Extasis [OS]

Summary

Louis sabe que Harry es su omega, sin embargo a Louis no le molesta compartir un poco. OS de subrry fest.

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Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

único



Harry ama cuando los amigos de su padre llegan a la casa a visitarlos, siempre adoró el cómo su casa se llena de alfas fuertes. En especial, ama cuando cierto alfa de ojos azules aparece para visitarlos, no son frecuentes sus visitas pero eso solo las hace más emocionantes.

Hoy es justo el día donde los amigos de su padre vendrán a visitarlos, aunque a diario aparecen por la casa, no siempre los visitan todos ellos. Su papá es un Alfa alto y fuerte llamado Calvin, tiene ojos verdes y el cabello rizado muy parecido al suyo, solamente que el cabello de su padre es más corto y oscuro.

Harry es un pequeño omega de diecinueve años, en tan solo un mes cumplirá sus veinte y está tan emocionado porque sabe que su padre le tiene una gran sorpresa para él, solo que aun no logra descubrir de qué se trata el regalo.

Sentado en la mesa de la cocina se pregunta cuál será su regalo. Su padre lo saca de sus pensamientos cuando pasa a su lado regalándole un beso en la sien y recordandole que debe terminar su té porque pronto llegarán los invitados.

Pronto el timbre de la casa suena y cuatro alfas mayores entran por la puerta de entrada. Uno de ellos, el mayor, Ethan, es increíblemente atractivo, tiene cabello negro y piel morena, ojos oscuros, casi negros, con pupilas muy dilatadas y la mandíbula marcada, Ethan tiene unos brazos fuertes que Harry en muchas ocasiones tuvo el privilegio de tocar. Su padre se vuelve loco cuando los alfas lo dejan tocar sus músculos, para todos es gracioso el cómo el omega se impresiona por algunos músculos, pero para Harry es el paraíso mismo. Ethan tiene casi cuarenta años y aunque tiene esposa y dos hijos, Harry se da el privilegio de coquetear de vez en cuando con el hombre, no obstante sabe que es solo un simple coqueteo a broma por parte del mayor, el hombre ama su familia y Harry no sería capaz de meterse en medio y arruinar eso.

Luego está este hombre, Robert, él tiene treinta y tres años y un físico increíble. Robert tiene cabello rubio y ojos miel, su aroma es encantadoramente seductor, también es muy simpático y adora mantener largas conversaciones con Harry.

Por otro lado está Jackson, este alfa parece ser la mismísima reencarnación de algún dios griego, Harry tiene que hacer un esfuerzo increíble cada vez que el alfa se le acerca, su aroma fuerte y su voz provocan que sus piernas tiemblen y amenacen con abrirse para quedar a su disposición total. Jackson es castaño con ojos verdes y una sonrisa de dientes perfectos, tiene colmillos grandes y blancos, unos brazos largos y fuertes que muchas veces aprisionaron al pequeño omega contra un torso bien trabajado.

Finalmente tenemos a Patrick, este hombre de treinta y cinco años casi no mantiene conversaciones con el omega, aunque siente un gran aprecio por él y siempre lo ayuda en todo lo que puede.

Los alfas toman asiento en la sala, pronto el padre de Harry aparece con latas de cervezas para todos, por hoy lo dejará beber junto a ellos. La conversación de los mayores no es muy entretenida pero el timbre suena indicando que más invitados llegaron al lugar.

—¡Yo voy! —avisa el omega para después correr hasta la puerta de entrada.

Tres alfas más llegaron al lugar, todos igual de encantadores, su omega interior se revuelca de alegría.

—Hola, pequeño —lo saluda un alfa de ojos oscuros.

—Hola, pasen por favor.




La cena está lista para las nueve de la noche, todos comen juntos mientras conversan sobre varias cosas, las conversaciones son variadas y a Harry le cuesta un poco seguir el hilo de las conversaciones.

Jackson y Patrick se encargan de lavar todos los platos. Calvin, el padre de Harry, se encarga de limpiar todo lo demás que pudo haberse ensuciado durante la cena.

Finalmente se acomodan en la sala para mirar una película seguramente muy aburrida, el timbre suena nuevamente, Harry se sorprende porque no esperaba más invitados, ve a su padre levantarse y caminar hasta la puerta de entrada, no pasa mucho hasta que regresa a la sala acompañado de cierto Alfa castaño de ojos azules.

Su omega interior salta de alegría porque el lindo alfa vino a visitarlos, ¡Él no tenía idea que los visitaría! Se supone que estaba en casa de su madre, muy ocupado en un cumpleaños familiar.

Los hombres se saludan antes de volver a acomodarse en los sofás de la sala, cada uno en su respectivo lugar mientras la televisión vuelve a reproducir la película. En realidad no le gusta mucho las películas que ellos miran, son un poco aburridas y mayormente solo hay sangre y disparos por doquier, muy aburridas para su gusto. Aún así siempre se queda con ellos a mirar la televisión, los alfas lo dejan sentarse en medio del gran sofá, quedando atrapado entre los cuerpos de dos alfas, rozando la piel de sus brazos y piernas con la de ellos, es el contacto más cercano que logra obtener.

Sin embargo hoy logra obtener más contacto, son muchos más alfas y los sofás no son suficientes para todos.

Su padre lo invita a sentarse sobre su regazo, pero los demás hombres le dicen que no es necesario. Harry les agradece mentalmente el gesto, no quiere sentarse en el regazo de su padre como un niño pequeño, quiere sentarse sobre un alfa.

Así que aún continúa entre dos alfas, aunque su espacio se vuelve más reducido cuando un cuarto alfa toma asiento en el sofá y el omega termina por quedar medio aplastado entre tantos cuerpos, se siente un tanto incómodo y necesita buscar una mejor posición pero no quiere removerse tanto por miedo a que su padre se de cuenta y le diga que vaya a sentarse a otro lugar. De igual forma le encanta la forma en la que se encuentra, pero teme que su aroma lo delate ante todo.

El lindo alfa de ojos azules lo observa mientras conversa con su padre, sentados en el otro sofá de tres personas, Jackson se encuentra en el baño así que el lindo alfa tomó su lugar por un momento. Cuando Jackson regresa del baño, el lindo alfa le devuelve su asiento, Harry mira la escena ansioso, preguntándose dónde es que tomará asiento ahora, no quiere que sea demasiado lejos, teme que vaya por una silla a la cocina o algo.

Para su sorpresa el lindo alfa decide sentarse en el suelo, sobre la alfombra roja, justo frente a sus piernas. Puede sentir la espalda caliente del Alfa chocar contra la piel desnuda de sus piernas y no puede evitar que un jadeo de le escape de los labios, para su suerte su padre se encuentra muy concentrado en su nueva conversación y no nota eso, pero los alfas sentados a su lado si lo hacen.

La respiración se le queda atascada en la garganta cuando una mano se posa en su rodilla con firmeza, el pulgar trazando pequeños círculos en su piel desnuda. Se le erizan los vellos del cuerpo cuando siente una segunda mano en su otra rodilla y tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para controlar sus hormonas.

Se muerde los labios y echa un vistazo hacia donde se encuentra su padre para asegurarse de que no esté viendo en su dirección.

—¿Estás incómodo? —cuestiona Max, el alfa sentado a su derecha. Puede sentir su respiración acariciarle la piel.

—N-no —logra articular, moviendo la cabeza hacia los costados.

—Me refiero a que, si te quieres poner más cómodo —habla, muy lento mientras desliza su mano más arriba, acariciando la suave piel del muslo derecho del jadeante omega.

Harry levanta su vista en dirección al hombre —Y-yo…—intenta decir, Max suelta una pequeña risa, dándole suaves palmaditas en el muslo.

El alfa se inclina más sobre el pequeño omega, casi aplastandolo contra el respaldar del sofá para acercarse a Tim, el alfa a la izquierda de Harry. No está seguro de lo que ellos hablan, solo sabe que sus piernas acaban de ser separadas, sus piernas ahora se encuentran abiertas, cada una ubicada encima de las piernas de los alfas a sus costados. Max y Tim, son hermanos, mellizos para ser exactos, ambos son apenas cuatro años mayor que él.

Sus muslos ahora se encuentran siendo acariciados, mucho más arriba de la rodilla, a pocos centímetros de su intimidad. Vuelve a echar un vistazo en dirección a su padre, le aterra la idea de que este note la situación en la que se encuentra y los regañe por eso.

Las grandes manos se sienten tan calientes sobre su piel, las pequeñas caricias le envían corrientes eléctricas directo a su intimidad, su entrada se encuentra palpitando ansiosa, dejando escapar pequeñas gotas de lubricante mientras su miembro comienza a endurecerse notablemente. No puede evitarlo, mueve sus caderas en dirección a las manos, necesita más, se muerde los labios con fuerza para evitar hacer ruido cuando la mano a su izquierda le da un fuerte apretón.

Tim tararea bajo mientras se acerca peligrosamente a su cuello, moviendo su mano un poco más arriba, tan cerca de su intimidad, rozando con el pulgar a un costado de donde se encuentra su miembro.

—Desesperado —se burla, respirando profundamente la piel de su cuello.

Quiere suplicar, pero se abstiene de hacerlo cuando ve a su padre levantarse de su asiento, quiso cerrar sus piernas pero las manos se sienten tan bien que se le hace imposible hacerlo. Calvin sale de la sala, subiendo escaleras arriba, dejándolo completamente solo con todos los alfas.

Las manos continúan acariciando sus muslos internos, pero ninguno de ellos le presta demasiada atención en realidad, solo juegan con él. Cierra sus ojos tratando de concentrarse en calmar su respiración y controlar sus hormonas, no quiere que su aroma se dispare por toda la habitación.

