Retazos de historias

Sinopsis

Oneshot del ChanBaek,.

Estado:
Completado
Capítulos:
34
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1. Encuentro fortuito

—Disculpa ¿sabes dónde están los mostradores de facturación?

BaekHyun se giró dispuesto a mandar al demonio a la persona que le vio cara ser empleado del aeropuerto o tener un puto mapa del mismo, sin embargo, la maldición se quedó atascada en su garganta cuando vio al chico frente a él. Era alto, absurdamente alto si lo comparaba con él, de rasgos varoniles, pero aún con cierto toque infantil y el pelo lacio y rubio cayéndole largo hasta casi cerca de los hombros. Y puede que lo más que llamara la atención a BaekHyun y evitara que mandara al pobre tipo a la mierda fuera su sonrisa resplandeciente.

—¿Mostradores…?—preguntó, parpadeando, abrumado un segundo por todos los dientes blancos del chico.

—Oh, está bien si no sabes.—se rascó la mejilla el chico, avergonzándose.

—No, no, espera. —tiró de su muñeca y al darse cuenta de esto, apartó la mano, pero se recuperó de su estupor inicial, sonriéndole. —Están por allá, al final del pasillo, a tu izquierda. ¿Necesitas que te ayude?—dudó al ver dos grandes maletas con él.

El desconocido miró sus propios bultos a sus pies y de nuevo, la sonrisa grande y brillante apareció. BaekHyun se dio cuenta de un ligero tic que apareció en su ojo con este gesto y no supo por qué demonios a él le pareció tan adorable, pero sip, lo era.

—No te preocupes, ya me has ayudado. Gracias, hyung.

—De nada. Te cuidado con esas cosas a las que llamas maletas.

El chico hizo una reverencia de noventa grados y casi podría haberse comido a BaekHyun de lo cerca que estaba, por lo que se sonrojó, tomando sus maletas para arrastrarlas. A él le pareció gracioso que lo llamara hyung, no obstante, porque no estaba tan seguro de que eso fuera verdad, y bien podrían ser de la misma edad.

BaekHyun vio al desconocido avanzar por el pasillo, perdiéndose en la multitud de pasajeros del aeropuerto y se dio cuenta de que ese enfado que minutos atrás había estado en su pecho, asfixiándolo y haciendo hervir su sangre desapareció con la sonrisa brillante del chico Y por un instante, lamentó no haber seguido hablando con él.

A fin de cuentas, BaekHyun estaba viajando solo porque sus amigos lo habían dejado plantado para ir a la convención de cómics, videojuegos y mangas en Tokio, y aunque quizás fuera demasiado exagerado para un estudiante de apenas diecinueve años, irse a otro país por una razón tan tonta, BaekHyun no había estado trabajando de camarero durante casi un año en aquel restaurante chino, para ahora no irse de vacaciones como él quería solo porque JongDae y SeHun se habían gastado los ahorros en discos, posters y demás baratijas de grupos idols del momento.

Un tanto más aliviado y optimista, quizás contagiado por esa sonrisa desconocida, BaekHyun esperó su turno en la cola para pasar por la zona de control del aeropuerto y buscar la puerta de embarque. Desconectó de la realidad escuchando música durante el tiempo que estuvo sentado frente a la puerta 61D y cuando al fin, llamaron a los pasajeros para embarcar, no prestó atención a nadie más.

Le había tocado casi al final del avión, en el asiento 26D, en la ventanilla y casi maldecía por su suerte, porque ahora tendría que saltar a dos pasajeros para poder salir al baño y él detestaba mucho no poder moverse y sentirse encajonado. Tan solo esperaba que no le tocara un niño hijo de puta detrás como ya le había pasado en su último viaje, porque BaekHyun no se haría cargo de la integridad física del crío esta vez.

Abatido, trató de colocar su mochila en el compartimento superior y estuvo a punto de maldecir de manera inapropiada, cuando notó que una mano extra lo ayudó y empujó la maldita cosa en el lugar correspondiente. Al girarse, la misma sonrisa de antes estaba allí y él se sorprendió.

—¿Tú?

