Uno
Los exámenes finales han sido devastadores para Harry y durante la última semana no ha tenido descanso de ellos en absoluto, se siente terriblemente exhausto. Pero, aunque esté agotado mentalmente como la mierda, nada de eso importará en un par de horas.
Porque hoy es la noche, y está libre para hacer lo que desee sin miramientos en nada más que pasarlo increíble.
Los estudiantes de sexto nivel de su facultad de medicina han organizado una especie de fiesta por el cierre del semestre en un bar-club cercano a su universidad. Y, por supuesto, esto será utilizado por muchos jóvenes totalmente como excusa, al igual que lo hará Harry, para ingerir interminables cantidades de alcohol y tomar malas decisiones. Él por nada del mundo puede perdérselo.
¡Benditos sean los organizadores!
Además, de lo que prometen sus compañeros de carrera, Harry tiene una cita con un lindo chico de su clase de Microbiología, Bruce (con quien, no está de más mencionar que, el ojiverde espera y lo termine follando en su departamento). Así que, sí, esta noche promete traer consigo muchas cosas buenas y Harry está vibrando en anticipación.
Las puertas del elevador de su edificio se cierran y él ingresa con rapidez al departamento que comparte con uno de sus mejores amigos de toda la vida. Coloca el seguro una vez está en el interior del lugar mientras talla un ojo perezoso con el puño de su mano libre, llama el nombre de Niall en espera de encontrarlo allí, pero sabe la respuesta, no vendrá hasta que sea hora de estar listos para la fiesta.
Cuando finalmente llega a su desordenada habitación lo primero que hace es arrojar su pesada mochila con un golpe seco hacia un costado de su cama y colapsar totalmente sobre ella. Planea dormir unas merecidas horas hasta que el firmamento nocturno sea pintado por completo por colores oscuros y pequeñas pero brillantes manchas blancas aparezcan en el firmamento nocturno para formar maravillosas constelaciones.
Coloca la alarma en su celular para despertar aproximadamente una hora antes de la fiesta y su cita, desea tener el tiempo suficiente para estar listo y no tener que correr a último minuto. Con el muchacho pelinegro ha quedado previamente de acuerdo en encontrarse directamente en el bar-club y después pasarla juntos. Es un buen plan, piensa Harry, simple pero efectivo.
Se deshace de sus zapatos y cubre su cuerpo con las mantas que han dejado totalmente desordenadas por la mañana antes de salir corriendo a su primer examen del día. Ruega porque todas sus respuestas hayan sido correctas y que apruebe el semestre sin complicaciones de último momento. Ha estudiado demasiado y espera que su esfuerzo sea recompensado con buenas calificaciones.
Mulle su almohada un poco tras darle la vuelta y colocar su rostro sobre el lado frío de la misma, y suspira con cansancio antes de caer profundamente dormido con la promesa de una noche de diversión.
La oscuridad del exterior llega en un par de parpadeos pesados de ojos cerrados y respiraciones profundas. La ciudad está más despierta que nunca, al igual que Harry tras su larga ducha de agua caliente —Dios tenga en su gloria al creador de las duchas eléctricas. Los ruidos de la calle hacen eco en el espacio cerrado y totalmente lleno de vapor, Harry se siente en las nubes, tanto como las articulaciones de su cuerpo que han conseguido relajarse increíblemente bien.
Una toalla envuelta alrededor de su cintura desnuda cubre sus partes íntimas mientras camina con dirección al lavamanos empotrado bajo el gran espejo del cuarto de baño. Mira sus músculos con atención y sonríe, durante el último año ha trabajado más duro en el gimnasio y está fascinado con el resultado, espera que Bruce también lo haga.
Aplica espuma de afeitar y traza suaves movimientos sobre su mandíbula. Hoy será una gran noche, se repite así mismo tratando de calmar sus nervios por estar con alguien después de mucho tiempo. Lo cierto es que, Harry no ha tenido el mejor registro en torno a una maravillosa vida amorosa, todo lo contrario.
Hace aproximadamente nueve meses terminó una larga y caótica relación, y está de más mencionar que, no quedó absolutamente nada bueno de ello. No, sólo grandes cantidades de inseguridades para Harry y una dosis nula de sexo, pero eso termina hoy porque se ha decidido a intentarlo de nuevo.
