Capítulo 1
Baekhyun siempre había creído algo, quién no tenía la vida perfecta, era simplemente porque no quería, porque había pequeñas acciones que podían hacer que cualquiera pudiera tener una buena vida, como él, que como cada mañana, despertaba encontrándose con la más pura de las oscuridades, pero no había de qué preocuparse, todo eso solo era por que usaba un antifaz para dormir, así que se levantaba, sacudiendo su perfecto cabello cenizo y sacándose el antifaz, antes de mirar a su lado, y encontrarse con su perfecto esposo, durmiendo como siempre a su lado.
Baekhyun buscaba en su mesita de noche, al lado de su cama, el control que había sido una maravilla desde que había comprado esa casa, dirigiendolo hacía las cortinas de su habitación y con un solo botón, haciendo que se abrieran como un gran telón, dejando ver el ventanal que le daba una vista perfecta de la ciudad, desde el segundo piso de su hogar y que permitía que entrará tanta luz dentro, que le servía como despertador Chanyeol, que solo gruñía de mal modo, odiaba que lo despertarán con la luz pero Baekhyun solo se reía y se acercaba a besarlo, para que así tuviera un mejor despertar.
-Buenos días, cariño.- le decía y Chanyeol solo abría sus ojos entonces, viéndolo de manera cansada, agotado, pero aun así, correspondiendo sus besos, pero Baekhyun ya sabía que su dulce esposo trabajaba demasiado, así como él, así que era entendible que estuviera agotado, justo como él. -Tienes que darte una ducha y bajar a desayunar.- Chanyeol se quejó en medio de su bostezo, pero Baekhyun solo besó la punta de su nariz antes de levantarse, no sin antes, con su esposo dandole tremenda palmada en el trasero que casi lo tiró hacía el frente, encima de toda la alfombra que cubría el suelo de su alcoba.
Mientras que Chanyeol se levantaba y él mismo acomodaba su cama, Baekhyun estaba alisando con cuidado los trajes que iban a ponerse ese día para ir al trabajo, los que había preparado desde un día antes porque era un completo fanatico del orden y de la limpieza, incluso tenía una pequeña aspiradora que pasaba por todos lados, incluso por encima de su cama cuando su esposo se fue a dar una ducha, Baekhyun no aspiraba cada rincón de su casa diario, solo porque no le daba tiempo, en especial porque sus dos hijos, ya no eran bebés, era más sencillo mantener todo el orden en esa casa, en verdad era sencillo.
Cuando Chanyeol salió de la ducha, Baekhyun estaba listo para entrar, diciéndole que debía bajar a desayunar, odiaba que se fuera sin haber comido algo, y tenían una ama de llaves que ya se encargaba de eso cada mañana, una joven mujer que se paseaba por todos lados en uniforme y que en realidad no hacía mucho de los labores de la casa, porque Baekhyun era un controlador y había cosas que tenía que hacer a su manera o no se hacían, pero era grato salir de la alcoba cada mañana y sentir el aroma de un desayuno caliente esperando por toda la familia. Y Baekhyun solo había aceptado todo eso de la empleada, solo porque Chanyeol lo convenció de que no iba a poder con todo solo, tenía muchas cosas que hacer durante el día y a menos de que planeará cocinar toda la madrugada, no iba a lograrlo.
Y vaya que había que ser duro para hacerle entender a Baekhyun que no podía hacer algo, porque su voluntad, ego y terquedad, era todo lo que Baekhyun necesitaba para hacer todo lo que quería, era un completo demenete, pero así lo quería, Chanyeol entonces estaba arreglándose frente al espejo de su habitación, luciendo impecable como siempre, aunque cuando Baek salió del baño, le encontró una pelusa en en la solapa del sacó, así que con esa mirada filosa que tenía, había visto eso y se lo quitó con cuidado, andando con su toalla en sus caderas para cambiarse también.