—Hola. Creo que necesitabas ayuda.

—Veo que tú no. —sonrió y no entendía muy bien por qué no le molestaba la altura de ese chico, cuando siempre le sacaba de quicio que SeHun fuera más alto y se mofara de él.—Gracias.

—No hay de qué. ¿Cuál es tu sitio?

—Este. Al lado de la ventanilla.

—Oh, me toca a tu lado. Qué coincidencia. —rió el chico, rascándose el pelo y desordenándoselo.

BaekHyun tuvo el impulso de ordenarle los mechones y colocárselos en su lugar y se regañó por ese deseo tonto por un desconocido del que ni sabía el nombre, joder. Sin embargo, estaba sonriendo cuando se sentó en su asiento y vio al chico encogerse para no golpearse la cabeza con el techo.

—Problemas de alturas ¿eh? —se burló.

Él cayó en su asiento contiguo con una mueca y asintió.

—Ser alto no siempre puede ser ventajoso, hyung.

BaekHyun sonrió extrañamente contento por poder hablar con otra persona como rara vez le ocurría y volvió a sentirse raro al ser llamado hyung por el chico. Sin embargo, no hablaron durante varios minutos, su acompañante parecía distraído sacando de una mochila pequeña una guía de Tokio y colocándola en el bolsillo del asiento y él revisó su teléfono una vez más, antes de ponerlo en modo avión y desconectar del planeta o al menos de los idiotas de sus amigos.

Para sorpresa de BaekHyun, el avión no iba tan al completo como esperaba y el tercer asiento, por el lado del pasillo quedó libre en su fila. También por esto, no tardaron tanto en acomodar a todos los pasajeros y su equipaje de mano y las azafatas pronto estaban recorriendo el pasillo pidiéndoles que se pusieran el cinturón y señor, recoja su bandeja para el despegue, por favor.

—Joven, la mochila en el suelo, debajo de su asiento, por favor. —le dijo una azafata a su acompañante.

—Claro, claro. —respondió él nervioso, moviéndose con ímpetu y provocando que la bandeja bajara y dándole un codazo a BaekHyun en su afán por corregir su torpeza. —Lo siento. Mierda, lo siento.

—Ey, tranquilo. —le contestó con paciencia y suavidad, colocándole una mano en el antebrazo y ayudándolo.

BaekHyun subió la bandeja, enganchándola de nuevo y comprobó que la mochila estaba en su lugar, luego le dio una sonrisa tranquilizadora al chico.

—¿Estás bien?

—Me pone algo nervioso viajar. —habló con rapidez, tenso. —Es la primera vez.

—¿Nunca saliste del país?—él negó y le pareció tierno que se sonrojara. —¿Ni para ir a Jeju?

—Nop. Mis compañeros fueron unos días por viaje de estudios, pero mis padres no podían pagármelo.

BaekHyun formó una o con su boca y él sonrió, colocando las manos sobre su regazo, algo más tranquilo.

—Estás haciendo un primer viaje a lo grande ¿no? Tú solo y a otro país.

El chico se encogió de hombros.

—Tú también, ¿o te vas a reunir con alguien en Tokio?

—Iba a venir con mis amigos, pero me dejaron plantado. —gruñó su explicación, aún cabreado con ellos. —Prefirieron comprar las entradas para el concierto de SNSD que acompañarme a la convención de cómics, videojuegos y mangas.

—¿Tú también vas? ¡Qué genial, hyung! —alzó la voz el tipo y fue escandaloso, porque el chico tenía una voz grave y ronca muy varonil, pero que era fuerte y clara. Él se sonrojó al darse cuenta de la mirada de una señora de la fila de enfrente y BaekHyun rió. —Te cambiaron por SNSD, no puedes culparlos, son lindas, aunque no son mi estilo.

—¿Y cuál es tu estilo?

Y repentinamente sonó tan seductor y coqueto que se quiso golpear la cabeza contra la ventanilla porque no estaba bien tratar de ligar con su compañero de asiento, por muy adorable que fuera, sobre todo si no sabía si era heterosexual.

