Ahora el gran mafioso es mujer

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Summary

Desde hace tres años, uno de los tres grupos de carteles más grandes del país ha estado más activo que cualquier otro en los historiales. El grupo Peonía ha atacado de nuevo, ¿está vez? Al nuevo aspirante a presidente del país por dinero. ¿Razones? Ninguna en especifico que no sean billetes verdes. El sargento Adams era la primera opción para ser enviado a infiltrarse en Peonía, pero tristemente, sufrió varías fracturas en las costillas en su última misión, frustrando los planes de la milicia. Ahora la mejor opción para la misión es un cadete talentoso. Siendo este cadete Damek Rêverie, un joven que se enlisto en la marina a corta edad debido a problemas personales. Si quieres saber cuáles eran estos problemas, entonces quédate a leer la historia, su historia, y la de alguien más. La primera opción era un sargento con años de experiencia, uno que no se sentiría atraído por la mujer mafiosa ni en un millón de años, uno que no sentiría compasión ni empatía por la civilización que esa mujer creo, uno que no se enamoraría de ella jamás, ni que daría su brazo a torcer por un sentimiento. Porque si: Ahora el gran mafioso es mujer. Y ella está lista para cualquier cosa. Incluso para hacer ese amor mutuo. 🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺•🌺 Rebeca Aguirre/21/02/23-??/??/?? ©NO SE PERMITEN COPIAS NI ADAPTACIONES. ©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

0. Prefacio

—Juro ser parte de el y serle fiel hasta mi muerte.


Hubo un silencio sepulcral por unos momentos. Yo tenía mi vista fija en sus ahora, negros ojos, intentando ser firme ante cualquier duda que me hiciera querer pasar.


Ella se alejo de mi, solto mi mano y al ver su espalda lo entendí, entendí por qué dijo el «y sobre todo, a mi», era ella, en su espalda, bordada una peonía dorada.


Ella era la mafiosa que debía espiar, traicionar y arrestar.


Y yo hace unos momentos estaba a sus pies, y no literalmente.


De una esquina del escenario avanzo un hombre, igual de fornido que los demás, empujando algo cubierto por una tela negra. La mujer se volteo, apunto con un arma mis piernas y me ordeno que me levantará, así que eso hice.


Ella tiene el arma, ella tiene el poder.


El mismo hombre que empujaba la cosa con la tela negra la quitó para dar lugar a una carreola, en la que yacía perfectamente dormido un bebé. La mujer le apunto con el arma y luego hacia mi, volteando el gatillo a mi dirección, como si esperara a que lo tomara.


—¿Quieres ser parte de mi grupo? —preguntó—, entonces mata a esa bebé.

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