Baekhyun no solo era perfecto en ser justo eso, perfecto, también tenía una increíble a apariencia a pesar de que habían pasado casi dos décadas desde que su hijo mayor había nacido, se conservaba muy bien, como todo en su vida, Baekhyun sacaba tiempo de algún lado para hacer pilates o salir a correr, manteniendo una increíble apariencia delgada, fuerte, que a Yeol le atraía desde el momento que lo había conocido y no era más que un pasante en la empresa mobiliaria de su padre. No podía sacarle la mirada de encima, más cuando Baekhyun solo sacudió su cabello, ya algo largo y que seguro que no iba a tardar en cortar, porque le molestaba de sobremanera tardar demasiado secando o peinando su cabello por las mañanas, pero sus mismos movimientos parecían por demás sensuales, atractivos a la vista, en especial cuando de este aun caían algunas gotas de agua que caían sobre su cuerpo, su torso y que de algún modo, podrían ser como una invitación.
-¿Me estás seduciendo?- preguntó Chanyeol cuando estaba arreglando los botones de su camisa y Baekhyun solo se había reído.
-No ahora mismo, pero quizás más tarde, ¿cuando sales?-
-Creo que a las nueve, si papá no enloquece como la última vez.- Baekhyun asintió satisfecho por eso, haciendo sus cuentas, su esposo tendría que llegar a casa por eso de las diez, así que esperaba tener sexo y luego dormir, sin afectar su periodo de sueño, Chanyeol solo había comenzado a reírse porque ya conocía esa cara, era esa cara que ponía cuando estaba haciendo cuentas de horarios. -No me hagas tener sexo milimetricamente, yo puedo tomarte ahora mismo si quiero y arruinar tu agenda.-
-Si lo haces, te doy el divorcio.- dijo Baekhyun y Chanyeol solo había comenzado a reírse de nuevo, terminando por tomar su sacó para colocarlo, luciendo impecable en esa ropa color arena, así que se veía muy bien, se veía satisfecho con su apariencia, en especial porque sus zapatos blancos, le daban a todo un aire, increíblemente elegante.
-SeHun nos invitó a la fiesta de cumpleaños de sus trillizos, creo que puedes hacer un espacio para el fin de semana.- dijo Chanyeol y Baekhyun, haciendo sus cuentas, asintió de nuevo.
-Si, creo que tenemos tiempo, ¿ya tan pronto cumplieron años? aun recuerdo la fiesta de 100 días de todos ellos.-
-Tuvo hijos siendo mayor, supongo que para nosotros es fácil pensar que los niños crecen rápido, pero piensalo, han pasado quince años desde que nació nuestro DoHyun.- Baekhyun suspiró al pensar en eso, muchos de sus amigos y conocidos apenas estaban pasando por la infancia de sus hijos y ellos, estaban lidiando con un chico que no quería llegar a casa a las ocho, de momento a otro, no se sentía tan joven. -Y doce desde Minsi- Baekhyun sintió escalofríos de solo pensarlo, quizás ya no era tan joven como creía.
