High Infidelity [L.S]

Summary

Su matrimonio de años se había ido a la mierda, se había vuelto insípido y rutinario. A estas alturas los votos que hicieron en el altar se estaban poniendo en duda y un caliente universitario de ojos verdes y rizos rebeldes siendo la viva imagen del pecado en un matrimonio era lo único que faltaba para que lo que aún se mantenía en pie, terminara por derrumbarse y hacerse añicos. Solo bastaron unas cuantas sonrisas coquetas y un par de insinuaciones para que el hombre casado no dudara en meterse entre sus piernas. No acepto traducciones ni adaptaciones sin mi consentimiento previo.

Status
Complete
Chapters
49
Rating
5.0 7 reviews
Age Rating
18+

Prefacio

Eran altas horas de la madrugada y Louis apenas iba entrando a casa, había sido un día realmente agotador en la empresa pero no era nada que no puediese controlar, no cuando tenía a alguien que hacía que todo fuese más ameno para él.


Sacó sus llaves de su bolsillo y abrió la puerta con cuidado, tratando de hacer el mínimo ruido para no despertar a nadie. Entró con un suspiro de cansancio y dejó sus llaves en la mesita de la entrada, repitiendo aquello con su saco después de asegurarse de haber cerrado bien.


Estaba dispuesto a ir directamente a su habitación, lanzarse sobre la mullida cama  y dormir hasta medio día, de todas formas había avisado que no llegaría el día siguiente, así que no importaba realmente la hora en que se despertara, pero la voz de su esposo estando parado al pie de las escaleras lo sobresaltó.


—¿Sabes la hora que es?— preguntó molesto en cuánto vió a su marido entrar por la puerta principal.


Louis sabiendo que, probablemente esto desencadenaría una discusión, trató de ser razonable y respondió a su pregunta.


—Las tres de la mañana, ¿Por qué?— respondió sin inmutarse.


—Exacto, son las tres de la mañana y apenas vienes llegando a casa, ¿Con quién estabas?


—Con nadie, vengo del trabajo— respondió cortante.


—No mientas, llamé a la empresa y dijeron que saliste de ahí a las ocho, así que contesta, ¿Con quién estabas?


Sus facciones se endurecieron por la insistencia de aquella pregunta. Sabía que su excusa de seguir trabajando se había ido a la mierda y no tenía ganas de inventarse otra.


—Te aseguro que no quieres saberlo— dijo cansado, quitándose la corbata mientras subía las escaleras hacia su habitación.


—Estabas con aquel universitario, ¿Cierto?— reprochó dolido, tratando de confirmar las sospechas que tenía desde hace un par de meses, cuando su marido comenzó a llegar tarde a casa y a volverse más ausente.


—No tengo tiempo para tus estúpidos reclamos y ataques de celos, Dylan.


—Eso significa que lo estabas— afirmó para si mismo, sintiendo su sangre hervir en coraje por el descaro tan inminente que mostraba su marido.


—Deja de joderme la paciencia con eso, estoy cansado y lo único que quiero es llegar a la cama y dormir hasta tarde. ¿Puedo hacer eso?— siguió su camino, dispuesto a llegar a su habitación.


—Solo dime si estabas con él— insistió caminando detrás del ojiazul.


—No es tu asunto.


—¡Claro que lo es! Soy tu esposo. Solo contesta, ¿Estabas con él?


—Mierda, sí. Estaba con él, ¿Contento?— detuvo sus pasos de golpe, dándole una mirada furtiva cargada de enojo.


Dylan sintió un nudo en la garganta, se había hecho a la idea de que Louis se estaba viendo con alguien más pero que se lo confirmara fue como si un valde de agua fría cayera sobre él.


—¿Por qué lo sigues viendo? Es menor que tú, Louis.


—Porque él, a comparación de ti, no me está hostigando cada que tiene la oportunidad y sabe lo que necesito— respondió.


—Sabe lo que necesitas— repitió con burla. —¿Y sabe que estás casado y que tienes tres hijos?— inquirió.


—Lo sabe y adora a los niños, es bueno con ellos— le  dió una sonrisa ladina, viendo cómo el rostro de su esposo se quedaba pasmado ante su respuesta.


—¡¿Le presentaste tu amante a los niños?!— preguntó exaltado. —¿No tienes vergüenza a caso?


—Tu querías saber— se encogió de hombros y siguió caminando, pero fue detenido por el otro ojiazul, no queriendo dejar las cosas así.


—¿Qué te puede dar aquel chico? Solo abre sus piernas para ti y deja que te lo folles, y con sólo eso ya te tiene en la palma de su mano.


