El Rancho
El rancho sin nombre
Me llamo Esteban. Soy trailero desde hace muchos años poco más de quince años y contando debo decir que en este trabajo he ganado bastante experiencia que me ha dejado el recorrer constante de los caminos año tras año he cruzado casi todo el país incluso los caminos más apartados los conozco.Siempre pensé que lo peor en la carretera eran los baches, los asaltos y los accidentes. Hasta que una noche desviándome de mi ruta llegue a un lugar cuya memoria me ocasiona escalofríos cada que lo recuerdo.
Había salido de ciudad Juárez con un embarque liviano rumbo a Hermosillo. Viaje que supuse sería tranquilo. Había conducido a buen ritmo por lo que el tiempo no era problema, había previsto que en el camino me agarraría la madrugada y así sucedió. Eran las 3-4 AM cuando cruzaba un tramo entre Samalayuca y Nuevo Casas Grandes afuera hacia frio, pero se sentía un aire era seco que me resecaba la garganta la carretera de repente se vio vacía de esas veces que no pasaba ni un alma. Seguí avanzando devorando kilómetro tras kilómetro sin que un solo camión auto o camioneta me saliera al paso lo cual empezó a preocuparme. A lo lejos Vi un letrero desvencijado desgastado y mal colgado, de madera vieja, el cual apenas se leía.“Rancho El Silencio – 3 km”.
Anunciaba el letrero. Señalando en una dirección que sin duda estaría fuera de mi ruta. Cómo llevaba tiempo y la naturaleza comenzaba a hacer de las suyas en mi cuerpo además de movido por la curiosidad decidí desviarme. Al final del día 3 kilómetros no representaban mucho desvío. Así que gire el volante en la dirección que señalaba el anuncio y entre a un camino de terracería. Avance rápido y después de unos 8-10 minutos llegué a un portón oxidado Vencido y abierto Parecía que por ese lugar no se había parado nadie en mucho tiempo. Aunque dudé y supuse que era por la falta de mantenimiento y seguí avanzando hasta que ví una construcción de adobe de lo que parecía una hacienda antigua. En el cristal de mi tráiler comencé a notar unas partículas entre blancas y grisáceas que se comenzaron a tronar más intensas. El silencio de aquel lugar hacia honor al nombre que el letrero decía. Un total silencio debo decir que se sentía como silencio sepulcral.
Me detuve a pocos metros de la construcción. Y decidí bajar del tráiler así que me estacione y apague el motor.
Al descender del tráiler un fuerte olor a quemado golpeó mi olfato. Extendí la mano para ver qué era eso que se esparcía por todos lados y algunas de esas partículas cayeron sobre mi mano. La llevé a mi boca y sentí el sabor. Un sabor a quemado. ¡¡CENIZA!!Exclamé. Mi voz hizo eco en el vacío del lugar. No sé veía fuego que supusiera un incendio. Lo cual me lleno de dudas. Tampoco se veían luces ni animales y mucho menos la presencia de alguna persona.Extendí la mirada hacia la construcción y detrás de ella en lo que parecía un corral apareció una bella y exquisita figura. Una hermosa jovencita de algunos 20-22 años. Delgada, pelo rubio y vistiendo un hermoso vestido rojo que parecía de fiesta. Solo que completamente descalza .al verme a lo lejos levanto la mano y me extendió un saludo como si le alegrará mi presencia.
Sin pensarlo me dirigí hacia ella y cuando llegue pregunté si podría tomar un poco de agua para beber para mi tráiler y si podía usar el baño.Sin contestar asintió y me señaló en una dirección con la mano.Me aleje unos pasos y cuando busque la presencia de alguna otra persona un eco escalofriante me resonó en la oreja izquierda.
—Acuérdate que esta vez te toca quedarte.
Me extrañe y Creí que era una broma que está chica me estaba haciendo, me gire hacia donde la había dejado y lo que vi me lleno de terror. Ahí donde estaba parada la chica se veía una especie de humo rojo como si la joven se desmaterializara y una risa macabra resonó en el lugar hasta que ese humo se desvaneció por completo.
Entonces comenzó la pesadilla de todos lados comencé a escuchar sonidos aterradores: gritos de dolor, lamentos intensos por todos lados. Pero Como si vinieran de debajo de la tierra de las paredes de la hacienda, Golpes secos, comenzaron a acercarse a mí y el ruido de cadenas siendo arrastradas me hizo correr rumbo a mi tráiler. Escuché un murmullo que decía “otra vez, otra vez…”
Corrí hacia el tráiler a toda velocidad sentía que mis piernas desfallecerían del esfuerzo mi respiración se agitaba cuando llegué a él. Subí para abrir La puerta, pero está estaba cerrada pero no cerrada con llave. no con seguro la puerta estaba completamente soldada.
