Prólogo: El Viaje a Seul
Yo era solo un niño cuando lo ví por primera vez...
Mi padre era Simon Hong, el jefe de policía de la manada Choi, un hombre respetado y que era muy bueno en su trabajo. Era mi modelo a seguir, incluso dejé atrás mi verdadera vocación por seguir la suya.
Él me amaba, me protegía y daba todo lo que yo quisiera, íbamos siempre juntos. Me llegaba a todos sus viajes y me divertía. Hizo que no pensara tanto en el abandono de mi madre.
Eso fue hasta que crecí y empecé a ver todo con otros ojos.
No entendía porque mamá amanecía golpeada todos los días, no entendía porque ella dejó de prestarme atención y se aisló, no entendí porque se fue y no me llevó con ella.
Tampoco entendía porque no fue nunca por mi, ni porque jamás recibí un "te quiero" de su parte.
Me esforcé toda mi vida por hacerla sentir orgullosa y recibir un abrazo de su parte, pero parecía que todos mis esfuerzos eran en vano, y no significaban nada.
Cuando me portaba mal recibía un castigo, papá me golpeaba, pero yo pensaba que lo merecía por ser un mal niño, y lo aceptaba, no dejé de idolatrarlo por eso.
Sus golpes dolían, sus palabras me herían, yo necesitaba esforzarme más para no decepcionarlo.
Mamá me llamaba Joshua, papá me llamaba JiSoo, casi siempre era así. Y como ella nunca hablaba, en la manada me conocían como JiSoo, aunque ambos eran mis nombres.
Un día, mucho antes de que mamá se fuera, papá me llevó a Seul por trabajo, fue cuando lo ví por primera vez.
Un niño de cabellos raros, despeinado y torpe, me pareció gracioso y lo seguí sin que se diese cuenta.
Al menos él, porque los adultos si notaban que lo perseguía.
Era demasiado tímido, por eso jamás le hablé. Mi corazón latía desbocado cada vez que lo veía reír o sonreír, mis mejillas se sonrojaba y no entendía porqué.
Papá me encontró y me presentó con el padre del niño.
El hombre se llama Lee Seok Moon, me daba escalofríos.
Su hijo estaba detrás suyo y me miró por primera vez. Estaba tan impactado que olvidé mi propio nombre, no pude intercambiar palabras con él porque tuvimos que irnos, pero ese niño jamás abandonó mis pensamientos.
Más que todo por curiosidad, ¿por qué hizo latir mi corazón de esa forma?
Un día llegué a mi casa de la escuela, ese día mi madre cumplía años y le había hecho un dibujo y estaba emocionado por entregárselo, pero ella no estaba por ningún lado, sus cosas tampoco, se había ido.
Me eché a llorar en la gran sala, pensé que era mi culpa por no ser un buen hijo.
Yo había llegado al mediodía, no ingerí nada porque no había comida, hasta que muy entrada la noche mi padre terminó su turno.
Me preguntó muy preocupado qué había pasado y dónde estaba mi mamá, cuando le dije que se marchó se puso a buscar por toda la casa y me llevó a la del Alpha Choi.
Yo tenía mucha hambre, pero no dije nada porque no quería molestarlo.
Él le explicó al Alpha Choi y se pusieron a buscar a mi mamá, pero no consiguieron nada.
SeungCheol, el hijo del Alpha, se quedó conmigo, me abrazó y seguí llorando.
Todos en la manada me conocían por ser un omega demasiado llorón, pero está vez, SeungCheol no se burló de mí, nadie se burló de mí.
Pero empecé a sentir lastima por mi mismo, porque no pude hacer que mi madre se quedara.
Papá llegó dos horas después preguntándome si había comido algo, le contesté que no y estaba seguro de que él quería asesinar a alguien.
Salió y regresó con comida para mí, y de paso para SeungCheol.
Estaba muy hambriento.
Yo solo tenía... Seis años cuando ella se marchó, y aunque luego conocí sus motivos, no la perdoné del todo.
Empecé a madurar, mi cuerpo cambiaba, mi aroma también.
Aunque era muy espontáneo y hablador nunca tuve muchos amigos. En realidad, los amigos de SeungCheol eran mis amigos, algunas veces me unía porque no quería estorbar, eran mayores que yo, seguramente no querrían a un niñito entre ellos.
Pero nunca me trataron mal, me sentía agradecido.
Cuando empecé a sufrir celos y las personas a mi alrededor se dieron cuenta de que no eran normales, mi padre me llevó a un doctor temiendo que tuviera algún problema con mi lobo.
