parte única
Harry y John eran mejores amigos desde los 15 y 17 años respectivamente. Siempre fueron muy unidos y se tenían una confianza que era difícil de alcanzar con otra persona, por esto mismo se fueron a vivir juntos cuando el rizado cumplió los 18 años.
La relación entre ellos se mantuvo fuerte y sana como lo era desde el inicio, pero hubo un pequeño cambio. Harry odiaba usar ropa cuando estaba en su casa, por lo que acostumbra a andar completamente desnudo o solo con una polera cubriendo su torso. John se acostumbró a esto, por lo que no existía pudor alguno entre ellos.
También, los tratos más cariñosos y de tacto comenzaron, el rizado sentándose siempre en el regazo del otro chico, o este acariciando su pelo. Pero, nunca iban más allá, puesto que ninguno quería estar con el otro de esa forma. Es verdad que sucede de vez en cuando que se masturban juntos, pero Harry saltando en su dildo y John acariciando su propio miembro. Nunca tocándose el uno al otro.
Por otro lado, está la relación entre Louis y John. Ambos están estudiando juntos en la universidad hace un año, conectando instantáneamente y volviéndose mejores amigos. El ojiazul iba muchas veces al lugar que el chico compartía con Harry, y nunca pasaba desapercibido el ojiverde para él, puesto que sus largas piernas con preciosos muslos lechosos, sus verdes ojos intensos que contrastaban de una preciosa forma con su delicada piel, esa rulosa cabellera color chocolate que llegaba hasta sus hombros y la timidez y aparente inocencia del chico, lo volvían completamente loco.
Nunca intentó nada con él, puesto que las pocas veces que le coqueteó, el chico parecía querer salir corriendo y esconderse mientras se hacía bolita en su habitación. Lo que Louis no sabía, es que Harry sentía lo mismo por él, mirándolo discretamente, pensado cómo se sentirían sus labios sobre los suyos, las manos del ojiazul apretando con firmeza su cintura, el toque del chico sobre su piel, los preciosos ojos azules admirando cada pequeña parte de su cuerpo, y muchos escenarios más. Pero su timidez lo invadía cada vez que si quiera compartían un hola.
Muchas noches fue corriendo frustrado a los brazos de John, contándole sus sentimientos (tanto los inocentes “quiero estar en sus brazos mientras acaricia mi pelo” a los subidos de tono “quiero que tire de mi pelo mientras me usa a su gusto”) mientras el rubio solo podía reír de que sus dos amigos no se daban cuenta cuánto realmente se querían el uno al otro.
Era un viernes en la madrugada, Louis y su amigo se encontraban en una disco bailando y tomando mientras celebraban el haber terminado los exámenes en la universidad. Dieron las 4 de la mañana y el ojiazul estaba bastante borracho, John igual pero no demasiado. Llevaban despiertos desde altas horas de la mañana, por lo que el sueño empezó a invadirlos y decidieron irse.
- Louis, ¿quieres ir a dormir a mi casa? Queda mucho más cerca y puedes aprovechar de ver a Harry mañana – Le pegó suavemente en forma de broma y el ojiazul rodó los ojos, aunque en realidad le encantó la idea.
- Está bien, solo porque estoy muy borracho como para importarme en estos momentos que Harry me verá con resaca.
Ambos rieron y John sacó su celular para pedir un uber. Al llegar, ambos se subieron al auto y se esforzaron bastante por no vomitar debido a todo el alcohol consumido. No fue un viaje largo, por lo que pagaron y se dirigieron a la casa del rubio.
Estaban casi todas las luces apagadas, indicando que Harry estaba durmiendo hace horas ya, por lo que optaron por no hacer ruido e ir a la pieza de John, donde apenas vieron la cama, se lanzaron y ambos cayeron dormidos instantáneamente.
Al día siguiente, a las 9 de la mañana, se despertaron con un dolor de cabeza horrible y completamente deshidratados. John fue a preparar algo de desayuno mientras Louis se duchaba, robándole ropa a su amigo.
El rubio no era un cocinero muy hábil, por lo que solo cortó pan y lo puso en el hornillo, mientras servía agua y buscaba pastillas para él y Louis. Sabía que el rizado iba a despertarse en poco tiempo, generalmente dormía hasta las 9, por lo que decidió prepararle comida a él también.