Un chillido de sorpresa se le escapa cuando siente algo colocarse entre sus piernas, abre sus ojos y se encuentra con la cabeza del lindo alfa, él dejó caer su cabeza hacia atrás, dejándola justo entre sus piernas. Es simplemente demasiado para él, nunca antes había tenido tanto contacto. El alcohol sólo logra que todo se vuelva mucho más intenso, se siente tan extraño y sensible, muy excitado.

El omega se rinde ante las sensaciones, dejando su cabeza descansar sobre el hombro del Alfa a su derecha, Max. Sólo intenta controlar su aroma para no volver el ambiente tan pesado.

Al cabo de quince minutos su padre regresa a la sala, el hombre arruga la nariz al sentir el fuerte aroma de su hijo por todo el lugar, con cuidado se acerca hasta el pequeño omega que se encuentra siendo torturado por las sensaciones. Harry cierra sus piernas lo mejor que puede cuando ve a su padre acercándose en su dirección.

—Llamó tu madre —le avisa, Harry a duras penas si puede enfocar su vista para verlo, el hombre suelta una risa palmeando su rodilla—. Te estoy hablando, ella quiere pasar el fin de semana contigo.

El pequeño omega asiente hacia su padre, con sus mejillas rojas y su frente mojada por el sudor.

—Ya dejenlo —regaña a sus amigos. Los alfas ríen y dejan en paz al omega, el chico se encuentra demasiado abrumado con las sensaciones.

Calvin coloca sus manos debajo de los brazos de su hijo para levantarlo del sofá, lo carga en brazos como cuando era pequeño para llevarlo escaleras arriba hasta su habitación. Calvin lo recuesta sobre la cama, dejando un ruidoso beso sobre su frente.

—Voy a matarlos —dice finalmente el hombre—. Duerme, mañana hablaremos de esto.





En la mañana siguiente, luego de lavar su rostro y colocarse una mascarilla facial hidratante, baja a desayunar en la cocina, encontrándose con varios alfas desayunando y otros simplemente durmiendo en la sala, hay botellas de alcohol desparramadas por el suelo.

—Oh, buenos días, cariño —lo saluda su padre, acercándose para plantarle un beso en la frente—, te prepare el desayuno —avisa, señalando una bandeja con comida aparentemente recién hecha.

—Muchas gracias, papá.

Los amigos de su padre suelen quedarse en la casa luego de beber toda la noche, muchos creerían que un grupo de alfas ebrios en una casa junto con un pequeño omega no es una gran idea, pero su padre piensa lo contrario, Harry creció junto a ellos en el taller y en las parrilladas de amigos.

Su madre no está nada de acuerdo con esto, pero Harry no vive con ella, cuando era pequeño sí vivía junto a su madre, pero luego se decidió que ella no estaba lista para eso y el pequeño comenzó a vivir junto a su padre y sus amigos. Aún lo recuerda, un departamento pequeño con dos habitaciones, una para Harry y otra para su papá y sus dos amigos.

Sonríe al recordarlo, como cuando todos iban por él a la escuela y cuando metió a su papá en muchos problemas por alardear diciendo que Jackson era su novio, un pequeño de diez años alardeando delante de todos sus compañeros sobre lo lindo que era su novio, naturalmente no salió nada bueno de eso.

—¡Uh! Pero mira esa sonrisa —se burla Ethan a su lado—¿Estás enamorado? —cuestiona con gran interés.

Calvin presta toda su atención a la conversación, mirando hacia su hijo con ojos curiosos, esperando a que hable.

—Solo recordaba cuando metí a todos en problemas.

—¿Cuál de todas las veces? ¿Cuando le dijiste a Patrick que hiciste un bebé con Max porque habían dormido juntos? ¿Recuerdas esa vez Calvin? —pregunta riendo, el omega se hace pequeño en su lugar lleno de vergüenza.

—Déjalo en paz, tenía ocho años —se ríe su papá.

Perfecto, ahora todos se pusieron de acuerdo para burlarse de él.

—Todo hubiera sido más fácil si me hubieras hablado sobre el tema —se queja hacia su padre.

—¡No sabía cómo hablarte de eso! Además eras muy pequeño.

—¡Patrick tuvo que contarme! ¡Y fue muy explícito!

Calvin se tapa el rostro riendo, aún recuerda el enojo que sintió cuando su hijo llegó a la casa con cara de espanto por aquella charla, quiso matar a su amigo por haber hecho eso, aunque agradeció internamente ya que él no hubiera sabido qué decirle.

—¿Por qué tantos gritos? —cuestiona un alfa castaño entrando a la cocina, frotándose un ojo medio dormido, vistiendo nada más que unos shorts deportivos negros.

Torso desnudo, abdomen marcado, lunares, ligera línea de vello que va desde el ombligo hasta perderse dentro de la tela del pantalón. Puede ver como sus costillas se expanden cuando el alfa da una respiración profunda. Su piel acaramelada se ve un poco brillosa, claramente sudada.

—Louis, creí que ya te habías ido —habla Calvin, dándole una mirada de reproche a su hijo por mirar demasiado al ojiazul.

Harry aparta su vista enseguida, concentrándose en comer su desayuno y no en el torso desnudo del Alfa.

—Dormí en el sofá —contesta, hurgando dentro del refrigerador, buscando un poco de alimento para comer— ¿No hay leche? —cuestiona aun con la cabeza dentro.

—Hoy toca comprar la despensa —habla Calvin hacia el joven, acercándose para ver dentro del refrigerador qué es necesario comprar, arrugando la nariz al sentir el olor a sudor del Alfa más joven— Ugh, apestas.

—¿Tú crees? —cuestiona, levantando su brazo derecho y olfateando su axila, confirmando que en verdad necesita un baño urgente— Uh, sí.

—Puedes darte un baño luego de desayunar, yo necesito salir y… —busca con la mirada— ¡Max! —grita cuando logra divisarlo en la sala, el alfa acercándose al llamado— Te toca hacer las compras, te daré una lista.

—¡¿Qué?! ¿Por qué tengo que ir yo? —se queja, cruzándose de brazos.

—Fuiste el que más comió anoche, te toca.

Calvin prepara una larga lista de las cosas que necesitan en la casa, comida, productos de higiene, productos de limpieza para la casa, bebidas alcohólicas, entre otras cosas. Una larga y amplia lista de compras, posiblemente le lleve todo el día conseguir todas esas cosas. Harry agradece no tener que hacerlo él mismo.

Calvin se acerca, dejando un ruidoso beso sobre la frente de su hijo, despeinandolo un poco y acariciándole el rostro.

—Tengo que irme, desayuna todo lo de la bandeja o voy a enterarme si no lo haces —advierte.

—¿Tienes que irte ahora? Pensé que podríamos mirar un poco de televisión y que me ayudarías con la ropa.

—Hay un cliente importante que me necesita, tiene un gran auto y sabes que no puedo desperdiciar la oportunidad de conducirlo.

—Como sea —contesta de mala gana, había prometido quedarse y ayudarlo a separar la ropa que ya no usa porque le queda demasiado pequeña.

Los adultos se despiden de él con un "hasta luego", todos salen de la casa, excepto por Max que se encuentra contando el dinero que Calvin le dejó para las compras y Louis, quien se encuentra desayunando frente a él, bostezando y comiendo en silencio.

—¿No vas a salir hoy no? —cuestiona Max.

—No, tengo cosas que hacer en la casa.

—Entonces te veo en la noche, seguro tardaré horas en conseguir todo esto.

Finalmente Max se despide y abandona la casa, dejándolo completamente solo con el alfa de ojos azules y linda sonrisa. Harry puede sentir el huracán desatarse dentro de su estómago, comiendo lentamente, observando de reojo al Alfa parado frente a él, sonrojándose cuando sus miradas se topan algunos segundos.

Muerde la tostada de su plato, el sabor es raro y nota que está un poco quemada así que la descarta inmediatamente. Al levantar su vista se encuentra con el castaño observándolo, tiene los ojos algo inflamados por haber dormido tan pocas horas, pero aun así no deja de verse increíblemente atractivo.

—¿Qué piensas estudiar? —le pregunta, se sorprende al escucharlo hablarle, generalmente no lo hace, no tanto como le gustaría.

—Oh, bueno yo no estoy muy seguro, estoy viendo las opciones.

—Mhm —asiente, es todo, camina lejos de él, saliendo de la cocina y dejándolo solo.

Harry termina su desayuno, deja las cosas sobre la mesada para luego lavarlas y se dirige a su habitación, quizás pueda tomar una siesta. De camino a la habitación puede oír la ducha encendida.

Se apresura a adentrarse en la habitación antes de que su imaginación empiece a correr en direcciones no tan favorables para él. Deja la puerta de la habitación abierta y se recuesta en la cama, revisando un poco su celular para pasar el rato, no tiene sueño realmente, pero anoche no durmió lo suficiente y necesita recuperar energías. Rueda sobre su estómago, con las piernas abiertas, apoyando su rostro sobre la almohada aburrido.

Oye un carraspeo detrás.

—Necesito algo de ropa —dice el alfa ojiazul.

Harry voltea para verlo, este se encuentra apoyado sobre el marco de la puerta, vistiendo solamente la toalla alrededor de sus caderas, demasiado abajo, puede ver la línea V, hay algunas venas bien marcadas en esa zona y una ligera capa de vello.