A la mierda Aaron, que se pudra; él y sus tiernos, pero mordaces ojos cafés, que se pudra su sonrisa de lagarto y que se vayan al carajo todas las caricias que en el algún momento dejó sobre su piel, porque Harry ya no lo necesita y no lo hará nunca más. Que se vaya al carajo por romperle el corazón y dejarlo llorando por semanas en el sofá de Zayn tras encontrarlo follando con dos tipos en su cama. Toda su relación con Aaron puede irse al infierno.
Hoy será un nuevo Harry y dejará todos esos malos momentos en el pasado, él avanzará, hoy lo hará y tiene un buen presentimiento sobre ello.
Coloca una suave loción sobre su rostro y algunas esencias sobre su piel para mantenerla hidratada durante la noche, su perfume cae poco después sobre su lechoso cuello y pecho, y se siente extaciado por lo bien que huele. Sacude su cabello con ligereza expulsando los restos de agua de él y se dirige a su habitación para vestirse adecuadamente.
Toma los skinny jeans más la camisa gris, que semiabierta permite apreciar su pecho y parte de su gran tatuaje de mariposa, que ha preparado con anterioridad y se viste con agilidad. Sus botas llegan poco después y está listo.
Revisa los mensajes de su celular y no hay ninguno de Bruce, una mueca se sitúa en su rostro y está a segundos de enviarle un texto para confirmar su asistencia, pero algo dentro de él lo detiene. Aunque ha trabajado en sus inseguridades, aún hay cosas que lo persiguen, y él no quiere insistir tanto o llegar a verse desesperado de alguna manera, entonces lo deja ser y bloquea la pantalla.
El sonido de pies arrastrándose, llaves cayendo sobre el suelo y una risa cantaría anuncian la llegada de Niall, y Harry está feliz por tener compañía. El rubio ha cumplido su promesa de llegar temprano (aún tienen unos cuarenta minutos para llegar al bar-club), así que la mayoría de las cosas marcha en orden.
Se da una última mirada en el espejo situado en la pared y sonríe con coquetería, luce increíble.
Unos golpecitos a su puerta llaman su atención y pronto una voz está hablando:
—¿Harold? — pregunta su amigo, y él responde de manera inmediata eliminado el obstáculo de madera que los separa.
—Hola, aquí estoy.
—¡Wow! — hace una pausa sonriendo. —Luces increíble.
Un rubor sube por su cuello y se acentúa en sus mejillas.
—Lo sé, gracias, Ni— el nombrado se ríe y lo atrae en un abrazo.
—Oh, Harry— olfatea un poco a su amigo antes de continuar. —Dios, hueles aún mejor de lo que te ves, Bruce se volverá loco.
—Esa es la idea— guiña un ojo a sabiendas.
Ambos ríen mientras atraviesan el pasillo que separa la mitad del departamento hacia la cocina.
—¿No vas a vestirte?
—En un momento— palmea el pecho de Harry y se aleja un poco—, primero quiero comer algo, estoy muriendo de hambre.
—¿No has comido nada hasta ahora?
—Lo hice, pero de camino acá mi estómago empezó una guerra de gruñidos.
Harry niega divertido. —Creo que hay sobras de la pizza de ayer en la nevera. Ve a cambiarte y las tendré listas en un momento.
—Gracias, Haz— le lanza un beso mientras sale de la cocina caminando en reversa. —Te pediría salir conmigo en este mismo instante si no tuvieras una cita con Bruce hoy.
—Oh, claro— niega Harry divertido al mismo tiempo que saca la pizza congelada y la coloca en un plato— porque Bruce es el problema y no el hecho de que ya tienes novia.
Niall se detiene de golpe y se carcajea— Tú sabes, tú sabes, pequeños detalles— una risa floja sale de su boca, y a los segundos su cara se pone seria— No se lo digas, por favor, me decapitaría.
—Hmm...— se toca la barbilla mirándolo fijamente intentando imitar un tono inocente. —Es una decisión realmente difícil, no me pongas tanta presión.
—¡Harry! — grita indignado tocando su pecho.
—Creo que tener el control de la televisión durante todo el siguiente semestre y una dotación infinita de helado sería de gran ayuda.
—¿Me estás chantajeando?
—¿Quién, yo? — voz dulzona reluciendo. —No, no. Querido Niall sólo estoy nombrando las cosas que me hacen feliz y casualmente aceleran mi proceso en la toma de decisiones— el ojiverde le da espalda posicionando la pizza dentro del microondas.
