UNICO
Harry, un hombre divorciado con dos pequeños hijos que pasan el fin de semana con su padre, disfruta una tarde de placer con su exabogado y vecino, Louis Tomlinson.
—H siendo llamado "mami"
—Un intento de "Lactation Kink"
—Harry bottom
—Louis top
Louis era un abogado de alta categoría, siendo uno de los miembros más importantes de un famoso bufete en New York, también tenía la fortuna de ser el más cotizado entre los clientes, los cuales quedaban encantados por el excelente trabajo del hombre de 30 años.
Harry lo contactó debido a que su mejor amigo Niall Horan se lo había recomendado citando un "el mejor abogado que podrás tener, buen hombre" , entonces Louis recibió su llamada una tarde de Domingo mientras disfrutaba de una buena serie, acordando una cita para platicar sobre el caso y demás puntos importantes que eso conllevaba.
Tomlinson no se imaginaba que un sexy hombre, de piernas largas y camisas floreadas fuera su cliente y la situación a discutir fuera el divorcio, lo que le hizo preguntarse ¿Qué tipo con un poco de sentido común dejaría ir a semejante hermosura? Es decir, Harry era hermoso, sexy y poseía una hermosa actitud que lo dejó encantado. Ambos se acoplaron muy bien durante los meses en los que tardó los trámites, peleas de propiedades, manutención por los dos hijos que tuvieron en el matrimonio, bienes y demás cosas que la otra parte aceptó con algo de resistencia pero dejando en buenas manos y condiciones a la madre y a sus pequeños.
Durante el proceso, Harry se había movido a su departamento de lujo (curiosamente en el mismo edificio que su abogado) que se había conseguido gracias a sus esfuerzos en la empresa editorial de revista de moda en la que trabajaba. Otra agradable coincidencia era que justamente eran vecinos. Pronto el proceso finalizó y aunque Harry se había quedado con dos bellas casas y una lujosa propiedad en el campo que podía visitar con sus bebés, no tenía la urgencia de moverse de su departamento el cual era espacioso, lujoso y con área grande en el que se acomodaba perfectamente la habitación de su hijo de 7 años, la habitación de su bebé de apenas 8 meses, su propia habitación y una de invitados junto a demás estancias. Así que él estaba bien con eso.
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Benedict Johnson estaba sentado en uno de los sofás de la costosa sala del departamento de su ex marido, con la pañalera de su hijo sobre su hombro y una mochila de superhéroes en el otro. Su hijo menor se hallaba en su moisés sobre la mesita ratona, balbuceaba y movía sus manitos mientras con sus grandes ojos verdes miraban alrededor. Patrick, su hijo mayor, le hablaba sobre la película que habían ido a ver en cines con el vecino y como este les había comprado de todo, algo que a Johnson no le agradó oír y es por eso que cuando Harry salió de la cocina con la leche que había extraído de sus pechos hace unos minutos, le pidió que si quería ir al cine que le dijera y le daría de todo para que no le pida a otras personas lo que provocó que Harry giré los ojos y le respondiera de la manera más educada que se vaya a la mierda.
—Te cuidas solecito, ¿sí?—dijo mientras su hijo mayor lo abrazaba y le daba besitos en su mejilla, el niño de cabellos cobrizos y ojos verdosos asintió, recibiendo un beso sobre su naricita antes de separarse de su mami para que abrazará a su hermanito, quién se hallaba en el moisés a su lado, Harry lo tomó con una sonrisa, acariciando sus cabellos rubios y dándole besitos por toda la carita de angelito, murmurando que lo iba a extrañar junto a su hermano.
—No quiero saber que Patrick se le pasó la hora de dormir—advirtió Harry, ajustando el cinturón de la cangurera que su exmarido se colocó para poner a su bebé en el—Ni que coma tanta comida chatarra, Benedict. Puede comer algunas cosas pero no quiero que las coma en demasía, le hará mal y no quiero saber que terminó en el médico por tu poca sensibilidad—el hombre rodó los ojos y suspiró, agradeciendo al cielo cuando su hijo llegó corriendo hacia ellos. Había ido a buscar su peluche de conejito que usaba al dormir porque se le estaba olvidando. Harry sonrió con ternura cuando Patrick le abrazó las piernas y escondió su rostro en su vientre.
El cómo iban a tratar con los niños fue una de las discusiones grandes en las que Harry no pudo poner resistencia—porque sus hijos no merecían ser castigados con un problema de adultos—provocando que el padre los viera los fines de semana y en las vacaciones lo cual al principio le peso pero bueno, trataba de controlar las ganas de estamparle un plato a su ex-marido por sus hijos.
Suspiró cuando la puerta de su departamento se cerró y el lugar quedó en un silencio, algo extraño cuando sus dos polluelos estaban.
El ambiente era raro, sin los balbuceos de su bebé, sin los gritos y risas de Patrick, sin los vídeos infantiles que se reproducen dos por tres en el televisor, sin que Tom esté colgado de su pecho... era bastante extraño, así que miró alrededor intentando que la sensación de vacío en su estómago se quitará, por lo que decidió hacer lo que hacía cuando quería despejar su mente: Limpiar.