No puede evitar morderse el labio inferior con fuerza y alzar ligeramente las caderas, el alfa levanta las cejas sorprendido ante la acción del omega. Harry cae en cuenta de su comportamiento, sus piernas abiertas y trasero en alto, pronto su rostro se vuelve rojo de pena, se apresura a levantarse y caminar hasta la habitación de su padre para buscar la ropa, cerrando los ojos con fuerza y aguantando la respiración al pasar junto al alfa.

Louis lo sigue detrás, muy de cerca, mientras entra en la habitación de su padre para buscar entre la ropa algo que le quede al castaño. Rebusca en el placard alguna remera pero no logra encontrar nada más que camisas y sudaderas, decide buscar entre los cajones, inclinándose para abrir el cajón y buscar alguna prenda para el mayor.

Logra encontrar una camiseta y un short deportivo, está por enderezar su cuerpo cuando siente un calor familiar detrás de su cuerpo.

—¿Encontraste algo? —pregunta el alfa, parado detrás de él, con su pelvis casi pegada al trasero del rizado.

—N-no —miente, no quiere dejar de sentirlo. Finge seguir buscando, retrocediendo hasta sentir el cuerpo del castaño pegado al suyo, le tiemblan las piernas y tiene que sostenerse con fuerza del mueble, ahoga un jadeo y respira profundo para continuar su búsqueda.

El calor del Alfa lo abandona, siente cuando algo cae al suelo, baja su vista al suelo y nota la toalla justo entre sus piernas. Sus ojos se abren con sorpresa. Está desnudo.

Chilla cuando lo siente cerca de nuevo, inclinándose a un costado para tomar el short deportivo en la mano del omega, Harry se queda quieto, inmobil en su lugar, incapaz de moverse mientras el alfa toma la prenda y se viste.

—Muchas gracias —lo oye decir.

Cuando el alfa abandona la habitación, el omega se deja caer en el suelo, cabeza pegada a la madera del mueble, respirando agitado, piernas separadas y humedad bañando la tela de su ropa interior.

Necesita una ducha con urgencia.

No quiere darse un baño frío, detesta eso y su papá dice que no es necesario que lo haga, así que se da un baño caliente, vapor caliente llenando el lugar, empañando el vidrio del espejo. Agua caliente recorriendo su cuerpo, deslizándose por su pecho y pezones, viajando más allá de su estómago, más abajo de su espalda, perdiéndose entre sus piernas y finalmente cayendo al suelo.

Harry ama la sensación del agua caliente recorriendo su cuerpo, ama darse largos baños de agua caliente, le gusta sentir el agua chocar contra su intimidad, mezclándose con el lubricante que escurre por sus piernas.

Se recuesta en la bañera, dejando el agua correr y chocar contra su cuerpo, estrellándose con fuerza sobre sus sensibles pezones, la sensación es desesperante, lo detesta porque necesita más, mucho más. Bufa, decidido a terminar su baño para ir a limpiar su desorden antes de que su papá regrese y lo regañe por no limpiar lo que ensucio.

Se pone de pie, tomando el champú y lavando su cabello con cuidado, un tanto frustrado por sentir la suavidad de la espuma recorriendo su cuerpo. Enjuaga su cabello, tomando el jabón en sus manos, es un poco resbaladizo, se le escapa de las manos, lo frota sobre su estómago y pecho, piernas y caderas. El jabón se le escapa de las manos, cayendo directamente al suelo al no tener cortina en la ducha, su papá iba a comprar una nueva pero olvidó hacerlo. Se inclina para tomarlo, dejando su trasero en alto mientras intenta alcanzarlo, el frío de la bañera toca la piel de su vientre, enviándole un escalofrío que le recorre los huesos. El agua de la ducha golpea su trasero perdiéndose entre sus mejillas, puede sentir el calor acumularse en su estómago, más lubricante gotea.

Olvida por completo recuperar el jabón, decide acomodarse en una mejor posición, quedando de espaldas al agua que recorre su espalda, alzando su trasero en alto para dejar que así el agua golpee directamente su entrada. Se contrae en busca de algo, abre su boca sin dejar salir sonido alguno, el aire se vuelve pesado, el agua caliente continua chocando su intimidad, deslizándose hasta su miembro palpitante y ansioso de atención.

Mueve sus caderas desesperado, la sensación no es suficiente, su mente comienza a crear alternativas, tiene que abstenerse a colocarse directamente debajo de la canilla, el flujo de agua sería más abundante y está completamente seguro de que se sentiría mil veces mejor, no obstante el agua termina por enfriarse y tiene que tomar la toalla para salir de la ducha.

Camina hasta su habitación, buscando ropa para ponerse, se decide por una camiseta larga y unos shorts diminutos, hace calor y sus piernas duelen, tiene las rodillas enrojecidas por haber estado apoyando todo su peso sobre ellas.

Decide esperar a volver a tener agua caliente para continuar con su baño, por ahora es mejor bajar a ver un poco de televisión para mantener sus pensamientos alejados de todo lo que lo haga volver a calentarse. Camina escaleras abajo, dispuesto a dejarse caer sobre el sofá.

Para su mala suerte este se encuentra ocupado, da un salto sorprendido cuando ve al ojiazul recostado sobre el sofá, sosteniendo el control de la tv en su mano, demasiado concentrado en el programa como para notar su presencia.

—Creí que te habías ido —se dirige al alfa, este voltea su rostro para verlo.

—No tengo trabajo y además tu

estás solo.

—Puedo quedarme solo, sé cuidarme muy bien.

—Lo sé —contesta, regresando su atención al televisor.

El omega se recuesta sobre el otro sofá, todavía es grande, su papá compró muchos porque siempre van todos sus amigos a ver películas en la casa. Se recuesta sobre su estómago, tratando de concentrarse en la programación y no en el torso desnudo del Alfa.

Todo estaba bien hasta que el alfa decidió abrir sus piernas, no lleva ropa interior y los ojos del omega se desvían hacia la entrepierna del castaño, no puede ver nada, pero aun así no puede evitar mantener su vista en el lugar.

Se mantiene un rato largo concentrado en el cuerpo del Alfa, el cómo su pecho se eleva en cada respiración, como su mano se mueve sobre su estómago y un poco más abajo. No puede continuar admirando el cuerpo del chico porque la puerta de entrada se abre.

Max entra en la casa, quejándose por llevar tantas bolsas en sus manos, gruñendo y maldiciendo a Calvin por obligarlo a hacer las compras para una casa en la cual no vive. Louis se levanta de su lugar para darle una mano al chico, Harry decide hacer lo mismo, los tres caminan hasta la cocina para comenzar a acomodar las cosas en sus respectivos lugares.

—Hay más bolsas en el auto —avisa Max.

—Creí que tardarías más tiempo —comenta el omega mientras acomoda la comida en el mueble de la alacena.

—No pude conseguir todo, supongo que mañana iré de nuevo.

Harry asiente, estirándose para guardar las cosas en los estantes más altos, sintiendo a Max colocarse detrás de él para ayudarlo un poco.

—Necesitas crecer más, omega —se burla, plantando un beso en su mejilla.

—Agh, déjame en paz —odia que mencionen su estatura, ni siquiera es tan pequeño, mide mucho más de un metro sesenta así que no es tan pequeño, no es su culpa que los demás sean jirafas.

Luego de acomodar todo, los alfas se quedan conversando en la cocina sobre autos y demás cosas sin sentido. Harry decide recostarse en el sofá a mirar un poco de televisión, encuentra un programa entretenido así que se acomoda boca arriba, juntando las manos sobre su abdomen y las piernas abiertas, separando y juntando las rodillas un tanto aburrido.

Luego de algunos minutos, los alfas entran en la sala, ambos vistiendo nada más que un simple short deportivo que poco deja a la imaginación. Louis se sienta en el sofá de junto, mientras que Max se acomoda en el espacio restante a los pies del omega.

—¿Qué miramos? —cuestiona Max.

—Es un programa de cocina, quiero ver si puedo aprender a preparar algo más elaborado —contesta el omega, tratando de quitarle importancia a la mano que acaricia su tobillo.

Su mirada se dirige al alfa ojiazul, quien está viéndolo directamente, con sus ojos más oscuros de lo normal y con su pecho subiendo y bajando. Ahoga un jadeo en su garganta, no es bueno, no, debe concentrarse en la televisión.

Los dedos de Max, cepillan el hueso de su tobillo, acariciándolo lentamente en pequeños círculos. El tacto se siente bien, es relajante. Coloca sus pies sobre el muslo del Alfa, permitiéndole seguir con las caricias. La mirada del otro Alfa aún está fija sobre su cuerpo.

La mano sobre su tobillo se desliza lentamente hacia su rodilla, subiendo y bajando, apenas tocándolo. Cierra sus ojos permitiéndose disfrutarlo, están solos así que puede permitirse disfrutar las caricias. Se siente cálido, su respiración comienza a acelerarse y el ambiente comienza a volverse más caluroso.

La mano se mueve más arriba, más al centro, acariciando la piel de su muslo interno, solo un poco más arriba de la rodilla. Respira profundo, reteniendo el aire en sus pulmones todo el tiempo que puede hasta que sus pulmones comienzan a doler y la puerta de entrada se abre, dándole paso a un Alfa Joven, muy parecido a Max.

Un gemido bajo se le escapa al sentir el apretón sobre su muslo, se siente un poco avergonzado en cierto punto, pero las caricias y la atención se sienten tan bien. Tim entra en la sala, viendo la escena divertido, acercándose hasta ellos, situándose justo frente al omega, cruzándose de brazos y viéndolo divertido.

—¿Qué les parece ir a casa el próximo fin de semana? —propone, sin quitarle los ojos de encima.

—Necesito estudiar, pero puedo hacerme un espacio —responde Louis.

