PARTE 01: La pesadilla.
Ethan.
—¡Y los declaro marido y mujer! Puede besar a la novia—el juez dictó la sentencia que me hizo el esposo de mi amada novia soñada.
—Soy el hombre más feliz del mundo—declare sobre sus labios carnosos.
—Me siento igual, a tu lado tengo todo lo que necesito—sus ojos azules me miraban de una manera que no entendía, no podía ver a través de ellos y eso me inquietaba, aunque no le di mucha importancia.
El beso que nos dimos provocó que los chiflidos y la algarabía aparecieran entre todos los invitados, que se sintieran felices por nuestro casamiento, además de que eran vestidos de lo radiante que estaba Lorena, era preciosa como un diamante azul tratado con delicadeza, una morena espectacular que me traía a sus pies desde el día que la conocí.
Nos conocimos hace muchos años, en una fiesta en común de nuestros padres y el flechazo fue de forma instantánea, me moría de ganas de cortejar a la maravillosa mujer de curvas peligrosas, una diosa que no tenía comparación.
Lo hice con todas las de la ley, desde ese entonces fuimos la pareja oficial que era fiel a rabiar y podía decir que daba todo por el amor que traía por dentro por esa reina.
—Seremos muy felices, mi amor—declare, después de despegar mi boca de la suya.
—Lo estoy deseando muchísimo—respondió.
Salimos con las manos entrelazadas del kiosco donde se haría la ceremonia, la cual fue preparada para nosotros en ese día tan especial y nos encontrábamos en un hotel de lujo en las Bahamas, lugar que escogimos entre ambos para la decisión más importante que habíamos tomado en nuestras vidas.
—¡Felicidades a los novios! —Gritaron todos los presentes.
Se nos acercaron muchas personas para darnos un abrazo de felicitaciones, toda mi familia y la familia de mi nueva esposa, los amigos que habíamos invitado, tanto los de ella como los míos.
Mi mejor amigo Richard, se acercó contento para darme un efusivo abrazo y se mostraba ansioso, suponía que mi dicha lo ponía de ese modo.
Éramos como hermanos desde niños, nuestros padres eran vecinos y a pesar de que se mudaron, quedó la amistad que habíamos cultivado por tanto tiempo, confiaba en él en un 100%
—No sabes lo feliz que me hace verte realizado y enamorado, en hora buena, mi hermano—palmeó mi hombro con una gran sonrisa en el rostro, luego miró a mi esposa, la cual se mostraba un poco inquieta—. Y tú, cuida a este buen hombre y se la esposa que tienes que ser, sin errores de ninguna índole.
No podía entender la actitud de mi recién mujer ante mi amigo de toda la vida, lo conocía casi al mismo tiempo que nos conocimos ella y yo, habíamos compartimos un sin número de veces en diferentes lugares, hasta de viajes de vacaciones nos llegamos a ir cada vez que nos apetecía.
—Gracias, Richard y no tienes que decirme lo que tengo que hacer, está más que claro que me importa la felicidad de Ethan—la mueca que hizo luego de decir eso me generó confusión, más tarde tenía que averiguar qué estaba sucediendo entre estos dos.
Deje el asunto de lado y nos dedicamos a brindar con nuestras copas por nuestro futuro, también bailamos la primera canción como nuevos esposos, además de que jugamos algunos juegos que habían preparado para la fiesta post nupcial.
La estábamos pasando de maravilla, hasta que mi reina comenzó a sentirse mal y pidió subir un momento a la habitación que estaba usando desde que llegamos a ese hotel, habíamos acordado no dormir juntos hasta que estuviéramos legalmente unidos.
—De acuerdo, princesa—acepte que subiera un rato a descansar—. Recuéstate un poco y luego regresas a seguir la fiesta, recuerda que te amo.
—También te amo, peluchito—salió a toda prisa hacia los elevadores y pensé que a lo mejor quería cambiarse el vestido de novia, ponerse algo más cómodo.
Luego de un rato, comencé a buscar a Richard, aunque no lo estaba visualizando por ningún lado y desistí de la búsqueda, seguro andaba conquistado a alguna invitada, como siempre hacía cuando tenía la oportunidad.
Iba a esperar otro momento para interrogar a ese mujeriego, su actitud con mi mujer no me gustaba en lo absoluto y quería saber la razón de su comportamiento, esos comentarios fuera de lugar no me caían bien del todo.
—Regresó en un momento, voy a subir a buscar a Lorena, ya que hace más de una hora que subió a su cuarto y no ha regresado—me acerqué a mi madre para explicarle mi ausencia en ese instante.
—Claro que sí, cariño—acarició mi mejilla con ternura—. No se tarden mucho ni se pongan a hacer cochinadas antes de que termine todo.
—Madre...
—Sí, ya sé, no me puedo pasar con mis comentarios—rodó los ojos.
Me apresure en subir a las habitaciones, me preocupaba que Lorena no bajará después de tanto rato y quería saber que estaba haciendo, así que me acerque a la habitación donde se estaba hospedando.