Su casa permanecía limpia la mayoría del tiempo debido a que su hijo mayor no realizaba mucho desastre, Patrick era educado y ordenado, aunque como todo niño, una que otra vez dejaba algún juguete fuera de lugar o en el piso de su habitación, Thomas aún no podía caminar, por lo que era difícil que haga desorden, sin embargo Harry aspiró los cuartos, cambió las cortinas, los edredones de las camas, dobló la ropa limpia, lavó los trastes que habían usado en el almuerzo y limpió a profundidad la cociina, asegurándose de dejar todo en su lugar.
El reloj marcaba las 7:00 pm cuando el timbre de su departamento sonó, recién se había salido de bañar por lo que se hallaba en un de sus tantos conjuntos de pijama de seda: una blusa de tirantes (el tirante derecho caía delicadamente sobre su hombro dejándolo desnudo) con un encaje negro en el escote, el short corto que venía a juego, el cual dejaba a la vista sus piernas bien formadas y sus muslos gruesos. Su cabello largo estaba suelto y húmedo y se miró al pequeño espejo de la estancia antes de dirigirse a abrir, sonriendo cuando Louis se encontró al otro lado de la puerta. Habían intercambiado algunos mensajes desde la mañana y cuando Harry mencionó que tenía ganas de ver una película, Louis dejó de responder, lo que desconcertó al menor pero no le ofendió, porque sabía que Louis era un hombre ocupado.
—Me preguntaba si querías hacer una noche de películas— dijo mientras mostraba una bolsa repleta de botanas que traía consigo y demás aperitivos, lo que hizo a Harry sentir una clase de cosquilleo en su vientre, Louis le había dejado de responder porque había ido a conseguir lo necesario para que pudieran ver películas a gusto. Con una sonrisa y asintiendo, se hizo a un lado para dejar pasar al hombre mayor antes de cerrar la puerta.
La cosa había estado así: entre ambos existía una atracción tanto sexual como perceptiva; se habían dado besos profundos, se habían restregado como dos jodidos adolescentes (siendo interrumpidos cuando Tom, el cual se encontraba a dos habitaciones de ellos lloró por su mamá), Harry le había hecho un manual a Louis, pero no habían llegado a la parte del coito, aunque ambos lo ansiaban. Mucho.
El primer beso había sucedido una tarde, cuando aún estaba el proceso del divorcio y Louis se juntaba en su departamento para discutir algunas cláusulas, con los niños dormidos por la hora de siesta y la estancia silenciosa. Discutían acerca de los bienes cuando se dieron cuenta de que se habían acercado de más y bueno... no era como si Harry tuviera aún sentimientos por su ex o Louis con algún compromiso, solo se atrajeron y ya, de manera fuerte. Aunque no habían discutido acerca de eso a profundidad
—Noche de películas— indicó Harry, sentándose en el sofá de la sala mientras esperaba a Louis
—Así es—respondió, dejando la bolsa de compra en la mesita ratona y tomando asiento junto a Harry, quien subió una pierna sobre el regazo y le sonrió de hoyuelos
—¿Trajiste palomitas?—cuestionó el menor, sonriendo cuando Louis comenzó a acariciar su pierna suave (que había depilado recién) y daba pequeños apretones
—Hmm—farfulló en respuesta, Harry soltó una pequeña risa antes de encoger su pierna y levantarse del sofá, observando como los ojos de Louis caían en sus largas piernas.
—Pon algo en Netflix mientras voy a preparar las palomitas— indicó, tomando la bolsa de suplementos, dando un pequeño saltito cuando al momento de pasar frente a Louis esté le brindó una nalgada que resonó en toda la estancia.
—Dios—dijo rodando los ojos pero con una sonrisa mientras desaparecía en la cocina, con la certeza de tener a Louis con su mirada fija en su trasero.
🍓🍓
Louis buscaba en la aplicación de películas alguna interesante, navegando entre las categorías y dándole click finalmente a una de terror. Sabía que Harry iba a reprochar y haría cualquier cosa para cambiar de opinión respecto a la película (como la primera vez que fue su turno, el menor había colado su mano en sus pantalones, masturbando su erección hasta que se corrió y en la nube del orgasmo, Harry decidió poner yo antes de tí) aunque él no se quejaba.
Minutos después, en los cuales el departamento se llenó del aroma a palomitas de maíz, Harry salió con un bowl repleto de estas, sonriendo cuando Louis lo ayudó con ello para después enredar sus manos detrás del cuello del mayor y acercarlo a sus labios.
—Ve por el refresco—murmuró cuando sus labios se separaron con un chasquido fuerte, sonriendo al sentir que Louis apretaba duramente su cintura
—Lo que tú digas—respondió, girándose rápidamente para caminar hacia la cocina y haciendo que Harry dejé escapar una risita con su labio inferior entre sus dientes.
•
Después de que se acomodarán en el sofá, con la película reproduciéndose en la pantalla de alta definición y con Louis teniendo el bowl en su regazo, Harry empezó a sentir una presión en sus pechos.
Se removió, soltando un suspiro cuando sabe lo que significa, su bebé no ha estado sobre su pecho desde la noche anterior, además de que en la mañana se había extraído leche de estos para que su hijo tenga para los días en que no estará a su lado. La congestión mamaria le había sucedido varias veces, cuando su pequeño se salteaba las comidas o él salía por unas cosas (dejando a ambos niños a cargo de su vecina Bell, una joven que amaba a los niños) Llegaba con los pechos inflamados y con un dolor de los mil demonios que se terminaba relajando cuando el pequeño comenzaba a succionar (después de exprimir un poco para que el dolor se acentúe)
Pero esa vez, no estaba su pequeño.