Louis apretó la mandíbula, era más que eso  y lo sabía, lo que hizo hace unos días lo confirmaba.


—Sí— le dió la razón. —Y no sabes cuánto disfruto cuando lo hace, ver su carita bonita cuando me pide más— le dió una sonrisa llena de burla.


—De verdad que no te reconozco, Louis— dijo negando con la cabeza. —¿Que harás si el padre de ese chico se llega a enterar que te andas cogiendo a su hijo?


—Solo déjame en paz y no te metas en mis jodidos asuntos, ¿De acuerdo?


—¿Cómo no quieres que me meta? ¡Yo soy tu esposo, no él!— gritó.


—Baja la maldita voz o los niños podrían escuchar— sentenció con voz dura.


Dylan abrió la boca ofendido.


—¿Ahora sí te importan los niños? Que van a decir cuando sepan que su papá se revuelca con alguien más jóven que él— reprochó sin bajar el tono de su voz.


—No van a decir nada.


—¿Cómo estás tan seguro?


—Porque salen con él. Ellos mismos me piden que los lleve a verlo y saben que sale conmigo.


Y Louis no mentía.


El otro hombre cerro la boca por la nueva información que llegó a sus oídos, se sintió muy indignado que no lo pensó cuando estampó la palma de su mano sobre la mejilla derecha de Louis.


Louis solo atinó a cerrar unos segundos los ojos e inhaló un poco de aire antes de hacer cualquier otra cosa de la cuál después se reprocharía.


—¿Sabes qué? Estoy cansado de tus putas escenas, no pasaré la noche aquí— le dió una mirada fría, el enojo de Louis se podía palpar en el aire. —Dile a los niños que mañana paso por ellos para llevarlos a dónde les prometí— pasó a un lado de su esposo.


—Louis, espera— pidió, siendo ignorado totalmente así que salió corriendo detrás de él y lo tomó del brazo.


Louis se volteó enseguida para decirle que lo dejara pero antes de que pudiera decir algo sintió unos labios impactar contra los suyos, comenzando un beso que no fue correspondido ya que Louis lo alejó enseguida.


—No vuelvas a hacer eso— sentenció.


—¿Por qué no? Somos esposos y los esposos se besan— dijo cómo si el ojiazul no le estuviera siendo infiel. —Quedate, vamos a nuestra cama y hazme tuyo toda la noche— le pidió tratando de darle otro beso.


Louis frunció el entrecejo y se alejó más.


—No, ve a dormir— le ordenó.


—Louis, por favor. Hay que volver a ser un matrimonio, los niños...


—No metas a los niños en esto, ellos no tienen nada que ver con que me esté metiendo con alguien más— interrumpió. —Además, a ellos ni si quiera les gusta estar contigo.


—¡Claro que sí!— se quejó. —Soy su padre y yo los tuve— argumentó.


—Lo son, pero nunca estás en casa, no esperes que se sientan a gusto estando contigo a su alrededor— le recriminó. —¿Y a caso también creíste que no me dirían que intentaste golpear a Damián solo porque no quería hacer la tarea?— inquirió. —¿Qué tienes en la puta cabeza? Solo tiene seis años— le reprochó.


—Yo... Te lo puedo explicar, Louis— habló rápidamente.


—No, no me expliques nada. Alex me dijo que les gritas y les dices que me pidan que deje de ver a mi amante o si no los vas a castigar. ¿Cómo si quiera te atreviste a alzarle la mano a tú hijo pequeño y a amenazar a los otros dos?


Louis amaba a sus hijos con su vida, son su mayor logro y orgullo, siempre ha estado tratando de educarlos de la mejor manera y enterarse de lo que su esposo ha hecho con ellos le hace hervir la sangre del coraje.


—¡Lo siento! ¿De acuerdo? Solo... Hay que arreglar las cosas, puedes dejarlo y volveremos a ser una pareja, solo nosotros con nuestros hijos. Dejaré de estar tanto tiempo fuera de casa y me disculparé con los niños— dijo convencido.


—¿Y qué? ¿Harás como si no me estuviera cogiendo a alguien más? Entiende que ya no existe un "nosotros", eso se acabó desde hace mucho, incluso antes de que decidiera meterme con él.


—No, yo puedo— afirmó.


Louis negó. —No, no puedes y no quiero. Ten un poco de amor propio y deja de rogarme porque no lo voy a dejar— avisó. —Es más, ya hice los trámites para que me des el divorcio, probablemente llegan en unos días para que los firmes.


Dylan abrió los ojos al escuchar lo último y estalló en gritos.


—¡No!— exclamó. —¡No te voy a dar el puto divorcio y menos para que te vayas a revolcar con la zorra esa!


