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Desastre - MariaJose019

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Sinopsis

Un reencuentro inesperado desata un torbellino de emociones y recuerdos. Ocho amigas, que creyeron conocerse, navegan entre secretos, pasiones y confesiones que las obligan a crecer. ¿Podrán estas "brujas" superar el pasado y encontrar el amor y la felicidad en medio del caos? Una historia de amistad, autodescubrimiento y el poder de los lazos que nos unen..

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
WNLesb
Estado:
Completa
Capítulos:
50
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

1.- El comienzo

A lo largo de nuestra vida nos encargamos de generar lazos, relaciones o simplemente, tratar de encajar en algún lugar o en un grupo específico de personas. Pasamos nuestra vida creando experiencias, pasamos nuestra vida tratando de conocernos internamente. Recorremos lugares, conocemos a gente. Nos enamoramos, lloramos, sufrimos, reímos, sonreímos pero, también, mentimos y lo hacemos a menudo. A veces, creemos conocer tanto a las personas con las que creamos algún tipo de vínculo, que solemos creer hasta sus mentiras.

En el largo camino que recorremos, con las personas que nosotros mismos elegimos para crear recuerdos y experiencias siempre, pero siempre, habrá un lugar especial. Ese lugar, que se encarga de traer todos los recuerdos guardados en tu subconsciente. Un lugar que se encarga de recordarte, lo bueno y lo malo. El que quizás, sin querer. Siempre te reúne con alguien que creíste olvidada o mejor aún, quizás ese lugar sea el responsable de conocer a alguien que en cuestión de segundos ponga tu mundo de cabeza.

Tzuyu era una chica de 19 años que había comenzado su carrera como modelo, en una de las mejores empresas de Corea. Tzuyu era una chica tímida, se sentía cohibida al tener que relacionarse con otras personas. Durante su infancia sufrió de bullying a manos de sus compañeros de clases, experiencia que generó que guardara sus sentimientos, que su corazón comenzara a transformarse en un iglú. Dentro del ámbito del modelaje existía un rumor, de que Tzuyu no tenía amigas. Que productores, maquilladores y estilistas se llevaban mal con ella y, cómo ella, nunca negó esos rumores simplemente, el rumor creció sin que Tzuyu pudiera hacer mucho, realmente a ella no le importaba. Había sufrido tanto en su vida que, la única meta que tenía en su vida era ser la mejor modelo del mundo y nadie, absolutamente nadie la detendría. Era ambiciosa, casi egoísta. Y digo casi, porque sólo había una persona en su mundo a la que ella le mostraba algo de amor. Esa persona, se transformaría en lo peor y mejor que le pasará en su vida.

Dahyun tenía 22 años, y estaba terminando sus estudios de periodismo. Era una chica que vivía por la música. Su sueño siempre fue animar uno de esos programas en dónde iba la gente que ella admiraba. Tenía una personalidad especial, no todo el mundo podía relacionarse bien con ella. A las personas les costaba relacionarse con ella y ese, era un problema con él que Dahyun había tenido que lidiar toda su vida, problema que poco y nada le importaba. Sólo le quedaba un año para cumplir su sueño. Un sueño, que no compartía sola. Su mejor amiga, Chaeyoung, quien estudiaba en su misma universidad Artes. Las dos chicas habían pasado toda su vida unidas. Habían ido a los mismos colegios, habían dado sus primeros besos a la misma edad. Su primera borrachera también fue juntas. Eran dos personas que habían crecidos para comerse el mundo juntas.

Chaeyoung vivía por el arte. Desde que era pequeña, y sus padres le preguntaban que quería estudiar ella respondía lo mismo “quiero dibujar, quiero pintar, quiero cantar”. Chaeyoung llevaba el arte en las venas y de eso, no quedaba duda alguna. Entro a la universidad junto con Dahyun. Y estaba, sólo a un año de terminar su carrera y, aunque, quedaba un año Chaeyoung ya era codiciada por gente poderosa en el ámbito del arte. Hace un mes Chaeyoung presentó algunas de sus fotografías las cuales, se vendieron todas.

Le gustaba crear su propia ropa, le hacía diseños a sus calzados. A diferencia de Dahyun, ella era bastante popular en la universidad. Popularidad, que la llevo a codearse con gente de poder y muy famosa. La creación de su línea de ropa entrara a evaluación por la empresa Myoui. Una empresa encargada del rubro del modelaje en corea. Las mejores modelos estaban bajo el contrato de esta empresa. Dahyun y Chaeyoung tenían una promesa. Si Chaeyoung lograba el contrato con la empresa Myoui celebrarían en el bar de siempre y si, Dahyun pasaba su último año siendo la mejor de su generación también, celebrarían. Para estas dos amigas, las fiestas eran parte de su vida cotidiana.

