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—Te lo digo Minnie, va a funcionar, confía en nosotros que ya lo hemos intentado. — dijo Yoongi tratando de convencer a su amigo.
—Ay, no lo sé, ustedes saben que soy muy miedoso y ese tipo de cosas me causan temor.
—¡Ya Jimin! no seas cobarde e inténtalo, nos lo vas a agradecer. —le dijo Seokjin con entusiasmo.
El rubio lo pensó, tal vez sería buena idea. Sus amigos lo estaban incitando a hacer una invocación a un demonio, supuestamente ellos ya lo habían hecho y les salió de maravilla.
Según se cuenta una leyenda antigua que si invocas a ese tal demonio el te dará cualquier tipo de deseos a cambio de que le des su cuerpo, es decir, tener sexo con ese demonio. Jimin lo estaba pensando y le parecía una maravilla tener sexo con un demonio, pero al mismo tiempo le daba miedo las consecuencias, si es que las había.
Después de haberse reunido en la casa de sus amigos, llegó a su casa en la noche. Decidido, leyó las indicaciones que decía la página web sobre invocaciones paranormales.
Dibujó un circulo, alrededor y dentro de la figura hizo los símbolos que le indicanban, prendió velas con esencia y cuando terminó, comenzó a decir las palabras para que apareciera tal demonio.
—Mi señor de la lujuria y oscuridad, lo invoco para cumplir mis mayores deseos a cambio de mi cuerpo celestial y que este esté entre sus manos.
Cuando el rubio terminó de decir aquellas palabras, las velas instantáneamente se apagaron, el círculo con la estrella y los símbolos empezó a brillar y prenderse fuego, salió una luz de él junto con fuego para luego revelar una figura masculina.
Jimin abrió la boca sorprendido.
Aquel demonio no era para nada como se lo imaginaba, este era demasiado guapo.
Era musculoso y esbelto, con unos bíceps y pectorales bien formados, tenía tatuajes en los dos brazos que eran los mismo símbolos del círculo, traía unas alas negras con plumas a su espalda, cabello era negro y largo que llegaba a tapar sus orejas, tenia unos cuernos en su cabeza que se asemejaban a los de una cabra, sus ojos eran color rojo y con una mirada de lujuria pura, sus labios rosas y brillantes daban ganas de besarlos hasta el cansancio.
Y ni hablar de la gran polla que se le marcaba a través de la tela amarrada a su cintura.
—Hola Park Jimin, he respondido a tu invocación a cambio de tu cuerpo —Habló aquel demonio con voz profunda y ronca— Mi nombre es Jungkook, demonio de la lujuria y oscuridad, un placer.
Jimin seguía petrificado en su puesto, no podía creer que aquella invocación había funcionado.
—Joder —Susurró— No puedo creer que funcionó.
Jimin se levantó y pudo ver la diferencia de altura con Jungkook, este más o menos medía 1.90 mientras que Jimin humildemente mide 1.65, si que era alto.
—E-eh hola Jungkook, te invoque para darte mi cuerpo a cambio de mis necesidades y deseos.
—Pero que grata sorpresa, un ser hermoso y único me va a dar lo mas preciado, ¿que me vas a pedir a cambio de darme de tu manjar?— Dijo mientras agarraba el mentón del más pequeño.
Jimin solo trago grueso ante esas palabras.
—Solo quiero fortuna, no fama, solo dinero.
—Está bien —el pelinegro le tendió la mano para cerrar el trato, Jimin la iba a tomar pero el contrario la apartó rápidamente— Pero antes que nada debes saber las siguientes reglas, o si no, no hay trato.
El rubio solo asintió.
—Primero, no debes de decirle a nadie que existo o habrán consecuencias malas.
—Esta bien.
— Segundo, mientras estemos en el contrato tu no puedes estar con alguien más, solo conmigo, ¿trato?
Este extendió la mano y el rubio la tomó, ahí cerraron el trato
Despues de eso, Jungkook tomó el rostro de Jimin, para así darle un beso cargado de excitación, lo agarró de su pequeña cintura y lo llevó a su cama.
Siguieron con aquel beso pasional por unos minutos más, con sus lenguas jugando entre sí y saliva saliendo de sus comisuras.
Jungkook bajó sus besos por el blanquecino cuello, dejando marcas y chupones mientras que Jimin gemía y se retorcía bajo suyo. Bajó sus manos hasta el suéter negro y se lo quitó, viendo así sus senos grandes y con pezones rosados con unos piercings que daban ganas de chuparlos y morderlos, su vientre plano y cintura estrecha.
—Vaya, pero que delicia estoy viendo —Dijo Jungkook pasando su lengua por su labio inferior para luego morderlo, haciendo que Jimin se sonroje.
De inmediato el demonio se acercó a las tetas del rubio y empezó a succionar su pezón derecho mientras pellizcaba el izquierdo, moviendo el arco metálico.
