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CR 05 - Desafío de apareamiento [DaeJae]

Summary

Por orden real… Cuando el alto consejo ordena un desafío de apareamiento en su nombre, el Rey Youngjae enfurece. Sólo hay un dragón que quiera como su compañero. Pero para tener al hombre que ha amado durante años, tendrá que entrar en su desafío de apareamiento como uno de los concursantes. Para Daehyun, la confianza no se gana fácilmente. Sólo un hombre le ha sido siempre leal. Cuando ordenan un desafío de apareamiento, Daehyun enfurece hasta que llega y descubre que uno de los concursantes es el hombre con el que ha tenido un amorío intermitente, y entonces enfurece. Si vence a su amante, se convierte en consorte del rey. Si fracasa, pierde al hombre que ama. Cuando son atacados y se cancela el desafío de apareamiento, el verdadero Rey Youngjae que se ha escondido de Daehyun durante veinte años, es revelado. A pesar de la traición ardiendo en la mirada de Daehyun, el Rey Youngjae depende del dragón para que le ayude a salvar su reino y espera que Daehyun le escuche si sobreviven.

Status
Complete
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Uno

Desafío: Un llamamiento o citación para participar en un concurso o competición, por destreza, fuerza, etc.

Se requiere su presencia…

El Rey Youngjae miró del pergamino en su mano a su consejero, y entonces otra vez, totalmente conmocionado. No podía creer lo que estaba leyendo.

Parecía que el consejo estaba haciendo cumplir la regla del desafío de apareamiento. Desde que se convirtió en Rey, Youngjae hizo todo lo que los consejeros de su padre sugirieron en un intento de hacer el cambio de liderazgo suave para su gente. Pero se encontró con obstáculos en cada uno de los asuntos. No sólo su gente estaba en un estado de inquietud, sino que parecía que sus enemigos pensaban que esta era la oportunidad perfecta para atacar.

Podría no querer ser rey, pero se negaba a ser destronado. No permitiría que nadie tomase su posición o corona. Youngjae lucharía. Ya hizo todo lo que pudo para asegurarse de que sus fronteras se consolidasen mediante el enlace de los líderes dragón con los líderes humanos. Habían podido rechazar a todos los invasores hasta el momento.

Había estudiado todo lo que había que saber para ser un rey, y había mucho. Cualquier otra cosa vendría de la experiencia. Incluso renunció a la vida que había querido para poder liderar a su gente y ser Rey. Y aún así, el consejo no estaba satisfecho. Si fuese por él, Youngjae destituiría a cada miembro del consejo de su puesto y les mandaría empacar. Estaba tan cansado de su interferencia como su padre había estado.

Desafortunadamente, parecían ser un mal necesario.

El periodo normal de celebración de un mes que la mayoría de los nuevos reyes disfrutaban se convirtió en una odisea de un año debido a que su hermano fue entrenado para ser Rey y no él. El consejo quiso darle tiempo para que aprendiese las leyes y se acostumbrase a llevar la corona.

Si todo iba bien, oficialmente tomaría la corona a un año de la muerte de su padre. Hasta entonces estaba en una especie de inusitada prueba real.

—¿Se trata de una broma?

—No, señor —su consejero bajó la cabeza en respeto—. Así es como se hacen las cosas. Ahora que cada territorio está asegurado, necesita encontrar un compañero. Es la única forma de…

—¿La única forma de…? —se quedó mirando al hombre, esperando a que terminase de hablar.

—Es la única forma en que su gente continuará siguiendo sus órdenes, señor. Es la única forma de asegurar su posición. Necesita un compañero y un heredero. Dará la impresión de haberse asentado y ser lo bastante maduro para tomar la posición de su padre.

—Mi padre me eligió como heredero. No fue decisión mía. Te he dado mucha libertad de acción porque eras el consejero de mi padre y te respetaba, pero esto —Youngjae enrolló el pergamino y lo arrojó en la habitación- no va a ocurrir. No elegiré un compañero con base en un ritual arcaico.

—Desafortunadamente, no puede cambiar esta ley en particular, Su Majestad. Fue creada hace siglos cuando nuestro reino estaba en un periodo de gran inquietud. Muchos han intentado cambiarla, pero es imposible.

Youngjae desdeñó la idea de no poder cambiar una pésima ley. Si había una forma de cambiarla, iba a ser el primero en hacerlo. Él era el Rey, después de todo. Si no podía cambiar las leyes, ¿Para qué servía?

La ley era en el mejor de los casos arcaica, anticuada y obsoleta.

¿Cómo podía alguien esperar encontrar un compañero basado en un desafío? Hombres compitiendo para ser su amante, era ridículo.

