Imper. YoonMin Boypussy

Summary

"Quiero hacer algo, algo que no creo que debamos pero no puedo sacarlo de mi mente” YoonMin Boypussy, AdaptaciΓ³n. Adaptado sin fines de lucro, todos los derechos y crΓ©ditos a su autor original. ©️

001

Se sentΓ³ en mi cama al otro lado del tablero de juego, con las rodillas separadas, los tobillos cruzados y metidos debajo de los muslos, concentrΓ‘ndose en el juego. Era su movimiento y estaba moviendo las piezas en su mente, planeando mi destrucciΓ³n. Durante los ΓΊltimos dos aΓ±os desde que le enseΓ±Γ© a jugar al ajedrez, tuve un rΓ©cord de victorias, pero esta vez estaba a la defensiva mientras Γ©l atacaba sin descanso, empujando a su reina a la refriega contra mi rey.


Lo estudiΓ© mientras tramaba mi muerte. Se acercaba rΓ‘pidamente a la madurez, al final de su transformaciΓ³n de una pubertad incΓ³moda a un joven atractivo. Puede que ni siquiera haya terminado de desarrollarse, pero en los ΓΊltimos meses habΓ­a tenido algunos pensamientos muy erΓ³ticos pero prohibidos sobre Γ©l. Mirarlo en ese momento no hizo nada para sofocar mis fantasΓ­as. Llevaba pantalones cortos de mezclilla azul que estaban lo suficientemente sueltos alrededor de la pierna que podΓ­a ver los bordes de sus bragas de color amarillo pΓ‘lido en la uniΓ³n de sus piernas. Una camiseta sin mangas abreviada cubrΓ­a sus senos, pero su estΓ³mago estaba desnudo desde el ombligo hasta la banda de los pantalones cortos. La forma afilada de los pezones me anunciΓ³ a los ojos que un sostΓ©n no la obstaculizaba. Se inclinΓ³ hacia adelante, apoyΓ³ los codos en las rodillas y apoyΓ³ la barbilla en las manos mientras miraba el juego de ajedrez.


RΓ‘pidamente estaba construyendo un fuerte deseo carnal por Γ©l joven sentado frente a mΓ­. SentΓ­ que mi polla se hinchaba al apreciar la vista encantadora; Me estaba inquietando, esperando que Γ©l hiciera avanzar el juego. No tenΓ­a nada que hacer excepto disfrutar de la vista, no podΓ­a concentrarme en el juego. EmpujΓ³ su trasero contra la cama, lo que provocΓ³ que sus senos se balancearan ligeramente, mi semi-erecciΓ³n creciΓ³ aΓΊn mΓ‘s. HabΓ­a perdido toda concentraciΓ³n en el tablero entre nosotros mientras mi pecho se contraΓ­a con tensiΓ³n erΓ³tica.


SolΓ­a ​​ser lindo, pero sus rasgos faciales se estaban transformando sutilmente en bonitos, para cuando madurara por completo, serΓ­a devastador; con eso quiero decir hermoso. El cabello negro y corto, cortado en una melena naturalmente azotada por el viento, compensaba su rasgo mΓ‘s sorprendente, sus agudos ojos de zafiro. Eran tan profundos que podrΓ­a haber caΓ­do en ellos y ahogarme en los ricos orbes azules. Largas pestaΓ±as oscuras parpadearon cuando parpadeΓ³. Su nariz barriΓ³ larga y esbelta hasta un ligero destello sobre unos labios carnosos y sensuales que podΓ­an convertirse en una sonrisa cegadora en un instante. Mientras observaba a Γ©l chico, solo podΓ­a envidiar a sus futuros amantes.


LevantΓ³ la vista del tablero y me dio una de sus brillantes sonrisas.β€”Vas a morir tonto.β€”Con eso moviΓ³ un alfil cuatro espacios en diagonalβ€”Β‘Jaque! Solo te quedan dos movimientos.β€”Jimin me sonriΓ³β€”ΒΏVas a conceder o tengo que patearte el trasero?


β€”La ΓΊnica patada en el culo por aquΓ­ es cuando te saco el trasero de mi cama, pequeΓ±o duende.


β€”Β‘Ja!β€”Jimin me mirΓ³ fijamente, la victoria brillando en sus ojos azules. SaltΓ³ de su posiciΓ³n sentada y se parΓ³ directamente sobre el tablero de ajedrez, la mayorΓ­a de las piezas se volcaron con un estrΓ©pito y rodaron sobre la manta.β€”Β‘No puedes patearme el trasero, adelante y pruΓ©balo, cobarde!


