Ролевая игра 🔞
Su corazón se aceleraba a cada paso que daba y se acercaba más a aquel lugar donde lo habían citado. Siguió al pie de la letra cada una de las cosas que ahí decía.
* Ponte hermoso
* Trae ese pañuelo gris que atas a tu cuello cuando tienes frío
* Se puntual
* No le digas a tu esposo
Sentía nervios, muchos nervios porque haría algo que no era muy común para él.
Tener sexo con otra persona.
Pero no podía evitarlo, su tez se calentaba cada vez que imaginaba aquel cuerpo que había visto tantas veces aunque sea con ropa. Aún así podía notar aquellos músculos fibrosos marcarse, sus enormes brazos con bíceps esculpidos unidos a aquellos anchos hombros y un cuello masculino, su abdomen que aunque no lo sabía a ciencia cierta, podía asegurar tenía un six pack y sus muslos, ¡Oh esos muslos! que le hacían babear. Sintió su polla cobrar vida y rápidamente aceleró el paso, no podía permitir empalmarse a mitad de la calle.
Al detenerse en el lugar, suspiró antes de entrar. Era un hotel lujoso, con un recepcionista que lo recibió con gratitud y entregó su llave en forma de tarjeta. - Habitación 69 señor - Jimin asintió y aunque el amable chico de sonrisa cuadrada había dicho aquellos números sin ningún otro significado, para Jimin había sido totalmente distinto.
Tomó el elevador y mientras subía, se miró en el espejo que la caja de metal tenía en el techo. Estaba perfecto. Cabello rubio ceniza peinado hacia atrás dejando su frente descubierta, su ropa consistía en un suéter Chanel color blanco, su pañuelo gris atado a su cuello y unos jeans negros rasgados en la rodilla, encima una enorme gabardina gris y sus botas negras Gucci. Había aplicado algo de maquillaje. ¡Quería impresionar!
Las puertas se abrieron de par en par y salió en busca de la habitación 69 en aquel pasillo. Cuando la ubicó, suspiró antes de deslizar la tarjeta por la ranura y esta dió luz verde. Abrió la puerta y se topó con una total oscuridad.
- Cierra la puerta - dijo aquella ronca voz que provocó un rico escalofrío en su espalda baja. Jimin obedeció y cerró la puerta. - Da tres pasos a tu izquierda y siéntate en esa silla. - prosiguió. Jimin no dudó en hacerlo, sacó su gabardina y tomó asiento. Sus manos sudaban y sus labios se resecaban. Antes de poder decir nada o pensarlo dos veces, unas luces morada y roja iluminaron la oscura habitación y una música resonó. Jimin relamió sus labios y apretó sus piernas. No había visto nada y ya se estaba excitando. - Te ves malditamente caliente - susurró aquella voz muy cerca de su oído, mientras tomaba sus manos y las ataba con un par de esposas tras el espaldar. Luego se acercó y volvió a susurrar - He pensado mucho en ti - Jimin por inercia ladeó su cuello dejando pase libre para que el tipo deslizara su lengua de abajo hacia arriba en una sucia caricia, para acabar en una succión a su lóbulo.
El tipo se inclinó aún más y con sus manos dió un tirón a las piernas de Jimin, dejando a éste muy abierto con cada pierna al lado de la silla. Jimin jadeó. Pronto, el tipo se alejó, la música subió de volúmen y aquel tipo que había visto muchas veces se apareció frente a él.
Enorme
Poderoso
Guapo
Provocativo
Vistiendo un camisa blanca de lino, abrazada por un saco negro y pantalones a juego. Peinado pulcro y su infaltable Rolex. El típico atuendo de un poderoso empresario y a Jimin se le hizo agua la boca.
- Eres - habló el tipo - tan obediente - y sin más empezó un danza lenta y tortuosa. Quitando su saco lentamente sin apartar sus ojos de los de Jimin. Cuando el saco ocupó lugar en una parte de la habitación, soltó dos botones de su camisa blanca, dejando ver aquel bronceado pecho, remangó sus mangas hasta los codos, revelando unos antebrazos decorados por venas que sobresalian sin ningún tipo de esfuerzo. La vista de aquel tipo hermoso y masculino acompañada por aquella música lenta que ahora sonaba por toda la habitación era muy excitante.
Jeongguk se sentó en la cama, con sus piernas abiertas apoyado en sus manos, desde ese punto podía ver a Jimin excitarse por su pose, imponente y masculino. Sabía que el rubio estaba adorando lo que veía. Decidió que era hora de actuar. Llevó un de sus manos a su pantalón y bajó el cierre, liberando su chorreante polla, usó su mano para masturbarse levemente bajo la atenta mirada del rubio que se relamia aquellos apetitosos labios.
- ¿Quieres probar? - preguntó Jeongguk sin dejar de tocar su polla, provocando a Jimin.
- Si por favor - imploró el rubio - Necesito saborearte.
Jeongguk sonrió y se incorporó, aún con su enorme polla erecta y completamente vestido caminó hacia la silla donde aquel hombre de hermosas facciones le veía atento. Jeongguk siguió masturbando su polla, logrando que líquido preseminal saliera de su ranura, lo tomó con su pulgar y lo llevó a los labios del rubio, donde los maquilló, dejándolos brillosos con su esencia, Jimin abrió levemente su boca y Jeongguk deslizó su pulgar dentro. - Chupa - ordenó y el rubio obedeció con gusto.
- ¿Quieres que sea mi polla y no mi dedo? - preguntó el azabache mientras su dedo era deliciosamente chupado por aquella bonita boca. Y Jimin asintió encantado. Jeongguk retiró su dedo para acercar su polla y acarició los labios del rubio con su cabeza, Jimin sin esperar más abrió su boca para adueñarse de aquel enorme falo que moría por probar desde que recibió la nota. Empezó a chupar salvajemente, soltando jadeos y arcadas por lo profundo que llegaba, era enorme y gruesa. Perfecta.