-Ahora que lo pienso, todos nuestros amigos han tenido tres hijos o más, ¿crees que nos quedamos cortos?- le preguntó a su esposo, pero Chanyeol solo estaba haciendo el nudo de su corbata frente al espejo, aún estaba aprendiendo a hacer eso, tal y como Baekhyun se lo había enseñado, pero al ver que no podía, Baekhyun, que solo había logrado ponerse ropa interior, su pantalón formal y calcetines, había terminado poniéndose de pie para poder ayudarlo con eso. -Si lo pienso un poco, creo que dos niños son más que suficientes, yo quería tener una hija y tu un hijo, así que creo que quedamos perfectos.-
-Creo que estoy muy viejo para tener más hijos ahora, pero como siempre te dije, es tu cuerpo, voy a respetar lo que quieras, incluso si quieres que ahora mantenga a quince niños, lo haría con gusto.- Baekhyun había terminado riéndose cuando Yeol solo se había acercado a besar su cuello, a besar sus clavículas tan marcadas, haciendo reír a su esposo. -Tendría mucho trabajo que hacer para hacer a trece bebés más.-
-No quiero más bebés, como dices, somos demasiado viejos ahora.- dijo Baekhyun, dejando que su esposo, recorriera con sus labios, su cuerpo, de todos modos, no creía que fuera a pasar más de eso, no hasta que Chanyeol lo terminó sentando encima del mueble en donde tenían toda clase de productos de belleza, quizás por eso se veían más jóvenes de lo que en realidad eran, al menos podían pasar desapercibidos en medio de sus amigos que estaban en la mitad de sus veinte, casi llegando a los treinta. -Sería un problema.-
-No podría estar más de acuerdo.-
Había varias promesas no escritas en su matrimonio, la más importante era que Chanyeol debía usar el porta vasos para que no rayara los muebles con sus vasos que siempre andaba dejando por todos lados, pero había otras también, no escritas pero que los dos sabían, que era que con Minsi, se habían acabado los bebés en esa casa, en su legado, si la familia quería más bebés, que esperarán que DoHyun los tuviera, dentro de una década o algo, pero Baekhyun había tenido a sus dos hijos sin mucha diferencia de edad, porque no quería lidiar con niños pequeños por más tiempo y sus hijos habían dejado de comportarse como bebés hacía mucho, y menos mal, Baekhyun no tenía mucha paciencia con los niños, con nada en realidad.
-Chanyeol, ¿qué haces?- preguntó Baekhyun, cuando su esposo no parecía tener intenciones de dejar todo su juego de esa mañana solo con besos, menos cuando le había abierto las piernas para poder quedar en medio de ellas, acariciando sus delgados muslos, a lo que Baekhyun lo tomó por los hombros para mirarlo a la cara. -No me tomes el pelo, Park, dije que no.- Chanyeol solo había terminado sonriente, colocando sus manos en el borde del pantalón de Baekhyun, tomándolo por completo por sorpresa. -No hay tiempo.-
-No lo soportas tanto.- se burló Chanyeol, cuando entre sus hábiles dedos, logró colarse hasta debajo de la ropa interior de Baekhyun, empezando a tocar su hombría que estaba flácida, por supuesto, y de la que Baek trato de hacer que alejará sus manos, pero era imposible, más cuando su cuerpo reaccionaba de inmediato ante el toque de su esposo, ahora, ya sin anticipar nada, ya sabía que su agenda se iba a alterar por el pervertido de su esposo, pero de todos modos, no se negó, de hecho, solo abrió sus piernas y le dejó seguir con eso, ya después le gritaría en el desayuno.
-¿Y mis papás?- Minsi había bajado, lista para ir a la escuela, con su cabello lacio y largo, como siempre cayéndole por los hombros, encontrándose con que su hermano mayor ya estaba comiendo y evitando su pregunta por supuesto, porque no quería saber porque sus padres se estaban demorando tanto, casi siempre cuando eso pasaba, no era por nada bueno, Baekhyun rara vez dejaba que su agenda se viera alterada por alguna cosa y las que permitía, casi nunca eran buenas.
-No quieres saberlo.- dijo Dohyun, solo señalando con su tenedor el espacio de su hermana, el que ya había servido la empleada para ellos y que solo les sonrió a los dos, como si quisiera hacerles creer que ella tampoco sabía nada, pero claro que lo sabía, más cuando Chanyeol bajó primero, todo sonriente y feliz, a diferencia de Baekhyun que había bajado, fajando su camisa dentro de sus pantalones, acercándose rápidamente a besar la cabeza de sus dos hijos y decirles “Buenos días”.
Había una rutina, Baekhyun era fanatico de las rutinas, ya todo el mundo debería saberlo, pero su trabajo era dejar a Do Hyun en el instituto, mientras que Chanyeol dejaba a Minsi en su secundaría, porque les quedaba en los caminos a sus compañías, así que no había porque mandarlos a pie o en bus, de todos modos, Baekhyun le tenía fobia a los autobuses y no quería que sus hijos subieran a uno tampoco.