Me abalancΓ© sobre sus piernas, envolvΓ­ mis brazos alrededor de sus rodillas y tirΓ© de Γ©l hacia abajo. Se derrumbΓ³ de lado sobre la cama riendo con deleite mientras luchaba por liberarse de mi agarre. AgitΓ³ las piernas, levantΓ³ una y la puso contra mi estΓ³mago y me empujΓ³. Sus manos en mis hombros y la rodilla en mi estΓ³mago me obligaron a soltarme, rompiendo mi agarre. Tan pronto como estuvo suelto, se arrojΓ³ sobre mΓ­ y tratΓ³ de inmovilizarme sentΓ‘ndose a horcajadas sobre mi pecho y sujetΓ‘ndome las muΓ±ecas a la cama junto a mi cabeza. Se sentΓ³ en mi pecho respirando pesadamente, con una gran mueca. PodΓ­a ver la curva de sus pechos bajo el cabestro, sentΓ­ sus suaves muslos acariciando mi pecho. Mi pene se estaba solidificando como granito en mis pantalones.


Γ‰l moviΓ³ sus manos al centro de mi pecho y se sentΓ³ derecha. AprovechΓ© la libertad y pasΓ© mis manos por sus costados hasta que lo sostuve por la cintura, su piel desnuda era suave y cΓ‘lida. ClavΓ© mis dedos en sus costillas y le hice cosquillas. Γ‰l comenzΓ³ a retorcerse mientras se reΓ­a,


β€”Β‘Oh Dios, detente! Β‘No puedo soportar eso!β€”Mientras protestaba, rebotΓ³ hacia atrΓ‘s hasta que su trasero se balanceaba contra el bulto de mis pantalones. No creo que Jimin fuera consciente de nuestra posiciΓ³n, pero yo sΓ­. Cada vez que movΓ­a las caderas ponΓ­a mΓ‘s peso y presiΓ³n sobre mi rigidez.


DejΓ© de cavar agujeros en sus costados para dejarlo recuperar el aliento. DejΓ³ de saltar sobre mΓ­ por unos momentos mientras se recuperaba del ataque de risa. Cuando finalmente abriΓ³ los ojos, mirΓ³ hacia donde estaba sentado. El bulto en mis pantalones era evidente y presionaba contra la uniΓ³n de sus piernas. Me mirΓ³ a los ojos, la vergΓΌenza inundΓ³ rΓ‘pidamente sus mejillas. SaliΓ³ de mi cuerpo y de la cama para huir, pero antes de hacerlo, se detuvo por un momento y mirΓ³ fijamente mi erecciΓ³n y luego moviΓ³ sus ojos hacia los mΓ­os. No estaba seguro de cuΓ‘l era el mensaje en sus ojos, pero no era repugnancia.


EmpezΓ³ a evitarme y dejΓ³ de venir a mi habitaciΓ³n. Nos llevΓ‘bamos bien en todas las partes de la casa y cuando otros estaban cerca, pero de repente rara vez estΓ‘bamos solos y esas pocas veces siempre se interrumpΓ­an por su excusa de estar en otro lugar. Esto se convirtiΓ³ en la norma a medida que pasaban las semanas. Me acostumbrΓ© al cambio en nuestra relaciΓ³n, despuΓ©s de todo Jimin ya no era un niΓ±o pequeΓ±o, algo que se dio cuenta ese dΓ­a en mi habitaciΓ³n. Ambos sabΓ­amos que nuestra infancia se estaba acabando rΓ‘pidamente con el paso de los aΓ±os y la madurez.


Fue una de esas raras ocasiones en las que Jimin y yo estuvimos solos. EstΓ‘bamos viendo una pelΓ­cula alquilada en Blu-ray sobre las aventuras de un chico universitario. Hubo algunas escenas Γ­ntimas pero nada por lo que empezar a masturbarse, la intimidad era mΓ‘s inferida que real. Una parte de la pelΓ­cula tenΓ­a al hΓ©roe en una fiesta de fraternidad donde los niΓ±os y niΓ±as estaban jugando un juego, tratando de descubrir quiΓ©n era su compaΓ±ero de fiesta con solo tocarlo. A las parejas se les vendaron los ojos y luego se tocaron y palparon el miembro opuesto hasta que se adivinaron sus identidades. Dado que era una pelΓ­cula clasificada R, hubo muchos manoseos y contacto corporal menos que casual. Me refiero a que las chicas y donceles tocaron a los chicos, los chicos jugaron con todas las partes de las chicas y donceles.