Sana de 21 años, se había convertido en la locutora radial más joven de Corea. Los chicos y chicas amaban su programa, no era el típico programa dónde solo hablaban de música y de la vida privada de sus Idols. Sana se encargaba de educar al público que la escuchaba. Hablaba de la educación actual, de las diferencias en los estratos sociales, acerca de los derechos de personas lgbt. Sana tenía una parte de su programa en donde recibía llamadas y podía aconsejar a su audiencia.

Al principio, no fue fácil. Sana nació en Japón. Su familia pasó por una crisis económica así que Sana probó suerte en otro país. Claro está, que no se iría sola. Sana llegó a Corea con su mejor amiga. Literalmente, ella no tenía ningún recuerdo de su vida en dónde no hubiera estado presente su mejor amiga Momo. Después de algunos meses en Corea, Sana conoció a una persona que la ayudo a establecerse en Corea. Ella, después de Momo fue la segunda persona que creyó en ella y toda la vida le estará agradecida a ella por eso.

Aunque Sana vivía con su mejor amiga ella sabía, sabía que no importaba cuantos años conocieras a una persona. Siempre habría un secreto, algo que nunca debería salir de tu boca.

Momo tenía 22 años pero, tenía 5 cuando decidió que el baile sería el amor de su vida y por eso, cuando supo que su mejor amiga Sana viajaría a Corea a probar suerte no lo pensó dos veces. Momo sabía que en Corea había una cultura en donde se respetaba a las personas que les gustaba bailar. Momo ahorraba algo de dinero así que lo primero que hizo con ese dinero, aparte de pagar por adelantado los primeros 9 meses de arriendo con Sana, fue inscribirse en una academia de baile con una de las mejores profesoras de Corea. Gracias a eso, Momo consiguió muchas oportunidades. Hoy en día Momo tenía su pequeña academia, ella era feliz con enseñarle a niños y niñas. Se iba feliz a casa después de terminar cada clase Ella seguía en la academia de su profesora, aparte de la que había formado ella así que, el poco tiempo que tenía lo compartía con una persona. Una persona, a la que, todas las noches antes de acostarse se arrepiente de haber caído en sus brazos. Este era el secreto de Momo, un secreto que nunca tendría que salir a la luz. Ella estaba segura, que si se supiera se quedaría sola y, si no fuera por Sana ella nunca habría logrado lo que logró hasta el día de hoy en Corea. Momo pensaba mucho en Sana, en porque ella seguía a su lado si, con el dinero que ganaba en la radio ella podría estar viviendo sola. Quizás, Sana también creía que Momo sin ella sería un desastre.

Mina era la única heredera de su familia. Ella sabía que tarde o temprano todo caería sobre sus hombros, si es que ya no comenzó a caer todo ese peso sobre ella. Mina tenía 21 años y en sus cortos 21 años se había encargado de aprender lo que más pudiera de la vida y para eso, trataba de estudiar carreras cortas y tomar cada curso que a ella le llamara la atención. Mina era bailarina de Ballet, estudio literatura, tomo cursos de gastronomía y ahora, estaba cursando dos cursos. Uno de ellos era de literatura y poesía, y el otro, de baile urbano. Los dos cursos se impartían en la mejor universidad de Corea. Mina no pudo aguantar su felicidad, cuando se dio cuenta, que la profesora de su curso era su amiga de la infancia de Japón, Momo. Hablando con ella, se enteró de que Sana también estaba en Corea y así, una amistad que, por cosas del destino y de diferencias económicas había quedado en el olvido, había vuelto a surgir.

Momo y Sana, fueron las únicas personas a las que le había contado que estaba casada. Mina se casó a los 17 años. Cuando lo contó sintió sus hombros menos pesado. Era la primera vez que sentía eso.

