LA MUJER EN MÍ

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Summary

SINOPSIS Isabela Sardino es el resultado de una noche de borrachera y despecho de su padre Santiago Sardino con Eva Giménez, que era su secretaria en ese entonces. Por eso, se ha criado con nanas, y mucho tiempo, en casa de sus abuelos paternos. Es el objeto preciado a exhibir, cuando se reúnen con sus socios, queriendo dar la visión de familia amorosa. Ese día ella sabe, que no tiene que participar en las conversaciones, responder corto, cuando se le pregunta algo y ya. Fue mandada muy joven a una escuela de señoritas muy estricta, por lo que tiene nula interacción con la vida real. Ella no decide nada, ni le está permitido opinar, debe cumplir lo que sus padres le imponen. Sus estudios los escogió su padre, y su futuro esposo ahora su madre. ¿Hasta cuando aguantará Isabela las vejaciones de todos? ¿Se rebelará un día? ¿Qué pasa cuando es llevada más allá de lo que su fuerza es capaz de soportar? Una noche de locura y esparcimiento con un desconocido, en un arrebato de buscar la ansiada libertad, la llevará a vivir una vida que jamás imaginó.

Status
Ongoing
Chapters
37
Rating
4.8 5 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1 Isabella

ISABELLA SARDINO

Todo el mundo piensa que ser heredera de una familia millonaria te hace feliz. En sus mentes nos crean una vida de fantasía maravillosa que en mi caso, está muy lejos de la realidad. A pesar de ser la única heredera de una de las más poderosas familias de mi país, no solo soy la heredera de mis padres, sino de mi billonario mafioso y temido abuelo Santiago Sardino. Sin embargo, soy la persona más miserable que puedo imaginar desde que tengo uso de razón.

En las disímiles novelas que he leído, siempre los niños ricos como yo, son petulantes, engreídos y hacen todo lo que quieren sin importarle nada. Se enfrentan a sus progenitores sin miedo. Les aseguro que ese no es mi caso, soy todo lo contrario a ellos, mi madre se encargó de que lo fuera, por eso estoy ahora metida en esta vida miserable que me han impuesto.

Ya han pasado más de seis meses desde que vivo la farsa de un matrimonio arreglado. No tengo quejas hasta ahora, mi falso esposo Luis no para en la casa. Yo estoy enfrascada en mis estudios. Visito a mis abuelos todos los días después que salgo del instituto. Por lo menos, me quité a la insoportable de mi madre de arriba, me siento bien a mi manera, soy libre. Solo debo aguantar el tiempo necesario y lo seré por completo.

Me iré a viajar, a estudiar lo que realmente me gusta lejos de todos, pues al terminar con esta farsa, me será entregada una parte de mi herencia, y podré hacer lo que quiera, por lo menos eso fue lo que dijo mi padre. Y aunque no seamos cercanos, bueno apenas me habla en presencia de mamá, creo que me ama. Muchas veces se queda mirándome fijo perdido en sus pensamientos y veo una gran tristeza en su mirada. Sobre todo si está mi madre presente regañándome por cualquier cosa. Es como si le temiera, por lo que se mide de demostrar cualquier acercamiento o interés en mi persona. Al menos no me maltrata y me trata muy bien cuando estamos solos.

Hoy me entretuve más de lo que acostumbró en la biblioteca realizando un trabajo que mandaron, quiero sacar unas buenas notas para ver si papá se alegra. Además, si lo logro, no tendré que estudiar el fin de semana y podré irme con mis abuelos de pesca. Regreso a mi casa, son pasadas las nueve de la noche. Me asombro al parquear el carro porque veo todas las luces encendidas. Entro en la casa, veo a Luis que está en compañía de una mujer rubia.

—Buenas noches. —Saludo sin gustarme mucho la imagen, pero no digo nada en espera de ver que sucede.

— ¡Por fin llegas, Bella! —Se pone de pie Luis al verme y se me acerca. —Ven, te presento a Vivian, el amor de mi vida.

¡No lo puedo creer! Una cosa es que la tenga por fuera, y otra muy distinta, es que me la traiga a la casa. Sin embargo, como somos un matrimonio de mentiras, respiro horrible y trato de sonrisa, mientras la veo que avanza hacia mí. La rubia me mira, con una sonrisa burlona, ​​mientras me extiende su mano.

—Hola Isabella —saluda con una voz de falsete horrible, y sigue hablando con expresión de triunfo que no se me escapa, y al terminar de hablar comprendo el motivo—, espero que seamos muy buenas amigas, ahora que vamos a vivir juntas.

- ¡¿Qué?! —exclamo realmente sorprendida, me giro para Luis que sonríe feliz, como si todo fue resuelto y eso me enfurece.

—Sí, Bella. No puedo estar pagando una renta, teniendo esta casa tan grande —dice cínicamente sin dejar de sonreír, ahora pasando un brazo por los hombros de Vivian. —Tú sigues viviendo en la primera planta, nosotros ocuparemos la segunda planta.

—¡Luis, eso no estaba en el trato! —Vocifero molesta, esto es demasiado.

—¡Isabella, no me hagas enojar! —Grita caminando hacia mí amenazante, pero lo enfrento. —¡Si te digo que viviremos juntos, lo haremos!

