Tuyo (capitulo único)
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Las calles de Seoul estaban iluminadas a más no poder, toda la gente caminando por la acera, tráfico abundante, fiestas por doquier.
Jungkook miraba todo desde su auto.
Estaba a dos horas para que se llegarán las doce de la medianoche, y que todos se abrazaran y se dijeran
"Feliz Navidad" y actuarán como si se amaran (aunque sea solo por ese momento). El peligris deberÃa estar en casa con su esposa, festejando como lo harÃa una pareja normal... Pero no.
Jungkook andaba en las calles con el genio por los suelos, solo de recordar la reciente pelea que habÃa tenido lo cabreaba más.
– Te dije cidra navideña, Jungkook. Cidra Navideña¿No sabes leer a caso? Esto es vino, yo no quiero esto.
– Eun Yeong, es mejor el vino. Calmate.
–No voy a calmarme, yo te pedi Cidra, Jungkook mis padres están por venir y no les pienso dar vino.
La pelinegra agarró la botella de vino y quebró, derramando todo el lÃquido.
– ¿Que te pasa Eun Yeong? --jungkook se molestó y como obvia razon, esa botella le habÃa costado carÃsimo--
– Ve y compra Cidra.
– Vete a la mierda Yeong. Cada dÃa te soporto menos. --se giro en busca de su abrigo--
– Jeon Jungkook ¿A dónde crees que vas? Mis padres están por llegar ¿Que van a pensar si no te ven aqu�
– Me importa una mierda. Yo deberÃa estar con mis padre y no con los tuyos, y aguantando tus estúpidos caprichos.
– No te vayas Jungkook.
– Feliz Navidad Eun Yeong.
Azotó la puerta dejando sola a la chica. De verdad ya lo tenÃa arto.
DiscutÃa por cualquier cosa, que si no le respondÃa un mensaje enseguida, si no respondÃa alguna llamada, si llegaba asà fueran cinco minutos más tarde de lo habitual, si no pagaba a tiempo la tarjeta de crédito, si no le compraba los zapatos que querÃa. Gastaba en cosas innecesarias.
Se preocupaba del que dirán mis amigas y su matrimonio no le importaba en lo absoluto, solo estaba con él por el dinero. Pero ya lo habÃa artado.
El auto de Jeon se detuvo frente aquél club, con luces neón: moradas, azules y rojas.
Pensó unos segundos antes de bajarse del auto, nunca habÃa estado con otra persona en los dos años que llevaba de casado con Eun Yeong, ni en el año que habÃan sido novios. Pero ahora lo harÃa, pero hiba en busca de una persona en especial.
Durante su carrera conoció a un chico en dicho club, hacÃa aproximadamente unos cuatro años. Ese chico le encantaba pero por cuestiones familiares no pudo establecer nada con él y lo lamentaba. Ese peli morado le habÃa dado la mejor noche de su vida.
Se bajó del auto y se dirigió hacia adentro...
Las luces parpadeantes se apoderaron de su vista, habÃa buena música, muchos chicos y chicas, bebiendo y bailando.
– Un whisky --pidió, miraba a todos lados con la esperanza de ver a aquel chico--
En el tubo habÃa una chica rubia que bailaba frente a varios tipos, viejos necesitados.
Por más que buscaba no lograba encontrar a su objetivo.
– Joni, dame un mojito.
El peligris reconoció aquella voz, trago saliva por los nervios que le entraron en ese momento, pero aún asà volteo a ver a su lado. Y ahà estaba, el bonito chico con labios regordetes y con cara de ángel, solo que su cabello ahora era Rosa.
– Tanto tiempo si verte, Kookie --Dijo sonriéndole--
– Demasiado... Estas más hermoso.
– Gracias. Y... ¿Viniste a buscarme a m� O alguien más.
El pelirosa se paró frente a Jeon, apoyado de la barra, lo miraba con una sonrisa coqueta.
– A ti.
– ¿As�... --el pelirosa se pegó más a el, y Jeon no tardó para rodear su cintura con su brazo-- ¿Problemas en casa?
– Más de los que deberÃa.
– Y quieres que te los haga olvidar ¿O me equivoco?
– No te equivocas.
