Capítulo Único
Taehyung: 18 años, mayor, castaño.
Jungkook: 16 años, menor, pelinegro.
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El sol fue ocultándose lentamente. Un precioso atardecer se encontraba frente a dos adolescentes, que rozaban dulcemente sus labios mientras disfrutaban de la cálida compañía del otro, tomamos de la mano, con una gran sonrisa.
Minutos más tarde, la noche abrazó la inmensidad del cielo. Ambos chicos dejaron la hermosa playa, y regresaron al hotel en que pasarían la noche.
—¿Te divertiste, Kookie?— Preguntó Taehyung, luciendo una alegre sonrisa.
Ese día visitaron varios lugares, se bañaron en el mar, y comieron muchos platillos deliciosos.
—¡Me divertí mucho, amor! Mi parte favorita fue cuando fuimos a visitar a las foquitas, ¡tomé muchas fotos!— Exclamó entusiasmado, alzando su preciada cámara en el aire, ahí están guardadas todas las fotos que ha tomado de los momentos felices desde que se la obsequió su novio Taehyung.
—Aww, me alegra mucho, bebito. Ven aquí— Taehyung abrazó el pequeño cuerpo de Jungkook, y lo cargó en sus brazos para llevarlo a la cama. El pelinegro rió de felicidad— ¿Estás cansado, cielo?
—Ujum, tengo mucho sueño— Musitó en voz bajita. Taehyung sonrió, los ojitos de su novio amenazaban con cerrarse, y se veía tan tierno.
—¿Tiene sueñito mi bebé?— Acercó su nariz para rozarla juguetonamente con la de Jungkook, quién arrugó su naricita, brindándole una radiante y adorable sonrisa.
—Sipi, ¡pero primero quiero mostrarte mis fotos! ¿Quieres verlas, TaeTae?— El mencionado hizo un sonido de afirmación.
Llegaron a la cama. El castaño recostó el cuerpo de su novio con suma delicadeza, le quitó los zapatos, después se sacó los suyos y sin más se acomodó a su lado.
Jungkookie le extendió su cámara a Taehyung, quien no demoró en tomarla y empezar a mirar las fotos.
El menor no lo sabe, pero siempre que Taehyung sostiene esa cámara en sus manos, su corazón se retuerce de tristeza e impotencia silenciosamente.
—¡¿Qué ves?!— Preguntó Jungkook muy feliz, empuñando sus manitas sobre la tela de su pantalón, esperando ansioso una respuesta de su novio.
—La playa...antes del atardecer. Hay algunas aves volando en el cielo, las olas mojan la arena...muy cerca de nosotros, y se ven tus piecitos— Embozó una débil sonrisa, mirando a su hermoso novio entre abrir suavemente sus labios.
Cuando una sonrisita apareció en el rostro del pelinegro, Taehyung sintió las esquinas de sus ojos arder.
—¡Debe ser un paisaje muy hermoso, TaeTae!
Los ojos de Taehyung se empeñaron, sintió el nudo en su garganta volverse cada vez más fuerte.
—Lo es, mi cielo— Llevó una de sus manos a la mejilla de Jungkook, la acarició despacio, y se acercó a darle un pequeño beso en los labios.
Jungkook en su mente, imaginó aquel paisaje, con todo lo que su novio desde niño le ha enseñado. Aunque no tiene una imagen precisa de las cosas, le encanta proyectar en su mente el mundo que sus ojitos no conocen, pero que su cabecita construye. Lo hace sentir feliz y muy vivo.
—¿Qué hay en la siguiente imagen, TaeTae?— Está muy feliz, tan feliz que su corazoncito pulsa muy rápido.
—Es el restaurante que visitamos en la mañana, hay cuadros relacionados al mar en las paredes, con grandes olas. También hay personas en las mesas de nuestro alrededor, todos con ropa playera. Las ventanas son grandes, iluminan el lugar, y el suelo es de madera.
—Oh...—Dibujó en su mente la reciente descripción del restaurante y no pudo evitar sonreír. Soltó una risita— ¡Que bonito!
Taehyung sonrió, mirando con lágrimas en los ojos las fotografías. Su novio es el mejor fotógrafo del mundo, sus fotos son las más hermosas, las más especiales, no importa que salgan borrosas, son las más preciosas y artísticas.
—¡¿Cuál sigue?!— Hizo un tierno puchero, sus pequeñas manos hechas puños. Taehyung ahogó un sollozo, viendo con dulzura a su bebé, tan chiquito y adorable.
—Sigue...—Pasó a la siguiente foto. Era un foto de ambos— Somos nosotros, Kookie— Su pecho dolió, como si un fuerte diluvio lo hubiera golpeado. Las lágrimas rodaron por sus mejillas y cayeron sobre la cámara, en medio de ambos sonriendo en la fotografía.
