J + J + J
Un pequeño niño iba de la mano de sus padres, tan feliz de que lo tomaran en cuenta para escoger un hermanito, o más bien que un hermanito los escogieran.
El lugar era amplio, lleno de niños y niñas por doquier, todos con un uniforme que los diferenciaban de las familias visitantes, había una pequeña sección de juegos, con columpios y resbaladillas, mesas en donde niñas jugaban con muñecas y una banqueta de concreto donde los niños gritaban jugando con carritos, el pequeño señaló los juegos y sus padres lo dejaron ir con la condición de hacerse amigo de su próximo hermano, él corrió todo lo rápido que sus cortas piernitas le permitían.
Alrededor de cinco niños se amontonaron en su camino, observando asombrados sus ropas, era invierno y sus capas de tela lo hacían ver adorable a ojos de cualquiera.
—¡Wow, pareces una bolita! —comentó uno, no ofendiendolo, pues sin consentimiento se lanzó a abrazarlo, la mente del pequeño decía "este es el indicado" pero entonces llegaron más niños a tocar su cabello y apachurrar sus mejillas, las niñas no faltaron, elogiando su bonito color de pelo y bello rostro, a pesar de tener 9 años.
Pero algo le llamó la atención, todos en la explanada lo rodeaban a excepción de dos siluetas en los columpios, de espaldas se veían idénticos, un niño captó su mirada siguiendo su vista hasta los apartados.
—Esos niños son malos, nunca quieren jugar con nosotros —le susurró el de alado.
—Si, dicen cosas raras.
—¿Será porque no los diferenciamos? —preguntó una niña mayor riendo, desatando el humor entre todos, todos menos Jimin, que de inmediato corrió hacía los columpios.
—¡Hola, me llamo Jimin! ¿Cómo se llaman? —se presento amable, siendo ignorando al principio, en total silencio los infantes se levantaron y al dar vuelta Jimin abrió su boca impresionado— ¡Son gemelos! Nunca había visto gemelos, son lindos —les sonrió lo más amigable posible.
Los niños se miraron entre sí para después asentir los dos, al instante el más bajito vislumbró las sonrisas más hermosas que había visto en su vida.
—Jeongguk —dijo el de la derecha.
—Jungkook —dijo el de la izquierda.
Jimin sintió su corazoncito calentarse entre todo ese frio invernal, había encontrado a sus hermanitos.

[🐇🐥🐇]
Siete años después
—¡Jimin, no corras! —le gritó Jeongguk desde el piso de arriba siguiéndolo, el mayor seguía jugándose su preciada vida haciéndoles bromas a ambos gemelos— ¡Considerate Mochi masticado! —le advirtió, Jimin, debido a su baja estatura, logró esconderse fácilmente.
Pero no contaba con Jungkook, el hermano más calmado pero traicionero.
—Esta debajo de la mesa de centro —delató sin despegar su mirada del interesante libro en sus manos, a duras penas sonriendo cuando Jimin fue descubierto.
—¡Tú, traidor! —lo señaló acusatorio mientras era cargado sobre el hombro de Jeongguk.
—Tu te escondes, jk te delata y yo te atrapo, así funcionan las cosas Jiminie~
El mayor se quejó pero aún así dejó que volvieran a la habitación en donde la escena del crímen seguía intacta.
—Ni creas que voy a limpiar este desastre, tu lo hiciste, tu lo arreglas.
—¡Hey, soy el hermano mayor, respetame!
—Respetame esta —le contesto burlón sacándole la lengua, la misma que Jimin se encargó de jalar para hacerlo enojar más, mala idea pero divertida.
Poco después llegó Jungkook a la habitación compartida, encontrando al pobre Jimin siendo atacado a base de cosquillas por Gguk, el cual no daba tregua y encontraba nuevos puntos para hacerlo sufrir.
—Asegúrate que aprenda la lección —dijo cruzado de brazos, mirando lo gracioso que se veía el rubio tirando patadas al aire.
—¡Insolentes, no habrá beso de buenas noches!
De inmediato Jeongguk frenó con una mueca de enfadado.
—No puedes hacer eso, es una regla.
—Debes darnos nuestro besito o te ignoraremos toda la vida.
Ambos haciendo el mismo gesto de golpear su mejilla interna con la lengua, Jimin adoraba a esos dos por igual, sus rasgos tan similares pero actitudes distintas, claro que compartían unas cuantas cositas, como ese gesto de molestia, la sonrisa de conejito y el amor incondicional por el mayor.
—No lo harán porque me aman, además no pueden vivir sin mi, a ver como le hacen para comer si me ignoran —dictó tratando de lucir serio, levantándose del suelo y mirándolos retador, sosteniendo su posición sin dejarse intimidar por las altas estaturas de sus hermanos— y ni crean que van a dormir conmigo hoy.
Ese fue el detonante para hacer de los hermanos gemelos un par de masitas suplicantes, abrazando a cada lado a Jimin, llenándolo de besitos y disculpas.
Claramente Jimin no podía negarse a esas muecas tristes y arrepentidas.