Jeongguk tomó los cabellos del rubio para llevar las embestidas a su ritmo. Saliva resbalaba por los costados de la boca de aquel hermoso tipo, sus ojos llorosos por las arcadas y su frente perlada en sudor. Una imagen perfecta. Pero no soportaba más, quería enterrarse en él desde hace mucho. Bruscamente se apartó de aquella diabólica boca, tomó su barbilla rudamente y le besó salvajemente, chupando y mordiendo sus carnosos labios, sus lenguas se encontraron y se acariciaron suciamente. Ambos habían esperado mucho para poder tenerse así, a plena disposición y poder sentirse de todas las formas posibles.
- ¿Desde cuándo quieres que te folle ah? - preguntó Jeongguk al romper el beso - ¿Desde que te contraté? ¿Desde que rocé mi polla en tu culo en la sala de juntas? ¿O desde que me viste follando al de contabilidad? -
- Desde que te vi por primera vez - respondió el rubio jadeante. Jeongguk sonrió con malicia.
- Lo sabía - dijo con triunfo - Pues hoy por fin te follaré pequeño. - Sin más, el empresario levantó a Jimin y soltó sus esposas, se deshizo de toda su ropa, dejando a un rubio completamente desnudo. Volvió a atar sus manos con las esposas, vendó sus ojos con el pañuelo de seda y lo llevó nuevamente a la silla pero ésta vez de rodillas, con aquel apetitoso culo en pompa. Se deleitó con la vista, aquella piel pálida y limpia, su entrada rosada palpitante, todo era hermoso. Aún vestido, Jeongguk se arrodilló y hundió su rostro en aquel culo, comiendo cuanto pudiera, lamiendo y follando con su lengua. Jimin jadeaba gustoso, era magnífico todo pero necesitaba sentirle a él, a su colosal polla.
- Folleme señor Jeon - imploraba Jimin sin pudor - folleme por favor -
Jeongguk a regañadientes se separó de aquel delicioso manjar dando un fuerte azote en una de sus nalgas, provocando un color rosa que le excitó aún más. Se incorporó y escupió en su polla, lubricando para luego alinearla a aquella entrada que palpitaba ansiosa por su falo. Sin más, fué penetrando al rubio de manera lenta hasta quedar completamente dentro donde esperó un par de segundos.
Jimin tenía los brazos atados hacia adelante, no había mucho que pudiera hacer, sentía su culo olímpicamente lleno y su polla gotear de manera desmesurada. Pronto, Jeongguk empezó a moverse, acelerando poco a poco sus estocadas, se aferró al cabello rubio llevando su cuello hacia atrás, tirando fuerte y llevando su otra mano a la boca del rubio callando sus gritos. Las embestidas dejaron de ser gentiles y empezaron a ser rudas y demoníacas, golpeando aquel punto que hacía llorar a Jimin de puro placer.
Todo conjuntaba tan bien, su jefe follandolo completamente vestido con su atuendo de empresario, su pelo siendo fuertemente jalado, sus ojos vendados, su boca siendo obstruida y sus manos atadas, todo era perfecto y Jimin quería más. Jeongguk soltó su cabello y empezó a azotar aquellas pomposas nalgas, maquillándolo de un tono rosado precioso.
- Me voy a correr fuera de tu entrada pequeño sucio - dió un par de estocadas más para luego salir y depositar fuera de aquel agujero todo su semen, soltando roncos gruñidos, provocando el orgasmo más intenso en Jimin, quien a duras penas lograba dejar escapar alguno que otro gemido debido a la mano en su boca.
Cuando ambos se habían recuperado, Jeongguk guardó su polla y buscó la llave en su bolsillo, soltando las esposas de las manos del rubio. Recompuso su atuendo, volviendo a ser el mismo empresario de siempre. Se acercó a Jimin que buscaba su ropa y lo tomó de la barbilla dándole un beso brusco - Te veré mañana en la oficina Jimin - sin más salió de la habitación dejando a Jimin solo y satisfecho.
++++
De regreso a su casa, Jimin no paraba de pensar en lo delicioso que había sido todo. ¿Podría volver a suceder? No lo sabía. Respiró profundo antes de introducir la llave en la puerta de su casa. Cuando abrió sintió un aroma exquisito que hizo su estómago rugir. Dejó su gabardina en el armario y se acercó a la cocina donde su hermoso esposo se encontraba con un delantal atado a su cintura. Jimin se acercó a él y lo abrazó por detrás dejando un besito en su ancha espalda.
- Llegaste - dijo su esposo alegremente mientras se giraba para besar sus labios con todo el amor que le tenía y Jimin sabía que asi era. Su esposo le amaba y él también. - Preparé tu plato favorito - dijo el más alto.
- El pollo Kung-Pao es tu favorito amor - dijo Jimin sonriente. Su esposo sonrió dándole la razón.
Cuando ambos se sentaron a la mesa para comer, su esposo preguntó - ¿Y que tal todo bebé? ¿Te divertiste hoy? - Jimin sintió un calor subir desde su cuello a sus mejillas, miró a los ojos de su esposo donde se almacenaban un millón de secretos y fantasías.
- Como nunca - respondió pícaro.
JungKook le guiñó un ojo y tomó su mano para darle un beso en el dorso de la muñeca. - Me alegra bebé. No tienes idea de cuánto. -









qué confundida estuve pero después de leerlo dos veces lo entendí wow y también porque hay un comentario donde lo explica
Ayy me encantó, estoy amando tus historias
jajajaaa de verdad creí que lo engañaba, hubiera sido interesante la reacción de Jungkook 😏