Tres dΓ­as despuΓ©s, llamΓ³ suavemente a la puerta de mi dormitorio.β€”EstΓ‘ abierto.


β€”ΒΏPuedo entrar?β€”fue la pregunta tentativa.


β€”En primer lugar, nunca tienes que llamar, nunca lo hiciste antes y siempre eres bienvenido aquΓ­, no tienes que preguntar.


β€”Solo querΓ­a asegurarme de no atraparte sin ropa o algo asΓ­.


ResoplΓ© mi respuestaβ€”Son las 2:30 de la tarde. Si quieres atraparme pirateΓ‘ndolo, tendrΓ‘s que venir cuando se apaguen las luces.


Se puso rojo y mirΓ³ a todas partes menos a mi cara.β€”Quiero hacer algo, algo que no creo que debamos pero no puedo sacarlo de mi mente.


Se formaron varias preguntas pero solo una saliΓ³ de mi bocaβ€”ΒΏQuΓ© es eso?


Estaba agitado, inquieto y el rubor se deslizΓ³ desde sus mejillas hasta su cuello. β€”ΒΏRecuerdas esa pelΓ­cula que vimos la otra noche? ΒΏAquel en el que esos tipos hicieron la fiesta y cada uno se puso a adivinar con quiΓ©n estaban?


β€”SΓ­, ΒΏquΓ© pasa con eso?


Jimin vacilΓ³, sus ojos nerviosos se posaron en mi caraβ€”Quiero hacer eso. Quiero sentir a un tipo asΓ­ sin que Γ©l quiera llevarme a la cama.


Me tomΓ³ por sorpresa, sin saber quΓ© decir cuando una imagen de Jimin reemplazΓ³ al doncel sexy en la pelΓ­cula, pasando sus manos por el trasero del hΓ©roe.


β€”Cualquier chico que se acerque lo suficiente a ti para tocarte asΓ­ va a querer tener sexo contigo. Te garantizo que si empiezas a jugar esos juegos con un novio, serΓ‘ mejor que estΓ©s listo para dejarlo.


Los ojos azules se encontraron con los mΓ­os, vi que la determinaciΓ³n reemplazΓ³ a la vacilaciΓ³n.β€”No tengo novio, ninguno al que dejarΓ­a que me acariciara, todavΓ­a no.β€” RespirΓ³ hondo y luego el siguiente conjunto de palabras saliΓ³ como un borrΓ³n de sonido agudo, casi como si sus pulmones estuvieran siendo apretados.β€”Quiero hacer eso, traje esto y como no eres mi novio, deberΓ­a estar bien porque no tendremos que ir hasta el final.β€”SacΓ³ la mano izquierda de detrΓ‘s de la espalda y me mostrΓ³ dos vendas de raso negro para los ojos, de esas que usan las demΓ‘s personas para dormir.


MirΓ© las vendas de los ojos y luego su rostro. Mis ojos viajaron de sus ojos a sus curvas y luego de regreso. Un espasmo involuntario de lujuria se retorciΓ³ a travΓ©s de mis ingles y se instalΓ³ en mis bolas. β€”ΒΏQuieres que me los ponga y luego toque tu cuerpo? ΒΏPor quΓ© tenemos que ponΓ©rnoslos?


β€”Si me pongo esto, podrΓ© imaginar que eres quien yo quiero que seas. PodrΓ­a pensar que eres un cantante guapo y yo puedo ser alguien mΓ‘s. Si hago eso, no serΓ‘s tΓΊ y yo no serΓ© yo y finalmente llegarΓ© a sentir lo que es ser tocado. ΒΏSabes cΓ³mo tocar a alguien, verdad?β€”Hubo un ligero desafΓ­o en la ΓΊltima pregunta.


β€”Incluso con las anteojeras, sabrΓ‘s quiΓ©n soy.β€”Fue mi ΓΊltimo intento de disuadirla a pesar de que querΓ­a jugar su juego.


β€”No, en mi mente serΓ‘s otra persona, esa es la ΓΊnica forma en que puedo hacer esto.


