PRÓLOGO
PRÓLOGO
Llueve fuertemente mientras conduzco de vuelta a casa. Soy un jodido desastre, y no puedo evitar que mi mente me atormente. No sé qué demonios está mal conmigo o por qué sucede todo esto. Esta vez, ni siquiera pude obligarme a tener un orgasmo, y fui tan idiota haciéndole creer que fue su culpa. Lo que hice fue una mierda; pero sabía que si no la avergonzaba, abriría la boca para contárselo a todas sus amigas.
Me detuve en mi casa y entré. Todo está oscuro, subo silenciosamente las escaleras hacia mi habitación. Cerrando la puerta, me recuesto en mi cama y miro fijamente el ventilador en el techo que gira y gira sin parar. ¿Cómo mi vida es esto?
Soy tan retorcido que la única razón por la que quería follar con esa chica, fue porque sabía que Tyler lo hizo. Era mi enfermiza manera de tener un vínculo con él. Me odio por lo que hice. Por muchas razones.
Crecí en la iglesia, yendo a la escuela dominical y a los campamentos de verano en los que se estudiaba la Biblia. Creo en Dios, y se me enseñó que esta forma de vida está mal. No es lo que Él quiere; no es lo que yo deseo, pero al mismo tiempo... lo es. Esto no debería sucederme a mí. He hecho todo lo que puedo para contener estos sentimientos y pensamientos. Prácticamente me acosté con cada una de las chicas de mi clase en la preparatoria La Jolla. Sin embargo, nada funciona; de hecho, hace que todo empeore aún más.
Nadie lo sabe. No estoy seguro de que alguna vez alguien lo vaya a saber. He pasado los últimos años rezando para que ésta sea solo una fase, en la cual lucho contra los pensamientos que rondan mi mente. Fingiendo ser alguien que no soy para intentar escapar de esta persona enferma que vive en mi interior.
La única persona que necesito en este momento, la que me escucharía sin juzgarme, ya no está. Siento como si, por alguna razón, Dios me estuviese castigando. Se llevó a la única persona que podría ayudarme. En quien podría confiar. Han pasado casi dos años desde que Jacie murió. Se encontraba en el auto con su novio, la noche del baile de graduación,
cuando un conductor muy cansado los golpeó de frente con su camión, matándolos. Era mi mejor amiga. Incluso todos nos llamaban con el mismo sobrenombre: Kana. Nunca nos peleábamos o competíamos entre nosotros y todo lo hacíamos juntos: explotábamos pasteles de lodo con petardos cuando éramos pequeños, y después, aprendimos a surfear. Lo nuestro era surfear; los sábados siempre salíamos muy temprano y nos deteníamos en el In-N-Out Burger de camino a casa. Mis padres aún no han tocado su habitación, y me prohibieron mencionar su nombre.
La extraño.
Extraño todo de ella, y ahora la necesito más que nunca. Que me diga que todo está bien, que yo estoy bien.
La semana pasada, cuando obtuve mi carta de aceptación de la Universidad de Washington, supe que era allí a donde iría. Necesito alejarme de California y de todo lo que conozco. Necesito liberar mi mente del constante reproche. Solo necesito ser libre para encontrarme a mí mismo. Para resolver todo esto. Para entender la razón por la que, cuando follaba con Carly anoche, en todo lo que podía pensar era en Tyler. Joder.
No soy un marica. Esa mierda da asco, y no es lo que soy. Me odio por siquiera pensar que podría serlo. Solo quedan tres meses antes de que las clases comiencen en la universidad. Agosto será cuando me escape y finalmente tenga el espacio que necesito para descifrarlo todo.









muy interesante
aquí vamos otra vez 👏🌻🌞❤️