—Nada de cosquillas o los voy a ignorar de verdad —ambos asintieron, escondidos a cada lado de su cuello, dos hermanos era tener el doble de amor, si se llevaban bien.
Los gemelos luchaban por quién tomaba de la cintura al mayor, dándose manotados y pellizcando al otro, Jimin siempre ponía el orden con un gruñidito de molestia aunque los menores lo vieran más tierno que retador.
—Como nuestros papás no dan señales de llegar vamos a cenar solos... otra vez.
Jungkook besó su cuello, una caricia que le decía "no te pongas triste" y Jeongguk algo así como una mordida, equivalente a "lo que dijo el otro xd"
—Van a ayudarme a cocinar, el que se quede de vago duerme en el sofá —sentenció viendo como se peleaban por llegar a la cocina antes que el otro, el mayor sonrió, observando como sus hermanitos habían crecido, tanto que ya lo rebasaban pero eso estaba bien, los abrazos eran tiernos y se sentía protegido.
Días después
—No lo mires así, puerco —le susurró Kook a Gguk, este miraba a Jimin, totalmente perdido en su fina cintura y esbelta espalda, el mayor se colocaba una playera después de una buena ducha.
—Tengo derecho —le contestó en voz baja sin despegar la vista, mordiendo su labio inferior cuando Jimin se agachaba a recoger la toalla. Un golpe en la cabeza con un libro fue lo que recibió— ¡¿Que te pasa?! —era gracioso como trataba de seguir en tono bajo cuando le reclamaba.
—Deja de babear, acosador.
Jimin hizo su recorrido por la habitación maravillando a ambas presencias con sus gráciles movimientos, el mayor tomaba clases de danza contemporánea y se veían los frutos, el cuerpo delicado a la vista pero fuerte, la poca piel que dejaba mirar la holgada playera blanca y esas tonoficadas piernas que tenían delirando a los hermanos, los dos lamiendo sus labios a la espera de más, de una pequeña señal para atacar. Y sólo obteniendo un panorama oscuro seguido de una presión en la cama y el tenue aroma a vainilla que tanto los relajaba.
Jimin yacía entre los gemelos, con uno a cada lado, esperó pacientemente al contacto, cuando eran pequeños y apenas agarraban confianza tardaban unos minutos en abrazarlo al dormir, durante unos años fue de inmediato pero últimamente se mostraban nerviosos, dudativos en acercarse, extrañaba el calorcito en el pecho cuando alguno le decía cosas bonitas antes de cerrar los ojos, ahora escuchaba los susurros a sus espaldas, el pensar que le ocultaban algo lo tenía destrozado.
Jungkook fue el primero en pasar su brazo por su cintura, atrayéndolo al pecho fuerte del que tanto estaba orgulloso, después le siguió Jeongguk, amoldando su mano a la cadera e igualmente adaptando su cuerpo al contrario.
Ambos tan posesivos.
—Yoongi vendrá mañana —ese sólo comentario causó revuelo, gruñidos se escuchaban y exhalaciones enojadas.
—Ese tipo no entra en esta casa y lo sabes —dijo Jeongguk, apretando su cadera.
—Jimin, tu amigo no puede venir, conoces las reglas...
—¿cuando dejarán de ser tan controladores? Soy hombre, no su hermana a la que tienen que proteger ¡incluso soy el mayor!
—Esa no es excusa, Yoongi tiene estrictamente prohibida la entrada, a papá Nam no le agrada.
—No tiene porque enterarse —susurró molesto.
—¡¿Planeabas ocultarlo?! —gritaron al unísono.
—Siempre los encubro cuando meten a Hoseok ¿y ustedes no pueden cerrar la boca por Yoongi? Que buenos hermanos me tocaron.
—Eso si que no —se quejó Jeongguk, aprovechando que estaba detrás para darle un azote fuerte, Jimin le dio un codazo pero Jungkook sostuvo sus antebrazos juntos —Hoseok es amigo de los tres, huele a limón y tiene buenas platicas, Yoongi sólo te coquetea, nos aparta y molesta cambiando nuestros nombres, huele a whiskas de atún y le ladran los perros del vecino, es mala señal Jiminie, aléjate de él.
—¡Eso no tiene nada que ver! Yoonie es buena compañía.
—¿Yoonie?
Jungkook no estaba pudiendo con la situación, unas ganas increíbles de posarse sobre Jimin trataban de controlarlo y de Jeongguk ni hablamos, se esforzaba por no agarrarle la cara y callarlo a besos. Los dos sabiendo los pensamientos del otro, desde hace tiempo, se asintieron mutuamente para escuchar el grito de Jimin al ser puesto bocabajo sobre el fuerte pecho que antes lo acobijaba y tener encima el peso del otro.
Gguk aferraba sus muñecas juntas en la espalda mientras Kook repasaba las curvas del mayor. Los gemelos a veces le jugaban bromas, diciéndole que era guapo y que si tendría una cita con alguno, también lo sostenían entre los dos, muchas veces para cosquillas pero esto era diferente.
Jimin lo sentía distinto a causa de dos entrepiernas frotándose contra él. Esto no era una broma.
Esto no era cosa de hermanos.