No pasaron ni diez minutos cuando el adormilado chico apareció en la cocina, con sus rizos revueltos y pasando su mano por uno de sus ojos. Se encontraba tan solo con una delgada polera que llegaba hasta un poco más arriba que la mitad de sus muslos, y el rubio podía adivinar que bajo esta se encontraba con un par de bragas que abrazaban sus atributos de la mejor manera. Harry sonrió cuando el olor de la comida y café recién preparado, inundaron sus fosas nasales.
- Buenos días, Hazz.
- Buenos días, ¿cómo lo pasaste ayer? – Dijo con su voz aún ronca, sentándose en el regazo del chico mientras comenzaban a desayunar, John no queriendo decirle todavía que Louis se encontraba en la casa.
- Bien, estoy un poco cansado eso sí. Y tú, ¿qué hiciste ayer?
- No mucho en realidad. Estaba leyendo, me duché y después me quedé dormido. Ni siquiera escuché cuando llegaste.
- ¿Te bañaste en la noche? – Harry asintió mientras degustaba su café – Nunca haces eso, a no ser que tengas alguna razón para ducharte tan tarde – Las mejillas del rizado se tiñeron de rojo y el rubio sonrió con picardía, ninguno se dio cuenta que Louis estaba justo en la puerta, mirando la escena y queriendo saber la respuesta.
- Puede que lo que estaba leyendo me haya hecho sentir un poquito caliente – Las manos del rubio comenzaron a acariciar suavemente los muslos del chico, incentivándolo a seguir hablando – Y probé el dildo que me regalaste, me gustó mucho, me hizo sentir muy bien.
- ¿Si, pequeño? Te apuesto que mojaste toda tu braga por la putita desesperada en la que te conviertes cuando hay algo llenándote.
Louis vio cómo la mano de John seguía acariciando al chico, pero aunque su miembro se había despertado un poco ante el pensamiento del dulce chico saltando sobre un pene de goma, gimiendo fuertemente ya que la casa estaba vacía, una ola de celos lo invadió al ver esos toques, por lo que decidió hacer presencia fingiendo que no había visto ni escuchado nada.
- Buenos días, Harry – El rizado vio al ojiazul entrando a la cocina y no pudo evitar la corriente eléctrica que recorrió su cuerpo. Su cabello seguía ligeramente mojado, cayendo finamente en su frente, afinando los pómulos que tanto le encantaban. Tragó ante la imagen y después de un pequeño “hola”, se ocultó en el cuello de John, provocando que ría ligeramente.
Empezó a tocarlo nuevamente, esta vez procurando que Louis vea el movimiento de sus manos, que observé cada detalle del cuerpo del rizado. Levantó ligeramente su polera, revelando una pequeña parte de lo que parecían ser bragas de un color rosado muy claro.
- ¿Sabes, Louis? Estaba hablando con Harry antes de que llegaras, y me contó que estuvo saltando en un consolador que le regalé durante toda la noche, gimiendo sin pudor. Pero, ¿sabes qué le gustaría incluso más? – Separó las piernas de Harry y las flexionó, la planta de cada uno de sus pies apoyada en las piernas de John, quien abrió más sus propias piernas para que Louis tenga una buena vista del miembro y la entrada del rizado, pero cubiertas por la fina y ligeramente transparente tela – Sentirte a ti en vez de ese juguete de goma.
El ojiazul pudo sentir cómo su miembro se endurecía ante las palabras y la vista de Harry dejándose hacer, con sus piernas abiertas como si lo estuviese invitando a tocarlo, a sentirlo envuelto en él.
- ¿Quieres que Louis te toque aquí, pequeño? – Llevó una de sus manos a las bragas de Harry, corriéndolas para el lado y dejando a la vista su pequeña y rosada entrada. Pasó su dedo sobre ella, recalcándole al rizado sobre qué área de su cuerpo estaba hablando.
El rizado solo asintió, se sentía humillado pero le encantaba. Estaba expuesto ante Louis, John demostrándole una de las partes más íntimas del rizado, mostrándolo como si fuese un simple juguete en admiración y no como si estuviese revelando su agujero al chico que le gustaba.
