Prefacio
La gente decía que ni el mismísimo diablo daba tanto miedo como él.
En cuanto caminaba por el pasillo, los otros niños se dispersaban.
Todos se alejaban de él lo más que podían.
Excepto yo; me quedé ahí paralizada.
Cuando escuchaba a los otros chicos hablar de él, pensaba que estaban locos.
Al verlo pasearse por el pasillo, ya no estaba tan segura. Pero una cosa era indiscutible...
Era, sin duda, el chico más guapo que jamás había visto.
Su nombre es Lucifer.