—Eres increíble —murmura Niall y Harry responde con un “¿qué has dicho?” que provoca una leve molestia en el rubio por tener que cumplir sus caprichos. —¡Bien, lo tendrás! — levanta sus manos hacia arriba en rendición.
Así que, el rizado gira todo su cuerpo en un segundo y grita con una enorme sonrisa, hoyuelos reluciendo en su rostro:
—¡Oh, Niall! ¡No me lo vas a creer, acabo de tener una revelación!
—No te burles de mí, Harry.
—Tranquilo, tu secreto está a salvo conmigo— le sonríe y el rubio desaparece por la puerta de su habitación zapateando fuerte.
Comen la pizza poco después, entre malos chistes y risas escandalosas. Una vez que están listos parten a su destino: la emocionante noche de sus vidas.
Al salir del edificio departamental el viento cálido del verano los arropa; mechones de cabello rizado caen rebeldes sobre los ojos verdes del más alto y su compañero de piso se burla por lo desordenado que ahora luce.
Las altas farolas de la calle iluminan su caminar hasta el bar-club, tal como lo harían las estrellas si no viviesen en un lugar tan contaminado lumínicamente, las bocinas de los autos retumban y hacen eco contra las paredes de los edificios. Harry se ha acostumbrado a esta vida caótica, llena de personas caminando de un lugar a otro, cuáles almas sin rumbo, y de ruidos exagerados que no hacen más que acelerar los corazones de las personas que pertenecen a una ciudad que no hace más que crecer con el paso de los años.
Las brillantes luces de neón de colores verdes, morados, azules y amarillo son lo primero que pueden distinguir desde la distancia, y una vez que se han acercado lo suficiente, un gran rótulo que reza el nombre de “Blue Night” puede leerse sobre la puerta de acceso.
Harry puede sentir el alivio invadirlo cuando repara en la interminable fila que hay en la acera, agradece que los chicos organizadores hayan conseguido incluir sus nombres en la lista de ingreso que está siendo sostenida por las grandes manos del guardia en este momento.
Escucha a Niall tragar grueso antes de acercarse con cautela hacia el hombre, recibiendo malas miradas y palabras groseras de quienes están parados esperando su turno para ingresar al lugar.
—¿Nombre? —dice el guardia mirándolos directamente a los ojos.
—Harry Styles—el hombre revisa y asiente.
—¿El tuyo?
—Niall Horan.
Y con eso, las puertas del lugar se abren liberando la música del interior, avanzan con paso más decidido esta vez.
El largo pasillo negro e iluminado por luces neón parece interminable mientras caminan uno a lado del otro, Harry siente su corazón latir con fuerza y sus oídos cerrarse ante el estremecimiento que recibe su cuerpo una vez han ingresado por completo al centro de todo.
La música retumba estridente y una pista de baile atiborrada de personas se presenta ante sus ojos, cuerpos sudorosos frotándose unos contra otros y risas amortiguadas por las canciones que el DJ toca dan el ambiente al lugar.
Niall golpea su costado antes de arrastrarlo hacia la izquierda.
—Hay que buscar a los chicos, dijeron que estarían aquí antes de las diez y no logro distinguirlos entre toda esta gente.
—Seguro están reunidos en alguna de las barras. Empecemos por este lado, y vamos rodeando el lugar— grita Harry para hacerse escuchar ante el sonido de música electrónica y Niall asiente en confirmación.
Chocan contra algunas personas en su intento de aproximarse a la barra, al llegar allí no tienen éxito y antes de poder escapar a la siguiente el celular de Harry vibra. Emocionado por la promesa de algún texto por parte de Bruce desbloquea el dispositivo tan rápido como sintió el movimiento en su pantalón. Su cara cae al ver el nombre de Zayn resaltado.
—Ni, espera— sostiene el hombro del rubio. —Zayn me envió un mensaje.
"Mira hacia tu izquierda."
Harry frunce el ceño ante la petición y levanta la mirada.
Unos brazos se lanzan en el aire haciendo señas en su dirección y el rizado entrecierra sus ojos intentando enfocar a la persona, el cuerpo de Zayn cobra sentido pocos segundos después y le saluda desde su posición.
Se gira hacia Niall y escribe una respuesta para Zayn mientras señala con su mano libre en dirección al moreno parado a unos metros.
"Ya vamos, pero ¿qué diablos haces en la zona vip?"
Lo primero que hacen en cuánto están cara a cara con Zayn es llenarlo de preguntas.
