El Inició
Cuenta la leyenda que las brujas son personas que están guiadas por el mal, que si te encuentras con una, estas muerto
Por eso se llevó a cabo una cacería de bruja, las quemaron vivas, a muchas les cortaban la lengua para que no pudieran hechizar
Y de pronto ya no quedo ninguna y los hombres que la cazaban quedaron como héroes que salvaron a las personas de las malvadas brujas
Pero ¿y si no todas eran brujas?¿que pasa si ellos se confundían? Pues se lo diré, eso no importaba ya que ellos solo hacían lo mejor para las personas aunque en el proceso mataran a personas inocentes.
Pero como siempre algunas quedan y en algún lugar ellas se esconden pero sera ¿que para vengarse? O ¿Para solo poder vivir tranquilas?
—abuela, hemos escuchado esa historia cientos de veces—dice mi hermana
La miro, un mechón de su cabello rojizo cae sobre su frente al enfrentar a mi abuela con la mirada
— si, abuela, hasta la sabemos de memoria— le digo
- Amaia, no por saberlo de memoria quiere decir que lo hayan entendido-
—claro que lo entendemos, abuela, las brujas fueron cazadas injustamente—le contesto
—no solos las brujas murieron injustamente, Alma— me dice mirándome a los ojos
—¿de que hablan?— pregunta mi madre acercándose al fuego
— la abuela, esta contándonos la historia de las brujas asesinadas— le contesta Amaia
Mi madre mira a la Abuela con cara de reproche pero ella pone los ojos en blanco
— no me mires así, cuando eran chicas no me dejabas contarles nada, pero ahora ya tienen diecinueve años y en menos de tres días ya serán mayores de edad ¿y si se encuentra con una bruja y no saben que hacer?¿ no crees, hija?—
—no quería que traumaras a mis hijas mamá, además las brujas están muertas— sentenció mi madre —lo único que queda de ellas es las historias para asustar a los niños—
—eso nadie lo puede asegurar, además las mellizas están feliz de escuchar a su vieja abuela ¿verdad chicas?—
Mi hermana y yo nos miramos y asentimos tratando de no hablar mas del tema
—creo que es momento de que vayan a dormir– dice mi madre
—pero todavía no son ni las diez de la noche— dice mi hermana
— mañana se tendrán que levantar temprano para ir al pueblo a comprar provisiones—
—Pero...—
—Sin peros, vayan y no despierten a su hermano, que me costo mucho hacerlo dormir—
Me levanto del trocó y agarro a mi hermana del brazo, llevándola conmigo dejando a la abuela y a mamá solas
Vamos a la cabaña y entramos con cuidado para no hacer ruido
—¿qué opinas de la historia de la abuela?— dice Amaia agarrando una fruta de la mesa
—ya escuchaste a Mamá, solo son historias- le digo, acercándome a la puerta y miro a mi hermano quien duerme tranquilamente, cierro la puerta lentamente y me acerco a la mesa
—¿nunca pensaste en qué podría ser verdad?– me doy la vuelta y la miro incrédula —¿que?—
—La verdad es que no, la Abuela siempre nos ha contado historias y no por eso tiene que ser ciertas-
—Sí, pero con la historia de las brujas hay algo más—
—Igual que con la de los hombres lobos la semana pasada, y con la historia anterior a esa y la anterior...—
—Ya entendí, Alma-
Ella se va a su habitación dejándome sola en el comedor, sin darle importancia entro en la mia y me pongo mi pijama y me acuesto
Intento dormir pero la historia de la Abuela me viene a la cabeza, aunque Mamá no lo sabe la Abuela nos viene contando estas historias desde que tenemos diez años
Me levanto y voy a la habitación de mi madre, el pequeño Aidan duerme tan sereno, me acuesto a su lado y lo peino despacio
Aunque apenas tiene un año su cabello ya empieza a tomar su tono rojizo, herencia de nuestra madre ya que nuestro padre, tiene cabello color castaño
El sol entró por la ventana golpeándome en la cara, obligándome a parpadear con pesadez. Al principio no reconocí las sábanas, pero al mirar a mi alrededor descubrí que aún estaba en la habitación de mi madre. Aidan ya no estaba a mi lado; seguramente mamá se lo había llevado a la cocina para que no me despertara.
—Alma, despierta de una vez o la abuela y Amaia me volverán loca— grita mi madre desde la cocina
Yo sonrío y me levanto, al salir veo a la abuela y a Amaia hablando mientras que mamá las mira con incredulidad
—¿De que me perdí?— le pregunto con voz ronca
—De la más rara conspiración que he escuchado en mi vida— me susurra
—Sigue aguantando, yo iré a cambiarme— le digo
—Pero no tardes— dice mirando aterrada a mi abuela y hermana
Voy a mi habitación, me baño y me arreglo para ir al pueblo, una vez que estoy lista vuelvo con mi madre que ya esta participando en la conversación
—¿y bien? ¿Que es eso tan importante?— pregunto mientras me sentaba
—Le estaba contando a tu hermana, que su padre vendrá mañana para su cumpleaños— dice nuestra madre
—Pensé que había dicho que no podría venir— digo sirviéndome el desayuno
—Él no se quiere perder su cumpleaños y le pidió a los compañeros si lo podían cubrir y ellos aceptaron, me acaba de llegar su carta— Amaia sonríe y se levanta emocionada a abrazar a Mamá
—Veremos si esta vez sí cumple— digo cortando la alegría
—Por favor, Alma hay veces que el no puede venir por su trabajo, pero ahora es distinto porque es nuestro cumpleaños—
—Ver para creer, hermana—
—Alma...— dice mi madre, yo me levanto de la mesa
— es mejor que nos vayamos al pueblo— digo yendo a la puerta —Amaia—
Miro a mi hermana quien no se a movido de su lugar y luego a mi madre, ella esta por hablar pero yo salgo antes de que todo empeore
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