Prologo
Como era la costumbre, todos sus días comenzaban a las siete de la mañana.
Cada mañana, Jimin era el primero en abrir los ojos en su hogar. Si bien ya se había acostumbrado, podía decir en realidad que lo hacía por obligación. Hacía 20 años que había tomado la iniciativa de las tareas del hogar, y ahora le tocaba el cuidar a su familia. Nadie más iba a despertarse para hacerle el desayuno a las otras tres personas en su casa.
Era prácticamente lo único que tenía que hacer, lo único a lo que dedicaba su tiempo. Hacer la comida y limpiar tanto los platos como los rincones de su casa que casi podía considerarse una mansión. Ni siquiera se le exigía tanto, porque también contaban con un servicio de limpieza que se encargaba del lugar cada tres semanas.
Era un amo de casa de a ratos, un chef familiar si así podía llamarse.
Tenía un título universitario en la pared, pero, ¿Qué importaba?
A los 18 años había atrapado al heredero de una familia de empresarios quien, claramente siguiendo los pasos de sus padres y hermanos, rápidamente se convirtió en la cabeza de una de las empresas familiares. Y eso le alcanzaba y sobraba a Jimin para mantenerse. Había decidido vivir el resto de sus días así.
Primero comenzó con el debate de quién tenía que quedarse con el bebé en sus primeros días de vida. Por supuesto que su suegro le consiguió un trabajo enseguida a su esposo para que pudiera mantener a su familia, así que no le quedó más opción que quedarse en casa. Pronto aceptó la realidad de recibir todo el dinero que su muy amable esposo traía al hogar, compartiéndolo desinteresadamente con él, mientras lo único que debía hacer era esperarlo con una copa de vino en mano, sentado viendo series todo el día. ¿Y los niños? Para algo habían contratado una niñera, quien cuidó al mayor de sus hijos en sus primeros meses y un par de años después, al segundo hijo del matrimonio también.
Entonces su labor se reducía a algo aún más fácil: Preparar el desayuno, el almuerzo y ocasionalmente la cena. Ocasionalmente porque su esposo también entendía cuando no tenía ganas de cocinar y llevaba a la familia a comer a algún restaurante cercano.
Él era probablemente el mejor esposo que podría haber pedido. Le trataba bien, le compraba todo lo que pedía, mantenía a la familia en un estatus digno de la clase alta. Si alguna vez Jimin durmió soñando con quien podía llegar a ser su compañero de vida, probablemente la visión resultante era algo muy parecido a lo que había conseguido al final.
Quizás lo único que le faltaba era algún recordatorio de vez en cuando del amor que se tenían entre los dos. Más que nada porque necesitaba recordar la sensación de poder amar a su esposo por completo, siendo que hacía bastante tiempo llevaba cuestionándoselo. Admitía al 100% que no estaba enamorado de él como la primera vez, pero al mismo tiempo podía admitir que no había un mejor hombre con el que pudiera pasar su vida.
Media hora le tomó, pero pudo terminar los tres platillos antes de que su familia se despertara. Por un lado, una taza de café cortado acompañada de un plato que llevaba dos tostadas con miel y tres galletas de avena dulces. Ese era el plato para su esposo, lo puso en una esquina de la mesa. Él se sentaba solo en el borde, siempre, como si se tratara de un rey en su trono.
A un lado colocó, uno junto al otro, los platos para sus hijos. Un vaso de jugo y huevos revueltos para su hijo mayor, quien por alguna razón necesitaba bastante proteína al iniciar el día pese a no hacer nada para justificarlo. Y finalmente, una taza de chocolate caliente, galletas con chispas de chocolate y dos waffles con salsa de chocolate.
Él se conformaría con una taza de café con crema y una porción de cada platillo antes de que su familia llegara escaleras abajo para desayunar.
Con todo ya servido y preparado, pudo escuchar la primera voz del día. Siempre era el segundo en levantarse, y lo primero que hacía era saludar a su pareja, abrazándolo por detrás.
-Huele bien.- Escuchó aquella voz por encima de su hombro, siempre era lo primero que oía al empezar el día.
El mayor se acercó por detrás como cada mañana, apoyó una mano en su cintura y apenas Jimin volteaba para verlo, su esposo lo esperaba, uniendo sus labios en un beso de buenos días.