Nayeon tenía 24 años. Era heredera de una línea de hoteles y de bancos en Corea. Nayeon nunca estuvo ni estaría lista para hacerse responsable de tantas cosas . Había sido criada en los mejores colegios y estudio administración de empresa en la mejor universidad de Corea. Una carrera, que nunca le gustó. Nayeon estaba segura que, si no fuera por Jeongyeon y Jihyo, sus dos amigas que conoció en la carrera, todo hubiera sido mucho más horrible. Nayeon comenzó a crear lazos con las dos niñas, en ese momento Nayeon se dio cuenta que no todas las personas con buena situación económica eran iguales. Jihyo era una persona completamente desinteresada por todo. Su único sueño, era tener un restaurante y un bar. Por otra parte, Jeongyeon... ella... ella no tenía muchas cosas claras, lo único que siempre se repetía en ella era una frase “lo único que quiero es alejarme de mi familia”. Con el tiempo supimos el porqué, con el tiempo los moretones en el cuerpo de Jeongyeon comenzaron a estar más presentes de lo normal, con el tiempo, Nayeon se dio cuenta que se había enamorado por primera vez. Con el tiempo Jihyo y Jeongyeon comenzaron una relación. Nayeon ni siquiera tuvo la oportunidad de decirle a Jihyo que le gustaba. Con el tiempo Nayeon comenzó a quedar sola y la parte oscura de su alma terminó por adueñarse de lo poco que quedaba de la Nayeon buena.

Nayeon dejó la carrera. Con el tiempo se enteró de que Jihyo y Jeongyeon habían terminado su relación pero, las dos habían terminado la carrera. Lo que nunca se supo, en esos tiempos. Era que Nayeon se había casado y esa, era la razón por la que nunca pudo decirle a Jihyo lo que sentía.

Con el tiempo Nayeon se encontró con Jihyo en un bar. No se sorprendió al enterarse de que este bar era de ella. En ese momento la amistad que en algún momento había desaparecido, estaba floreciendo. Esa noche, no fue lo único que floreció.

Jeongyeon tenía 23 años. Odiaba su familia. Su familia había echado a perder todo lo bueno que ella había conseguido en la vida. Jeongyeon era la única mujer de 4 hermanos, era la menor. Desde muy pequeña supo a lo que se dedicaba su padre y, el resto de sus hermanos. También se enteró que su madre se había ido por la misma razón que ella sabía, nunca la culpó. Ella y su madre tiene una relación a distancia, Jeongyeon sabía el miedo que ella le tenía a su padre y tampoco la culpaba.

Desde los 15 a los 18 años Jeongyeon tuvo que implicarse en el “trabajo familiar”. Fueron los peores 3 años de su vida, no necesitaba más para darse cuenta que no era la vida que ella quería. Comenzó a alejarse de a poco, lo que a su padre nunca le gustó. El solía decir cosas cómo “eres mejor que tus hermanos, nunca creí que serías tan buena en esto, me haces sentir orgulloso”. ¿Realmente habían motivos para sentirse orgulloso cuando hacían cosas horribles?.

Después de esa experiencia ella decidió entrar a estudiar, no sabía para lo que era buena pero sabía, que necesitaba algo rápido y que le diera dinero. Estudio administración de empresa y su círculo social comenzó a abrirse. Nayeon y Jihyo se convirtieron en sus mejores amigas. Amó a Jihyo lo que más pudo, ella sabía que tarde o temprano su familia se encargaría de arruinar lo único bueno que había conseguido en la vida y así, fue cómo Jeongyeon se vio obligada a contarle la verdad a Jihyo.

Jeongyeon siempre estaría agradecida de Jihyo. Nunca la dejo sola, ni siquiera cuando le contó el secreto de familia y lo que tuvo que hacer obligada en un tiempo de su vida.

Con Nayeon nunca más se volvieron a ver aunque, no negó que le tomó por sorpresa enterarse de su casamiento de la noche a la mañana. También se sorprendió cuando se lo contó a Jihyo y ella no sabía. Entonces lo supo. Era un casamiento acordado entre familias y tampoco le sorprendió, cuando se enteraron semanas después quien era la esposa de Nayeon.

Jihyo tiene 24 años y, aunque viene de una familia acomodada siempre quiso valerse por sí sola y lo logró. Era dueña de un bar-restaurante al que le iba muy bien. Todos los días se hacían shows con bandas o artistas emergentes que querían mostrar su arte y no podían. Esta iniciativa surgió gracias a Chaeyoung. Amiga de Mina que conoció por cosas de la vida. A Jihyo le gustaba ayudar a las personas lo que más pudiera. Después de todo, su sueño frustrado fue siempre ser cantante y esa, fue la razón por la cual ayudo a Chaeyoung cuando se le acercó a pedirle ayuda con este proyecto. La encontró una niña muy madura para la edad y por las tonteras que solían salir de su boca de vez en cuando. Junto con ella, conoció a Dahyun quien, en un intento de coquetear borracha le prometió que iba a poner afiches en la universidad para que los alumnos vinieran a beber y a pasarla bien. Jihyo solo agradeció la intensión, porque ella sabía que su bar no necesitaba más propaganda. Le iba excelente.