—Perfecto, y dime omega ¿te apuntas?

Harry separa sus párpados, levantando la vista hasta el alfa de cabello claro —¿Yo? —cuestiona un poco sorprendido, no suelen invitarlo muy seguido a salir.

—Claro, podríamos pasar un buen rato los cuatro y divertirnos —propone, recorriendolo con la mirada.

Asiente, asiente muchas veces sin decir una sola palabra. Lo quiere, quiere ir.

—Perfecto, entonces yo hablo con tu padre y Max —lo señala—, tienes que prestarme tu auto.

—¿Mi auto?

Y ahí está de nuevo, siendo apartado de cualquier conversación. No le interesa realmente, porque ahora que su miraba baja se da cuenta de que Tim, está parado muy cerca y su rostro está a pocos centímetros de un pantalón que parece llevar algo muy grande dentro.

—¿Me dejas un espacio? —pide Tim hacia el omega.

Harry se sienta en medio del sofá, bajando sus pies del cuerpo de Max y dejándolos caer al suelo, sintiendo a Tim sentarse a su lado, sonriéndole con sus dientes perfectos.

Los tres alfas tienen su vista fija sobre él, recorriendo su cuerpo con la mirada, como una pequeña presa a punto de ser devorada.

Se siente tan pequeño y glorioso con tantos ojos sobre él.

—Ven —lo llama Tim, palmeando su regazo, invitándolo a sentarse encima.

Harry no duda, se apresura a sentarse en el regazo del Alfa, el cual lo toma de las caderas para atraerlo más a su cuerpo y dejarlo pegado a su pecho. Bajando las manos para separarle las piernas, recorriendo la piel de sus muslos con las manos, acariciando lentamente y subiendo hasta quedar muy cerca de su intimidad.

No puede apartar la mirada de éstas grandes manos que acarician su piel. Se muerde el labio con fuerza, deseando que está vez vayan más allá, un poco más arriba para acariciarlo, lo necesita. No obstante, las manos se detienen demasiado cerca, pero no tocándolo en su intimidad. Harry lo necesita tanto.

—Hueles tan bien —gruñe sobre la piel de su cuello.

Se ve sorprendido cuando siente al segundo Alfa a su lado acercarse y besar su cuello, deslizando una mano por su pecho y bajando hasta su intimidad. Harry sonríe cuando lo siente bajar más, tocándolo justo donde quiere, la mano solo está quieta pero aún así es un gran avance para él.

El fuerte gruñido que retumba en la habitación lo hace abrir los ojos, encontrándose con el ojiazul parado frente a él, con sus ojos negros y su rostro luciendo algo molesto. Su boca se abre al sentir el suave apretón en su intimidad, el lubricante escurriendo por su ropa interior, más besos sobre su cuello y una suave risa en su oído.

Se siente flotar, la mano frotándose lentamente por encima de la tela sobre su miembro. Aprieta su labio entre sus dientes con fuerza mientras cierra los ojos al no poder mantenerlos abiertos. Un cosquilleo instalándose en su vientre mientras los vellos de su cuerpo se erizan, puede sentir la erección del Alfa debajo suyo, mueve sus caderas buscando sentirlo un poco más, Tim le besa el cuello del otro lado mientras amasa sus caderas, ayudándolo a moverse, mientras Max besa su cuello de este otro lado y frota su miembro sobre la tela de la ropa.

Todo es demasiado para él, los dedos de sus pies se encogen a la vez que no sabe dónde colocar sus manos, quiere aferrarse de algo así que guía las manos hacia su costado, Max toma una de sus manos, pasándola sobre este gran miembro masculino, sus ojos se abren en sorpresa y puede ver al ojiazul aún parado frente a él, solo observando. Max se aleja de su cuello, tomándolo del rostro haciéndolo voltear en su dirección para luego acercarse hasta dejar sus labios casi pegados. Lo quiere tanto, lo desea tanto.

Pero no sucede, no es besado porque este fuerte gruñido vuelve a escucharse y ambos alfas lo despojan de estas caricias que le estaban siendo otorgadas.

—¿Cuál es el problema? —protesta Tim, llevando las manos dentro de la camiseta del omega, acariciando la piel de su cintura.

—Acordamos que era sin besos —gruñe el ojiazul.

—Max —dice Tim en tono de advertencia mientras sus manos se dirigen más arriba, hasta los sensibles pezones del omega, el cual se lleva una mano hasta la boca para morder.

—Es que solo miralo, quiero hacerle tantas cosas —ronronea el Alfa, acariciando la mejilla del omega con sus labios.

Harry se deshace en sus brazos, tantas sensaciones nuevas. Max vuelve a frotarlo sobre la ropa interior ocasionando que un gemido escape de los labios del omega.

—Mhm, eso es omega, gime para nosotros —susurra Tim sobre su oído, pellizcando sus pezones.

—Uh, Uh —se queja, sus dedos contrayéndose y sus piernas comenzando a temblar ligeramente.

—Mírame —demanda el castaño, obligándolo a alzar la vista en su dirección, tarareando gustoso cuando el omega obedece— Que chico tan obediente.

—Es un muy buen chico ¿No es así? —cuestiona Tim—, dilo, di que eres un buen chico.

—S-soy un ¡oh! —se ve interrumpido por la mano que se cuela dentro de sus pantalones.

—Dilo, dilo, dilo… —canturrea sobre su oído.

—Soy un buen chico —logra pronunciar lo más rápido que puede, jadeando y gimiendo por la mano que bombea cada vez más rápido su miembro.

—Puedes correrte —habla el ojiazul, concediéndole permiso para correrse con fuerza como tanto lleva deseando hacerlo, lo quiere, lo necesita, lo desea con todas sus fuerzas.

Max lo masturba más rápido sin apartar su boca del cuello del omega. Tim continúa torturando sus pezones y susurrandole que mantenga su vista fija en Louis, el cual sólo se deleita observándolo tan destruido entre las manos de estos dos alfas que se encuentran jugando con él.

Pronto el calor explota en su vientre, sus rodillas se juntan, dedos de los pies encogiéndose, la boca abierta sin sonido alguno y lágrimas escapando de sus ojos. Chorros disparando sobre la mano del Alfa y su ropa interior, el lubricante bañando al Alfa debajo suyo. Demasiado cansado para continuar con sus ojos abiertos, amenazando con cerrarse pero haciendo todo el esfuerzo posible por mantenerse abiertos.

Las manos abandonan su cuerpo y pronto el castaño lo está cargando escaleras arriba, sus ojos se cierran, demasiado cansado, demasiado sensible. Luego siente agua tibia sobre su piel, masajes en su cuerpo y unas sábanas suaves.

—Eres un buen chico —le susurra la voz sobre su oído, dejando un suave beso sobre su mejilla—, pero tienes que abrir tus ojos, bonito.

—Muy cansado —bufa.

—Lo sé ¿Quieres que me quede aquí contigo?

—Por favor.

El castaño se recuesta a su lado, acariciandole los rizos y deleitándose con el rostro del omega, viéndose interrumpido por los dos alfas que entran en la habitación. Todos tomando un lugar junto al omega.

—¿Fue bueno? —cuestiona Tim hacia el somnoliento Harry, quien sonríe y asiente varias veces sin abrir sus ojos.

—¿Pueden quedarse aquí conmigo? —cuestiona el omega cuando los siente alejarse.








La puerta de entrada se abre dándole paso a Calvin junto a sus amigos, los cuales arrugan la nariz al ser golpeados por todo este aroma que, a pesar de haber ventilado la casa, sigue presente por todo el lugar. El olor a lubricante y excitación puede olerse por todo el lugar.

Calvin tiene su rostro rojo de pena, el olor de su hijo es fuerte, pero su rostro se convierte en una mueca de desagrado cuando el olor se ve acompañado de tres aromas más, tres aromas de alfas, tres aromas muy conocidos.

El Alfa se apresura a entrar en la casa, decidido a averiguar qué sucede dentro, una mano en su hombro lo frena.

—Tiene casi veinte años, no es un niño —habla Patrick en un intento de tranquilizarlo.

—Es mi niño —contesta firme.

—Solo tranquilízate.

Los demás alfas se dedican a entrar en la casa. Patrick rociando un poco de desodorante en aerosol por la casa para apaciguar un poco el olor.

Calvin sube escaleras arriba para buscar a su hijo y corroborar que se encuentre bien, dirigiéndose hasta su habitación, abriendo la puerta y sorprendiéndose al verlo durmiendo, rodeado por tres alfas. Por un lado se siente tranquilo al ver que todo se encuentra bien, por el otro, comienza a odiar el haberlo dejado solo con ellos.

Porque vamos ¡Son tres alfas! No es solo uno.

—¿Está todo bien? —cuestiona sus amigos al verlo bajar las escaleras.

—Sí, todo en orden —contesta, aun sin procesar la información de ver a su pequeño durmiendo con tres alfas.

¿Todo esto es nuevo verdad? Porque si fuera que esto sucede desde antes, Harry se lo hubiera contado ¿no es así? Ellos siempre se cuentan todo.

—Aún son jóvenes, ellos saben cuidarse y van a cuidarlo muy bien. No te preocupes —comenta Ethan de repente, ganándose una mirada de enojo por parte de Calvin.





Puede oír suaves murmullos provenientes de su habitación, muy cercanos a él. No quiere abrir los ojos, se siente muy cómodo ahí, se aferra más a las mantas, hundiendo su rostro en la almohada que tiene un aroma muy reconfortante y conocido, aspira profundo todo el olor y trata de regresar a su sueño. No logra conseguirlo porque los murmullos se vuelven más claros y tiene que esforzarse por mantener sus ojos cerrados.