No pudo aguantarlo, pasó velozmente a la siguiente foto y se vio a él, la cambió enseguida, pero continuaban siendo fotos suyas o de ambos, luciendo muy felices.
Su corazón ha soportado la metáfora del dolor humano desde que conoció a Jungkook, en un orfanato hace 16 años.
Los padres de Jungkook lo abandonaron cuando apenas era un bebé de cuatro meses, y fue porque nació ciego.
Taehyung con solo dos años de edad cuidó de él, junto a las ayudantes del orfanato, porque Jungkook era un bebé muy tierno e indefenso, y sentía la necesidad de protegerlo, de estar siempre con él.
En ese entonces no lo entendía, pero amaba el color de los ojitos de Jungkook. Pensaba que se trataba de un angelito, porque los grandes ojitos de Jungkook eran únicos, nunca antes había visto unos ojitos así.
El tiempo fue pasando, y se enteró de la triste verdad. Su pequeño amigo no podía ver, y muy seguido tenía pesadillas que lo hacían llorar.
Taehyung se propuso cuidarlo por siempre, amarlo y enseñarle el mundo que Jungkook soñaba conocer.
—Algún día...podré ver, TaeTae. No estés triste...— Susurró Jungkook, quién había escuchado al castaño sollozar— Y te prometo que...lo primero que veré será a ti— Las comisuras de sus labios se elevaron en una dulce sonrisa. Taehyung cubrió su boca, intentando mantenerse en silencio— Conoceré tu sonrisa...tus ojos, tus mejillas, tu nariz, toda tu carita, incluso tus pestañas...— Su sonrisita no hacía más que crecer— Conoceré tus manos, tus brazos, tus piernas, todo tu cuerpo— A pesar de que su vida ha sido muy dura y difícil desde que era solo un bebé, Jungkook siempre ha sido feliz, ha conservado la esperanza de algún día poder ver.
Es un angelito...
Sus ojitos son ciegos, pero eso nunca le impidió ser feliz, mucho menos imaginar con una firme sonrisa el mundo que lo rodea.
—Y cuando pueda ver, ¡miraré todas las fotos de la cámara!— Agregó emocionado. Taehyung lloraba en silencio, viendo a su pequeño niño sonreír tiernamente.
—Ven aquí, mi vida— Atrajo el cuerpo de Jungkook a sus brazos. Lo abrazó muy fuerte— Te amo mucho, te amo muchísimo, mi bebé— Levantó una temblorosa sonrisa— Estoy muy orgulloso de ti, desde que eras un pequeño bebé y te convertiste en un apasionado soñador, estoy muy orgulloso de que hayas continuado con tu vida, a pesar de que las cosas te hayan costado muchísimo más que a los demás, estoy muy orgulloso de que hayas sido fuerte y muy valiente, estoy muy orgulloso de ti...niño de mis ojos.
Jungkook había comenzado a llora, con sus manitas cubriendo su cara. Tiene 16 años, pero puede recordar gran parte de su infancia, infancia que Taehyung pintó con colores, muchos colores y sonrisas.
Su hermoso TaeTae, ha estado con él desde que tiene memoria, y no puede estar más agradecido y feliz de tenerlo en su vida.
—TaeTae...— Sollozó con sus ojitos cerrados— Kookie...te ama mucho, mucho...— Lloró— Gracias por estar conmigo desde que éramos niños, gracias p-por ayudarme en todo, por enseñarme todo lo que sé, muchas gracias, mi amor, muchas gracias TaeTae, yo e-estoy muy a-agradecido— Se acurrucó en los brazos de Taehyung, escondiendo su carita en el pecho. Estaba llorando muy fuerte y se sentía avergonzado, pero feliz, muy feliz.
Taehyung aspiró hondo, limpió sus lágrimas y agarró las pequeñas manos temblorosas de Jungkook.
—No tienes que agradecerme, Kookie— Se acercó a besar los nudillos rosaditos de Jungkook— Yo debería agradecerte, ¿sabes por qué?
—¿Por q-qué?— Abultó sus labiecitos, hipando sin poder contenerse.
—Porque me enseñaste a valorar más lo que tengo, me enseñaste a no rendirme jamás, me enseñaste a ver el mundo que me rodea de otra manera, me enseñaste que no existen impedimentos para ser feliz, y tú, niño de mis ojos, me has hecho sentirme una mejor persona, una persona muy feliz y muy agradecida.
Jungkook sonrió entre lágrimas, sintiendo su corazoncito latir acelerado.
Le agradece y siempre le agradecerá por ser su felicidad, por ser su hermosa visión sin límites.
—Kookie te a-ama...con todo su corazón.
—También te amo...con todo mi corazón...con todo mi ser.— Taehyung adora a su hermoso niño, al hermoso niño de sus ojos.
Fin.