El hombre más fuerte podía ganar, y sin embargo ser una terrible elección para él y para su reino. Youngjae se negaba a ser compañero de alguien que no había elegido.

El consejero continuó. —Las citaciones ya han sido enviadas, Su Majestad. Llegarán dos hombres de cada territorio, un humano y un dragón, en los próximos dos días.

—¿El consejo espera que encuentre un compañero entre esos hombres? —Youngjae elevó una ceja. ¿El consejo aceptaría realmente a alguien de un rango inferior para servir a la corte al lado de Youngjae? —¿A cualquiera? ¿Su estatus no importa? ¿El consejo aceptará al ganador sin rechistar?

—Sí, señor. La actual posición social no importa en un desafío de apareamiento. Todos los hombres competirán en varios desafíos. No está basado únicamente en la fuerza física o aptitud mental. Es una combinación de muchas pruebas. Habrá un sistema de puntuación y el ganador se convertirá en su compañero.

Reclinándose en su trono, Youngjae suspiró irritadamente. No parecía tener opción. Tenía que cumplir con la última voluntad de su padre y convertirse en Rey. Su hermano mayor no era una opción, su padre lo había sabido hace años. Youngjae adoraba a su hermano y comprendía la decisión de su padre, la aceptaba. Siempre tuvo una relación cercana con su padre. El antiguo Rey era uno de los pocos hombres en quien confiaba Youngjae. Si sólo su padre estuviera aquí, Youngjae le pediría consejo y guía. No defraudaría a su padre, no ahora.

—¿Cuáles son las condiciones de mi desafío de apareamiento? —Quería saber con cuanto margen de flexibilidad tenía que trabajar.

—Según la antigua ley, se debe citar a un dragón y un humano de cada uno de los territorios del reino para participar en el desafío de apareamiento. Tendrán que realizar pruebas para asegurar que se elige al más fuerte y sabio como compañero del Rey.

—¿Y eso es todo lo que la ley dice?

—Sí, señor.

Perfecto.

—Accederé al desafío de apareamiento bajo dos condiciones.

—Sí, señor.

—Habrá dos participantes de cada territorio, humano o dragón no importa. Eso incluye este territorio.

—¿Señor?

—Han enviado citaciones a los territorios del oeste, norte, este, y sur. Debes incluir el centro de nuestro reino.

Sorprendentemente, el consejero sonrió. —Sí, señor.

—Quiero que se envíe la notificación a un guerrero llamado Daehyun. Será el dragón elegido por nuestro reino para competir. También quiero que el consejo entienda que ganar el desafío no garantiza que elija al ganador como mi compañero. Elegiré a la mejor persona para la posición entre los participantes, como mi compañero y consorte real. Además, el hombre elegido debe acceder a ser mi compañero sin ser coaccionado. No me emparejaré con un hombre que no esté dispuesto. No me ataré a alguien que no quiera ser mi compañero. No nos condenaré a una vida de miseria.

Youngjae no tenía problema con encontrar un compañero, pero no estaría con alguien que se sentía forzado. Y definitivamente no quería a un hombre que fuese tras un título, aunque técnicamente su compañero no sería su igual a los ojos de su gente. El título de Youngjae seguiría siendo el de rey y su compañero sería su preciado amante y llevaría sus huevos.

—Por supuesto, Su Majestad —Su consejero se inclinó una vez más—. Los hombres llegarán pronto. A cada uno se le asignará una habitación y se les dará un horario con las próximas pruebas.

—Quiero implicarme —Youngjae sonrió cuando una idea repentinamente le alcanzó. Era brillante—. No muchos hombres me conocen. Quiero ser uno de los concursantes.

—¿Señor?

Echándose hacia delante, puso los codos sobre sus rodillas y se frotó las manos. —Voy a tomar parte en el desafío y no quiero que el resto de los hombres sepa quién soy.

—¿De verdad cree que es una buena idea?

—Realmente creo que será la mejor forma de conocer a mi compañero, quien quiera que pueda ser. Seré su igual, no un Rey.

—Los desafíos van a ser difíciles, señor. ¿Y si resulta herido o muere en el desafío?

—He estado en batalla. Creo que puedo arreglármelas.

—Youngjae no estaba preocupado por las pruebas. No podían ser tan malas como una verdadera guerra. Sabía cómo usar varias armas. Fue entrenado como guerrero desde su niñez, tanto física como mentalmente. Cualquier cosa con que viniese el consejo no podría con él.

—No podrá cambiar —su consejero le señaló.