—¿Crees que le guste que lo comamos por los dos lados mientras ya sabes tú…? —no termina la pregunta cuando alguien interrumpe.

—Shhh, ya hablamos de eso —se oye, firme y decidido.

—Vamos, no te hagas el que no está desesperado por follárselo —puede reconocer la voz de Max.

¿De quién se supone están hablando?

—Cállate —gruñe el castaño—, ya hablamos de esto —repite nuevamente.

—Se excita muy rápido, es muy sensible.

Reconoce la voz de Tim, y solo cuando el Alfa le acaricia el cabello es consciente de que se encuentran hablando sobre él, el calor no tarda en instalarse en su cuerpo.

—¿De verdad no puedo meterle los dedos? —cuestiona Max fingiendo tristeza.

—Ya discutimos esto, será como él quiera y no está a discusión —sentencia, firme y decidido.

—Como sea.





Le tiemblan las piernas ligeramente por la gran ansiedad de lo que se avecina. El olor dentro de la casa es fuerte, posesivo. La piel de sus piernas roza con la tela de los jeans de los dos alfas a sus costados, estando él justo en medio.

No tiene idea de lo que harán con él, no sabe exactamente qué esperar de todo esto y no está muy seguro de si realmente fue una buena idea aceptar esto cuando no está muy seguro de qué van a hacer con él.

—¿Te sientes nervioso? —cuestiona el castaño acercándose hasta él.

—Un poco —confiesa, mordiendo su labio inferior al ver como este alfa sonríe de lado y le recorre el cuerpo completo con la mirada. Se siente como una pequeña presa a punto de ser devorada por tres feroces lobos.

—Te traeré un vaso con agua —avisa, retirándose de su vista para regresar luego con un vaso de agua fresca, el cual acepta y bebe hasta la mitad, devolviendo el vaso y agradeciendo nuevamente.

Se siente demasiado pequeño ante estos ojos que lo miran como si pudieran ver a través de su alma y saber sus más profundos sueños y fantasías.

—No tengas miedo —habla nuevamente el ojiazul, caminando hasta él y rozando los nudillos contra la piel de su mejilla. Harry cierra los ojos al sentir el tacto suave sobre su piel—¿Está bien? Puedes confiar.

Harry asiente sin abrir los ojos, quiere disfrutarlo todo el tiempo que sea posible. Las caricias se dirigen más al centro y abajo, justo sobre sus carnosos labios, obligándolo a abrir la boca al sentir la presión sobre estos.

—Tan sumiso —suspira el alfa de ojos azules, retirando la mano del rostro del omega y parándose derecho para luego extenderle una mano.

Harry tiene que abrir los ojos cuando su burbuja se rompe al tener el tacto lejos de él, toma la mano del ojiazul, parándose frente al hombre, viéndolo acercarse más a su cuerpo, verlo directamente a los ojos. Le tiemblan las piernas y su entrada comienza a palpitar ansiosa por estar llena.

Louis hace esto de tomarlo de la barbilla y acercarse hasta su boca, olfateando todo su aroma y riendo al ver lo desesperado que se encuentra el omega. Negando con la cabeza para luego lamer estos labios carnosos que tan deseosos se encuentran por recibir un beso.

No está seguro de cuánto tiempo pasa pero en algún momento alguien está detrás de su cuerpo, sin tocarlo, solo respirando la piel de su nuca, causándole escalofríos por todas partes.

—¿Podemos tocarte? —cuestiona Tim, situado justo detrás de él, enviándole escalofríos por todo el cuerpo al soltar vapor caliente sobre la piel de su nuca.

—Por favor —musita, perdido en estos ojos azules con pupilas muy dilatadas, llenos de deseo y lujuria.

El castaño se aleja de su cuerpo, caminando a su alrededor sin dejar de verlo, acechándolo como a una pequeña e indefensa presa. Las piernas le tiemblan como dos gelatinas.

—¿Estás asustado omega? —cuestiona, moviéndose con lentitud a su alrededor.

—No —contesta muy seguro, no tiene miedo, se siente ansioso de no saber qué van a hacer con él. No importa qué sea, lo quiere, quiere lo que sea que quieran darle y está dispuesto a rogar por ello.

—Si en algún momento quieres detenerlo solo tienes que pedirlo ¿De acuerdo?

—Sí —contesta, asintiendo lentamente a sus palabras.

—¿Podrías quitarte la ropa? —pregunta con su maravillosa y seductora voz, tan increíble para sus oídos.

Harry asiente, comenzando a levantar su camiseta para quitársela pero viéndose interrumpido por un chasquido de lengua detrás de su cuerpo.

—¿Podría hacerlo por ti? —cuestiona Tim, aun detrás de su cuerpo.

—Por favor.

El alfa lo rodea quedando frente a él, dirigiendo las manos hasta el borde de la camiseta del omega, el cual tiembla al sentir las manos del Alfa rozar contra la piel de su abdomen. La tela deslizándose hacia arriba muy lentamente, un proceso tortuoso, dedos frotando sus pequeños pezones en la camino, la tela finalmente alejándose de su cuerpo y quedando abandonada en el suelo por algún lugar de la sala.

—Tu piel es maravillosa —lo halaga el alfa de cabello rubio, Tim—, voy a continuar con tus pantalones —avisa, tomando el borde de la tela y deslizándola por los gruesos muslos del omega.

La nariz del Alfa recorre la piel de sus muslos, olfateando y dirigiéndose un poco las al centro, a sus muslos internos. Harry por instinto separa las piernas, el alfa sonríe satisfecho, terminando de quitarle la prenda y levantándose del suelo.

El omega de ojos verdes se encuentra con nada más que su ropa interior, dejando a la vista una abultada pancita, con pequeños gorditos a sus costados y un trasero grande con pequeñas marcas blancas bañando su piel hasta los muslos. Piel suave con una ligera capa de vello claro y dos grandes muslos que Louis lleva tiempo soñando con follarselos.

—Ven aquí, omega —lo llama Max palmeando sus piernas para indicarle que se siente sobre él.

Harry obedece, sentándose a horcajadas sobre el cuerpo del Alfa quien lo toma fuerte de las caderas acercándolo un poco más, tomándolo de la nuca para hundir el rostro sobre su cuello, aspirando todo su dulce aroma y suspirando gustoso.

—Hueles tan jodidamente bien —jadea sobre su piel, enviándole escalofríos por todo el sistema nervioso.

Tim se coloca de pie detrás del omega, tomándolo del cabello cuando Max se separa de su cuello y tirándolo un poco hacia atrás, hasta dejar la cabeza del rizado pegada a este increíble abdomen.

Louis camina hasta colocarse detrás del sofá, observando toda la escena sin intervenir en lo absoluto, sólo dedicándose a observar todo.

Harry gime fuerte cuando siente la succión fuerte en uno de sus pezones, abre más las piernas y se empuja contra la erección del Alfa buscando un poco más de contacto. Tim tararea bajo mientras le acaricia los rizos con una mano y la otra la desliza hacia su mandíbula, delineandola con suavidad, subiendo hasta los carnosos y rosados labios del omega.

—Tienes una boquita muy bonita —lo halaga el rubio, Tim.

—Estoy seguro de que puedes chuparla de maravilla —agrega Max, alejándose de su pezón para soplar un poco de aire frío sobre él, logrando que sus músculos se contraigan y su entrada gotee más lubricante. El alfa sonríe y guía una mano hasta la entrepierna del rizado, metiendo la mano entre sus cuerpos para notar la humedad en la ropa interior del omega— Tan mojado para mí.

El gruñido fuerte del ojiazul retumba por la sala causando que Max ruede los ojos y quite la mano de entre sus cuerpos, volviendo a tomar al omega de las caderas y cuello, acercandolo hasta su boca y lamiendo su mandíbula mientras Tim lo sostiene fuerte de los rizos, jalandolos ligeramente para mantenerlo quieto.

La boca del Alfa se acerca peligrosamente a la boca del jadeante omega, besando y lamiendo demasiado cerca de la comisura de su boca mientras el omega se deshace entre sus brazos, abriendo la boca en espera del tan ansiado beso que no llega porque otro gruñido vuelve a retumbar en el lugar causando que más lubricante gotee.

El olor posesivo del Alfa inunda sus fosas nasales, los celos pueden sentirse tan fuerte en el aire. Los ojos del ojiazul penetran el alma del pequeño omega mientras la caliente lengua de Max se desliza hacia el lóbulo de su oreja.

—Dime lo que quieres omega —pide Max en un suave susurro sobre su oreja.

—Y-yo quiero, quiero más —jadea, moviendo la cadera en círculos sobre la erección del Alfa de cabello negro, Max, quien se separa dejándo la espalda pegada al respaldo del sofá para admirarlo, con la sonrisa burlona pintada en sus labios.

—De pie —demanda, firme y serio.

Harry se coloca de pie con un poco de ayuda de Tim, le tiemblan las piernas y no logra mantenerse estable.

—¿Quieres más? —cuestiona poniéndose de pie y caminando hasta quedar frente a él.

—Sí, por favor —ruega.

Siente unas manos sobre su cintura y besos en la piel de su nuca, Tim se pega detrás, pegando este enorme miembro en su trasero.

—Pide todo lo que quieras que nosotros haremos todo por ti —susurra el rubio sobre su oído, repartiendo besos sobre su cuello mientras lo acaricia con las manos.

El omega se empuja contra el miembro del Alfa, esperando ser lo suficientemente claro como para no necesitar usar palabras. Pronto es volteado con rapidez, quedando frente al alfa de cabello rubio quien lo toma de la barbilla y le regala un suave beso sobre la comisura de sus labios.