Louis detuvo la película cuando Harry soltó un jadeo de dolor, tocándose el pecho y maldiciendo entre dientes lo que ocasionó que dejará de abrazarlo y le observará con preocupación
—¿Necesitas algo?, ¿estás bien?, ¿llamo a alguien?—preguntó con voz preocupada y algo rápida, ocasionando que Harry niegue levemente
—Necesito a mi bebé—respondió después de unos segundos—Mis pechos están congestionados, Louis—inquirió como explicación mientras se recuesta sobre el sofá, sus manos sobre sus senos. Louis se había quedado mudo. Podía ver la inflamación de estos desde el escote de la blusa de Harry, aunque sabía que el menor poseía ciertos atributos no podía apartar la mirada de aquellos dos montículos que se formaban perfectamente a través de la blusa.
Sacudió su cabeza, no era momento de pensar eso, así que miró al rizado.
—¿Te puedo ayudar en algo?—preguntó después de unos segundos, acercándose al cuerpo recostado de su vecino mientras este se mordía el labio inferior por el dolor
—Solo necesito deshacerme de la leche—murmuró en respuesta— Tráeme el succionador, está en la alacena, por favor—pidió, soltando un pequeño jadeo, posicionó sus manos alrededor de sus pechos.
Louis asintió de manera rápida, levantándose y caminando velozmente a la cocina, abriendo las puertas de las tantas alacenas que tenía Harry hasta encontrarse con el aparato, lo tomó y corrió de nuevo hacia el menor, quien se había quitado su blusa y se había acomodado entre los cojines. El mayor se acercó, entregando el aparato y quedándose a su lado, observando como Harry sobaba ambos pechos para después acercar la boca del succionador al derecho y comenzar con la succión.
—Joder— murmuró el rizado, echando su cabeza para atrás, el dolor de la succión era algo a lo que nunca estará preparado.
—¿Pasa por qué el pequeño no está colgado a tu pecho?— cuestionó Louis, su mirada fija en cómo el recipiente conectado a la boca del succionador se empezaba a llenar
—Sí—indicó en respuesta—O cuando al bebé se le pasa su hora de comida pero mayormente, cuando me ha pasado es porque cuando no esta a mi lado—explicó mientras se encogía de hombros
—¿Y Benedict lo sabe?
—Johnson es un estúpido egoísta—inquirió—Pero Tom conoce a su padre así que…—se encogió de hombros. Sus ojos estuvieron todo el tiempo cerrados por lo que cuando los abrió, pudo observar la mirada depredadora de Louis sobre sus pechos y el aparato succionador. Alzó una ceja, sonriendo levemente ante eso.
Dejó que el aparato dejé de funcionar y con cuidado desprendió la boca de éste de su pezón y areola, la mirada de Louis subió al rostro de Harry al notar la acción y este le brindó una sonrisa de hoyuelos, mordiéndose los labios.
—Que raros son ustedes—murmuró, recogiendo su cabello en un desordenado rodete mientras esperaba que Louis se acercará, lo cual no tardó mucho puesto que en pocos segundos el mayor ya estaba sobre él—¿Me vas a ayudar?—preguntó sobre sus labios delgados, sonriendo cuando Louis asintió lentamente, sus ojos azules fijos en los labios regordetes del menor—Bien—dijo, dándole un corto pico antes de acomodarse mejor y colocar una mano detrás de la nuca del abogado, acariciando con suavidad los plumosos cabellos antes de bajar el rostro hacía su pecho izquierdo, acercándolo a la fuente de alimento. Louis se prendió de su pezón y con el paso de los segundos, comenzó a succionar, sus papilas gustativas perdiéndose en el delicado sabor mientras Harry le seguía acariciando los cabellos de su nuca.
Mordió sus labios cuando el hombre empezó a utilizar su lengua, dando suaves masajes con ella antes de volver a succionar, llevando su mano libre al pecho solo, el cual tenía el pezón erizado y duro, con una gota de leche ahí, lo tocó, haciendo que Harry soltará un fuerte jadeo, observando como poco a poco las gotas se derramaban mientras Louis le ordeñaba.
Duró un rato de esa manera, intercalando de pechos acompañado de los sonidos que salían de la boca de su vecino por la estimulación que le brindaba, ya sea su boca, lengua o dedos.
Louis se deleitaba por el sabor que se acumulaba en su boca, era una especie de consistencia líquida, con un sabor dulce, suave, justo como Harry, quien era una buena fuente de alimentos para sus hijos. Siintió su polla dura ante ese pensamiento. Harry sería una buena fuente de alimento para sus futuros hijo y con ese pensamiento, chupó más fuerte.
Soltó un gruñido cuando el menor cerró su puño en sus cabellos, acercándolo más y más. Se soltó del pezón para observar a su vecino, quien ya tenía las mejillas rojizas y ojos brillosos, su pecho subiendo y bajando, extasiado. El pecho húmedo por la leche y saliva de Louis.