—Yo no estoy de acuerdo con esto, no tengo nada en contra de tú relación, pero aquí no va a vivir! ¡No lo harás y punto! —Le grito atrás firmemente.

—¡Bella, me estás molestando seriamente! —Vocifera muy cerca de mi rostro rojo de la furia, como si con ello quisiera asustarme. —¡Si vuelves a abrir esa boca, te la voy a partir!

—No creas que te tengo miedo Luis, si me toca, se va a la mierda el trato! —Le grito detrás de la misma manera.

Por un momento se queda mirándome fijo como si no lo pudiera creer, que yo la tonta Isabella lo esté enfrentando y llevándole la contraria.

—¿Me estás amenazando a Isabella? —pregunta retomando su actitud amenazante.

—Cariño, no te pongas así. Ella solo está sorprendida por la noticia. Te dije que lo tenías que discutir con ella primero. —Dice la rubia con una voz fingida. La miro fulminándola con la mirada.

—Vivian no te metas, sube para nuestra habitación, mientras yo acabo de conversar con Isabella.

—Ella no se va a quedar aquí Luis, llamaré a mis padres si lo haces!

Le digo, decididamente a llamar a papá que me que al más mínimo problema lo hizo. No voy a dejar que me convierta en el hazmerreír de todos más de lo que soy. Porque aunque lo disimulamos muy bien, todos saben que él tiene otras mujeres, lo que hasta ahora han desaparecido las apariencias.

—Vivian, acaba de subir y déjame arreglar esto con mi esposa!

Le ordena de espaldas a mí, con sus manos en la cintura. Vivian me mira otra vez burlonamente, hasta con pena. Le da un beso en los labios a Luis y se aleja rumbo a las escaleras, mientras dice.

— Está bien, cariño. Sin demores. Buenas noches, Isabel. Mejor no le lleves la contraria, o no te va a gustar lo que te sucederá.

No puedo creer que haga tamaña desfachatez, se aleja con su sonrisa burlona en sus ojos. Estoy concentrada en verla marchar rumbo a la escalera que da al segundo piso, sin que pueda hacer nada. Voy a ir en busca de mi bolso para llamar a papá, cuando veo que Luis gira a gran velocidad y me da una fuerte bofetada que me lanza al piso.

—Que sea la primera y última vez que me haces pasar esa vergüenza delante de mi mujer, Isabella! —Me dice mientras me tiene agarrada por mi cabello apretando mi cabeza contra el piso. —¡Aquí se dice lo que yo diga!

—¡Suéltame poco hombre! ¡Suéltame! —Grito forcejeando para zafarme de su agarre, pero no lo logro.

—¡Tú, deberías mirarte en un espejo! —Sigue gritando mientras me sostiene por mi cabello, posesionado encima de mí, no dejando que me escape y me golpea la cabeza contra el piso. — ¡Ningún hombre se fijaría en una mujer como tú! ¡De la única manera que se fijaría en ti, es por el dinero de tus padres!

—Te vas a arrepentir de esto Luis, te lo aseguro, te arrepentirás la vida entera! —Le digo sin dejar de forcejear en mi intento de escapar de su agarre.

—¡No me amenaces más Isabella! ¡Tienes que hacer todo lo que te digas y cuando lo digas! ¡Así que trata de pasar invisible! ¡Viviremos Vivian y yo aquí, y tú solo aparecerás, cuando sea una cosa oficial! ¿Me entendiste? ¡O tengo que volver a aclararte las cosas!

Vuelve a tirar de mi cabello, haciendo que me levante, me empuje violentamente contra la pared, logrando que mi cabeza choque violentamente contra la pared, al tiempo que me agarra con sus dedos y aprieta mi cara con tremenda fuerza que me hace doler. Lo miro con rabia a sus ojos, y comienzo a derramar lágrimas, no de miedo, sino de impotencia.

—¡Bella, tú no eres mujer, eres demasiado fea! ¡Tienes muy mal gusto para vestir! ¡Eres horrible! ¡Tu cuerpo da pena! ¡Para mí, es una vergüenza, tener que pasearme contigo del brazo, y presentarte como mi esposa! ¡Sabes cuál fue el motivo por el que me casé contigo! —Escupe todo ese veneno con rabia.

Luego me suelta con violencia, haciendo que caiga de bruces lastimando mis rodillas y se va, dejándome tirada en el piso adolorida. Al comenzar a subir las escaleras se gira y dice.

—Espero que eso haya sido una lección suficiente Isabella, no me gustaría tener que repetirlo otra vez. Así que mejor portamos bien y seguiremos viviendo como hasta ahora, cada cual con su vida.

¡No puedo creer lo que acaba de pasar! ¡Luis me ha golpeado!

Jamás nadie lo había hecho en toda mi vida de esa manera, alguna que otra bofetada que me diera mamá cuando se molestaba y no se encontraba papá delante, pero nada que ver con esto que acaba de suceder.

Hasta ahora, habíamos mantenido una relación cordial. Sabía desde que éramos niños que era un abusivo, pues yo mismo sufrí de sus abusos durante nuestras vacaciones. Pero no esperé que me humillara y me golpeara como acababa de hacerlo.

¡Esto es inaudito y no tengo por qué soportarlo! ¡No señor! ¡Jamás aguantaré golpes de un hombre! ¡Jamás!