-Voy a tener una reunión a las tres y saldré del trabajo después, así que iré a dejar a Do Hyun en su clases de piano después de recogerlo, así iré al gimnasio hasta que salga y lo recogeré de nuevo para después ir al supermercado, así que te veo aquí a las diez, haré la cena junto con la señora Lee.- Baekhyun apenas ponía un pie afuera de la casa y ya estaba mirando su teléfono con toda su agenda, sus dedos se movían a una velocidad impresionante respondiendo mensaje te texto, correos, a la vez que cargaba consigo su portafolio y estaba dando órdenes, a sus hijos les sorprendía lo increíble que era para ser mandón, aunque Chanyeol no se quedaba muy atrás.
-Si, de acuerdo, tengo reuniones hasta las ocho, pero en mi descanso voy a verme con el vendedor de nuestra casa en Gangnam, para cerrar ya el trato, también llamaré a la agencia para ver si tienen el repuesto que necesitaba para mi camioneta, tengo un almuerzo llegando con unos inversionistas chinos, así que deseenme suerte.- Para DoHyun y Minsi, era evidente que sus padres eran lo que todo el mundo podría llamar, personas exitosas, poderosas, imponentes y que claro que nadie iba a discutir eso.
Chanyeom hacía un par de años ya que había heredado la compañía inmobiliaria de su padre, del abuelo de Minsi y DoHyun, una de las más importantes del país y Baekhyun, no satisfecho por haber tenido esa misma compañía enriqueciendo su currículum, había fundado la propia, una compañía que se encargaba de comprar edificios a punto de ser demolidos a bajo precio y así, montando hoteles, restaurantes, cosas que solo hacían más rica a la ciudad y a la zona donde se ponía, era un trabajo que los agotaba pero que les permitía darse una buena vida, una gran vida.
Baekhyun entonces, solo manejaba su audi negro hasta el instituto de su hijo, que además era uno de los más costosos que habían encontrado en la ciudad, pero Baekhyun claramente llamaba la atención, al verse tan joven, llevar tan buen auto y sus lentes oscuros que ocultaban su mirada, mientras se despedía de su hijo al dejarlo en la puerta, gritandole que lo amaba, solo avergonzado a su hijo adolescente que se giraba a mirarlo mal, haciendole señas de que él también, pero que no hiciera un alboroto por todo eso, así Baekhyun se podía ir a su trabajo, una moderna compañia relativamente joven, que ya había ganado muchos premios por haber crecido con una velocidad impresionante, aunque claro que no faltaban quién decía que había hecho de todo eso, de manera fraudalenta, por influencia de sus suegros, vaya sorpresa se llevarían todos si supieran que Baekhyun, entre más lejos estuviera de sus suegros, mejor y seguro que ellos pensaban lo mismo.
Apenas ponía un pie en la compañía, su joven asistente, una pasante llamada Mina, ya estaba corriendo a su lado para poder darle su vaso de café, el que le tenían que preparar en cafetería exactamente como se los pedía siempre, no había nada como empezar su trabajo con su café, no se aturdía cuando se veía rodeado por todos sus empleados, que le pedían soluciones, firma,s le recordaban cosas que ya sabía, porque tenía una agenda donde escribía todo y estaba tan gorda por todas las notas extras que le metía y apenas estaban a mitad del año, no se imaginaba cómo iba a terminar todo eso.
-Señor, lo están esperando los socios en la sala de juntas, cuatro, van a hablar de…-
-El nuevo conjunto de departamentos en la zona norte.- interrumpió Baekhyun, recordando a la perfección todas sus reuniones, caminando más rápido, solo porque le gustaba molestar a sus empleados, que apenas y le podían seguir el paso. -Pensé que eso había quedado listo, ¿quién era el encargado de ese proyecto?-
-El señor Choi, jefe.- Baekhyun maldijo cerrando sus ojos un momento.