—Eres una buena fuente de alimento, Harry—murmuró, sus manos ahuecando ambos pechos para comenzar a mover en suaves apretones, sus dedos pulgares jugando con los pezones que habían quedado rígidos mientras sentía que ambas piernas debajo de él se abrían más, el menor jadeando —¿No es así?— cuestionó, rotando un pezón entre sus dedos provocando que Harry suelte un pequeño gemido, lo que le hizo sonreír
—S-si—contestó tras un jadeo, disfrutando de las manos de Louis sobre su cuerpo. Abrió sus ojos al sentir algo duro tocando su muslo, sonriendo cuando el mayor besó sus labios con fervor —Louis—-llamó, separándose levemente de los labios que lo persiguen hasta que el castaño da un último beso y pone atención al ojiverde, el cual muerde su labio y acaricia los cabellos de la nuca de su vecino, su respiración agitada.— Espera —murmuró, sentándose y haciendo que el cuerpo de Louis se separará de él. Se arrodilló sobre el sofá, empujando a Louis hasta que quedará recostado, su cabeza contra el apoyabrazos del mueble y sus piernas algo abiertas, donde Harry perfectamente se escabulló. Louis tenía un bulto en sus bermudas, era grueso y Harry podía afirmar que pesado, el anticipo de excitación recorre su cuerpo cuando se inclinó frente al bulto en la entrepierna de Louis el cual al deducir lo que ocurría relajo su cuerpo, permitiendo que Harry se acercará a su miembro duro debajo de la capa de su prenda que vestía y cerrando los ojos cuando las manos del rizado comenzaron un masaje en él.
—¿Es por mí?—cuestionó el ojiverde, soltando una risa pequeña mientras masajeaba el bulto—¿Te puso duro ayudarme?
—Harry...
—¿Te puso duro chupar de mí?—preguntó, deteniendo sus manos, alzó sus grandes ojos hacia el rostro atractivo del hombre mayor quién le devolvió la mirada haciéndolo sonreír, hoyuelos tiernos marcando en sus mejillas rojizas y dios, Louis no podía estar más loco por el rizado—¿Quiere que le ayude con eso, Señor?—-indicó dejando mudo a Louis cuando le dió un delicioso masaje a su entrepierna con la palma de su mano. Harry no esperó respuesta cuando decidió bajarle las bermudas de marca que el hombre traía, deleitándose con la carpa formada en los caros bóxers
—Dios—susurró—Extrañaba verlo
—Es un pene, Harry
—Algo que me gusta—respondió sin importancia, dando un golpecito a la cadera del mayor, indicando que alcé su cuerpo para que pueda sacarle la ropa interior, Louis rodó los ojos a la respuesta, soltando un suspiro cuando su erección es liberada, golpeando su estómago. Y Harry no puede adorar más eso.
El miembro era largo, grueso y pesado. Tenía la cabeza en forma de champiñón, con gotas de presemen mojando la apertura precariamente y el tronco con venas resaltando, Harry había calificado el pene de Louis como el más caliente que había visto. En verdad.
Se inclinó de nuevo, los ojos subiendo hacia los de Louis mientras abría su rojiza boca, sacando la lengua en el transcurso de esto y finalmente dándole una pequeña lamida a la punta, disfrutando la manera en la que expulsó más líquido, el cual con gusto lamió, soltando un jadeo de satisfacción al sentir el sabor.
—Cómela—pidió Louis, los ojos oscuros de deseo al mirar de esa forma al rizado quien sin dudarlo adentró el pedazo de carne a su cavidad bucal, ahuecando las mejillas mientras bajaba más y más con ayuda de la mano del hombre mayor en su cabello. Harry había extrañado tanto tener una buena polla entre sus labios, la dura carne golpeando su garganta, el sabor, el calor. Por lo que sin esperar, comenzó a mamar, profundo y sensual, enviando correntadas de placer al cuerpo del abogado, quien comenzó a guiar los movimientos de cabeza del rizado, disfrutando de la calidez que la estrechez bucal lo envolvía.
Harry era bueno, muy bueno, realizando movimientos usando la lengua y manos, acariciando el saco testicular el cual se empezó a hallar gordo y pesado, la saliva transcurría por todo el largo falo, el sonido sorbente inundaba la habitación, junto a la respiración del abogado y los jadeos que salían de sus delgados labios.
Louis no recordaba tener una buena mamada en su vida, sus caderas alzándose para adentrarse más a aquella estrechez y profundidad pero antes de hacer otro movimiento, tomó un puñado del rizado cabello y apretó, deteniendo el movimiento que Harry realizaba —Espera—pidió entre suspiros, Harry subiendo su mirada confundida a Louis. ¿Lo estaba haciendo mal?, sin embargo el mayor habló antes de responderse él mismo esa tonta pregunta
—Te follaré la boca—anunció, con la mirada puesta en los ojos aguados del menor quien relajo su expresión al escuchar la petición, mirándolo de manera expectante, con el miembro en sus pecaminosos labios rojizos y algo confundido por el hecho de que Louis lo había detenido para pedirle eso, normalmente sólo comenzaban a follarle la boca y ya. El mayor aún no hacía algún movimiento, por lo que dedujo que esperaba alguna reacción de él, así que sin pensarlo, solo asintió, sonriendo con la polla de Louis en su boca cuando sintió el jaloneo en su cabello, relajando la mandíbula sutilmente hasta que sintió la primera embestida, el trozo de carne golpeando el fondo de su garganta y la saliva escurriendo. Harry se quedó quieto, y después de la primera vinieron más y más, las caderas de Louis haciendo un perfecto movimiento de embiste mientras sostenía la cabeza de su vecino, amando como los ojos de Harry se aguaban y se tornaban rojizos, sus labios siendo un completo espectáculo y la saliva saliendo una y otra vez, siendo muy buena para la fricción.