Cuando me decidí a dar algunos toques, me percaté de que la puerta estaba entreabierta y me pareció confuso que la hubiera dejado así, no era común que los huéspedes de los hoteles dejaran las habitaciones abiertas, aunque estuvieran dentro de la misma, así que me tomé el atrevimiento de entrar sin tocar.
Un quejido femenino me alarmó cuando ingresé en la suite presidencial y después un gruñido de hombre me asustó de una manera tal, que me acerqué rápido hasta donde estaban la habitación principal, fue entonces cuando entendí la gran confusión que me estaba carcomiendo.
El torrente de una sensación inexplicable se instaló dentro de mi pecho, luego de que mis ojos se percataron de lo que estaba sucediendo.
Quien decía ser mi mejor amigo, estaba arremetiendo con rudeza a la mujer que me juro amor eterno frente a un altar hace unas horas, la cual estaba abierta de piernas con el vestido de novia puesto y ambos se comían con una salvajada que no podía explicar, ya que mi alma se estaba resquebrajando de una forma brutal.
Mi corazón se rompió en mil pedazos.
—¡¿Qué diablos significa esto?!—Grité todo lo que pude, dos lágrimas bajaron por mis mejillas sin poder evitar el bochorno, la vergüenza y el orgullo roto—. No puedo creer lo que me están haciendo.
Ambos se dieron un espanto de muerte cuando me vieron delante de ellos y se separaron de la mesa donde estaban cogiendo, la puta que decía amarme con locura se cubrió como pudo.
—Deja que te explique... te juro que no es lo que crees—el hijo de perra levantó las manos en señal de rendición, su nerviosismo lo delataba y no pude evitar mirarlo como una rata asquerosa que decía ser mi como mi hermano.
—¡¿Qué me vas a explicar? ¡Ah! ¿Que la estabas ayudando a meditar con tu verga dentro de su coño? ¡Se estaban cogiendo, maldita sea! —La rabia me estaba cegando, solo tenía ganas de matar a ambas basuras traicioneras con mis propias manos.
—Te juro que te amo a ti, Ethan...—La maldita golfa intentó acercarse hasta donde me encontraba y se detuvo ante la mirada envenenada que le lancé.
—No te acerques, eres una zorra que me engaña como si yo fuera un idiota y entre ambos se burlan de mi a mis espaldas, yo que los tenía en un altar, ¡lacras! —Rugí.
La mustia falsa no dejaba de llorar y el imbécil no paraba de pasar sus manos por su cara. Tenía que admitir que me estaba doliendo la maldita escena, que dentro de mi estaba creciendo algo muy oscuro que no me daría paz.
—Soy tu amigo, créeme—se atrevió a decir semejante barbaridad—. Solo que a veces las tentaciones ganan y tu mujer es una tentación andante, lo siento.
No podía creer lo que estaba diciendo el cabrón de mierda, entonces me fui encima del desgraciado para molerlo a golpes y hacerle ver que las amistades merecen respeto, como se atrevía a decir esa porquería, yo jamás iba a mirar a una chica que estuviera con él, ni de broma.
—¡Eres un maldito desgraciado! —Golpeé su rostro con el puño apretado, era mucho más grande y fuerte que ese mediocre mal nacido, no iba a poder conmigo.
—Basta por favor, ¡ayuda! —La zorra traicionera salió por la puerta para pedir auxilio y poco me importaba, lo iba a matar a puñetazos.
De pronto, me agarraron por los brazos para que me quitara encima de esa escoria y me llenó de satisfacción ver su rostro magullado, sangrando mientras estaba casi desmayado, entonces escupí sobre su cuerpo como cuando practicaba boxeo en el club que visitaba de vez en cuando.
—Perdóname, te lo suplico...—Lorena se arrodilló delante de mí.
—No me hables nunca más, si es que tienes vergüenza y olvídate de esta puta boda o de que existo en este mundo, eres una perra de lo peor que no merece ni la más mínima consideración—me solté de los tipos que me estaban agarrando.
—¡No, no te vayas! —Gritó cuando me alejé por el pasillo—. ¡Nooooo!
¡Ahrg!
***
Desperté con el sudor recorriendo mi frente como si fuera un río, mi corazón latía a mil revoluciones por segundos y la agitación era notoria en mi pecho, me sucedía lo mismo desde hace tres meses que huí de esa jodida celebración, escape de todos y de todo, estaba sumido en la soledad que me brindaba mi piso, en el alcohol.
Todos se cansaron de llamar después que recogí mis maletas y me largué de ese hotel sin rumbo fijo, no estaba dispuesto a saber más de esos par de traidores, así que lo primero que hice fue anular ese matrimonio fallido y volví a ser un soltero codiciado, como debía ser.
Mis padres regresaron al día siguiente pidiendo una explicación, la cual les di con detalles y se indignaron muchísimo, no podían creer que esa arpía había sido capaz de hacer lo que hizo, que quien decía ser mi amigo me apuñaló por la espalda sin pensar en mis sentimientos.