Jimin se inclino fingiendo besarlo pero solo llevo su copa a sus labios, sonrió al ver como el peligris habÃa quedado con los labios abiertos. Dejó su copa sobre la barra y se colocó en medio de las piernas del más alto, que rodeaba sus cintura con sus dos manos. Pegó su trasero a la entrepierna de Jeon y comenzó a moverse al ritmo de la música.
– ¿Cuento me deseas hoy?
– Demasiado -- respondió dejando besos húmedos en su nuca y metiendo sus manos por debajo de la pequeña falta que traÃa puesta Jimin-- Ya me pusiste duro y solo han pasado unos minutos.
– Jimin sonrió-- ¿Tantas ganas tienes que hacerme tuyo?
– Me muero de ganas por estar dentro tuyo, cariño.
El pelirosa se giró rodeando el cuello de Jungkook y lo besó mordisqueando su labios inferior.
Jungkook apretó los glúteos de Jimin, estaba demasiado caliente, Jimin lo ponÃa asà de caliente.
– Vamos a mi habitación.
Los trabajadores de ahà no podÃan tener intimidad con los clientes, pero Jimin deseaba tanto estar con Jungkook, que le daba igual si lo llegaban a despedir.
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Las frÃas manos de Jeon acariciaban la espalda baja del peli rosa, este estaba sobre el regazo de Jeon y meneaba sus caderas haciendo fricción, se besaban mientras que cada uno hacia lo suyo.
– Espera cariño --Jimin se bajó de su regazo y se arrodilló frente a Jeon--
Separó sus piernas y las acarició sobre la tela de sus pantalones, recorrió desde sus muslos hasta llegar a su entrepierna y sobar la zona, haciendo gruñir a Jeon.
– Solo disfruta mi amor.
Bajo el cierre y saco su gran miembro, hinchado y con las venas resaltandas, relamio sus labios al ver semejante pene frente a sus ojos, lo masturbo despacio y unos segundos después paso su lengua por la punta hasta introducir el pene en toda su cavidad oral. Su cabeza comenzó a subir y a bajar.
– Joder~...me encanta tu boca.
Jimin continuaba chupando y disfrutando del sabor de la polla ajena. Jungkook agarró su cabello y comenzó a follarle la boca, empujaba sus caderas hacia arriba y empujaba la cabeza del pelirosa hacia abajo, estaba tan extasiado. SentÃa correrse y apenas estaban comenzando, jalo el cabello rosa haciendo que lo viera, los ojos de Jimin estaban llorosos, sus mejillas teñidas y sus labios inchados y color cereza. Lo levantó comiéndole la boca.
Lo empujó hacia la cama poniendolo en posición de perro, lo nalgueo y separó sus nalgas, su lengua comenzó a lamer el botón rosa de Jimin, succionando la zona, haciendo ruidos obsenos, y follandolo con su lengua.
– mmHg mierda... Si, Daddy.
– Me encantas muñequito.
Lo volvió a nalguear antes de meter su pene en el hoyo del pelirosa.
Park comenzó a gemir cuando sintió que Jeon comenzaba a embestirlo, con fuerza, sus nalgas chocaban con la pelvis de Jungkook. Lo penetraba una y otra vez, agarró el cabello de Jimin de nuevo haciendo su cabeza hacia atrás.
– ¿Te gusta como te follo?
– S-si~ Daddy... Follame duro.
Jungkook comenzó a chupar el cuello de Jimin y lo penetraba con más fuerza...
Hizo que se acostara y levantó sus piernas hasta toparlas con su pecho, y volvió a penetrarlo. Más duro haciéndolo gemir como loco, estaba dando en su punto dulce y lo hacÃa sentir enloquecer.
Las manos de Jimin agarraron las nalgas del peligris para que se fuese profundo.
SentÃan su orgasmo cerca, solo bastaban un par de penetradas más y se correrÃan ambos.
Separó las piernas de Jimin y comenzó a masturbarlo. Hasta que se corrió manchando su mano.
– Tu polla es muy deliciosa.
– Es tuya si quieres. --Jeon lo beso--
– Si quiero.
– Es tu regalo de Navidad... Feliz navidad Minnie.
– Feliz Navidad Kookie.
Fin.
Ahora sÃ, está su regalo de navidad.
Pasen una Feliz Navidad. Nos leemos pronto.