—Te daremos más si es lo que quieres —susurra, alejándose y colocándose de rodillas frente a él. Todo pasa en cámara lenta, besos siendo repartidos por su panza, Max pegándose detrás besándole la espalda y bajando su ropa interior, deslizando la prenda por sus muslos. Harry está tan feliz ahora que se siente como si estuviera flotando sobre una nube.

Lubricante goteando por sus sus muslos internos, Tim retirando la prenda, besando su cadera. Max besándole la espalda, bajando los besos hasta su trasero, tocando y apretando, besando y lamiendo.

—Dime si quieres que pare y te juro que nos detendremos —jadea Tim, besándole los muslos internos, dejando pequeñas marcas por la succión—¿Quieres que nos detengamos? ¿Lo quieres omega?

—N-no, por favor —gime al sentir ambas mejillas ser separadas.

—¿Por favor qué? —cuestiona Louis haciéndose presente en la escena—¿Qué es lo que quieres? —cuestiona parándose frente a él, detrás de Tim quien se encuentra de rodillas frente a su ya erecto y pequeño miembro.

Se le dificulta hablar y mantenerse de pie, demasiadas sensaciones, es así como casi un milagro que no se haya corrido hace ya rato.

—Quiero que me toquen —ruega en un jadeo ahogado cuando una lengua caliente roza demasiado cerca de su entrada.

—¿Quieres que te toque aquí? —cuestiona Max acariciando lentamente su entrada con la yema de los dedos.

Le tiemblan las piernas, una corriente eléctrica lo golpea con fuerza, su abdomen bajo se contrae y su entrada produce más lubricante, goteando y apretandose ante la visita de este dedo que no deja de acariciarlo alrededor

—Por favor, lo quiero, quiero todo —pide desesperado.

El ojiazul tararea, extendiendo su mano y tomándolo del rostro para verlo, el toque es firme y podría llegar a ser un poco doloroso si no fuera porque siente una mano envolverse alrededor de su miembro y deslizarse de arriba abajo con lentitud. Se le cierran los ojos y el agarre sobre su rostro se vuelve más fuerte, hundiéndole los dedos sobre la piel para obligarlo a volver a abrir los ojos.

—Quiero que seas un buen chico y mantengas tu vista en mi —demanda el castaño— ¿Podrías hacer eso? —cuestiona, recibiendo un asentimiento por parte del omega que se encuentra demasiado afectado por todas estas sensaciones.

La mano sobre su miembro comienza a moverse con mayor velocidad haciéndolo apretar los labios y luchar por mantener los ojos abiertos. Su entrada se contrae sorprendida cuando siente una lengua caliente girar alrededor, tratando de abrirse paso entre sus resbaladizas paredes.

Siente que cae, simplemente es demasiado, no cree poder soportarlo más. Es una agradable tortura, las piernas le tiemblan con anticipación, busca sostenerse de los hombros del castaño para tratar de conseguir un poco de estabilidad.

Los labios calientes de Tim se envuelven alrededor de su intimidad, causando que su sistema nervioso se sacuda con fuerza y tiras de semen invadan la boca del Alfa. No tiene tiempo para reaccionar cuando de pronto siente unos finos labios moverse sobre los suyos, cierra los ojos dejándose llevar por todas estas sensaciones, la lengua empuja dentro de su boca mientras la otra lengua sigue intentando abrirse paso detrás, donde mayormente sueña con ser tocado.

Las piernas le fallan, amenazando con caer, no obstante siente unas manos sujetarlo con fuerza de la cintura y pronto se encuentra siendo cargado hasta la habitación donde es recostado sobre una cama suave.

—Eres un buen chico —le susurra el castaño mientras le acaricia la mejilla con los nudillos.

Ronronea gustoso ante el tacto, siente los párpados pesados, aún así los abre cuando oye el sonido de un cierre abrirse. Puede ver a Max bajándose los pantalones junto con la ropa interior, la boca se le llena de saliva ante la imagen de un miembro masculino completamente erecto frente a él.

—¿Te gusta lo que ves? —se burla. Harry asiente efusivamente, tragando la saliva que se le acumula en la boca—¿Lo quieres en la boquita? Apuesto a que si.

—No —interviene en un tono de voz severa el alfa de ojos azules.

—Lo quiero —se queja el omega.

El castaño tararea divertido, con una sonrisa ladina pintada, acercándose hasta su rostro quedando peligrosamente cerca de sus labios —Creo que alguien es un omega un poco necesitado —se burla—, pobrecito omega.

Los dedos del castaño le acarician la mejilla, viajando por su piel hasta llegar hasta los carnosos labios rosados. Harry mueve su cabeza hacia adelante, tomando al castaño de la nuca para plantarle un profundo beso. Lleva tanto tiempo deseando un jodido beso.

Sus labios se mueven rápido devorando la boca del Alfa, sintiendo una lengua invadir su cavidad bucal y empujar profundo quitándole el aire de los pulmones, impidiendo el paso correcto del aire. Siente que flota. Siente todo su cuerpo tan ligero como una pluma, quiere más de todo esto. Se separan del beso con un chasquido de labios. Harry queda tendido en la cama con la mirada perdida y la respiración agitada.

La respiración se le queda atascada en la garganta cuando siente esta lengua deslizarse sobre la curvatura de su cuello, dirigiéndose peligrosamente hasta donde su pulso late con fuerza, amenazando con explotar en cualquier momento.

La mano sobre su abdomen se desliza más hacia abajo —realmente no tenía idea de que se encontraba en ese sitio— justo donde su despierta erección se encuentra esperando ansiosa por un poco de atención de parte de alguno de los alfas. Cualquiera que sea el juego que quieran jugar con él está dispuesto a jugarlo sin rechistar ni oponerse en lo absoluto.

Abre las piernas como invitación para que hagan con él lo que mejor crean conveniente, quiere todo lo que tengan para ofrecerle.

Los músculos se contraen al sentir un pellizco en su pezón derecho, aprieta los ojos con fuerza hasta ver pequeños destellos de colores por todas partes.

¿cómo es que siquiera se metió en todo esto?

Puede escuchar gruñidos bajos, abre sus ojos encontrándose con la imagen de dos alfas masturbándose a su lado, agitando sus miembros con fuerza y gran velocidad, observándolo directamente a él.

El lubricante se escurre entre sus glúteos, mojando la cama debajo de él, abre más las piernas, lo más que puede para hacerles saber que necesita ser tomado con fuerza ahí mismo.

El olor dentro de la habitación es fuerte, puede sentir en el aire su propio aroma mezclado con el aroma de los tres alfas, uno resaltando entre todos, aroma posesivo y fuerte.

Jadea cuando siente al ojiazul posarse entre sus piernas y tomarlo de los muslos para atraerlo más a su cuerpo, puede sentir la piel caliente del Alfa pegada a la suya, gotas de sudor caliente deslizándose hacia sus tobillos.

—Sin tocar, omega —advierte el castaño, bajándose los pantalones junto con la ropa interior y liberando su miembro masculino. Se le hace agua a la boca.

Louis da una embestida a su cuerpo haciendo que el omega tiemble volviéndose gelatina.

Los alfas mellizos se colocan sobre la cama de rodillas a cada lado del omega, completamente desnudos y masturbandose sin pudor alguno. Observando al chico que se encuentra tendido sobre la cama, con la respiración agitada y las piernas abiertas completamente a su disposición, esperando que decidan romperlo de una vez.

Harry no lo resiste y no pueden culparlo porque tiene estos increíbles cuerpos desnudos solamente para él, lleva ambas manos en dirección a los alfas, a sus intimidades, dispuesto a ayudarlos un poco con el duro trabajo de bombear esos grandes miembros. No obstante ellos lo detienen y Louis niega mientras suelta un gruñido bajo.

—Oh vamos, dije que no podías tocar, ahora vamos a tener que atar tus preciosas manos.

Tim le alcanza un pañuelo largo negro a Louis, quien se desliza sobre el cuerpo del omega quedando sobre el pecho del chico. Harry separa los labios cuando tiene el miembro del castaño muy cerca del rostro, lo quiere con todas sus fuerzas. El ojiazul lo toma de las manos, colocándolas sobre su cabeza y atándolas con el pañuelo. El miembro del castaño golpea reiteradas veces contra la mejilla, barbilla y labios del omega.

—Se un buen chico y quédate quieto —ordena el castaño— Abre esa linda boquita que tienes y saca la lengua.

Harry hace lo indicado de inmediato, se siente ansioso. Pronto el ojiazul está deslizando la punta de su miembro sobre la lengua del omega, da pequeños golpecitos y la desliza con cuidado solo un poco hacia adentro de su boca.

—Sigue así, eres un buen chico —lo halaga sintiendo los labios del rizado cerrarse alrededor de su pene, succionando ligeramente y deslizando la lengua sobre el glande. Mirándolo directamente a los ojos—, voy a ir más profundo ahora —avisa, empujándose más profundo en la boca del omega, viendo como se le cristalizan los ojos y lucha por tomarlo todo. Se mueve un poco más rápido apoyándose contra el respaldar de la cama para no empujarse completamente dentro de la boca del chico.

Finalmente se desliza hacia atrás cuando siente una pequeña arcada del omega, se quita de encima y vuelve a su lugar entre las piernas del rizado. El ojiazul bombea su miembro con lentitud, soltando pequeños jadeos y gruñidos bajos que son acompañados por los gemidos de los otros dos alfas a ambos lados del omega.

