke. Tienes un trabajo que hacer y no puedes fallarle a Derek. No ha parado de hablar de esto; nunca lo había visto tan emocionado por nada que no fuera el waterpolo.
Él adoraba a su hermanita, y todos nosotros éramos los hermanastros mayores que ella no pidió.
Al menos la camiseta era negra. No es que pudiera esconder mi cuerpo, pero el negro parecía menos intimidante.
Cinco minutos.
Derek me envió un mensaje para recordarme que no debía llegar tarde, pero, siendo honestos, ellos eran los que ya iban tarde.
Me puse la camiseta y puse una mueca al ver cómo se ajustaba a mi cuerpo. Supongo que pudo haber sido peor. Intenté domar mi cabello rubio hacia la derecha, pero sabía que de todos modos haría lo que quisiera.
En fin…
—Ey, amigo —me saludó Anchor antes que nadie cuando me acomodé en el asiento del copiloto. Derek hablaba por teléfono, probablemente con Leah, cuya familia era más que conservadora y, por eso, ella no estaba en el auto con nosotros, con una voz suave que solo reservaba para su novia.
—Hola —dije, mirando hacia atrás para ver las caras de mis compañeros de equipo. Sonreí de inmediato al ver a Tim. Era el chico más guapo que había visto en mi vida. Y esta noche se veía perfecto.
—Te ves bien, como siempre, Apollo —le dije, ganándome una sonrisa. —Como siempre, hermano —respondió él, mostrando sus dientes perfectos.
En serio, ese tipo era un caso. No era un tipo grande como yo, pero tenía músculos en los lugares correctos, lo que nos ponía celosos a todos. Levantábamos más pesas que él, pasábamos más horas en el gimnasio que él; aun así, se veía mucho mejor que cualquiera de nosotros. Así que, naturalmente, las chicas se amontonaban a su alrededor.
—No puedo esperar a conocer a las amigas de Dakota —añadió Apollo mirando por la ventana, soltando una risita—. Espero que no sean todas de primer año. —Se rió entre dientes—. Aunque lo sean, estoy seguro de que serán un deleite visual.
—¡Oye! —gritó Derek, mirando a Apollo por el retrovisor—. Deja de llamar a las amigas de Dakota "deleite visual".
Apollo se burló. —¿Por qué no? Puede que ahora sean jóvenes y estén fuera de límites, pero eventualmente crecerán.
Hizo una pausa y se quedó mirando el reflejo de Derek en el espejo.
—¡Tienen quince años, por el amor de Dios! —gritó Derek.
Apollo solo se encogió de hombros y siguió mirando por la ventana, mientras yo podía sentir a Anchor tensarse detrás de mí.
—Él sabe eso —le dije suavemente a Derek, quien estaba obviamente irritado con Apollo, aunque la verdad es que no tenía motivos. En el fondo, sabía que Apollo era puro ruido y pocas nueces. Especialmente cuando se trataba de Dakota y sus amigas.
Derek se mantuvo en silencio y empezó a conducir hacia el lugar donde nos encontraríamos con Dakota. Los demás se perdieron en sus propios pensamientos un momento, hasta que empezó a sonar una canción y Anchor nos deleitó con su voz. Lo juro, ese chico debería ser cantante en lugar de jugador de waterpolo.
Todos cantamos con él, horriblemente desafinados, pero a Anchor no pareció importarle. Estaba cantando con el alma, empujando el hombro de Apollo juguetonamente de vez en cuando.
Miré a Derek, que sonreía ampliamente mientras murmuraba la letra de la canción. La tensión se había disipado por completo, tal como siempre nos pasaba.
El lugar estaba lleno. Había estudiantes de preparatoria tratando de pasar por adultos, estudiantes de secundaria que querían pasar por preparatorianos, padres que examinaban el lugar con ojos de detective y nosotros… Cuatro idiotas usando camisetas con las letras del nombre de Dakota. Esperando a Orca y Knuckles, que llegaban tarde, como de costumbre.
La primera banda estuvo bien, supongo. Demasiada distorsión para mi gusto. Pero aplaudí y grité junto con los demás chicos, simplemente porque cualquiera que subiera al escenario a esa edad debía ser apreciado y apoyado.
Aunque fueran malos y me zumbaran los oídos de una manera infernal.