—¿Cómo conseguiste acceso al lugar?
Zayn se encoge de hombros hablando alto para ser escuchado. —Li tiene clase de Farmacología o algo así con un chico que es amigo de otro chico que conoce al hijo del dueño del lugar, él le dio pases y nosotros nos encargamos de repartirlos.
Los tres chicos se abren paso por la zona acordonada y toman asiento en unos mullido sillones de cuero negro. Harry se siente extremadamente importante teniendo tantos accesos rápidos esta noche. Tenía razón, todo será increíble.
Entonces, su mente hace clic y su celular pesa contra la tela de su pantalón.
Bruce.
No ha recibido mensajes del muchacho desde que se vieron, y ya han pasado horas desde entonces, el ojiverde no está seguro de si debería escribirle o no, y parece que su rostro denota su preocupación porque Niall lo codea a los pocos segundos.
—¿Hay algo mal, Haz?
El nombrado se debate entre si contarle o no, no quiere arruinar la noche con sus inseguridades, pero está bastante seguro que Niall podría guiarlo en esto, después de todo él es quien tiene una relación entrañable con su bonita novia. Sí, necesita un consejo.
—Bruce—la cara de confusión de Niall demuestra su poco entendimiento ante la situación— No me ha escrito desde la tarde y yo tampoco lo he hecho porque no quiero lucir desesperado.
—Oh, ya— Niall asiente comprensivo. —Tal vez ya está viniendo o se quedó sin batería, ya llegará. No te preocupes por eso y disfruta por ahora, estoy seguro que llegará en poco— le regala una hermosa sonrisa y coloca un vaso de licor en su mano.
—¿De dónde sacaste esto? — dice bebiendo el líquido rojo.
—Zee me lo dio antes de ir a buscar a Li, dijo que lo esperemos aquí.
—Bien, no hay problema. Salud— levantan sus tragos y chocan sus copas en un tintineo de cristal.
A partir de allí, y el reencuentro con sus amigos, la noche parece querer escaparse de sus dedos.
Las bebidas y los bailes sin fin llegan unos tras otros y Harry está pasando tan bien el momento que casi olvida su cita, casi.
Porque desde el otro lado de la pista, en la sumida oscuridad donde apenas relucen un conjunto de siluetas iluminadas por las escasas luces, el que parece ser el grupo de amigos de Bruce lo mira burlón, o ¿ya está lo suficientemente borracho para imaginar los susurros que parecen darse con sonrisas ladinas y las miradas de lástima que le otorgan?
Intenta evitar los fríos ojos que queman su piel desde la distancia, en realidad, lo intenta, pero la sensación de sentirse observado y vulnerable, de ser la presa de alguien más lo tiene mal y necesita alejarse. Así que, lo hace y en su intento de huida un nombre llega a su mente. Niall.
¿Dónde está? Necesita a Niall.
Se tambalea un poco y se aleja del grupo, pero no lo suficiente como para evitar escuchar sus risas, ¿se ríen de él o con él? Definitivamente de él y sus piernas gelatinosas.
Sus pies tropiezan un poco y unos brazos lo atrapan rodeándolo en un abrazo por sobre sus hombros.
—Haz, ¿qué tienes? — dice una voz ronca que reconoce.
—¿Has visto a Niall? — le responde a Liam con un poco de dificultad, tal vez esos últimos shots fueron una mala idea.
—¿Sucedió algo malo?
Harry niega.
—¿Entonces, por qué parece que huyes?
—Sólo... Quiero a Niall, él sabe qué hacer.
Liam lo contempla un momento, sopesando sus palabras y mira en dirección de donde parecía que Harry quería alejarse. Tararea un poco antes de hablar y apretar su agarre en los hombros del menor.
—Bien, vamos a buscar a Niall y después investigo una cosa, ¿sí?
—Gracias.
Y así, empiezan la búsqueda del rubio a través de cuerpos ebrios y sudorosos en medio de la zona VIP.
Decir que lo hallaron con facilidad sería mentir, porque a pesar de ser un lugar limitado en comparación con la parte general del bar-club, la zona en la que se encuentran es amplia y tardan más de lo que les gustaría en encontrar a Niall, quién está sentado casualmente sobre las piernas de Leyla, su novia, en el otro extremo de la sala.
En cuanto la mirada de Niall cae sobre Harry se disculpa con la muchacha de cabello rojo que lo sostiene y se acerca al par.
—¿Qué le pasa?
