Prefacio
Pesadilla.
“Sueño desagradable que produce angustia, ansiedad, miedo o terror”
Término que he buscado múltiples veces para cerciorarme de que lo que siento cada noche no es algo más.
Sueños de todo tipo, en los cuales evidencio vivencias de otras personas. Personas que no conozco.
Todo el mundo lo hace, algunos sueñan cosas extrañas, de eso estoy segura, pero los míos son algo más, algo que pareciera meterse dentro mi piel, algo que me carcome hasta hacerme despertar.
Violaciones, asesinatos, mentiras, engaños.
Sensaciones y sentimientos desagradables, que me hacen sufrir lo que ellos experimentan. Recuerdos constantes de lo que es la humanidad.
No estoy loca, o al menos eso me repito cada que me despierto con el corazón desbocado.
Nunca comenté a nadie acerca de ellos, quizá el temor de ser vista de manera extraña, alguien que no solo había sufrido un accidente de pequeña, también que quedó con marcas, no de aquellas impregnadas en la piel, sino de las que te atormentaban cada día.
Acorde crecía, entendí que, si algunas se podían esconder con ropa, las mías se podían ocultar simulando estar bien, no solamente para los demás, también para mí.
Mi mayor miedo era recordar todo y al hacerlo, recorrer el poco camino que me faltaba hasta llegar a la perdición, no saber qué me tocaría afrontar, y si era capaz de hacerlo.
Tal vez era cobarde, sí, pero todos lo hemos sido en algún momento de nuestras vidas.