Harry siente que le falta el aire, aun siente el sabor salado del Alfa en su boca, quiere hacerlo de nuevo. Guía la vista hacia un lado donde se encuentra Max, el alfa lo observa mientras se mastuba rápido, con sus ojos negros penetrandolo y su abdomen contrayendose.

La cama se hunde ante el movimiento de Tim acercándose hasta él, siente como desliza una mano sobre su pecho, apretando su pecho, amasando y pellizcando su pezón, cierra los ojos y gime ante el tacto, sintiendo algo caliente deslizarse sobre él. Tim se encuentra frotando su miembro sobre uno de sus pezones, golpeándolo y mojándolo con pre-semen.

—Que hermoso eres —lo halaga el rubio—, tan bueno y sumiso.

—¿Me puedo correr sobre ti? —cuestiona Max a su lado mientras se mastuba más rápido, aparentemente demasiado cerca de correrse.

—Sí —contesta asintiendo demasiadas veces.

—Mira que chico tan bueno eres, tan lindo y perfecto —continúa Tim— No es nada justo que Louis te quiera solo para él ¿No quieres ser de los tres? Podemos darte todo lo que quieras y cuando quieras.

Harry observa al castaño entre sus piernas, ¿Louis de verdad lo quiere para él?

—Mi Alfa —dice en dirección al castaño, logrando hacerlo sonreír.

—Mierda —gime Max, corriendose sobre el pecho del omega, dejandolo cubierto de caliente y espeso semen.

Harry jadea sorprendido, observando el nudo que empieza a formarse en pene del Alfa. Es la primera vez que ve un nudo. Le brillan los ojos.

No tarda en sentir más semen caer sobre él, Tim se descarga sobre su estómago y pecho dejándolo bañado en una gran cantidad de líquido blanco.

—Mi omega —gruñe el castaño, tomándolo de los muslos y cerrandolos frente a él, escupiendo en medio y deslizando su miembro entre ambas piernas para comenzar a follarle los muslos.


Puede ver el miembro del castaño deslizarse con rapidez entre sus piernas, se siente caliente y húmedo, la fricción le hace picar la piel. Sube la mirada en dirección al rostro de Louis, tiene las cejas juntas y la boca abierta, observándolo directamente, una gota de sudor resbalando por su cuello, delineando su acaramelada piel, el cabello pegado a la frente.

Las embestidas duras logran moverlo completamente, el rechinar de la cama es fuerte. El mundo entero pasó a segundo plano, ahora solo importa estos ojos azules que lo miran como si quisieran devorar su alma y mostrarle los más oscuros sentimientos.

Se sorprende cuando el castaño le separa las piernas, lanzándose sobre su cuerpo, cubriéndolo completamente y atacando su boca en un voraz y profundo beso, tan húmedo y sucio que siente su abdomen contraerse con anticipación. La lengua del Alfa profana su cavidad bucal, recorriendo cada centímetro y probando cada gota de su saliva, acariciándole el paladar causándole un cosquilleo inexplicable para él.

Separa las piernas todo lo que puede, gimiendo ante las embestidas que su cuerpo recibe, aquellas que hacen picar la piel de sus piernas al crear fricción entre sus muslos y las caderas del castaño.

Su miembro se frota junto al del Alfa sobre él, su entrada se contrae buscando algo que la llene. Le falta el aire, un cosquilleo aparece para recorrerle todo el cuerpo y hacerle temblar las piernas.

—Mi omega —gruñe el ojiazul en medio del beso y eso es suficiente para tener al omega corriéndose con fuerza entre sus cuerpos. Descargando su esencia entre sus cuerpos, sintiéndose demasiado sensible por la fricción que continúa.

—A-alfa —gime pero suena más como un sollozo—, sensible, muy sensible —se queja entre besos.

El alfa finalmente decide tener un poco de piedad con él, dejarlo respirar correctamente al abandonar su boca y quitarle un poco de peso de encima.

—¿Muy sensible? —cuestiona con gracia, mirándolo con una sonrisa de labios cerrados— ¿muy sensible para chuparmela?

—Puedo hacer eso —afirma con entusiasmo y brillo en los ojos.

Le duelen los brazos por mantenerlos tanto tiempo sobre la cabeza, además quiere tocar. Para su suerte el castaño le desata ambas manos.

—De rodillas —demanda, colocándose de pie junto a la cama.

Quizás esta de más decir que siempre soñó con tener un gran miembro taladrado dentro de su boca hasta dejarlo sin respirar. Tener un pene grande y grueso que lo abra sin piedad hasta que su cuerpo duela y llore suplicando que se detenga porque el placer es demasiado. Lleva tanto tiempo imaginando que ahora todo se siente tan irreal.

La saliva se le escurre por la boca, chorreando por las comisuras de sus labios y deslizándose por su cuello, quiere tomarlo todo aunque se le hace algo imposible por el gran tamaño. No obstante, él no es un omega débil que se deja vencer por un pene grande. Relaja su garganta todo lo mejor que puede, sintiendo como se desliza más profundo, le duele la mandíbula.

—Lo haces tan bien —gime—, eres tan bueno en esto.

Cierra los ojos dejándose halagar, le gusta mucho cuando le dicen cosas, sucias y lindas, no está seguro de cuál lo calienta más.

—Dejame comerlo —suplica Max entrando en la habitación, ni siquiera se había dado cuenta de que los demás no estaban presentes.

—Arriba omega —pide con voz ronca.

El omega obedece, colocándose de pie de inmediato aunque con un poco de dificultad al haber tenido las piernas abiertas por tanto tiempo.

—Sobre tu espalda ahora, deja que tu cabeza cuelgue un poco.

Harry se coloca en la posición que le fue pedida, sorprendiéndose un poco al sentir a Max colocarse entre medio de sus piernas, jugando con el interior de sus muslos.

—Abre tu linda boquita para mi y relaja tu garganta —pide el castaño colocando su miembro sobre la boca del rizado y gimiendo gustoso cuando este comienza a succionarlo.

Pronto Tim esta de regreso en la habitación, recostándose junto al omega para comenzar a tocarle los pechos y jugar con sus pezones. Max se encarga de besarle y lamerle los muslos, subiendo hasta su intimidad —aquella que se encuentra levantada ansiando un poco de atención—, llevándosela a la boca, succionando y lamiendo.

Harry se ahoga, es demasiado, el castaño retira el miembro que se encontraba empujándose en su garganta para dejarlo respirar.

—Shhh, solo respira —lo tranquiliza, acariciándole la mejilla para hacerlo sentir mejor—, vamos cariño respira.

Harry traga la saliva acumulada en su boca, logra respirar correctamente luego de unos segundos, le lloran los ojos y no ayuda para nada el hecho de que Max no se detenga, él simplemente continua chupando su pene sin parar, se siente mareado.

—Mierda, te ves tan caliente —gruñe Tim, tomándolo de la nuca y besándolo con fuerza, se sorprende pero aún así recibe el beso con gusto. Tim le devora la boca como si fuese agua en el desierto, lo besa con tanta fuerza y devoción, como si fuese la única jodida gota de agua dulce en el jodido mundo.

—Jodido idiota —maldice Louis separándolos con enojo para atacar la boca del confundido omega en un húmedo, profundo y sucio beso. Hay dientes chocando y una lengua profanando su cavidad bucal con violencia.

Max trabaja succionando sin parar sobre su miembro, se siente como si estuviera a punto de explotar, no cree poder seguir aguantando por más tiempo todas estas sensaciones.

Se tensa, con la, con la piel erizándose y un escalofrío recorriéndole los huesos cuando siente un dedo deslizarse en su interior. Quiere más así que mueve las caderas casi con desesperación, empujándose hacia el dedo que trabaja profundo de dentro hacia afuera.

Logra apartarse de la boca de estos dos alfas que se pelean por besarlo, observa hacia entre medio de sus piernas a Max, quien lo mira con ojos negros llenos de deseo mientras juega con su dedo dentro de él.

—Más, quiero más —gime sin dejar de mover las caderas.

El de cabellos negros agrega otro dedo y Harry tiene que tirar su cabeza hacia atrás cuando lo siente ir muy profundo, los ojos se le ponen blancos y tiene que separar más las piernas. Sin darse cuenta ya se encuentra alzando las caderas y moviéndolas en todas direcciones con desesperación. Los dos alfas ahora concentrándose en lamer y succionar sus pezones. Siente que vuela.

Un tercer dedo entrando en él, el chapoteo del lubricante haciendo un ruido sucio en el lugar sumado de todos sus gemidos que no logra callar. Definitivamente este es por mucho el mejor día de su vida.

El cuarto dedo no cabe dentro de él por más esfuerzo que Max haga, simplemente no se encuentra tan preparado para eso ahora, pero el golpeteo directo en su punto y la ahora increíble mamada que se encuentra recibiendo más los juegos con sus pezones lo hacen correrse con fuerza, sin sonido y con todos los músculos contraídos, con la respiración pausada al no poder respirar una sola gota de aire y los ojos tan apretados que logra ver destellos de luces por todas partes.

Las piernas le tiemblan horriblemente, le duelen las caderas y sus pezones comienzan a doler por tanta estimulación.

—Uh, sensible —lloriquea tratando de apartar a los alfas que se encuentran aún torturando sus pequeños botones.







Su panza luce tan inflamada por haber comido tanta comida, Louis lo obligó a comer toda la comida de su plato luego de haber recibido un baño de agua caliente, debe admitir que disfrutó sentir tantos cuerpos enjabonados junto al suyo.

Ahora mismo recostado sobre la cama observa el perfil del castaño recostado junto a él, tiene los ojos cerrados y luce tan atractivo. Su Alfa, Louis dijo que es su alfa, el corazón le explota de alegría dentro del pecho.