Youngjae asintió. Era cierto. Al ser un dragón de oro, le reconocerían como de la realeza al instante. Cambiar a su forma de dragón lo delataría. Para poder participar, no podría transformarse. Youngjae tendría que ser cauteloso.

—Para que el consejo acepte, tendrá que planear un punto en la competición en el que perderá. No puede ganar.

Youngjae rodó los ojos hacia el cielo. Su meta no era ganar. Sólo quería tener la oportunidad de conocer a sus posibles compañeros sin que conociesen su verdadera identidad.

—Habla con el consejo mientras que empaco mis cosas. Me inscribiré hoy en el desafío de apareamiento.

—¿Qué nombre debería añadir a la lista?

—Chunji —Youngjae sonrió—. Era el segundo nombre de mi padre, el nombre que usé cuando entré al servicio militar —No muchos se sorprenderían porque Chunji hubiese sido elegido para unirse al desafío, pero todos los que sirvieron con él se sorprenderían al saber que se había convertido en Rey.

—Hablaré con el consejo y alertaré a los guardias y sirvientes que conocen su verdadera identidad. —Su consejero se inclinó antes de salir.

Cuando las puertas del salón del trono se cerraron, Youngjae se levantó y estiró su espalda. Estaba cansado. Desde que se hizo cargo, Youngjae tuvo que tratar con más de lo que había esperado.

Había mucho trabajo. La mayoría de los días, se preguntaba si su padre tomó la decisión acertada al elegirle sobre su hermano mayor. Mantuvo para sí ese pensamiento, sin embargo. No quería crear dudas en el consejo o entre sus consejeros.

Youngjae caminó por el salón del trono, mirando las pinturas colgadas en las paredes. Cada cuadro representaba a un Rey antiguo. El último cuadro fue añadido recientemente. Su padre. Miró fijamente el rostro del hombre, sus ojos, una pequeña sonrisa, y anchos hombros. El padre de Youngjae había sido un Rey poderoso.

—Te echo de menos, Padre.

¿Podría estar a la altura de su padre? Lo dudaba, pero Youngjae no se rendiría. Y no se iba a dejar intimidar por el consejo ni sus consejeros. Si iba a tener un compañero, iba a ser bajo sus términos. Tomar parte en el desafío de apareamiento era una ventaja que iba a usar. Youngjae había sido un guerrero durante muchos años.

Creció en una corte por lo que podía ver fácilmente las verdaderas intenciones de un hombre. Esta era su oportunidad para librarse de las manzanas podridas y ayudar a los demás a avanzar en la competición.

Youngjae sonrió.

Por primera vez en meses, empezaba a sentirse como él mismo. No era el Rey. En su lugar, era otro ciudadano. Girando en sus talones, Youngjae se dirigió al fondo del salón del trono. Abrió la gran puerta de madera, entró en su suite y cerró la puerta tras él.

Youngjae cogió un baúl desgastado y lo puso sobre la cama. Abrió la tapa y comenzó a llenarlo con ropa, una armadura, y armas. Antiguas cosas militares, ropa desgastada, y armas que habían visto días mejores. Youngjae recogió sus pertenencias, teniendo cuidado de todo lo que empacaba para que no le delatase a los demás concursantes.

No sabía cuáles serían las pruebas, por lo que aún había un elemento de sorpresa. La excitación le invadió, su corazón galopando.

Esto era lo que le gustaba a Youngjae.

Siempre amó ser un guerrero y siempre estaría agradecido por haber nacido el segundo hijo para poder ser entrenado para luchar.

Su padre le dio a Youngjae mucho espacio, permitiéndole crecer y madurar, sin estar encerrado dentro del castillo. Muy pocos hombres sabían que era de sangre real, lo que se ajustaba muy bien para Youngjae. Prefería que nadie supiese cuál era su aspecto, al menos hasta que terminaran los festejos de la coronación.

Facilitaba lo que estaba a punto de hacer.

Un brusco golpe sonó en su puerta antes de abrirse. Youngjae se giró y vio cómo su guardia personal Minho atravesaba el umbral e inclinaba la cabeza en respeto.

—Señor, su consejero me envía.

—Yongguk trabaja con rapidez —Youngjae musitó. Minho se quedó allí de pie, con una mirada interrogante en su rostro, y Youngjae sonrió—. Se me ha informado que habrá un desafío de apareamiento. Como uno de los concursantes, necesito de un séquito. Confío en que mantengas mi identidad en secreto. ¿Me acompañarías a las pruebas?

—Es un honor servirle, señor.

—Llámame Chunji.

—¿Chunji, señor?