—Yo...—se atragantó el otro, nervioso y abochornado.

—Me llamo Byun BaekHyun, por cierto. —cambió de tema, sonriéndole.

El desconocido abrió y cerró la boca, se apartó el pelo de la cara y le sonrió de vuelta.

—Park ChanYeol, hyung.

—¿Cómo sabes que soy tu hyung, ChanYeol?—preguntó divertido.

—No lo sé. —meneó la cabeza. —Como te vi tan seguro en el aeropuerto creí que eras mayor. Mirándote bien, parece que tienes mi edad o que incluso eres más pequeño.

Él alzó una ceja.

—Tengo diecinueve.

—¿Mes?

—Mayo.

—Noviembre. —suspiró ChanYeol.

—Solo tienes altura, ChanYeol.

Ambos rieron.

El resto del vuelo se lo pasaron así, hablando como dos viejos amigos que se conocen de toda la vida y se han reencontrado por azares del destino en un avión con destino a Tokio. BaekHyun pocas veces sentía esa clase de conexión con una persona, ese instinto de querer hablar, conocerlo y no cansarse de hacerle preguntas, chistes o de compartir un auricular con él porque le emocionaba que supiera que esta es mi canción favorita. Y no entendía por qué le ocurría con ChanYeol, no sabía qué tenía ese chico que lo paró en medio del aeropuerto para preguntarle algo tan tonto como donde estaban los mostradores de facturación, pero BaekHyun no podía dejar de sonreír cuando lo miraba a los ojos.

—Lo has hecho muy bien, ChanYeollie. Hyung está orgulloso. —le comentó cuando tocaron tierra al fin.

Él le había dado la mano a ChanYeol con las primeras vibraciones del descenso y el chico entrelazó sus dedos con los suyos, cerrando los ojos, mientras BaekHyun le susurraba escucha la música, Yeollie, no pienses en otra cosa. Y joder, era tonto, porque no se conocían, pero sentía que no podía dejarlo ir o algo así.

—Deberías de comprarme unas galletas, BaekHyunnie.

—¿Por qué debería?

—He sobrevivido. —BaekHyun alzó una ceja, divertido. —Y he escuchado a AOA hablar de sus minifaldas mientras el avión aterrizaba.

—AOA son diosas y les quedan muy bien las minifaldas. —frunció el ceño, fingiendo ofenderse.

—Nadie dice lo contrario, aunque prefiero otra clase de piernas. —murmuró la parte final, apartando la mirada y sonrojándose.

BaekHyun escuchó de fondo a las azafatas dar indicaciones, el avión recorría la pista para estacionar y los pasajeros hacían un revuelo de voces, desesperados por salir del estrecho aparato, sin embargo, él solo estaba buscando la mirada de ChanYeol.

—¿Qué otra clase?—preguntó, tirando de su antebrazo. ChanYeol tardó en mirarlo. —¿Cuál es tu estilo, ChanYeol?

Hubo una mirada brillante de su parte, un gesto abochornado por parte de ChanYeol y BaekHyun curvó sus labios en una sonrisa que creía era atractiva.

—Me gusta más DBSK. —confesó. —Prefiero esa clase de piernas.

—Ya veo. —asintió.

Y detestó que ChanYeol no lo interpretara y se tratara de levantar con rapidez, como si con eso, BaekHyun lo hubiera rechazado por gustarle los hombres. No obstante, el tipo no calculó su altura y se golpeó la cabeza con fuerza, llamando la atención de los demás. Él trató de no reír y tiró de su brazo para que se sentara de nuevo y el chico cayó como un muñeco, sobándose la coronilla con una mueca y las mejillas muy rojas.

—¿Quieres que hagamos este viaje juntos, ChanYeol?

Él abrió los ojos y la boca y de nuevo, le pareció muy tierno, joder.

—¿En serio?

—No sé mucho japonés ni tengo una guía como tú, además, te debo galletas ¿no es así?

ChanYeol sonrió brillante, formándose ese tic en su ojo que BaekHyun encontraba adorable y agradeció de ese encuentro fortuito de aeropuerto.

—Sí, me las debes.

FIN