Crear nueva lista
Compartir con tus amigos
Personalizar legibilidad

La diosa cadejo

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Los avistamientos de la diosa cadejo en los sueños me ha llevado a investigarla y que estaba pasando

Genero:
Horror
Autor/a:
El escritor
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo unico

No se sabe con certeza cómo surgió este ser femenino. Algunos aseguran que es hija de Anubis; otros, que se trata de una antigua diosa olvidada por el tiempo, hasta que, de pronto, despertó… como si algo que dormía desde hace siglos volviera a la vida. Su figura varía según la región: en algunos lugares se manifiesta como un gato, en otros como un chacal. Su aparición suele ser interpretada como un simple “mal sueño”, aunque solo ciertos individuos parecen sufrirlos: niños pequeños, ancianos, o personas con condiciones médicas o psicológicas. Su verdadera forma sigue siendo un misterio. La única visión recurrente es la de un ser similar al cadejo, de figura femenina, como un Anubis resplandeciente, con un aura azul brillante como el lapislázuli o como piedras claras bañadas por la luz lunar.

Quienes han logrado verla describen su cuerpo cubierto por antiguos símbolos negros: marcas en las patas, los ojos, el hocico y otras partes de su anatomía, como si fueran tatuajes de una era olvidada. Las reacciones varían entre los testigos: algunos sufren pesadillas insoportables, otros experimentan sueños húmedos cargados de deseo, y unos pocos la perciben como una especie de guía espiritual.

Un médico —cuya identidad se reserva por respeto a su privacidad— relató haber soñado repetidamente con esta entidad. En una ocasión, lo condujo a un campo de flores azules que se extendía más allá del horizonte; en otra, lo sumergió en un vacío blanco e infinito, sin principio ni fin. “No hablaba con palabras”, dijo él, “pero su presencia me enseñaba algo… algo que aún no comprendo del todo”.

Otra persona —o, mejor dicho, una víctima— fue un estudiante, más específicamente un bully. Fue visitado por este ser a altas horas de la noche, en una casa abandonada. ¿La razón? No lo sabemos. Lo único claro es que se metió con fuerzas que no comprendía. Lo encontraron en el suelo, temblando, llorando, con la mirada perdida.

No fue el único. Otras almas han sido tocadas por esta entidad… aunque una en particular vivió algo muy distinto. Un chico con síndrome de Asperger tuvo un encuentro con ella a plena luz del día —algo que nunca había ocurrido antes—, y lo vivió como si fuera algo cotidiano.

Sus padres explicaron que su hijo nunca tuvo amigos, y que era común verlo hablar con sus mascotas o consigo mismo. Pero esta vez fue diferente. No parecía asustado, ni perturbado. Es más, le dio un nombre a la criatura: “Fresa”. Suena extraño, sí. Pero para él, simplemente tenía sentido.

Otra persona, una mujer mayor de unos 79 años, también tuvo un encuentro con esta criatura. Hablamos con ella. Nos comentó que fue como tener una amiga… o un familiar. Alguien a quien podía contarle sus problemas. Incluso le enseñó cómo hacer un bordado.

Esto, lejos de darnos respuestas, solo nos dejó más preguntas. ¿Por qué lo hace? ¿Qué intención tiene? Y, lo más importante… ¿qué quiere hacer con nosotros? ¿Jugar? ¿O torturarnos?

Tan solo ha pasado una semana, y ya hemos registrado múltiples avistamientos. Varios niños la han visto en sus sueños. Muchos describen lugares extraños: un templo antiguo, lagos cubiertos por neblina, bosques eternos… otros, en cambio, vivieron pesadillas con sus peores miedos. Esto ha comenzado a preocupar seriamente a los padres.

Uno de esos niños dibujó una imagen. Aparecía él… sosteniéndole la mano al ser.

Ahora, varios padres exigen respuestas. Quieren saber qué le está pasando a sus hijos… y qué es ese ser.

Ni la ciencia ni la iglesia han sabido qué hacer. Hasta ahora, nadie puede explicar qué hará este ser. La preocupación crece. Las personas comienzan a temer, a hacer preguntas, a sospechar de todo.