—d-dios, tu boquita... —una embestida—fue hecha para ser jodida—murmuró entre dientes, con los ojos de Harry cerrándose, dejando caer las lágrimas que rodaron por sus mejillas rojizas y las pestañas barriendo una sombra en sus pómulos. Era algo irreal y Louis comenzó a sentir el abismo de su orgasmo en la parte baja de abdomen, un delicioso cosquilleo bastante familiar instalándose en él y el rizado pudo sentir la manera en la que los muslos de su vecino se habían tensado. Harry lo observó, sus ojos grandes y verdosos lo miraron y Louis se perdió en ellos mientras las últimas embestidas cabían en su boca, el orgasmo golpeando puerta
—Me correré, ¿e-eso esta bien?—preguntó cuando sintió la primera sacudida, el menor rodó los ojos mientras asentía, relajando la garganta y esperando la esencia que tanto amaba. El mayor dió unas cuántas embestidas más hasta que se corrió, el semen saliendo de su miembro mientras los muslos se tensaban y los gruñidos salían de sus labios, amando la sensación de calidez que lo envolvía, Harry tragó todo, el líquido caliente bajando en su garganta y saboreando el sabor cuando Louis sacó su pene de la boca de su vecino, expulsando los últimos rastros de su corrida sobre los gruesos labios de Harry, quien sonrió ante aquello. Louis se derrumbó en el sofá, su pene balanceándose mientras el rizado se limpiaba los labios con su lengua y dedo, feliz de recibir la corrida de su apuesto vecino.
Sus pechos habían dejado de doler desde hace un rato, los tocó para comprobar y al no sentir más dolor, alzó su mirada al castaño quien aún respiraba agitadamente y se acercó a él, levantándose mientras se mordía los labios. La vida sin sexo con penetración no había estado en su diccionario desde hace mucho y en verdad estaba desesperado por ser destrozado, así que sin decir palabras, y con una sonrisa cómplice, se sentó en el regazo del castaño,mimandolo con caricias en su cabello para después besarlo, suave pero con el paso de los minutos, apasionante. Sus caderas se comenzaron a mover de atrás hacia adelante, frotándose en Louis quien no tardó en despertar en su entrepierna desnuda, mientras sus manos bajaban al trasero redondo del ojiverde, guiando los movimientos sobre él.
—Louis—jadeó sobre sus labios, impulsandose con fervor mientras echaba su cabeza hacia atrás, sus rizos cayendo magistralmente como una cortina castaña detrás él y exponiendo su largo cuello pálido el cual Louis no tardó en atacar, pasando su cálida lengua en la extensión blanca y mordisqueando, Harry prácticamente saltando sobre él —Fóllame. Fóllame—pidió con su voz atascada, ahogada por la excitación. Sus pezones erguidos, las manos de Louis jugando y apretando su trasero, amando de tener a su adorable ex-cliente sobre él.
—¿Lo quieres?—interrogó, amando la atención que su pene recibía con las mejillas redondas de su vecino quien asintió, con sus ojos brillosos y mejillas en tono carmín. Louis creía que Harry era hermoso en todos los ámbitos posibles, pero la excitación realzaba su cara de querubín, con su verde mirada desesperada, labios rojos y las mejillas sonrosadas. Sonrió, colocando toda su fuerza de voluntad para levantarse y dejar de sentir la manera en la que Harry se frotaba en él, el menor sonríe algo consternado pero termina de enredar sus largas piernas en la cintura del mayor quien posicionó sus manos debajo de sus muslos, acomodando su cuerpo para sostenerlo sin que ocurra un accidente. Realmente Harry no era tan pesado, por lo que le fue fácil.
Las delicadas manos se enredaron detrás del cuello del abogado, labios cargados de lujuria se toparon mientras guiaba ambos cuerpos a la habitación de Harry la cuál tenía la puerta ya abierta por lo que fue fácil adentrarse al espacio con el aroma a fresas alrededor, el típico olor que Harry siempre traía consigo debido a las velas aromáticas que amaba encender mientras se relajaba en su pieza. Caminó hacia el suave colchón, envuelto en edredones de color rositas, almohadones gruesos y suaves. Sus labios no se separaron en ningún momento, depositó a la delgada criatura en la cama, quedando arrodillado entre el cuerpo, sus manos posicionadas alrededor de la definida cintura mientras que el menor aún envolvía sus piernas en él, largos segundos pasaron hasta que se separaron por falta de aire, con los labios hinchados y brillosos, los ojos inundados en la pasión que ambos sentían.
Harry desenredó sus largas piernas de la cintura del abogado, manteniéndolas abiertas con los ojos en los de Louis quien se acomodó entre ellas.
El hombre mayor adentró su mano entre los cortos pantalones de seda de Harry, tomando entre su mano el miembro duro y palpitante del menor quién se retorció ante los suaves movimientos que empezó sobre el
—L-Lou…—gimió con desespero cuando los dedos del mayor rodearon su entrada que se cerraba alrededor de la nada. Louis masajeó las orillas, el presemen de Harry actuando como lubricante antes de ingresar dos dedos dentro del menor, el cuál gimió cuando el abogado comenzó a explorar su cavidad.