Mi lobo estaba perfecto, pero yo no. Era un frígido.
No sentía atracción sexual ni ganas de aparearme con algún alfa.
Papá no lo dijo pero sabía que eso lo decepcionó. Su único hijo omega era inútil, un frígido, y para colmo, el diagnóstico final fue lo que arruinó todo:
Yo era estéril.
Papá quiso arreglarlo, quiso corregirlo. Corregirme.
Quiso que me apareara con SeungCheol pero yo no podía hacerlo, no sentía nada por él y lloré porque mi primera vez sería sin sentimientos de por medio.
Pero Cheol me consoló, ingenió un extraño y "creativo" plan, también fue bastante vergonzoso, al menos mi virtud estaba intacta.
Acabé mi educación muy temprano y quise estudiar educación para ser maestro de escuela, enseñar niños era mi sueño.
Papá no se oponía del todo, pero me pidió que fuera policía, cómo él, y demostrar que los omegas tambien podían ejercer cargos grandes.
Me emocionó la idea de impulsar a omegas a luchar por trabajos que usualmente no podrían tomar.
Así se acepté.
Pero mi papá empezó a cambiar de un momento a otro. Se volvió muy mandón, posesivo, debía hacer todo lo que el pedía al pie de la letra. Yo no dudaba y lo obedecía ciegamente como un idiota.
Luego las cosas en la manada se salieron de control.
SeungCheol se marchó luego de tantos abusos de su padre y me quedé completamente solo en ese infierno, debía defenderme por mi propia cuenta.
El Alpha empezó a seleccionar alfas para enlistarlos en un campamento de pesadilla y omegas para subastarlos a abusivos alfas, creí que mi padre me salvaría cuando yo fui uno de esos omegas.
Mi corazón se rompió por segunda vez cuando el permitió que me llevaran. Lloré, supliqué, estaba tan asustado que ocurrió lo peor: mi celo estalló en medio de la subasta.
Mi olor siempre fue demasiado dulce y empalagoso y me traía problemas, y en mis celos se volvía mucho peor.
Todos me veían, todos me deseaban, yo no lo quería, yo no lo busqué.
Nadie iba a salvarme.
Así que cuando el Alpha me lanzó hacia las sucias manos de esos hombres, pelee con garras y dientes por defenderme.
Me lastimaron, me golpearon, yo estaba muy débil y sensible, mis sentimientos fueron destruídos, mi cuerpo sería ultrajado.
Hasta que llegaron mis salvadores.
Cuando SeungCheol y SoonYoung entraron por esa puerta seguí llorando, pero de alivio.
Acabaron con cada uno, incluyendo a mi papá.
Yo ya no tenía familia, y estaba oficialmente solo.
Mi papá me vendió y estaba muerto, y mamá me abandonó hace años.
No tenía porque seguir viviendo, pero fuera habían personas que necesitaban ayuda y suplicaban por un héroe. Así que, adolorido, me levanté y luché por la manada, por lo que quedó de ella, por la verdadera justicia.
Luche al lado de SeungCheol, en mi estado, asesiné a muchas personas.
La sangre en mis venas hervía de ira, de traición, de rabia, y utilicé todo eso como mi motor.
Cuando SeungCheol derrocó a su propio padre, sabíamos que la manada necesitaba un Alpha.
Sé que él no quería, no estaba listo, pero lo asumió. Tomó la responsabilidad de hacerse cargo de un lugar perdido y sin esperanzas.
Me sentí orgulloso de mi amigo de infancia, sentí que no podía hacer más y estaba pensando en irme de Daegu y buscar empezar de nuevo en otro lugar hasta que SeungCheol tomó mi mano.
Me dijo que fui muy valiente y me respetaba por eso, se fue hacia la manada y preguntó a todos que les parecía la idea de convertirme en su beta.
Ser beta era un gigante honor.
Era ser el segundo al mando del Alpha, su mano derecha, la segunda persona en la que podían confiar después de él.
Yo no supe cómo reaccionar. Pensé que nadie querría y que SeungCheol se había vuelto loco, pero fue una decisión unánime.
Yo, un omega roto y sin nada, me volví el beta de muchas personas, sin buscarlo, sin pedirlo.
Y yo solo dije que sí.
Tal vez seguía siendo un niño, pero ahora conocía que no todas las personas eran completamente inocentes, y también habían algunas que merecían el beneficio de la duda.
Me entrené, aprendí, gente vino y se fue, pero yo me quedé a luchar por mi hogar.