Louis sintió su boca aguarse ante la vista, sentía que todo era surreal, que John esté ofreciendo a su amigo como si nada, pero no podía quejarse. Se levantó de la silla y se acercó lentamente a ambos chicos, arrodillándose para quedar casi a la misma altura que la entrada de Harry.
- ¿Puedo tocarte, chiquito? – El apodó rodó de su lengua con naturalidad, poniendo nervioso al rizado pero calentándolo también. Nuevamente asintió, pareciera que su cerebro no lograba funcionar, ya que era incapaz de formar cualquier frase – Usa tus palabras, bebé.
- S-si, por favor, lo necesito mucho – Louis sonrió ante las temblorosas y necesitadas palabras del chico, feliz de poder escucharlas al fin.
Pasó sus manos lentamente por los muslos del rizado, masajeándolos de vez en cuando, para después hacer el mismo recorrido con su boca. Mordió suavemente una porción de la lechosa piel, viendo como una marca comenzaba a formarse rápidamente, provocando que se vuelva adicto a esto y marcando cada espacio que pudiese encontrar.
- Ábrelo bien para mi, amigo – Le dijo a John, quien sonrió pícaramente al entender lo que Louis quería hacer. Llevó sus dos manos a cada nalga de Harry, separándolas para que su entrada quede más a la disposición del ojiazul.
El chico no tuvo pudor alguno e hizo lo que desde hace mucho tiempo había soñado. Acercó su boca al rosado agujero y pasó su lengua por sobre este, robándole un pequeño gemido al rizado. Volvió a repetir la acción, mojando el exterior de la entrada con su saliva y haciendo que el chico jadee. Lo estaba provocando al no meter la lengua en su interior, pero quería, necesitaba escuchar la excitada voz de Harry rogándole ser follado por su lengua.
Y así era, el rizado estaba desesperado por sentir más, más de la lengua de Louis, más de sus manos recorriendo su cuerpo, más de su aliento en su área baja, más, más y más. Movió su culo hacia la boca del chico en busca de que su lengua se enterrara en él, pero el ojiazul se apartó y le pegó suavemente en su muslo, la frase de “usa tus palabras” inscrita en ese toque.
- Lou, por favor, métela. Necesito sentirte dentro.
- Muy bien, bebé, así me gusta.
Louis enterró su lengua en el interior del chico, y John ayudó a separar más las piernas de Harry, logrando que el ojiazul entre incluso más profundo. El rizado gritó de placer, sintiendo cómo Louis se movía con agilidad dentro de él, empapando sus paredes con su saliva, abusándolo con el mojado músculo.
Harry llevó una de sus manos a la cabeza del ojiazul, tirando de su pelo debido al placer que sentía. Mordió su labio en busca de acallar un poco sus gritos, pero no lo soportó, Louis lo estaba haciendo sentir muy bien y creía que si no gemía, iba a explotar. Sentía su agujero caliente, y el hecho de que solo con tener la lengua del chico dentro de él, le causaba tantas cosas, lo estaba volviendo loco.
El ojiazul llevó una de sus manos al pecho del rizado por dentro de la polera, tocando uno de sus pezones, estimulándolo más. John tenía su mirada fija en la parte baja de Harry, viendo cómo entraba y salía la lengua de Louis del interior de su inocente amigo, embistiéndolo hasta volverlo loco, escuchando los sonidos que salían de la boca del rizado e incluso los aguados ruidos provocados por la saliva del ojiazul.
Harry sentía que estaba en su límite, Louis apretaba uno de sus pezones con su dedo índice y pulgar para acariciarlo después, y turnarse con su otro pezón. En un momento, sintió cómo algo más entraba en él, el ojiazul metió uno de sus dedos en su interior para acompañar a su lengua, y ahí fue cuando el rizado explotó, manchando sus bragas con semen y cerrando ligeramente sus piernas.
Louis dio una última lamida para después sacar su lengua y dedo, viendo como Harry se encontraba recostado y completamente destruido en el regazo de su amigo, el cual tenía una gran erección formada debido a la escena.