Pero yo… conocí a alguien. Alguien que dice saber de una persona que ha estudiado el caso… que ha tenido contacto con esa cosa. Mañana por la mañana iré a buscarlo.

Me encontré con la persona que sabía dónde vivía aquel que conocía a la bestia espiritual. Tras hablar un rato, aceptó llevarme. Sin embargo, hubo una condición: no podía llevar cámaras ni tecnología moderna. Aparentemente, esa persona no toleraba nada que viniera del exterior. Aun así, decidí llevar una grabadora antigua y una pequeña cámara oculta en el bolsillo.

El viaje fue largo. Viajamos durante horas a través del desierto, lejos de cualquier señal de civilización. Al llegar, me llamó la atención que viviera en una choza humilde al lado de una cueva. Tuvimos que esperar. Mientras tanto, preparé la grabadora y activé la cámara.

Finalmente fuimos recibidos por un hombre anciano, vestido con ropas indígenas tradicionales. No entendí su idioma. Por suerte, mi acompañante me ayudó a traducir sus palabras.

Lo que me dijo fue impactante. Aquel ser no era simplemente una aparición o una leyenda local. Era antiguo. Había vivido entre distintas tribus y culturas: los egipcios, los aztecas, los nórdicos, los incas… Siempre había estado allí, oculto entre los márgenes de la historia y la mitología.

Le pedí a mi acompañante que preguntara si alguna vez habían logrado comunicarse con él. La respuesta del anciano me dejó sin aliento: la cueva junto a la choza era uno de los pocos lugares donde se podía hablar con la entidad... pero hacerlo era peligroso. Muy peligroso. Este ser podía volverse agresivo si se le provocaba o si se le faltaba al respeto.

A pesar de la advertencia, le supliqué que me permitiera verlo, aunque fuera solo por unos minutos. Para mi sorpresa, aceptó. Pero su mirada era clara, incluso sin necesidad de palabras: me veía como un ignorante.

Tuvimos que esperar dentro del auto hasta que anocheciera. Al parecer, solo de noche era posible comunicarse con aquella criatura. Mientras tanto, hablé con mi acompañante sobre lo que sabía del ser. Solo me miró, serio, y murmuró:

—Te va a quedar marcado.

No entendí a qué se refería. No tuve tiempo de preguntar, porque, de pronto, el indígena golpeó la ventana con fuerza. Solté un grito agudo del susto. Sin decir nada, nos indicó que lo siguiéramos.

Llevaba consigo una canasta cubierta con un paño oscuro y una antorcha que emitía una llama azulada, casi espectral. Comenzamos a descender por la cueva. No imaginé que fuera tan profunda. Caminamos durante varios minutos hasta que llegamos a lo que parecía un santuario antiguo. Las paredes húmedas reflejaban la luz azul del fuego, y en las ranuras de piedra corría un delgado río subterráneo.

Mientras fingía revisar mis bolsillos, activé la grabadora antigua y la cámara oculta. No sabía qué esperaba encontrar, pero sentía que nada volvería a ser igual.

El indígena se arrodilló. Abrió la canasta. Sacó primero unos huesos, luego una raíz torcida, un fruto que no pude reconocer… y finalmente, el cráneo de un zorro. Aquello me estremeció. Había algo en ese objeto que me incomodaba profundamente.

Entonces comenzó a hablar. Su voz cambió, profunda, casi gutural. Era un idioma extraño, más antiguo que cualquier lengua que hubiera oído. Miré a mi acompañante, esperando que tradujera. Solo negó con la cabeza, confundido. Él tampoco entendía.

Mientras el indígena hablaba en aquella lengua desconocida, un viento repentino barrió el santuario. Las antorchas y velas se apagaron, una por una, dejando todo en una oscuridad profunda. Solo una vela permaneció encendida. Su llama tembló… y de pronto estalló en una llamarada azul.