Cuando observé pude darme cuenta que no era mi tráiler. Tenía mis placas, mis stickers, por fuera pero dentro. Definitivamente no era mi cabina. Me asomé por el cristal y pude ver muchas cosas que no reconocía entre ellas se encontraban. una biblia manchada de sangre, fotos viejas de niños llorando, y un costal manchaado de sangre asomando huesos de lo que pudieran ser restos humanos. Entre otras cosas que desorbitaron mis ojos de terror. Mi corazón latía a mil por hora del pánico. Grité sin cesar, pateé la puerta y casi enloquecí. De repente Escuché un motor acercarse. Y de la nada Una camioneta negra sin placas entró lentamente por el portón desvencijado dirigiéndose hacia mí. De esa camioneta bajaron tres hombres vestidos con ropa de rancho, pero con pasamontañas. Uno llevaba un machete otro llevaba un rastrillo y el otro una cuarta de esos látigos que usan para los caballos,
—Ya llegó el de esta luna —dijo uno. Y los otros dos comenzaron a reírse.
Sin pensarlo ni un momento Corrí, corrí desesperado y me adentré en el desierto, la oscuridad intensa me hizo tropezar y caer más de una vez.Corrí despavorido y sin dirección. Para alejarme de esos 3 hombres que me perseguían. Vi a lo lejos una construcción que parecía una pequeña caseta de vigilancia abandonada. Sin dudarlo entre buscando esconderme de aquellos tres hombres cuando entré, pude ver algunos símbolos extraños por todas las paredes de la misma. Símbolos que por momentos parecían hablarme y otros los que estaban en pintura roja esos parecían hablarme quedito.Mi cuerpo temblaba y resignado aguarde ahí dentro como esperando mi final, temiendo que aquellos tres individuos entraran por el umbral sin puerta y me arrastraran a Dios sabe dónde. Entonces venciendo mi miedo me asomé por el hueco de lo que antes fue una ventana y a lo lejos los vi alejarse. Ellos seguían buscándome en el desértico paraje. Pero nunca voltear en la dirección en que me encontraba. Así transcurrió el tiempo, yo hecho ovillo abrazando mis rodillas permanecía orando, elevando una súplica al cielo para que no me encontraran, así hasta que los primeros destellos de luz del amanecer se hicieron notar y con esa luz con esa claridad que trae el amanecer estos tres individuos simplemente desaparecieron, se desvanecieron en las sombras.
Con los rayos del sol y sintiéndome más seguro salí de la caseta y camine en dirección a lo que supuse me llevaría a la carretera, lleno de ceniza, respirando apenas, exhausto y con el corazón en la mano camine y camine hasta casi desmayarme, ¡¡hasta que por fin la encontré. !! ¡¡ la carretera!! Un dejo de alegría y esperanza se apoderaron de mí, Agite los brazos al primer rastro de vida que ví. Y me tire de rodillas sobre el pavimento, cuando Una vieja camioneta conducida por un señor de pelo cano se detuvo justo frente a mí, bajando de la camioneta y Al verme en ese estado deplorable en que me encontraba se dispuso a auxiliarme. de su camioneta saco una botella de agua lo cual calmo la intensa sed que tenía causada por la deshidratación de haber caminado por horas en el desierto. -los que te paso hombre parece que te le escapaste al diablo. Le conté lo sucedido y cuando terminé de contar mi historia el soltó tremenda carcajada que reflejaba su incredulidad. ¡pos´ de cual fumaste compadre!! Dijo riendo a carcajadas sin poder contenerse.
El viejo me llevo al pueblo. Primero me llevo a comer y beber algo luego de que se marchó, ya por mi cuenta fui a reportar la desaparición de mi tráiler, les conté la historia y los policías en turno solo atinaban a mirarse entre sí. Cuando termine mi historia dijeron. - hace tiempo este suceso les ha pasado a otros antes. Dan referencia de ese mismo rancho el mismo letrero en la carretera el mismo patrón la misma persecución, los mismos tres armados como dices,
Solo que hay un problema. ese rancho en el que dices que estuviste no existe ahí en ese lugar solo queda el terreno y una barda de lo que fue una hacienda, un lugar que en plena bonanza en un festejo. quemaron hace más de 30 años. nadie puede constar que existe, así como lo describiste solo que. De vez en cuando en cierta temporada del año alguien en el camino desaparece y no regresa. La última vez un tráiler desapareció y al rastrear el GPS de su unidad arrojo como última ubicación ese lugar sin embargo no encontramos nada. Parecía como si al tráiler se lo hubiera tragado la tierra y El chofer, pos ese nunca volvió. . .





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