-Buenos días Jinnie.- Pronunciaba con ternura, otorgándole la mejor sonrisa para comenzar el día.
No era una sonrisa forzada. No era falsa. Por fortuna podía presumir que tenía a alguien que le hacía sonreír genuinamente. Seokjin le hacía verdaderamente feliz, y era algo que no todo el mundo tenía.
Kim tomó asiento en la silla más grande, aquella en la esquina de la mesa. Jimin por su lado, se sentó del lado opuesto. Su mesa era lo suficientemente larga para recibir a más de una persona, había cuatro asientos a cada lado entre medio de ellos. Antes de que pudieran iniciar una conversación sobre los planes que tenían para el día, el menor de sus hijos llegó a la habitación a ocupar su lugar en la mesa.
-Buenos días.- Pronunció cansado, dejando notar que acababa de despertarse. Sus padres respondieron a su saludo, mientras el joven de cabellos rosados tomaba asiento en su correspondiente lugar.
Mientras el hijo menor tomaba su primera taza de chocolate del día, Jimin se puso de pie para dejar su ahora vacía taza de café en el lavabo. Se encargaría de la limpieza más tarde. Decidió darse la media vuelta y regresar a su familia.
-Jun, ¿Tu hermano está despierto?- Preguntó. El joven asintió, ahora con la boca llena de galletas.
Antes de que pudiera hacer otra pregunta, unos pasos pudieron escucharse en las escaleras de madera del otro lado de la pared. Pronto el mayor apareció en la habitación.
-Buenas.- Taehyung soltó un saludo informal antes de unirse a su familia. Antes de sentarse entre su padre y su hermano, le dio un pequeño golpe en la cabeza al menor de la familia.
-¡Oye!- El niño se quejó, mientras las migajas saltaban de su boca.
-No te robes mi computadora, ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?
-No la estabas usando.- El menor se defendió rápidamente.
-¡No entres en mi cuarto!- Taehyung insistió, no pudiendo quedarse tranquilo ni siquiera frente a la comida más importante del día.
Sus padres así lo reconocían, por lo que no podían aguantar una disputa a tan tempranas horas. Tampoco iban a detener la pelea a los gritos, no era la idea de una mañana tranquila.
-Taehyung, Yeonjun.- Seokjin le llamó la atención a ambos con calma, sin necesitar elevar la voz para captar la atención de los hermanos.- Estamos desayunando, pueden pelear en cualquier otro momento del día.
Por fortuna dentro de lo que cabía, sus hijos eran bien portados, y hacían caso a la primera. Eso, y el hecho de que eran estudiantes de universidad y secundaria, no dos niños en jardín de infantes como para pelearse sin razón.
Jimin apreció la imagen que se formaba a aquellas horas. Sus dos pequeños hijos adorados, quienes hacían de su vida una aventura divertida cada día. Su querido esposo, la principal razón de su felicidad. Era demasiado afortunado por tenerlos, y los amaba más que a nadie, por supuesto.
Y por eso se sentía culpable.
Se sentía culpable de siempre querer más. Llevaba veinte años casado, su hijo mayor le había acompañado la mayor parte de ese tiempo también. Su familia era su razón para despertarse y por la cual se iba a dormir con una sonrisa cada día. Los amaba y sabía que ellos sentían lo mismo por él. Quizás podía cuestionarse sus sentimientos hacía su esposo, pero el amor por sus pequeños siempre era incondicional y lo suficiente para mantenerle en ese hogar día a día.
Donde solo debía cocinar. Donde podía quedarse todo el día encerrado disfrutando de sí mismo hasta que su familia apareciera una vez más por la tarde. Donde cada persona que allí vivía le saludaba con un beso en la mejilla cada nuevo día y antes de dar las buenas noches.
¿Entonces por qué sentía que necesitaba algo más?
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Si conocen este fic por Twitter entonces NO lo conocen, lo voy a reescribir y hacer lo que quise hacer en su momento y no encontraba las palabras, sea por mi nivel de escritura de ese entonces o por la censura de la comunidad en twitter. Y si son nuevos, bienvenidos sean, intentare actualizar una vez por semana
Ah y para aclarar, edades de los personajes que aparecen hasta ahora:
Jimin, 37
Seokjin, 44
Taehyung, 19
Yeonjun 15