Teníamos una sociedad de negocios donde éramos los socios y lo disolví de inmediato, no quería saber nada que tuviera que ver con ellos, aun me dolía el corazón porque fui sincero, los amaba a ambos, eran mis confidentes de todo momento, personas que eran muy importantes dentro de mi entorno.
Ya no creía en nadie y mucho menos en mujeres, todas eran unas tarántulas que te podrían envenenar en un descuido, unas serpientes peligrosas que debes alejar a como dé lugar para no ser mordido a traición.
Me levanté para caminar hacia la cocina, necesitaba un buen trago para comenzar el día y aunque sabía que no debía hacerlo por la reunión que tenía con mi padre, lo necesitaba de todos modos.
Mi familia se la pasaba reprochándome por mis ingestas de alcohol y no entendían que ese era mi problema, de nadie más.
Me pegué de la primera botella que encontré, necesitaba regular mis ansias depresivas y mi ansiedad, sentía que ya no era el mismo desde que esos degenerados me hicieron esa burla, mis buenos sentimientos se fueron a la puta mierda, ya nada tenía sentido para mí.
El timbre sonó de repente y mire por la rejilla que era madre, siempre se aparecía para ver qué estaba haciendo, le preocupaba mi estado mental o mis cambios repentinos, lo cierto es que no quería saber de nada ni nadie, me quería quedar dentro de la coraza que comencé a construir contra las mujeres ponzoñosas y los amigos falsos.
—Madre, ¿porque no avisas antes de venir? —La cuestioné después de abrirle la puerta para que pasara adelante.
—No tengo que pedir permiso para visitar a mi hijo, soy la mujer que te trajo a este mundo y la más importante en tu vida, ten un poco más de respeto—comencé a pellizcar el puente de mi nariz cuando empezó con su letanía, además de que se puso a revisar mi cocina buscando no sé qué carajos—. Más botellas de alcohol, Ethan, ¿en serio?
—No te metas en mis asuntos, te lo pido—agarre una botella para sentarme en el mueble de la sala.
—¿Vas a seguir con esa actitud? No te puedes derrumbar por personas que no valen la pena y sabes bien que puedes volver a rehacer tu vida, encontrar una chica linda que te quiera, que te valore—se atrevió a comentar esa payasada.
—¡Por favor! —Empecé a reír con burla—. Todas son cortadas por la misma tijera, unas putas que no pueden mantener las piernas cerradas cuando les gusta un macho y hacen lo que sea por coger con su presa, para mí no hay distinciones.
Entregue todo lo que soy por amor, le di el puesto que quería en mi vida y la trate como reina, ¿y qué fue lo que recibí? Una puñalada por la espalda cuando se acostó con la persona en quien más confiaba, a quien le ponía mi vida en sus manos si era necesario.
Para mí, no había ni habrá nunca mujeres serias y desde ese momento, cogería para saciar las ganas naturales de mi cuerpo, nada más.
—¿Entonces yo soy una puta? —Puso sus brazos en jarra y me miró con un gesto de reprimenda.
—Claro que no, tú eres mi madre...
—Y una mujer—me cortó.
—Si, pero no estoy hablando de ti, bueno... Tú me entiendes—levante la botella de whisky para darme un trago.
—¡Ya deja eso! —Me la arrebató de las manos—. Basta de esas pendejadas, Ethan y mejor ve a cambiarte, recuerda que tenemos problemas financieros muy fuertes.
Otro tema que discutir, la ilusa de mamá no sabía que padre tenía vicios de los juegos de azar y estaban acabando con nuestra empresa familiar, aunque le iba a poner un alto a ese asunto, ya me tenía cansado de lo mismo.
—Cosa que no es mi culpa, no soy quien ando metido en casinos gastando el dinero de la familia, además de mi dinero. ¿O se te olvida que parte de la herencia que me dejó mi abuelo está metida en ese capital? —Le pregunte con molestia.
—Será mejor que me vaya—como siempre evitaba hablar de ese tema—. Tu papá te espera en la oficina, es recomendable que vayas.
Agarró la bolsa llena de botellas para bajarlas al contenedor y cerró la puerta cuando salió a través de ella.
Quizás tenía razón en que debía olvidar lo que me sucedió y así podría comenzar de nuevo con otras personas, pero el dolor seguía arraigado en mi pecho y me destrozaba por dentro, tanto que la ira no me dejaba pensar o analizar la situación.
Quería estrangular a las dos sabandijas, tomar venganza por la burla y acabar con su maldita existencia, nunca me había sentido tan impotente, un poco hombre que no supo retener a la mujer que adoraba como a nadie.
Me dañaron el alma, tanto que iba a pagar mi frustración con quien fuera o se pusiera en mi camino.
NOTA DE AUTOR.
Y BIEN, ¿QUÉ LES PARECIÓ ESTE PRIMER CAPÍTULO? jajajajajaja comenzó potente, el hombre está dispuesto a pagar su frustración con toda la que se le cruce en el camino, así no tenga culpa de lo que le está sucediendo.
ADVERTENCIA: Van a pasar cosas muy fuertes, así que a agarrar valor