—Te voy a comer—murmuró dando unos pequeños y últimos embistes con sus gruesos dedos antes de extraer estos de nuevo hacia el exterior. Con cuidado, el mayor bajó la suave prenda que cubría las partes íntimas, sus manos deleitándose con las afeitadas y suaves piernas del menor, sonriendo al ver la pieza de lencería que cubría su zona más privada, hacía juego con el pijama del rizado. Harry, aún con el labio inferior entre sus dientes, bajó sus manos a sus gruesos muslos, acariciándose él mismo hasta llegar a sus caderas, donde la prenda se ajustaba deliciosamente en los gorditos que ahí resaltaban, los ojos azules recorrieron todo ese camino, admirando la belleza frente a él. A pesar de dos hijos salidos de su vientre, Harry se encontraba en forma, demasiado en forma. Su cintura era delgada y marcada, su abdomen era plano (aunque se le formaba pancita) y las estrías que dejaba el embarazo no se notaban tanto pero ahí estaban, líneas blancas que a duras penas se veía pero que estaban como recordatorio de que cargo dos vidas dentro de él, una de las bellezas que quedaban después de parir.
Harry era precioso, sexy y un completo ángel.
—Eres demasiado sexy—dijo, sus manos vagando en sus largas piernas mientras se acercaba a la prenda interior suave y de encaje donde podía ver la punta del miembro del rizado asomarse tiernamente..
—Lo sé—contestó, soltando una risita cuando Louis lo miró con una ceja alzada —Solo bájalo, Tomlinson. Y demuestra que tanto lo quieres. Que tanto me quieres—pidió, mientras comenzaba a bajar él mismo su braga a lo que Louis sin pensarlo, le ayudó de manera rápida, escuchando una rasguido en el proceso y un quejido de "nooo" por parte de Harry.
—Te compró más—inquirió sin importancia, lanzando la prenda al suelo y al fin observando el cuerpo desnudo que pronto estaría probando. Harry alzó una ceja ante lo dicho, abrió las piernas y apoyó las plantas de sus pies en el colchón, su entrada quedando expuesta hacia el mayor.
Harry era alguien cuidadoso, amaba sentirse suave y limpio, por lo que no fue sorpresa para Louis cuando su vista se enfocó en su pubis sin vello para después enfocar en la entrada rosa que lo llamaba.
Con cuidado, bajó hacia ahí, Harry soltó un suspiro tembloroso antes de gemir cuando Tomlinson dió la primera lamida. Louis entreabrió su boca, dando lenguetazos que iban de abajo hacia arriba, esparciendo saliva entre los pliegues. Succionó con maestría, creando sonidos húmedos y guarros que hizo la piel de Harry calentar y gemir. Estaba viendo estrellas, la lengua de Louis haciendo magia en su intimidad, nadie se lo había comido de esa manera, tan hambriento, tan sediento…
Se sostuvo de los plumosos cabellos acercándolo más y más a su cavidad. El sonido de humedad haciéndose presente por la habitación. El menor arqueó la espalda, gimiendo con fuerza a la vez que sus caderas se sacudían y movían con desorden para alcanzar su orgasmo. Louis se dejó hacer, su rostro encerrado entre los gruesos muslos de Harry que se deshacía de placer mientras se agitaba y tensaba por el nudo en su vientre. Finalmente, abriendo los ojos, lanzó una exclamación con el nombre de Louis entre sus rojos labios, sacudiéndose mientras su orgasmo es expulsado, apretando los cabellos del abogado y encerrando entre sus muslos el rostro del hombre entre sus piernas. Cuando acabó, Louis sorbió un poco más antes de despegarse del culo del menor quien lo veía con las mejillas rojas y los ojos brillantes, su respiración era agitada y su cuerpo aún temblaba, el mayor le sonrió ocasionando que Harry le devolviera una temblorosa sonrisa, acariciando el rebelde cabello del abogado entre sus delgados dedos.
—Joder.
—Eres muy dulce—indicó Louis, pasando su lengua por sus labios antes de inclinarse y besar a Harry quien gimió entre el beso.
—¿condón?—preguntó agitado cuando se separaron del beso, Harry señaló el cajón del buró a lado de la cama, sonriendo mientras metía dos dedos a su húmeda boca. El mayor se acercó arrodillado al mueble, abriendo el cajón hurgando entre lo que se encontraba ahí hasta dar con una caja de condón con lubricante y un bote pequeño de lubricante, sabor a fresa.
Al momento de volverse, Harry ya tenía dos dedos trabajando dentro de él, sacando y metiendo estos sin mucho esmero, su muñeca flexionada bellamente para follarse así mismo. Tenía las cejas juntas, labios abiertos en busca del punto que lo volviera loco.
El menor aceleró el movimiento de sus dedos, sus piernas abiertas y los dedos de sus pies crispados mientras pequeños "ah, ah, ah" salían de sus labios, Louis sentía que su pene iba a explotar de tanta sangre que bombeaba por mirar tal imagen.