De esa llama surgió una figura. Al principio era solo humo y fuego, pero poco a poco fue tomando forma. Me quedé paralizado. Era real. Frente a mí se manifestaba una silueta femenina, envuelta en símbolos antiguos y una presencia casi divina. Su cuerpo era el de una mujer alta y robusta, pero su cabeza… era la de un cadejo, como decían las leyendas: un rostro canino, retorcido, con colmillos visibles incluso en quietud.

Su piel brillaba con un fulgor azulado y estaba cubierta por tatuajes que se movían como si respiraran. Me miró. Sentí que su mirada atravesaba todo en mí: cuerpo, mente y alma. Comenzó a acercarse lentamente. Era más alta que yo, y eso que yo ya era alto.

No pude contener el terror. Desesperado, tomé una roca y se la lancé con fuerza. La piedra pasó a través de su cuerpo como si fuera humo. No era completamente física.

La criatura abrió la boca y mostró unas enormes fauces. Su mirada se tornó iracunda.

El indígena gritó algo, furioso. Miré a mi compañero. Me tradujo con voz baja, casi temblando:

—¿Quién trajo un aparato electrónico?

Negué de inmediato, temblando. Pero era obvio que lo sabían.

De pronto, la figura se abalanzó sobre mí. No lo pensé dos veces. Me di la vuelta y corrí, tropezando, golpeándome contra las paredes húmedas, tratando de recordar el camino de salida. Sentía su aliento caliente en mi nuca, aunque no escuchaba pasos. Solo el sonido del río, mi respiración acelerada… y una risa baja que no podía ubicar.

Ya casi llegaba a la salida cuando algo se enredó en mi tobillo y me hizo caer violentamente contra el suelo. Eran raíces, vivas, retorcidas, como si el propio lugar no quisiera dejarme escapar. Sentí cómo el ser se acercaba sin prisa, sin enfado, solo con esa presencia imponente. Me sujetó del cuello con una mano fría y firme, y con la otra hurgó entre mi camisa y mis bolsillos. Sacó la grabadora y la cámara… y las hizo pedazos sin esfuerzo.

—¿¡Qué quieres de mí!? —grité, sin obtener respuesta.

Entonces colocó su garra sobre mi frente y sacó una cinta dorada que flotaba en el aire. Tardé unos segundos en comprenderlo. Era una parte de mí... eran mis recuerdos.

No supe cuánto tiempo pasó después de eso. Me desmayé. Y al despertar, ella seguía allí, observándome en silencio desde las sombras. Su cuerpo comenzó a crecer hasta cubrir toda la cueva, su grito fue un alarido imposible de describir, una mezcla de ira y sufrimiento que me atravesó el alma.

Ha pasado un día desde aquel suceso. Aún no logro dormir. La imagen de su rostro, su mirada vacía, su aliento en mi nuca, todo sigue presente. Los avistamientos no se han detenido; al contrario, ahora se reportan en otras partes del mundo. Lo peor es saber que ella no es la única… Hay otra criatura… una que aún no hemos visto. Solo espero, con cada fibra de mi ser, que jamás despierte.

Fin.

¡Cuéntale a El escritor lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

El es mi alfa

candy2wills2015: Esta interesante

Leer ahora
No soy la villana

Adriana: Es una novela de fantasía pero dio un giro dramático, por lo que sigo analizando que tanto me gusta, por lo que si al principio pensé que era simple ahora ha captado mi atención

Leer ahora
Les pertenezco.

Tiffany: Está muy bueno, espero sigas actualizando, tiene muy buena trama la historia 👍👍

Leer ahora
Kira [Completa]

Dana paola: Me gustó mucho la actitud de el muchacho no me gustó fue que terminó pero me encanto 🤩

Leer ahora
Embarazada del bebé de su hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

janneth1108: Dios ya quiero mas .. me encanta 😍😍😍

Leer ahora
LA OTRA MUJER DEL ALFA

Deisy: Me ha gustado la historia, aunque en algunas frases no estoy segura si se tradujo bien al español porque no se entiende.

Leer ahora
Selenelion eclipse lunar

Alejandra: Me gusto mucho la primera parte

Leer ahora
La Conquista del Alfa

Mariela: Me gustaría saber cómo continúa !!

Leer ahora