De a poco, el círculo social de Jihyo comenzó a abrirse cada vez más, se sorprendió al darse cuenta que la misma gente con la que se hacía cercana comenzaba a hablar entre ellas. No sabía si este fenómeno era causado por la mística del bar o simplemente era su persona.

Sin duda alguna, sus personas favoritas que había conocido por cosas de la vida, eran Sana, Momo y Mina. Coincidencia o no las tres chicas eran japonesas, cada una tenía una historia diferente. Jihyo había sido la persona que aconsejó a Sana con el departamento en el cual viven, hasta el día de hoy con Momo. También era el pañuelo de lágrimas de Nayeon cuando discutía con Mina, razón, por la que conoció a Mina. Era una persona hermosa, por dentro y por fuera. Cada vez que hablaba con ella se daba cuenta y agradecía al mismo tiempo haberse alejado del mundo social de gente con dinero. Ella sabía que sus padres nunca le harían lo que los padres de Nayeon y Mina les hicieron.

No importa cuánto quisiera o tratara de evitarlo. Todas las personas a las que ella estimaba se conocían con el resto de sus amistades.

La noche se había hecho presente en el centro de Corea. Era invierno y con la noche llegó la baja de temperatura. Mientras más miraba la hora se preguntaba si había estado bien hacer esta junta un día como este. Si su instinto no le miente juraría que iba a comenzar a nevar afuera.

Jihyo estaba a punto de perder su paciencia cuando la puerta de su bar se abrió. Eran los compañeros de su generación de la carrera de administración de empresa. Los saludo uno por uno y les indicó que la mesa sería la del final de pasillo, que ella estaría junto a ellos en sólo minutos.

-Te ves estresada – Sana se acercó al bar - ¿Qué ocurre?

-Tengo una junta con ex compañeros de mi carrera.

-Eso es bueno – Sana tomó su vaso de cerveza y lo bebió hasta el final.

-¿Qué te ocurre a ti?

-Nada – Sana mintió.

-No me hagas volver a preguntártelo – Sana miró Jihyo y, en el momento en que Sana le iba a responder se abrió la puerta. Eran Nayeon con Mina.

-¡Dios! sólo a ti se te ocurre hacer esta estúpida junta un día de invierno – Nayeon estaba cubierta por una pequeña capa de agua nieve, mientras que Mina dejaba su paraguas en una esquina, junto con los demás de los otros clientes para que se estile.

-Hola Mina – Mina levantó el rostro y se le iluminó al ver a Sana.

-Hola Sana – se acercó a Sana y rodeo su cuello con sus brazos y se fundieron en un abrazo - ¿Llegaron las demás?

-Sí, ahí están – las dos chicas japonesas voltearon hacia una mesa en dónde estaban Momo, Dahyun y Chaeyoung.

-Woow – se expresó Mina.

-Lo sé, estaba borrachas – las dos se rieron.

-¿Por qué no estás cómo ellas?

-Una de nosotras tiene que ser la chica madura y manejar devuelta – Mina le regaló otra sonrisa y volteo para ver a Nayeon.

-Nos vemos después – se acercó a la mejilla izquierda de Nayeon y la besó. Nayeon se quedó algunos segundos sin hacer ningún movimiento. Sólo miraba como su esposa se perdía entre la multitud camino a la mesa de Momo.

-¿Aún te sorprendes cuando te da un simple beso en la mejilla? – la voz de Jihyo la sacó de su transe.

-No es eso – respondió Nayeon – es sólo...- Nayeon sacó esos pensamientos de su cabeza – necesito un trago.

Nayeon se sentó en la barra frente a Jihyo. Decidió no ir a la mesa donde se encontraban sus ex compañeros. A decir verdad, ella nunca se llevó muy bien con ellos. Para Nayeon sólo existían Jihyo y Jeongyeon en esa época.

-Espérame acá, iré a cambiarme de ropa al camarín.

-Sólo no te demores, mientras más rápidos lleguemos a esa mesa, más rápido nos iremos – Jihyo sólo le hizo una mueca a Nayeon y entro a cambiarse de ropa. Volteo para poder ver la mesa en dónde se encontraba Mina. Aunque llevaba 4 años casada con Mina, había algo a lo que ella nunca se había acostumbrado. Eso era su sonrisa y su risa. Cada vez que la veía y la escuchaba se preguntaba, cómo su padre pudo estropearle la vida a tan temprana edad. Nayeon sabía perfectamente que estar casada con ella no era ningún regalo.