—L-louis... Dios—jadeó, arqueando la espalda cuando encontró ese lugar dentro de él. Louis sin pensarlo se acercó mientras vertía una cantidad exhuberante de lubricante entre sus dedos. Quitó con maestría los dedos de Harry que temblaba, se colocó detrás él y lo acomodó de tal manera que la espalda del rizado quedó pegada al pecho desnudo del abogado, sus piernas fueron abiertas y tras unos cuántos besos en su cuello, Louis insertó sus dedos en la cavidad, sonriendo al encontrarlo cálido. Realizó una breve inspección en su interior hasta que comenzó a moverlos en las húmedas paredes. Elaboró una especie de "gancho" con su índice y dedo del medio, juntó ambos dedos, oprimió hacia un lugar en específico, el cuerpo de Harry se sacudió—¡Ahí!, ¡oh!, ¡es ahí, ahí!—exclamó, sus caderas moviéndose hacia abajo para encontrarse con los exquisitos dedos que lo hacían gemir. El mayor siguió el proceso, besando rudamente el cuello descubierto del menor, admirando como Harry temblaba de placer y su cuerpo se sacudía, sosteniendo con fuerza una de sus piernas cuando estás hacían el reflejo de cerrarse por inercia.
—Tan linda—susurró, deteniendo las embestidas de sus dedos para acariciar lento. Harry gimió, sosteniendo la muñeca del mayor para guiar de nuevo los movimientos, suave al principio y después rápido, un obsceno ruido de chapoteo lo hizo gemir y pedir más. Pronto tuvo un segundo orgasmo que le hizo sacar lágrimas de sus bellos ojos. Louis besó las calientes mejillas antes de recibir un beso de labios temblorosos. Finalmente sacó los dedos con unas suaves caricias, Harry gimió por la falta de contacto, haciendo un puchero que Louis no dudó en besar. Se colocó de nuevo frente a Harry, podía ver el abdomen húmedo por los recientes orgasmos así como la leve mancha húmeda debajo de las sábanas rosas de la madre. Tomó de nuevo el condón que había dejado a unos centímetros de ellos, abriéndolo con cuidado. Harry observó al abogado colocarse el preservativo en su gruesa polla aun cuando tomaba anticonceptivos, prefería prevenir alguna sorpresita inesperada, así que sonrió cuando Louis lo miró de nuevo. Quizás en algún futuro se prescindiera del preservativo, cuando se aseguren que ambos se encuentren en las mejores condiciones y que Harry se asegure de no recibir una visita inesperada, al menos, no muy pronto. Besó los labios de Louis, agradeciendo que no sea tan cabeza dura como su ex marido que literalmente lloraba cuando Harry le pedía usar el condón. Pobre hombre.
Louis se colocó sobre él de nuevo, buscando sus labios y besando con emoción mientras sostiene la base de su miembro con una mano, lo guió hacia la entrada del menor, quien sonrió entre el beso al sentir la cabeza de la polla al raz de su entrada, así que movió levemente sus caderas hasta que Louis decidió empezar a insertarse en él, la cabeza de su polla siendo recibido por el calor del interior del menor. Iba despacio, calculando las expresiones de Harry en su rostro pero al notar que no se quejaba, se insertó en un rápido movimiento, el cuerpo de Harry sacudiéndose hacia arriba y una sonrisa traviesa en sus labios.
—Tan grande—dijo sobre sus labios cuando Louis se inclinó hacia él, su barba acariciando las suaves mejillas de Harry quien se movió para indicarle al abogado que era libre de moverse. Y así comenzó todo. Louis embistiendo el cuerpo, mientras sus codos se hallaban a lado de la cabeza del menor quien lo besaba con fervor y se separaba de sus labios para soltar los gemidos que no podía callar, sus ojos fijos en el hombre que lo estaba poseyendo tan bien, el cual no había tardado en encontrar aquel punto que lo hacía gritar. Louis metía su miembro hasta la base, moviéndose con maestría para después salir y volver a enterrarse, adorando la expresión de disfrute del hombre bajo él quien envolvió sus largas y perfectas piernas alrededor de sus caderas, rodando los ojos al sentir el gran miembro en lo más profundo de él mientras lo jodían, su cuerpo se sacudía, arrastrando su espalda por la cama, el respaldo de la misma comenzando a golpear la pared de la habitación—Te sientes tan bien a mi alrededor —murmuró, sujetando la delgada cintura
—L-Louis…
—Tan lleno por mí, ¿no es así?—inquirió, mientras sentía una pierna de Harry caer a un lado de cuerpo y segundos después la otra, Louis bajo su mano derecha hacia el palpitante miembro erguido del rizado, pasando su pulgar sobre la ranura de este, haciendo gemir más fuerte al joven bajo él.
—Mmm, L-louis—lloriqueó tomando los bíceps del mayor cuando este se clavó, el mayor sintió como la punta de su miembro tocó con algo en el interior lo que lo hizo jadear. La cabeza de Harry se alzó y cayó hacia adelante, dejando una cortina de rizos largos frente a su rostro—¡Más!, ¡más!—exclamó gimiendo, su voz rota y ronca haciendo su cabeza hacia atrás de nuevo y soltando "uh, uh" mientras el sonido de las pieles chocar se hacían audibles—Tan bueno, Louis, —dijo sosteniéndose del cuello mientras abría más sus piernas y su mente se comenzaba a formular, ¿cómo habían esperado tanto tiempo para hacerlo?. Eran adultos, con atracción, y sin embargo, follar tardó demasiado… No había respuesta lógica ante esa cuestión.