—Mmh~ J-jungkook.
—Eso cariño, gime mi nombre.
Jungkook llevó su mano hasta el coñito de Jimin, y empezó a frotarlo encima de la braga blanca, provocando así una mancha de fluidos.
—Precioso, ¿tan rápido te mojaste? —Soltó una risa ronca en su oído provocando que Jimin se mojara aún más.
Retiró sus bragas deslizándose por sus suaves piernas, agarró sus muslos y los separó, se agachó a la altura de la cama para acercarse a detallar el coñito del rubio.
Sus labios era gorritos, era completamente rosados, tenía uno que otro cabello rubio creciente alrededor, su clítoris al igual que su agujerito estaban brillantes de los fluidos que soltó momentos antes.
A Jungkook se le hizo agua la boca, con sus dedos pulgares separó los lindos labios rosaditos y acercó su boca a ese lindo botoncito. Succionaba causando sonidos húmedos que calentaban el ambiente, con su lengua lo rodeaba y movía de un lado al otro, haciendo que Jimin se retorciera en gemidos y temblores. Pasó rápidamente a su húmedo y estrecho agujerito e introdujo su lengua.
—¡Ah, Jungkook! —gritó Jimin placenteramente, puso sus manos en la cabellera negra del demonio, incitando a comerse su coñito con más intensidad.
El pelinegro metía y sacaba su lengua con velocidad, recogiendo todos sus ricos jugos y sin dejar desperdiciar ni una sola gota.
Se dio cuenta que el rubio estaba apunto de correrse porque tensó todo su cuerpo, daba fuertes temblores y gemía más agudo que anteriormente.
Ahí fue cuando Jimin agarró con fuerza las sábanas blancas y descargó todo ese placer en un delicioso squirt, mojando todo el rostro del demonio. Este hacía todo lo posible para que los fuertes chorros transparentes no se desperdiciaran, tomándolo todo.
Cuando terminó el delicioso orgasmo del rubio, Jungkook se levantó y besó a Jimin dándole a probar su propio sabor.
—Te voy a follar como nunca, muñequito.
Jungkook se levantó y ante la mirada del rubio se retiró la tela negra que rodeaba su cadera, liberando su polla orgullosamente levantada casi rosando su abdomen definido. Jimin suelta un jadeo al ver el gran tamaño.
—¿Qué? ¿Te gusta el tamaño? —Pregunta con perversión.
—Como no tienes idea.
Jungkook masajea su paquete y acerca el glande al coñito rosadito, comenzando a frotarse, sobreestimulando el clítoris, estando aún sensible por el reciente orgasmo. Agarra las lindas piernas para sujetarse y comienza con un vaivén extremadamente rápido.
—¡Mi c-coñito está sensible y d-duele! —Se queja Jimin entre gemidos.
Le da una fuerte nalga dejando marcada su mano —Cállate, que aquí yo hago lo que se me pegue la gana con esta vagina de puta.
Jimin no pudo más y se corrió por segunda vez teniendo otro squirt, pero este acompañado de orina por lo jodidamente delicioso que se sentía.
El demonio se estremeció y dejó salir toda su dulce esperma decorando el hermoso coñito del rubio.
—Mira que linda se ve tu vaginita decorada por mi semen —soltó una risa ronca— Pero se verá mucho mejor con mi verga destrozando tu agujero de zorra.
Jungkook de inmediato agarró el falo e introdujo su miembro en el rosado agujero y empezó con estocadas fuertes y rápidas, haciendo que la cama pegara fuertemente contra la pared, sus bolas llenas de rica esperma golpeaban las nalgas del rubio haciendo a estas rebotar deliciosamente.
Mientras que el demonio follaba al pequeño, se acercó a darle un candente beso que duró más de tres minutos. Luego pasó a sus grandes tetas, las chupo y mordió haciendo gritar agudamente a Jimin.
—J-jungkook, estoy apunto de correrme —Dijo el rubio con voz bajita y jadeante.
—Hazlo, bebé —Le susurró Jungkook en el oído.
Ya con eso, Jimin se corrió por tercera vez en esa noche, quedando casi desmayado, al mismo tiempo sintiendo los chorros calientes de esperma en su interior, dando una deliciosa sensación. Jungkook salió de Jimin y observó detenidamente como del lindo coñito salía su semen en abundancia.
Jungkook pasó sus dedos por toda la sensible vagina, esparciendo su esencia y Jimin prácticamente dormido, soltó chorros de orina por tanto placer y Jungkook puso su mano para probar.
—Eres el monumento más delicioso que he probado en siglos.
Jungkook limpió todo el cuerpo de Jimin bañado en sudor y saliva, también su coñito sensible. Lo arropó, el también acostándose a su lado para observar al rubio toda la noche dormir.