Prólogo
—Trágalo más profundo. A este paso, ¿cuánto tardarás en comerte el mío?
—¡Mgh...!
Cuando la correa envuelta en la mano de ese bastardo se tensó, el miembro que tenía en la boca se metió aún más profundo. Debido a la presión de un volumen absurdo que llenaba por completo su boca, ni siquiera podía respirar adecuadamente. A pesar de ello, su lengua continuó moviéndose, lamiendo la ardiente columna de aquel tipo.
—Así es. Sigue moviéndote.
Aquel tipo agarró con fuerza la parte posterior de su cabeza y comenzó a moverla de adelante hacia atrás.
El miembro en su boca aparecía y volvía a desaparecer dentro de ella repetidamente. El miembro, empapado de saliva y reluciente, presumía de un tamaño descomunal en estado de erección y se retorcía constantemente. Esa extraña sensación le dio escalofríos, haciéndolo estremecerse una y otra vez. Sacudió la cabeza, pero eso, al contrario, sirvió de estímulo y solo provocó que el tamaño se expandiera aún más. Su mandíbula le dolía debido a haber mantenido la boca abierta durante tanto tiempo. Las constantes arcadas subían por su garganta debido al glande que la apuñalaba.
—Chúpalo con más ganas. ¿Acaso no era esto lo que tanto deseabas?
La respiración agitada del excitado macho se asentó sobre su cabeza.
«No. Yo...»
Su propia apariencia, arrodillado sin un solo hilo de ropa encima, con las extremidades atadas, moviendo la cabeza para chupar el miembro de aquel tipo, era verdaderamente como la de una perra. No había forma de que él deseara algo como esto.
Sin embargo, era la verdad. No fue por coacción ni por la fuerza. El que había abierto la boca por voluntad propia para tragar a ese miembro enfurecido no había sido otro que él mismo.
Los fluidos que se deslizaban entre sus nalgas empapaban la suave alfombra. La sensación de que el agujero oculto entre sus nalgas palpitaba se sentía tan vívida que resultaba espeluznante. El ardiente tacto de aquel tipo, que acariciaba sin piedad su piel extremadamente sensible cada vez que su cuerpo se sacudía, jugueteando con sus pezones erectos, era electrizante.
Se sintió mareado ante el placer.
—Ponerse tan excitado... después de todo, eres una perra.
—¡Mgh!
El zapato de aquel tipo presionó suavemente sus testículos, que estaban tan duros que parecían a punto de estallar. Su cintura se arqueó de golpe. Era un miembro que ya se encontraba extremadamente sensible debido a no haber podido liberar su deseo durante mucho tiempo. Al mismo tiempo que el glande erecto a punto de estallar rozaba el metal, haciéndolo estremecerse de excitación, el metal que oprimía el miembro hinchado no dejaba de torturar su deseo.
Cada vez que se volvía consciente de la presencia entre sus piernas, la voz de aquel tipo, que le susurraba al oído como si le lavara el cerebro, se reproducía repetidamente en su cabeza:
—Tú jamás podrás escapar de mi territorio.
«Nunca he entrado en tu territorio ni he querido entrar en él ni una sola vez.»
—Eres mío, perra.
«No es así. Yo no soy de nadie...»
El miembro enfurecido de aquel tipo, que él pensaba que ya no podía crecer más, aumentó aún más de volumen dentro de su boca. El sabor metálico en su lengua le indicaba que la eyaculación no estaba lejos. Quería escupir lo que tenía en la boca.
No, en realidad no quería hacer eso.
La otra presencia que había estado reprimida en su interior durante mucho tiempo se alzó sobre la razón, revelando sin reservas sus deseos instintivos.
Él sonrió.
—Así es, deséame de esa manera. Ese es tu papel y tu deber.
Apartando cariñosamente el cabello empapado de sudor que caía sobre su frente, le susurró al oído:
—Porque tú eres mi Omega.
Un deseo ardiente se derramó en su boca. Con el cabello de la nuca firmemente agarrado, movió con dificultad la garganta para tragarlo. Poco a poco, su conciencia se fue dispersando. En el tacto de la mano que acariciaba su cabeza, como alabándolo por tragar dócilmente su deseo, se sentía una obsesión aún más pegajosa que el fluido que acababa de derramar en su boca.
—Bienvenido. Has entrado en el territorio del Alfa.
Una noche no deseada estaba a punto de comenzar.
Traducción: Velvet Noctis