Sin embargo, sufrí secuelas por mi trauma.
No quería ser más un omega, no servía de nada si no podía dar vida y mi aroma había causado muchos problemas.
Los más antiguos sabían mi naturaleza, pero para los nuevos, yo era un sencillo beta. Jamás los corregí.
Empecé con los inhibidores, ocultando mi olor hasta hacerlo invisible, entrené hasta que mi cuerpo ya fuese tan escualido y delicado y crecí un par de centímetros.
Aunque el abuso de inhibidores dañaría a mi lobo, mi temor era más grande.
No puedo ni siquiera pensar en esa noche cuando empiezo a rascarme tratando me borrar la sensación de manos en mi piel.
Entre tanto y tanto, nació un niño.
HanSol.
Mi madre se comunicó conmigo luego de más de diez años para informarme que se casó de nuevo con una alfa que la trataba bien, pero no podía tener hijos, así que se realizó una inseminación y esperaba a un varón.
Me sentí traicionado, ¿por qué ella se comunicaba justo ahora? ¿Por qué no me llamó antes para decirme dónde estaba o que estaba bien?
¿Por qué no me dijo que conoció a alguien mejor?
¿Por qué no me invitó a su boda o me hizo parte de su vida cuando todo estaba bien?
Solo la felicité, no pude decir más, y con amargura y dolor le dije que realmente deseaba que ese nuevo bebé fuera mucho más feliz y que jamás sufriera el mismo abandono que yo.
Mamá siguió llamándome, cada vez más desesperada, pero no contesté, hasta que me llamó su esposa alfa y me dijo que el bebé ya había nacido y que se encontraban en la manada Lee.
Ella me dió las direcciones exactas y yo fui, porque al parecer, el bebé había nacido con un pequeño problema.
SeungCheol me acompañó, ví a mi madre después de años, aún tenía cicatrices y lloraba por su hijo pequeño.
No entendía que ocurría.
Mi madrastra me explicó que el niño estaba bien, que el embarazo estuvo normal pero por alguna extraña razón, el niño nació con un problema y necesitaba sangre o moriría.
Me hicieron pruebas de ADN para ver si podía donar, era compatible porque teníamos el mismo tipo de sangre, pero el doctor también le hizo una muestra a SeungCheol por si acaso y resultó que él también, y que había coincidencia genética.
No entendíamos nada, hablamos con doctores, hicimos más pruebas, buscamos respuestas.
Cuando se le donó la sangre a HanSol decidí hablar con mi madrastra, ella me llevó con el doctor que hizo la inseminación y vaya sorpresa me llevé al ver quién era el donador.
SeungCheol lo supo después y de inmediato usó todo el poder que tenía para retirar las muestras de semen que existían de su padre.
¿Con qué motivo ese hombre haría esto?
Mi relación con mamá se hizo muy tensa, al menos no le cortaba el teléfono cada vez que llamaba después de eso.
Más hablaba con mi madrastra, ella me cayó muy bien y me trató como un hijo más, me sentía más cómodo con ella que con la mujer que me dió la vida.
Mamá intentó que recuperamos el tiempo perdido, pero era demasiado tarde, yo era un adulto, y ella tenía otra familia que cuidar.
Ese vínculo madre e hijo jamás regresaría y jamás existió.
Me pidió disculpas por todo, por ignorame, por irse y no llevarme con ella, por dejarme con el monstruo que era mi papá.
Pero el daño ya fue hecho.
Yo no le conté que casi me abusa un grupo de alfas, lo hizo JiHoon, ella lloró rogándome perdón por abandonarme.
Para calmarla, le prometí visitarla al menos una vez al año pero con la condición de que HanSol pudiera visitarnos a SeungCheol y a mí a la manada Choi.
Amaba a mi hermano, era inocente y muy listo.
Adopté un perrito en algún momento, se convirtió en mi acompañante, ladrón de mi corazón y de mi comida, aunque SeungCheol a veces le tenga rabia.
Mi vida habitual dió un giro cuando un conocido olor me atrajo hasta la entrada del bosque y un alfa acompañado de un niño y un omega en brazos pidieron ayuda.
¿Quienes son? Debo averiguar, se que conozco al alfa de algún lado.
SeokMin cerró la libreta, era el diario de Joshua, una de las cosas que recuperó de la explosión. Abrazó el delgado cuaderno y dejó caer libremente lágrimas de sus ojos mientras esperaba noticias de Joshua en la sala de espera del hospital.