-¿Qué miras tanto? – Nayeon miró hacia su derecha – Hola – Nayeon estaba algo en shock. No sabía si el alcohol ya había hecho efecto en su sistema sanguíneo pero, volver a ver a una de sus ex mejores amigas y, la persona que le quitó a Jihyo en la universidad era algo imprevisto.

-Te ves fatal – fueron las primeras palabras de Nayeon hacia Jeongyeon. La respuesta de la chica menor fue una risa sarcástica - ¿Lo de siempre? – Nayeon preguntó sin mirar.

-Me sorprende que te acuerdas – Jeongyeon sacó su abrigo y se sentó al lado de su ex mejor amiga. En 2 minutos habían dos vasos de vodka, cada uno frente a cada chica – la otra ronda la pago yo – Nayeon solo elevó su vaso e hicieron un brindis, Jeongyeon tomó eso como un sí.

-No creí que vendrías – hablo Nayeon después de unos segundos de silencio.

-Creo que de todas las personas, a la única que no me imagine en estas cosas era a ti.

-Ya ves, parece que tengo mucho tiempo libre.

-¿Cómo va tu matrimonio? – Nayeon sabía que su matrimonio ya no era un secreto para nadie pero, aun no se acostumbraba a las preguntas.

-Bien, ya son 4 años – decidió fingir su mejor sonrisa – ni siquiera sé porque lo intenté – Jeongyeon sólo se reía.

-Tienes razón, aún tengo la habilidad de saber cuándo mientes – hubo otra pausa para beber su alcohol - ¿La estabas mirando a ella verdad?

-Si – Nayeon volvió a voltear y Jeongyeon la siguió – cada vez que la veo no puedo entender en qué nos metimos – esta vez la vista era diferente. Mina venía caminando de la mano con Momo.

Jeongyeon se dio cuenta de que Mina venía con una chica de la mano caminando hacia donde estaban ella y Nayeon. En ese momento, Jeongyeon trató de observar a Mina. Era primera vez que la veía en persona. Habían visto fotografías junto con Jihyo de ella, claramente era mucho más hermosa en persona.

-Hola – Saludo Momo – Soy Momo.

-Ella es la profesora de baile de Mina. Jeongyeon ella es Momo – Jeongyeon hizo una pequeña reverencia – Momo, ella es Jeongyeon – Jeongyeon se dio cuenta de que Momo le dio una sonrisa algo fingida y llena de dolor – supongo que a Mina no te la tengo que presentar.

-No te preocupes – Jeongyeon dejó su vaso sobre la barra – Soy Jeongyeon – Extendió su brazo para darle la mano a Mina, ella no lo pensó dos veces y le devolvió el gesto.

-¿Qué ocurre? – Nayeon le preguntó a Mina.

-Sólo quería saber porque sigues acá.

-Sabes que no tenía intención de venir Mina.

-¿Quieren reunirse con nosotras? – preguntó Momo. Se podía notar el nivel de ingesta de alcohol que había ingresado a su cuerpo, sólo por la forma de hablar.

-No gracias, yo iré a la mesa – Jeongyeon tomó su vaso – supongo que te veré ahí.

En ese preciso momento Jihyo salía del baño y se dirigió a Nayeon – estoy lista – a Nayeon le molestó la sonrisa idiota que tenía Jihyo en su rostro.

-Hago esto sólo por ti – Nayeon tomó su abrigo junto al vaso – nos vemos en unas horas – le dijo a Mina y luego miro a Momo – cuida a tu amiga Mina, se ve que está muy borracha – Esta vez, fue Nayeon quien se acercó a Mina para besarla. Su beso, fue directo a sus labios.

Mina tardó algunos segundos en volver en sí. Puede ser que el resto de las personas no lo sepan pero, ella, Sana y Momo sí. Nayeon y ella no solían besarse en público. En realidad, no solían besarse casi nunca. Solo en ocasiones importantes y cuando tenían sexo.

-¿Estas bien? – preguntó Momo.

-Si – respondió después de unos segundos.

-¿Te tomó por sorpresa verdad?

-A veces ella es así sabes – Momo sólo la miraba – a veces tiene detalles extraños. Suelo preguntarme a menudo que hubiera pasado si ella fuera tierna todo el tiempo y, cada vez que lo hago discutimos. Sé que odia lo que somos, yo lo odio.

-No digas eso – Momo tomó las manos de Mina junto con las de ella.

-Ella no me ama Momo, yo a ella tampoco.

-Entonces no pienses tanto las cosas. Este es nuestro día, disfrutémoslo ¿te parece? – Mina sólosonrió y volvieron a la mesa. Quizás, esta sería una noche larga

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