Hoy es el segundo día en la casa de los mellizos, mañana lo llevaran a su casa de regreso y se encuentra tan ansioso por saber qué es lo que harán hoy con él.

¿Lo follarán los tres juntos esta vez? Eso sería muy bueno, aunque le da un poco de miedo tener algo tan grande dentro suyo.

Se hace un recordatorio mental de que debe enviarle un mensaje de texto a su padre para avisarle que se encuentra bien, porque vamos es Calvin y él necesita saber todo el tiempo que su pequeño bebé se encuentra en buenas manos, y vaya que son buenas.

El calor se le sube a las mejillas de solo recordar como se masturbaron sobre él está mañana en la ducha, tuvo tantos penes golpeando su cuerpo, ellos incluso lo hicieron colocarse de rodillas para dejar un poco de semen sobre su lengua, fue tan sucio que cree que deberá ir a confesarse a la iglesia para limpiar su alma.

Todo esto es como un maldito sueño para él.

—¿Recordando? —cuestiona con voz ronca el ojiazul a su lado.

—Un poco —contesta con las mejillas ardiendo porque Louis acaba de destaparse y se encuentra completamente desnudo y empalmado.

No puede evitar dejar que sus ojos viajen por todo este maravilloso cuerpo dorado, tan grande y grueso. Seguro dejará de caminar por días luego de tener ese pedazo de carne dentro de su cuerpo y lo quiere tanto.

Harry hace esto de voltear su cuerpo en la cama para quedar sobre su estómago y alzar las caderas meneando su trasero para provocar a su alfa.

Louis sonríe recorriéndolo con la mirada, tocándole el trasero con una mano sin pudor alguno.

—¿Qué haces? —cuestiona el alfa acercándose un poco hacia él.

—¿No me vas a follar? —cuestiona con voz dulce, liberando feromonas y goteando lubricante porque ahora mismo se siente tan caliente que solo puede pensar en tener un pene taladrando dentro.

Louis ríe por su comportamiento, haciéndolo sentir un tanto avergonzado.

—Pequeña mierda descarada.

Oh —musita bajo, sonando mas como un sonido lastimero.

—Ven aquí —lo llama haciéndole una seña con el dedo para que se acerque hasta donde se encuentra.

Harry sonríe y se sube de inmediato sobre el cuerpo del Alfa con gran entusiasmo.

—Eres tan hermoso, Harry —susurra acariciándole la mejilla con suavidad y delicadeza— Sabes, siempre sentí que eras para mí, tan perfecto y tan mío ¿no es así? Dime que eres mío —demanda, colocando una mano alrededor del delicado cuello del omega.

—Soy tuyo mi alfa —jadea—, solo para ti.

—Solo para mi —asiente—, pero me gusta ver cuando te tocan y tu te dejas, tan sumiso y necesitado.

El omega abre su boca cuando siente una mano apretar su pecho, se siente tan bien.

—¿Te gusta que te toque aquí? —cuestiona con una sonrisa.

—S-si —asiente.

—¿Aquí también te gusta? —cuestiona bajando su mano hasta la entrepierna pequeño miembro del omega, envolviéndolo completamente, sacándole un gemido al omega que se encuentra casi temblando entre sus manos.

—Mucho —logra decir con la respiración agitada.

Louis lo masturba más rápido y Harry cae hacia adelante, apoyando la cabeza sobre el hombro del Alfa, respirando agitado.

—Levántate, vamos bonito, arriba —susurra dejando de tocarlo para tomarlo del rostro y obligarlo a verlo a los ojos— Te voy a follar muy fuerte y duro, pero primero tengo que prepararte así que quiero que te recuestes boca arriba, ahora.

El omega asiente obedeciendo las órdenes del Alfa, recostandose sobre la cama con las piernas abiertas para recibirlo.

Louis se encarga de besarlo pero esta vez es más suave, dejando pequeños besos sobre sus sensibles y adoloridos labios que agradecen enormemente el gesto.

No tiene idea de donde se encuentran Max y Tim en este momento, pero no podría importarle menos porque lleva tanto tiempo esperando por esto que no puede pensar en nada más que no sea el alfa que está devorando sus labios ahora.

Puede sentir la mano que se encontraba amasando sus pechos bajar hasta su intimidad y continuar bajando hasta su entrada.

—Estás muy mojado —gime el Alfa abandonando sus labios para continuar besando su cuello.

Cierra los ojos y se deja llevar por las sensaciones, sintiendo los dedos abrirse paso entre sus paredes, abre todo lo que puede sus piernas porque le encanta encontrarse en esa posición.

—Tan sumiso, lo haces tan bien —jadea bajando los besos hasta su clavícula, lamiendo y besando la piel.

No pasa mucho hasta que los dedos se entierran profundo dentro de él, hasta los nudillos. El alfa se aleja un poco para tomarlo de una pierna y alzarla sobre su hombro para dejarlo más expuesto, volviendo a penetrarlo con los dedos para comenzar a trabajar metiéndolos y sacándolos con rapidez y fuerza.

Ah, ah, ah —gime cada vez que lo siente frotar su punto, los dedos se mueven rápido frotándose contra sus paredes internas, viéndose sorprendido cuando el alfa ataca su boca en un voraz y desesperado beso.

—Quiero hacerte tantas cosas —gruñe añadiendo el tercer dedo, curvándolo y procurando estirarlo lo mejor posible para que pueda recibirlo sin complicaciones.

—¡Oh! —grita cuando siente un cuarto dedo entrar en él, se siente tan estirado ahora mismo, arde un poco pero la sensación es tan placentera que aprieta los dedos de los pies intentando no correrse porque quiere seguir sintiéndolo— Estoy listo, estoy listo, por favor —ruega, recibiendo besitos sobre su rostro que lo hacen reír— Me haces cosquillas.

—Voy a hacerte cosquillas desde dentro —declara, dejándolo completamente vacío y retirándose de encima de su cuerpo para buscar en un cajón algo que Harry no está muy seguro de lo que es porque tiene los ojos cerrados.

Pronto Louis está nuevamente sobre él, alzándole las piernas sobre su pecho y escupiendo sobre su entrada para luego empujarse dentro lentamente.

Mierda, aprieta los ojos con fuerza porque arde y siente que está siendo partido a la mitad.

—Relájate, me estas apretando mucho.

Harry asiente un tanto aturdido pero intentando obedecer, respira profundo e intenta relajarse cuando grita porque se deslizó demasiado profundo en su interior, le tiemblan las piernas y su entrada arde como el jodido infierno.

—¿No me digas que te duele? —se burla—, vamos bonito lo estas haciendo muy bien solo tienes que aguantar un poco más.

Louis se empuja más profundo en su interior y Harry no cree poder continuar aguantando, ¿Cómo siquiera es posible que continúe entrando? Siente que en cualquier momento podría tocarle el hígado si sigue deslizándose dentro, el ardor lo está matando.

Una estocada fuerte lo hace correrse con fuerza, se le contraen todos los músculos y el pecho parece querer explotarle en cualquier momento. Louis no se detiene, continua embistiendo sin parar ni darle un descanso al omega que se encuentra temblando debajo de su cuerpo.

—Estás tan apretado —gruñe empujándose con fuerza en su interior, logrando que el omega ponga los ojos blancos por tanta estimulación—, quiero dejarte muy abierto.

Harry siente que va a desmayarse en cualquier momento, no siente casi las piernas y le zumban los oídos, Louis le abre las piernas y se las envuelve alrededor de la cintura sin dejar de penetrarlo.

—Mírame —exige tomándolo del rostro—, quiero que me veas en todo momento.

Harry asiente intentando enfocar su vista porque ahora mismo se encuentra llena de lagrimas acumuladas que pronto como parpadea terminan por derramarse. Su punto está siendo golpeado con tanta fuerza y su entrada se encuentra tan estirada que no puede evitar que un gemido fuerte le haga picar la garganta.

—Puedes correrte —le concede el permiso y Harry pronto esta derramándose sobre su estómago nuevamente, sollozando y jadeando sin parar porque no está recibiendo ni una pizca de piedad de parte de este hermoso hombre que se declaró su alfa— Mío —gruñe saliendo de su interior para quitarse el condón y correrse con fuerza sobre el cuerpo del tembloroso omega.





No está seguro de cuantas veces fue follado durante el día, solo recuerda ser atado, amordazado y besado en lugares tan íntimos que debería darle vergüenza de solo recordarlo.

Su cuerpo fue adorado y tocado de tantas maneras, le mostraron los más sucios y oscuros actos carnales que cualquier otra persona ni siquiera soñaría con llevar a cabo.

Para el lunes fue tan difícil llegar a su casa y fingir que podía continuar de pie, ni siquiera logró subir las escaleras sin ayuda. Le duele cada parte de su cuerpo, necesita descansar y dormir por años para recuperarse de lo que fue el fin de semana.

Ahora mismo recostado sobre su cama se dedica a beber el vaso de agua que le es entregado por Louis quien se comprometió a cuidarlo el tiempo que sea necesario.

—Muchas gracias —agradece devolviendo el vaso ya vacío.

Louis se recuesta a su lado sonriendo con su maravillosa sonrisa que tantas sensaciones le provocan en el cuerpo.

—¿Me permitirías cortejarte? —cuestiona de repente, ellos ni siquiera lo discutieron y se ve tan sorprendido que le lleva tiempo asimilar la pregunta.

—¡Sí —grita con emoción cuando logra entender bien la situación, lanzándose sobre los brazos del alfa quien lo recibe con alegría.

—Siempre me gustaste tanto —confiesa el ojiazul plantándole un beso sobre los labios.





Fin.