Prefacio
—Mira aquí un momento, por favor.
Lo hizo, un poco aturdido. Miró al rostro sereno de su buen amigo, quien en algún momento se había arrodillado a su lado. No lo miro por mucho tiempo, porque sus ojos se posaron de nuevo en el cuerpo tendido sobre el pavimento. La sangre que brotaba se dispersaba en medio de las finas grietas del suelo, como si estuviesen recorriendo un laberinto y se perdieran en el camino.
No se veía tan mal.
Escuchó a su amigo carraspear.
—¿Sabes lo que hiciste? —preguntó, usando un tono de voz más serio, severo. El mismo que usaba cuando lo reprendía por algo.
Casi sabía a continuación lo que diría, y por instinto, bajo su mirada a sus manos.
La sangre se secó en su piel, sobre las líneas de sus palmas y los cortes de sus dedos. Lo que antes se sintió como el agua mojando sus manos, ahora era una capa pegajosa que manchaba su piel y su ropa. Acerco sus manos a su rostro, memorizándolas, como si fueran las manos de un desconocido.
Alzo las cejas mientras silbaba.
Se veía muy, muy bien.
se ve interesante
me gustó
amooo