—¡¿Qué pasa?! —gritó alguien, tacleando a Apollo y haciéndolo tropezar con el grupo de chicas que teníamos enfrente, quienes no nos habían notado hasta ese momento.
Pero ahora sí habían visto a Apollo, y vi cómo sus pupilas se dilataban incluso bajo la luz tenue del lugar.
Apollo, por supuesto, no tardó en responder a su asombro. Se olvidó inmediatamente de nosotros y empezó a hablar con las chicas.
Puse los ojos en blanco y abracé brevemente a Knuckles, que era más o menos de mi estatura. Chocamos los puños con Orca, que se veía relajado como siempre. Él era el más tranquilo. Knuckles era un impulsivo. Apollo era el del buen parecido. Anchor era, bueno, no creo que necesite explicar ese caso. Y Derek, Diesel, era el capitán y el combustible que todos necesitábamos.
Y yo era Tiny.
Porque soy un tipo grande.
Esos chicos eran mi segunda familia.
—¡Y ahora, los Non-Pretenders! —anunció el presentador con un entusiasmo que parecía falso. Pero todas las chicas en el lugar empezaron a gritar tan fuerte que cualquier pensamiento en mi mente desapareció de golpe. Incluso me tapé los oídos con las manos, porque las chicas frente a nosotros, especialmente, se estaban volviendo locas.
¿Acaso la banda de Dakota ya tenía seguidores?
Las luces se atenuaron. Una chica gritó débilmente. Todos parecieron contener el aliento, incluidos nosotros. Derek nos posicionó de acuerdo con el nombre de Dakota, para que ella pudiera ver que sus hermanos adoptivos estaban ahí para apoyarla.
Entonces, el foco se centró en la guitarrista. Su cabello ensombrecía la guitarra; sus rodillas estaban ligeramente dobladas y llevaba sus Vans características con una falda que me pareció demasiado corta. Unos adornos de metal colgaban de su falda y tocaban la guitarra con cada movimiento.
Pero ella estaba perdida en el momento. Nada más le importaba. Tocaba su introducción en un mundo distinto a este. Parecía que nada se atrevería a tocarla.
Luego, el resto de la banda se unió a ella y se armó el desmadre. La gente saltaba, la cantante gritaba… nunca me había sentido tan fuera de lugar.
De todas formas, todo lo que podía ver era a ella. Porque finalmente se había erguido y mostrado su cara. Sus hermosos ojos verdes, cargados de maquillaje negro; su cabello rojo lleno de plumas y cosas brillantes para las que no tenía vocabulario.
Había estado en Inglaterra durante el verano visitando a sus primos. Y supongo que Inglaterra le sentó bien, porque no podía quitarle los ojos de encima.
Había crecido. Se había convertido en otra cosa. Sus curvas habían aparecido. En los lugares correctos.
¡Para!
Dakota…
La hermanita de Derek.
Mi Sparrow.
Prohibida.
Pero, hombre…
Sacudí la cabeza y me pasé las manos por el cabello para tratar de deshacerme de los pensamientos indecentes que ocupaban mi mente. También para hacer algo con mis manos temblorosas. Miré a Anchor para sentirme anclado, pero él intentaba ver a Dakota a través de un mar de adolescentes sin éxito. Apollo ya estaba bailando con una de las chicas frente a nosotros, Orca estaba indiferente como siempre y Derek sonreía de oreja a oreja. Se veía orgulloso.
Miré a Knuckles, que miraba a Dakota de una forma que no me gustó. Le di una palmada en la espalda, haciéndolo tropezar y mirarme con los ojos muy abiertos.
—¿Qué? —dijo moviendo los labios, levantando las manos. Puse mis dedos frente a mis ojos y luego señalé los suyos. Él inclinó la cabeza y soltó una carcajada, incapaz de ocultar su expresión de asombro.
—Vamos, hombre, estamos hablando de Dakota —me gritó al oído. Se echó hacia atrás y la miró en el escenario—. Pero obviamente muchas cosas han cambiado durante el verano —volvió a gritar.
Me estaba costando respirar por la nariz.
Porque sabía que tenía razón. Porque estaba mirando a Dakota de la misma manera que Knuckles la estaba mirando.
¡Joder!