Acercó su rostro a lo labios de Louis y los besó, fuerte y apasionante, usando la lengua y callando los gemidos de ambos, sus cuerpos moviéndose en sincronía hasta que Louis se separó, saliendo brevemente del cuerpo de su amante para moverlo de lado. Harry entendió la posición y tras alzar su pierna que Louis agarró del interior, ingresó de nuevo en él, comenzando de nuevo las penetraciones. Sentía sus pechos rebotar y su cuerpo se sacudía al ritmo de las embestidas, Louis se lo estaba haciendo tan bien que su propia conciencia voló en lo más alto. La saliva salía de su boca, gimiendo el nombre del hombre que sabía lo que hacía con su cuerpo y como moverse en la cama
—Tus piernas, en mis hombros— pidió deteniéndose por segunda vez cuando notó el cuerpo del menor temblar. Harry sin pensarlo volvió a su posición inicial y tras abrirse de piernas de nuevo, le sonrió con coquetería al hombre frente él
—Tómalas tú—murmuró en respuesta, el mayor sonrió ladinamente y se separó un poco, tomando ambas piernas de su vecino, primero con una mano alrededor de los tobillos, observó el culo que lucía apetitoso en esa posición. Le dieron ganas de agacharse y chupar, pero decidió que sería en otra ocasión, había más tiempo para eso. Colocó ambas sobre sus hombros e ingresó de llenó, la nueva posición les dió una nueva perspectiva de profundidad, incluso podía notar como su miembro entraba y desaparecía del vientre bajo de Harry.
—¿Lo ves?—susurró fascinado, ingresando lentamente, sus ojos viendo fascinado como el contorno de su polla se marcaba dentro Harry. El menor asintió, llevando sus manos hacia ahí, acariciando
—Tan dentro de mí…—murmuró con voz rota antes de jadear cuando Louis se movió de nuevo sobre él.
Siguieron en esa posición, Harry gimiendo mientras se jugaba los pezones, Louis moviéndose de esa manera que le hacía girar los ojos hacia atrás y abrir sus labios en agudos gemidos.
—Y-ya casi—indicó Harry, su orgasmo formándose en un apretado nudo bajo su vientre.
—Hazlo. Vente para mí, nena―gimió sin precaución, amando la manera en la que el menor gimió gustoso por el apodo —Algún día estarás tan lleno de mí—murmuró antes de inclinarse y besar los labios, las piernas de Harry sacudiéndose desde el lugar en el que estaban mientras Louis aún se movía en su interior, sus ojos lagrimeando por lo bien que lo estaban jodiendo, devolviendo el beso con labios temblorosos y gemidos entrecortados, agudos al sentir que su corrida empezó a salir de su miembro, su cuerpo se sacudía de lo bien que se sentía, la liberación que lo llevó al grado de llorar y querer hundirse en la cama más y más porque la grata sensación de placer y liberación recorría en demasía su cuerpo
—¡L-Louis!, ¡oh, Dios!—exclamó mientras sus manos jalaban el desordenado cabello de su vecino ante el intenso orgasmo, temblando precariamente ante aquello, desconectandose de los sonidos a su alrededor, de las maldiciones de Louis en sus oídos y flotando en la nube abrumadora del punto máximo, sus ojos en blanco y sus mejillas empapadas de lágrimas.
—Buen chico—habló Louis, sus movimientos volviéndose desordenados mientras las patas de la cama chirriaban, el respaldo golpeando fuerte y el condón comenzando a llenarse de su corrida, que poco a poco hacía que las embestidas se volvieran lentas en el interior del hombre que soltaba suspiritos y gemidos pequeños, sus ojos en el techo de la habitación, a lo que Louis, aún con los estragos de su orgasmo, lo alarmó— ¿Harry?—preguntó aún en su interior, su cuerpo tembloroso aún, el menor sonrió tontamente antes de alzar sus brazos hacia él y murmurar "Bien"
—Dios—susurró enseguida Louis antes de salir de su cuerpo que temblaba y estaba manchado de su corrida, tomando el rostro ido de su vecino y llamándolo hasta que logró que los ojos lagrimeantes de Harry lo observen y sonría cansado
—Me jodiste tan bien—murmuró, parpadeando y tomando las mejillas de su amante —Jódeme las veces que quieras —pidió, soltando una risita cuando Louis soltó el aire contenido y se acercó a besar sus labios.
Después de tomar un baño, donde Louis lo folló de nuevo entre los azulejos de la bañera mientras las gotas de agua caían sobre ellos, se arrucaron de nuevo en el sofá para terminar de ver la película que habían dejado a la mitad, con miradas cómplices y besos largos, encerrados en su burbuja de miel hasta que Harry se durmió a su lado, arrucado en su pecho y su mejilla apretujada en su cálido pecho. Louis había sonreído, acariciando sus cabellos castaños, mirando la serie que Harry le había comentado tanto.
Friends se leía en la amplia pantalla.
¡Aquí la primera versión de Milk! Con algunos cambios de redacción y palabras añadidas pero al final la primera versión.
Perdí mi otra cuenta de inkitt así que tuve que entrar a esta y subirla desde aquí.
¡Espero les haya gustado!
Subiré igual "Amen" esperenla pronto.
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