- Te dejo así solo con mi lengua, imagínate cómo vas a terminar ahora que pienso cogerte hasta acabar – Harry gimió suavemente ante el simple pensamiento, y Louis sonrió ante eso - ¿Te gusta la idea de que te use como un simple agujero?
El rizado no resistió más y se levantó para lanzarse sobre Louis, juntando sus bocas en un desordenado y acalorado beso. La lengua del ojiazul dominó sobre la suya con facilidad, recorriendo su cavidad bucal con esmero y rapidez, desesperado por sentir todo de Harry. Mordió el labio del chico suavemente, sintiendo también la manera en que sus barbillas se habían empapado de saliva, una mezcla por el hecho de que Louis recién había comido su culo y el rápido y desordenado beso que estaban compartiendo.
El ojiazul tomó a Harry por el culo, levantándolo para ponerlo sobre la mesa, sin romper el beso. John aprovechó de liberar su miembro, el cual estaba duro y dolía por lo hinchado que estaba ante la calentura que sintió, tocándolo lentamente.
Louis sacó la polera del rizado, tirándola al piso, y procedió a bajar lentamente sus sucias bragas, besando y mordiendo sus piernas a medida que las sacaba. Harry amaba ver lo marcado que estaba, sintiéndose como si fuese de la propiedad del chico.
El ojiazul llevó su mano al miembro semi-duro del rizado, masturbándolo para que es endureciese de nuevo. Aprovechó de llevar su boca a uno de los pezones de Harry mientras movía su mano, provocando gemidos nuevamente que endulzaban los oídos de Louis. El ojiverde observó la erección todavía oculta en los pantalones de Louis, y automáticamente llevó sus manos al botón de la prenda, buscando liberarlo.
No bajó los pantalones de Louis, solo llevó su mano al interior del bóxer y sacó el duro miembro del ojiazul, gimiendo ante ver lo largo y grueso que era, abrió su boca inconscientemente, listo para que Louis pudiera usar su boca en busca de su propio orgasmo.
Louis llevó dos de sus dedos a la boca del chico, quien no rechistó en comenzar a lamer los dígitos como si se tratase del pene del chico, mirando directamente a los azules ojos que ahora se encontraban oscuros, cubiertos de lujuria.
Sacó los dedos de la humedad de su boca para llevarlos a la ya abierta entrada, penetrando a Harry con sus dedos solamente para provocarlo, puesto que realmente no necesitaba más preparación. El rizado abrió más sus piernas y llevó sus brazos al cuello del ojiazul, juntando de nuevo sus bocas mientras el chico lo seguía penetrando con sus dedos.
Harry abrió sus ojos por un momento, fijando su mirada en su roommate, quien masturbaba su miembro mirándolos. La situación completa lo estaba calentando, saber que al fin Louis lo estaba tocando como tanto lo necesitaba, y que su amigo estuviese disfrutando mientras los veía tocarse, gemir y correrse, lo estaba volviendo loco.
- Lou, necesito que estés dentro mío, por favor, te lo ruego. No puedo esperar más.
- Tranquilo, bebé. Yo tampoco puedo esperar, necesito estar dentro de ti.
El rizado se recostó sobre la mesa mientras Louis lubricaba su pene con su propia saliva. Acercó la roja punta de su miembro a la usada entrada de Harry y de una estocada entró en él, haciendo que gima fuerte, sintiendo que no estaba completamente listo para tomar el miembro del chico, pero disfrutando del placentero dolor que estaba sintiendo.
Sintió lágrimas en sus ojos debido a todo lo que estaba sintiendo, Louis tocando constantemente su punto dulce, y el contraste de él estando completamente desnudo y el ojiazul con toda su ropa puesta, le gustaba mucho más de lo que le gustaría admitir.
El choque de sus pieles resonaba por toda la habitación, la brutalidad con la que el castaño lo embestía siendo demostrada con los ruidos y sonidos que escapaban de sus bocas, John fijando su mirada en el punto exacto en que el pene de Louis entraba y salía del interior de Harry, sabiendo que la entrada del chico estaba expandiéndose por la dura erección.