—Ya no soy el Rey, Minho. Soy sólo Chunji, un hombre que aspira a convertirse en el consorte del Rey.

Minho rió —eso es muy astuto, Chunji. Me gusta.

—Necesitamos salir del castillo sin ser vistos y llegar con el resto de concursantes. Yongguk está hablando con el consejo en este momento.

También hablará con quienes conozcan mi verdadera identidad para asegurarnos de que guarden silencio.

—Estoy a su servicio.

—Llena un baúl —Youngjae dijo—. Y asegúrate de no llevar nada que revele tu estatus de guardia real.

—Por supuesto —Minho se inclinó rápidamente y salió de la suite de Youngjae.

Cuando Youngjae había terminado de empacar, se quitó su larga túnica, y se puso una camisa sencilla y unos pantalones. Se ató la banda de la cintura y comprobó su reflejo en el espejo. Sin la túnica, Youngjae se parecía más a sí mismo. El verdadero él, el hombre que sirvió en la milicia y que raramente se le veía por el castillo.

Fue hacia la cama, y levantó el baúl. Gruñó. La maldita cosa era pesada.

Youngjae lo sostuvo con dos manos y salió con cuidado de su suite.

—Llevaré eso por usted, Chunji —Niel, su otro guardia real, dijo tan pronto como Youngjae pisó el vestíbulo.

—Gracias —Youngjae rió ligeramente y negó con la cabeza.

—¿Te has enterado ya?

—Minho me informó. Está afuera inscribiéndole en el desafío de apareamiento. ¿Está listo para mudarse a los barracones? —el hombre parecía divertirse bastante—. ¿De verdad quiere dejar atrás la vida de lujo?

—No he vivido realmente nunca una vida de lujo. —Se había criado en el castillo, pero ser el segundo hijo le dio mucha más libertad que su hermano mayor no tuvo. Youngjae no había sido preparado como el heredero del Rey. Fue libre de ir y venir. Zelo pasó mucho de su tiempo aprendiendo todo lo necesario para ser Rey—. Estuve en el ejército muchos años. He vivido en los barracones antes.

—Es cierto —Niel asintió—. Yo no podría renunciar a mi habitación en el castillo por los barracones.

—Te han malcriado, Niel. —El hombre rió abiertamente. No negó la afirmación de Youngjae. ¿Cómo podría cuando era cierto? —No te preocupes. Sobreviviré a vivir en los barracones con los otros guerreros.

—Si necesita cualquier cosa, sólo mande a Minho a buscarme.

—Gracias.

Youngjae se dirigió hacia las escaleras traseras. Cuando sus ojos aterrizaron en su hermano mayor, Youngjae sonrió. Siempre había tenido una buena relación con el otro hombre. No había ningún resentimiento entre ellos. De hecho, el hermano de Youngjae no quería ser Rey.

Estaba más interesado en pintar y en tocar música que tratar con la política.

—Entonces es cierto —Zelo le miró críticamente—. Realmente vas a tomar parte en el desafío de apareamiento.

—Me conoces. No podía dejar la decisión en manos del consejo.

Zelo borró la sonrisa de su boca un momento, viéndose pensativo.

—¿Hay algo que pueda hacer?

—Yongguk podría usar tu ayuda. ¿Quizás podrías pasar algo de tiempo con él? —Youngjae miró fijamente a su hermano. Cuando las mejillas del hombre se sonrojaron, Youngjae supo que sus sospechas sobre su hermano eran correctas. Parecía ser que Zelo tenía sentimientos por Yongguk. Había visto alguno que otro signo de atracción entre los dos hombres, pero sabía que ninguno de los dos actuaría al respecto. Yongguk era más viejo, y al ser el consejero del Rey, no había forma de que persiguiese ningún tipo de relación con Zelo.

—Como ordene, mi Rey —sonrió.

Youngjae rió —hazme un favor. —Alzó su mano y la puso sobre el hombro de su hermano—. No hagas lo que esperen de ti. Haz lo que te haga feliz. Si quieres a Yongguk, no esperes a que sea demasiado tarde.

—Suena como si hablases desde la experiencia, hermano.

—Lo hago —Youngjae apretó el hombro de su hermano y dejó caer su brazo—. Sólo espero que no sea demasiado tarde.

Youngjae se imaginó un hermoso dragón de tono marrón en su mente. Aún podía recordar sus ojos color canela, su melena negra hasta el cuello, y una sonrisa que tenía la habilidad de derretir su corazón. La imagen estaba grabada en su mente. Youngjae no había podido olvidar al dragón, ni siquiera después de años de separación. Dudaba que jamás lo hiciese.

Daehyun era inolvidable.

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