—Deja de llamarlo así, yo fuí quién lo dejó entrar.


—Pero eso es lo que es, una maldita zorra por meterse con un hombre casado y con hijos, ni si quiera tiene vergüenza de abrirle las piernas a un hombre que por unos cuantos años más podría ser su padre.


—Cierra la maldita boca y deja de insultarlo porque yo fuí quién lo buscó y quien decidió meterlo, yo decidí serte infiel— y sin dejar al otro hombre responder algo al respecto siguió su camino hasta estar fuera de su casa.


Caminó lo más rápido que pudo en dirección hacia donde había dejado estacionado su auto y se adentró a éste, buscando su celular para poder hacer una llamada.


Esperó unos cuantos segundos a que la otra persona le contestara, hasta que ésta lo hizo.


—¿Estás en tu departamento?— preguntó Louis atraves de la línea.


"Lo estoy, ¿Vas a venir a quedarte conmigo?" Preguntó una voz más suave y alegre.


—Llego en quince minutos, ¿De acuerdo?


"De acuerdo, Lou. Ven con cuidado, te espero aquí"


—Lo haré, mi amor— asintió de acuerdo. —Te veo en unos minutos— y colgó la llamada.


Condujo por las iluminadas calles de Londres, llegando justo donde quería después de unos minutos. Aparcó en el estacionamiento subterráneo del edificio y buscó el piso en el que su lindo rizado lo estaba esperando.


Tocó la puerta con el número 82 y lo recibió un bonito chico de ojos verdes y cabello revuelto que iba vistiendo unos shorts de satén a la mitad de sus muslos y una camiseta holgada perteneciente a Louis.


Le dió el paso y lo guió hasta la sala del apartamento.


—¿Y ahora que hizo?— preguntó tomando asiento justo a lado de Louis después de que éste lo hiciera.


Subió sus largas piernas sobre los muslos del mayor y dió suaves caricias a su cabello castaño.


—Solo me jode la paciencia— respondió con un bufido, relajándose bajo agradable toque de su rizado. —También le reclamé sobre lo que los niños me dijeron.


—¿Lo negó?


—No pero me pidió que volviéramos a ser la "pareja que éramos" — hizo comillas con sus dedos, rodando los ojos. —Y que dejara lo nuestro.


—Si ya me odia por meterme contigo, no quiero saber que hará cuando se entere que me pediste matrimonio— sonrió en grande mostrando sus hoyuelos y alzando su bonita mano adornada por un gran anillo con un diamante en el.


—Lo hará— afirmó. —Pero no le voy a decir o se va a negar más en firmar los papeles para divorciarnos.


—¿Se lo dijiste?— preguntó con un brillo en sus esmeraldas. —Lo de los papeles para que se divorcien— aclaró su pregunta.


—Lo hice, estaba colmando mi paciencia y simplemente se lo dije.


—¿Y lo saben también los niños?, ¿Cómo se lo tomaron?


—Aún no lo saben, estoy esperando a divorciarme de Dylan y decirles bien sobre lo nuestro — le explicó con una pequeña sonrisa de labios juntos. —Por cierto, recuerda que mañana los voy a llevar a la playa.


—¿Eso es parte de mis vacaciones o de mi trabajo cómo tú secretario personal?— se burló un poco.


—No lo sé, ¿si te digo que será parte de tu trabajo llevarás alguna falda corta para que pueda meter mi mano debajo de ella?— dijo divertido.


—¡Eres un pervertido!— exclamó con falsa indignación. —Estarán tus hijos presentes y habrá mucha gente alrededor, y aún así estás pensando en alguna forma de meter tu mano entre mis piernas


—No te escucho quejarte cuando hago lo mismo en la empresa — recriminó.


—¡No es culpa mía! Mis hormonas no se pueden contener y tú eres muy caliente— hizo una pausa. —Además...— ronroneó. —me gustan los hombres mayores— Llevó sus dedos hacia el pecho de Louis, desabotonando lentamente cada uno de los botones de su ya arrugada camisa y dejando al descubierto su pecho desnudo.


El mayor se dejó hacer bajo el suave toque.


Harry mordió su labio inferior y deslizó su curiosa mano hasta la entrepierna del ojiazul, dónde comenzó a acariciar el bulto que se comenzó a formar bajo los pantalones.


—¿Quieres ir a mi habitación ?


Louis no respondió y ni si quiera lo pensó cuando se levantó del sofá y cargó a Harry en sus brazos, haciendo que el más joven enredara sus largas piernas en sus caderas y sus brazos sobre su cuello, caminando sin ninguna dificultad hasta la habitación del ojiverde.


˖   ݁ ♡︎


Espero le den una oportunidad a esta nueva fic.