Le saquΓ© un parche en el ojo, le puse una mano en el hombro y lo girΓ© para que mirara hacia otro lado. DeslicΓ© la venda sobre su cabello y la coloquΓ© sobre sus ojos y luego lo girΓ© de nuevo. BuscΓ³ a tientas la segunda cubierta de ojo mientras me la ponΓ­a a ciegas. Tan pronto como me tocΓ³ la cara para colocarla sobre mis ojos, mi polla comenzΓ³ a animarse. Sus dedos ligeros como plumas sobre mi piel provocaron un escalofrΓ­o que se deslizΓ³ por mi cuello hasta mi pecho. No pude ver una maldita cosa. TomΓ© sus manos y las saquΓ© de mΓ­. EstirΓ© sus brazos hasta que quedaron rectos y separados de sus hombros, Jimin estaba de pie como una cruz.


β€”QuΓ©date quieto, sostΓ©n tus brazos asΓ­.


EmpecΓ© en las puntas de sus dedos, acariciΓ‘ndolos con los mΓ­os. Lentamente movΓ­ mis manos a lo largo de sus brazos sobre la tela de su blusa, masajeando y tocando cada centΓ­metro de sus brazos hasta llegar a sus hombros. No pude ver su reacciΓ³n, pero pude sentirla. Mientras mis manos vagaban sobre Γ©l se volvieron hipersensibles, explorΓ© cada hoyuelo, cada pequeΓ±o pliegue o grieta en su piel debajo de la tela. Estaba temblando muy suavemente, escuchΓ© que su respiraciΓ³n se hacΓ­a irregular mientras apretaba sus hombros. La siguiente parte de Jimin que cayΓ³ bajo mis cuidados fue su cuello, lo rodeΓ© con las puntas de los dedos deslizΓ‘ndolos a lo largo de la lΓ­nea del cabello y luego detrΓ‘s de las orejas. BromeΓ© con las orejas y los lΓ³bulos antes de moverme por su barbilla y pasar mis dedos por sus labios. DejΓ³ caer los brazos y suspirΓ³ profundamente, el aire caliente de sus pulmones flotando sobre mis manos. Su piel se estaba calentando.


Le instΓ© a que volviera a darse la vuelta para poder trabajar en su espalda. MasajeΓ© y toquΓ© sus hombros nuevamente, luego dibujΓ© cΓ­rculos con las palmas de mis manos en su espalda. Me movΓ­ lentamente hasta su cintura y luego puse mis manos en sus caderas. Los retirΓ© por sus costados, arrastrando mis pulgares uno a cada lado de su columna vertebral. Se estremeciΓ³ y separΓ³ mΓ‘s los pies. Mi polla estaba desgarrando la entrepierna de mis pantalones.


Llevaba vaqueros, pero aΓΊn podΓ­a sentir la piel suave y tersa debajo de ellos mientras mis dedos se deslizaban sobre la curva de su trasero. CaΓ­ de rodillas y bajΓ© mis manos por sus costados, sobre sus caderas y luego por la parte exterior de sus piernas. Desde el muslo hasta el tobillo lo sentΓ­ y luego apretΓ© sus tobillos. Lo instΓ© a que volviera a darse la vuelta.


EmpecΓ© a subir por el interior de sus piernas. BuscΓ³ a tientas mis brazos, agarrΓ³ mis muΓ±ecas y detuvo mi avance hacia la parte interna de su muslo. Mientras nos detenΓ­amos asΓ­ pude sentir sus piernas temblando. Jimin soltΓ³ su agarre. DeslicΓ© mis palmas mΓ‘s arriba hasta que acariciΓ© la uniΓ³n de sus piernas con el borde de ambas manos. Γ‰l agarrΓ³ mis hombros cuando sus rodillas se debilitaron. Su entrepierna ardΓ­a con calor, hΓΊmedo de deseo. Me alejΓ© de Γ©l y me levantΓ© de nuevo. Las manos volvieron a sus caderas, esta vez mis pulgares exploraban su estΓ³mago. SentΓ­ su pulso martilleando debajo de sus costillas cuando me relajΓ© y sobre la elevaciΓ³n de sus senos. RocΓ© los dos pezones con la punta de los dedos y luego los apartΓ©. Me quitΓ© la venda de los ojos y lo mirΓ©. Estaba sonrojado, con los brazos en jarras y las piernas abiertas.


No me habΓ­a tocado, pero sabΓ­a que si permanecΓ­a tan cerca de Jimin por mΓ‘s tiempo perderΓ­a el poco control que tenΓ­a.