-Diganle a Choi que si no hace su trabajo, entonces no lo necesitamos acá, porque de algún modo siempre terminó yo haciendo todo, lo quiero ver en mi oficina después de la junta, Mina, ven conmigo, tienes que escribir los puntos importantes de la junta de ahora, los demás, a sus areas.- todos habían dicho al unísono “Si, señor” cuando Baekhyun subió al ascensor, solo dejando que Mina lo siguiera, sosteniendo el café cuando Baekhyun sacó su teléfono para seguir revisando sus mensajes, mandando algo sucio a su esposo para que no muriera la pasión, nunca dejaba que eso pasará, por eso hacía muchas excepciones en su agenda por ese hombre.
Baekhyun creía que tenía la vida perfecta, creía que tenía todo en sus manos y que solo había algunas cosas que estaban aún turbulentas, pero que si las ignoraba, entonces desaparecían sin más, porque no eran relevantes en su vida, no tienen porque serlo si le hacían daño, así que sin más, seguía con su vida, siendo alguien que no solo se veía increíble, también era increíble y le encantaba que se lo hicieran saber, en especial cuando se lo decía su esposo, como en esos momentos cuando terminó entrando a su oficina y se había encontrado con un gran ramo de flores en medio de su escritorio, así que había terminado sonriendo sin más, tomando la tarjeta que estaba encima, que como siempre, era una nota de su esposo, no había nada que celebrar, más que su amor, siempre decía.
-¿Mi esposo mandó esto?- le preguntó a Mina y la chica había sonreído bien, emocionada.
-Si, señor Byun, él lo mando.- Baekhyun chasqueo su lengua y vio la nota “Para mi esposo, la persona más sexy del mundo que debería ser rodeado de flores todos los días, de parte de tu esposo, que te adora demasiado: Park Chanyeol” no había podido no sonreír, de verdad que eran un matrimonio perfecto, a pesar de tantas cosas habían pasado juntos, estaba seguro de su amor, por eso se sentía tan seguro y sin dudar ni un momento, se había tomado una linda foto con sus flores para mandarselas a su esposo, dándole las gracias.
Chanyeol tenía más o menos la misma rutina, solo que con su carga de trabajo, tenía dos asistentes, dos chicos que eran becarios y amigos, que siempre estaban jugando y haciendo tonterías cuando él no estaba mirando y se ponían todos serios, era divertido a su modo y por eso no los regañaba todo el tiempo.
-¿Mandaron las flores a mi esposo? La más grandes de la tienda quería, no le gustan las cosas pequeñas, deje en claro cuales quería que le enviarán.- les preguntó y los dos chicos habían asentido sin más.
-Si, señor, las más caras, las más grandes, se las dejamos con su secretaria, la señorita Mina.- Yeol en ese momento había recibido la foto de su esposo, así que solo había terminado sonriendo, feliz de haber cumplido con su cometido.
-Bien hecho, no olviden los chocolates del fin de semana, deje la nota que quiero en sus tareas pendientes.- los chicos habían revisado sus cosas y en efecto, ahí estaba, así que solo habían terminado suspirando, tenían que recordar muchas cosas y ellos cargaban con un montón de papeles todo el tiempo, así que estaban muy atareados, sus únicos momentos de paz y que tenían para organizar eso, era cuando Yeol se iba a comer o se iba temprano, esperaban en verdad tener un montón de ayuda cuando terminarán su estadía y les ofrecieran un contrato como empleados. -¿Mis citas?-
-Aquí, señor- dijo uno de los chicos, pasándole su hoja de cosas pendientes, así que Yeol estaba concentrado en eso, revisando, mientras sus dos asistentes se revolvían con todos los papeles en sus manos, cuando sin tocar, como le era santa costumbre, SeHun entró a su oficina.
-Espero que tengas tiempo para comprar un lindo regalo, mis trillizos tienen una nueva obsesión, dinosaurios.- dijo sin más, dejando en la mesa una de las invitaciones a su fiesta infantil, con dibujos, en efecto, de dinosaurio, así que Yeol no pudo evitar reírse.
-¿De verdad? ¿Dinosaurios?- preguntó Yeol, tomando esa postal sencilla, donde SeHun ponía que día era la fiesta, a qué hora, y demás, cosas normales de fiestas para niños, no empezaban muy temprano para ser almuerzo y no terminaban lo suficientemente tarde para poder beber.
