Solo para ti, Ben

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Sinopsis

Una apasionante historia de amor a primera vista. ¿Qué sucede cuando dos almas perdidas y solitarias se encuentran? Maeve, conocida como «M», está huyendo. Tras años trabajando en la industria del baile erótico, ha denunciado a su jefe y amante por los crímenes que ha cometido. El programa de protección de testigos la ha enviado a un pequeño pueblo bajo una nueva identidad. Lo que no esperaba era que su mundo diera un vuelco al conocer a Ben. Ben ha vivido toda su vida en ese pequeño pueblo y carga con sus propios problemas personales. Queda deslumbrado por la nueva belleza que ha llegado a la ciudad y se propone como misión hacerla suya. ***ADVERTENCIA: +18. Contiene lenguaje soez, escenas sexuales y situaciones de abuso.***

Estado:
Completado
Capítulos:
36
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4.8 99 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

El tic-tac del reloj en este cuarto vacío me estaba volviendo loca. Se me puso la piel de gallina por el aire acondicionado, que estaba demasiado fuerte. Decir que estaba incómoda es poco. Una camiseta de tirantes, falda corta, medias de red y tacones no son la ropa más cómoda del mundo. Pero eso era lo único que conocía.

Llevaba lo que parecía una eternidad en esa sala aburrida y sin ventanas. Ni siquiera estaba el cristal ese que se ve en las series de la tele. Era la sala para testigos. O donde le muelen a palos a la gente. Estoy segura de que servía para las dos cosas.

Conocí al Detective Wellington hace dos años en The Royal, el club de striptease donde he trabajado los últimos diez años. Él empezó a ir al club como un cliente más.

Kurt se hizo amigo mío siendo un cliente habitual. Con el tiempo, logró subir a la categoría de VIP. Eso le dio acceso a los cuartos traseros, donde pasaba de todo: apuestas ilegales, drogas, sexo y trata de personas.

Hace como un mes, Kurt se me acercó fuera del trabajo, en un supermercado. Pensé que nos habíamos cruzado por casualidad. Pero allí, junto a los huevos, me ofreció algo que no pude rechazar.

El sonido de la puerta al abrirse interrumpió mis pensamientos. Respiré profundo y vi a Kurt con otro señor. Me dieron una taza de café y se sentaron frente a mí. El calor de la taza me alivió las manos frías.

—¿Segura de que estás lista para hacer esto? —preguntó Kurt. Yo solo pude asentir con la cabeza. Kurt deslizó un documento por la mesa hacia mí. Me temblaba la mano al tomar la declaración y leerla. Cuando vi que tenía todos los detalles necesarios, la firmé. Así sellé el destino de mi antiguo amante y jefe, Antonio Cabrera.

—Esto lo va a refundir en la cárcel por mucho tiempo —dijo el detective.

—Eso espero. Se merece pudrirse en el infierno —dije nerviosa, devolviéndole el documento.

—Él es el US Marshall Dave Linsky. Se encargará de tu reubicación. Los dejo solos. Gracias por tu ayuda, Whit. Lo vamos a atrapar gracias a ti. —Él golpeó la mesa dos veces con los nudillos y me sonrió antes de irse. Rayos, se veía muy bien. Y de verdad me estaba empezando a gustar.

—Mucho gusto, Whitney, ¿o Mercedes? —soltó este tal Dave. Era el típico detective de película: alto, flaco, con poco pelo y unas ojeras enormes. No llevaba anillo de casado.

—¿De verdad importa cómo me llames? Ya no soy ninguna de esas mujeres —murmuré, moviendo la taza de café entre las manos.

—Tienes razón. Ahora eres Maeve y te vas a mudar a un pueblito en Georgia. Aquí tienes tu nueva identidad. Las llaves de tu coche nuevo, un celular, algo de dinero y ya te conseguí casa allá; los datos están en ese sobre. Llámame cuando llegues y, por favor, vete por el camino largo. Estate atenta a tu alrededor por si alguien te sigue. —Asentí tomando el sobre, pero tuve que preguntar.

—¿En serio? ¿Maeve? ¿Qué soy, una puta abuela? —Lo miré de arriba abajo. Yo me desayuno hombres como él; siempre terminan de rodillas por una mujer como yo. Él se rió de mi comentario.

—No, pero con el nombre de Maeve Martin en el papel, uno pensaría en una viejita, ¿no crees? —Me encogí de hombros. No se equivocaba. Solo que no me gusta el puto nombre. Y ahora tenía que vivir con él. Al menos me mandan a un lugar donde hace calor.

Por suerte, mudarme al otro lado del país no sería tan difícil. Solo tenía cuatro cajas y dos maletas. Me puse ropa cómoda y fui hacia mi nuevo Toyota Corolla. No era la gran cosa, pero era más de lo que Tony me dio en la vida. Estaba empezando de cero. Se acabaron los días de ser stripper y salir con hombres por dinero. Era hora de un cambio. Me sentía feliz de seguir adelante y de meter a ese imbécil a la cárcel. Para siempre.


Nota del autor: Gracias por darle una oportunidad al segundo libro que escribo, Ben. Tengo mucho que mejorar como escritora, así que por favor tenlo en cuenta al leer. Algún día haré correcciones para mejorar la historia. Esta historia fue como mi práctica para la historia de Simone, así que hay similitudes, pero en general son muy diferentes. ¡Disfruta!