- D-dios, te sientes tan bien, Lou, mierda – El ojiazul se acercó a la boca de Harry, besándolo de nuevo mientras seguía embistiendo al chico. Cuando se separó de su boca, vio como el rizado la abría, soltando un gemido ahogado. Un pensamiento pasó por su cabeza, por lo cual lo hizo.
Escupió en la boca de Harry, el chico fue tomado por sorpresa, pero extrañamente le gustó, por lo que volvió a abrir su boca en busca de más, sintiéndose sucio al estar siendo usado y observado al mismo tiempo.
Sintió como su parte baja estaba caliente debido al constante roce, que ya no podía soltar ningún ruido, por lo que lágrimas comenzaron a salir por todo el placer que sentía, el hecho de que su punto dulce estaba siendo constantemente abusado, lo tenía mal pero en un muy buen sentido.
- Sigues tan apretado, te usé con mi lengua, mis dedos, y ahora te estoy cogiendo y aún así te tengo apretándome demasiado, tan bueno para mí, bebé – Harry solo pudo gemir y llorar más.
Louis llevó su mano al miembro del ojiverde, comenzando a masturbarlo a la par de sus embestidas para poder hacer que llegue a su límite, queriendo que se corra antes que él para poder usar su boca después.
Harry intentaba correr la mano de Louis sin esfuerzo, sintiendo que todo era mucho, que el castaño lo iba a hacer explotar en cualquier momento, y así fue. Tiras de semen salieron de la punta de su miembro, manchado su pecho y la mano del ojiazul con el caliente líquido.
El castaño lo siguió embistiendo, pero de una forma más lenta, haciendo que el chico sienta cada uno de sus centímetros entrar y salir de él. Sus piernas temblaban con fuerza, completamente sobreestimulado, pero Louis todavía no se corría, por lo que se sabía que iba a seguir usándolo.
Louis salió de él y fue al otro extremo de la mesa, dejando la abierta y roja entrada de Harry a la vista de John, quien también se había corrido pero podía sentir como estaba volviendo a endurecer su miembro.
El ojiazul se puso justo en la cabeza del chico, su agachándose un poco para que su pene quede justo a la altura de su boca.
- Abre – Harry no dudo en abrirla, sintiendo como el duro y ya resbaladizo miembro de Louis entraba en su boca, movió su lengua para estimularlo, pero rápidamente el ojiazul comenzó a coger su boca.
Relajó su garganta lo más que pudo y el pene de Louis entro profundamente en ella, gimiendo fuertemente al sentir lo apretado y mojado que estaba la cavidad bucal del chico. Se mantuvo un rato enterrado profundamente, para después salir de su boca y volver a embestir, llegando a su garganta todo el tiempo.
Observó como cada vez que entraba, la garganta del chico se abultaba ligeramente, y fascinado llevó sus dos manos al lugar, ahorcándolo ligeramente y sintiendo su miembro cada vez que entraba en la garganta del chico.
Dejó sus manos ahí para follar su boca con más intensidad, escuchando los sonidos obscenos que salían debido a toda la saliva, la cual también comenzó a salir de la boca de Harry, manchándolo completamente.
Harry en un momento gimió, mandando vibraciones a través del falo del castaño, el cual miró hacia el abdomen del chico en donde apreció como el rizado se estaba corriendo nuevamente, pero esta vez el líquido era transparente y aguachento, indicando que era una corrida debido a todo el placer y sobreestimulación que sentía.
Solo esa imagen le faltó para correrse él, expulsando su caliente líquido en la boca de Harry, pero manteniendo su miembro ahí, esperando que cada gota salga. Al sentir que había dejado de correrse, sacó su pene de la boca de Harry, el cual tragó su semen y después abrió su boca, demostrándole a Louis que había tragado todo. El chico sonrió y escupió nuevamente, esta vez el rizado tragando la mezcla de saliva y restos de semen de Louis. Lamió lentamente la cabeza del miembro del chico, limpiándolo, no dejando que ni un poco de su corrida se desperdiciase.
Louis lo levantó para unir sus bocas una vez más, disfrutando el sabor del otro y sabiendo que, gracias a John, una nueva relación iba a al fin surgir entre ellos.