-Ya sabes, en cuanto un niño cumple cuatro años, basa toda su personalidad en una de estás cuatro cosas.- su amigo alzó su mano para comenzar a enumerar. -Dinosaurios, autos, trenes o super heroes.- dijo sin más, riendo y haciendo reír a Chanyeol.
-Creo que tienes razón, de Do Hyun fueron los super héroes.-
-Mis hijos, dinosaurios, así que compra tres dinosaruios.- Chanyeol hizo su cabeza hacía atrás mientras se quejaba, suspirando, en realidad hacía mucho tiempo que había dejado de comprar juguetes y de algún modo eso le alegraba mucho.
-Siempre que se trata de tus hijos, debo comprar tres cosas de todo.-
-Y que sean tres cosas iguales o van a pelear.- Sus hijos ya tampoco peleaban, Dohyun estaba muy ocupado tonteando con sus amigos y con chicas, yendo al karaoke, disfrutando del inicio de la adolescencia, mientras que Minsi estaba ocupada con revistas de moda y maquillaje, con sus amigas y chicos de su escuela, ellos casi ni se hablaban, cuando se hablaban, lo hacían bien, jugaban juntos o pasaban tiempo viendo televisión, pero nada más, y cuando eran pequeños, jugaban mucho y peleaban también, pero de eso ya hacía casi una década. -Seguro que ya olvidaste dónde comprar juguetes.-
-Si, pero seguro que mis asistentes saben.- bromeó Chanyeol, señalando a esos dos que estaban detrás de SeHun y le sonrieron cuando los volteó a mirar. -Mis hijos ya ni creen en santa, me piden teléfonos, videojuegos, dinero, ellos ya no quieren juguetes.-
-Creo que te faltó criar niños.- señaló SeHun y Chanyeol puso una cara de horror.
-Para empezar yo solo quería un hijo, así que con dos estoy mejor que nunca, no pienso cambiar un solo pañal en lo que me quedé de vida.- SeHun solo se reía y claro que no lo entendía, era un par de años más joven y sus hijos crecían al mismo tiempo, pero él había tenido que lidiar con un niño que no quería aprender a ir al baño y con una bebé que lloraba todo el día, pero que al menos dormía toda la noche, no pensaba volver a sufrir nada de eso, no de nuevo, no en esa vida, además de que estaba feliz solo viendo crecer a los hijos de sus amigos, así, a lo lejos, como los de SeHun, que era prácticamente su mano derecha, un buen amigo más allá de un buen vicepresidente.
-Cambiar pañales es genial, a LuHan le encanta, siempre que lo hace, llora de la dicha o por el mal olor.- SeHun solo comenzó a reír de nuevo, parecía de muy buen humor, contento seguro por las fiesta de sus hijos, de todos modos, el cumpleaños de un hijo siempre era una dicha. -Supongo que a tu edad y a este punto de la vida, un bebé sería algo complicado, son lindos pero no solo es de traerlos al mundo y ya.-
-Además de que no creo que Baekhyun quiera arruinar su cuerpo de nuevo, sus embarazos lo ponían muy mal, no va a querer perder su forma, no con tantos pilates que hace.- bromeó Chanyeol, todo estaba tranquilo esa mañana, pero Baekhyun estaba en medio de su junta cuando unos empleados entraron a dejar la comida, bocadillos que podían degustar mientras que hablaban de negocios y Baekhyun estaba contento de ver que habían servido sus favoritos: camarones.
Pero apenas había terminado uno y lo acercó a su boca, el aroma le dio nauseas, le dio tanto asco, que no se atrevió ni a morderlo, quizás los habían preparado mal y solo lo terminó dejando de nuevo en la bandeja, eso era raro, pero de todos modos, alzó su mirada hacía sus socios y no dijo nada, porque no le había tomado más importancia, pero quizás debió hacerlo.









wawita on it's way