—No sé, no quiso decirme, dijo que quería hablar contigo, así que te lo traje.
—Gracias, Li.
—Harry, vuelvo en un momento, ¿de acuerdo? Tengo que arreglar una cosa y en cuanto encuentre a Zayn ambos vendremos a ver cómo estás, ¿sí?
—Está bien, no hay problema. Gracias por... ya sabes, ayudarme— le da una tímida sonrisa y el castaño se la devuelve antes de alejarse entre el mar de personas. Liam siempre es un buen amigo, muy amable todo el tiempo, Harry lo quiero mucho.
—Bien, ahora dime, ¿qué pasó? No te ves del todo bien.
—Me sentí incómodo con unas personas y quise alejarme, pero mis pies no ayudaron del todo y sentí que se rieron de mí — se encoge de hombros intentando restarle importancia, pero Nial frunce el ceño ante la confesión.
—¿Quiénes?
Harry permanece callado y Niall insiste más: —¿Quiénes te hicieron sentir incómodo, Harry?
Más silencio y el ojiverde se está debatiendo internamente entre si decírselo o no. Después de todo, tal vez sólo se lo imaginó. Seguramente el alcohol está teniendo efectos alucinógenos en él y su sistema nervioso central ya se está viendo afectado. Sí, eso debe ser.
—Harry, lo preguntaré sólo una vez más, ¿quiénes te hicieron sentir incómodo?
Harry quiere hablar, decírselo, pero las palabras no salen de su boca, y es entonces cuando siente una fría y flacucha mano atrapar su brazo. Niall mira con pesadez y ojos entrecerrados a la persona que está sujetando a Harry desde atrás, al girar su rostro el ojiverde repara en Winona y su amigo levanta una ceja en su dirección con incredulidad antes de hablar.
—¿Qué quieres? — escupe mordaz.
La rubia hace una mueca y tensa los labios, es bien sabido por todos que no tiene una buena relación con Niall desde el incidente hace un año en una fiesta donde quiso meterse en sus pantalones mientras él estaba empezando a salir con Leyla.
Niall mira de soslayo el ceño fruncido que su novia le envía y la tranquiliza con una sonrisa mientras mueve sus labios en su dirección sin emitir sonido, pero reflejando las palabras: “Todo está bien”. Leyla acepta lo que le da, pero continúa contemplando la imagen de las tres personas en la oscuridad, no quita sus ojos de Winona.
—Hablar contigo, es algo importante.
El rubio frunce el ceño. —No tenemos nada que discutir.
La ojimiel ríe sin gracia y le tiende su celular.
—Creo que, en realidad sí.
El ceño fruncido de Niall se hunde y su cuerpo se tensa aún más, si acaso es posible, y Harry mira entre ambos el intercambio de palabras con doble sentido y el deslizamiento del celular de Winona sin entender nada.
Su amigo fija tanto la mirada en el aparato que Harry cree que ha sido hipnotizado por lo que sea que esté presenciando.
—Ni— le llama llevando una mano a su antebrazo y el rubio retrocede un poco a su agarre, Harry se siente confundido— ¿Qué está pasando? — habla en dirección de ambos ahora, viendo cómo los ojos de Niall se posan en la muchacha que no ha soltado su agarre todavía.
—¿Es real? —ella sólo asiente con un destello de tristeza en su mirada vacilante. —No me jodas, tiene que ser una broma— pasa una mano sobre su cabello y habla con desesperación. —Mira, Winona, si esto es sólo para jod-...
—No lo es, sé que no tenemos una buena relación— sus labios se tuercen en una mueca— pero no estoy tratando de joderlos, me lo ha enseñado Liv y yo sólo lo he confirmado al revisar sus historias.
Su mirada se dirige hacia Harry y Niall aprieta el celular con más fuerza de la necesaria.
—Ese hijo de puta, lo voy a matar.
—Niall, ¿qué pasa? ¿De qué mierda estás hablando? — pregunta el ojiverde con preocupación latente en su voz y ambos chicos reparan en su presencia después de mucho.
La tensión entre el trío es latente y Harry está por hablar de nuevo, mucho más decidido por obtener información, pero es interrumpido por sus otros amigos que llegan de la nada dándole miradas consternadas.
—Ni, debemos decirte algo— murmura Zayn pero no lo suficientemente bajo como para pasar desapercibido por Harry.
—Espero no sea lo que me estoy imaginando— contraataca enseñándoles el celular.
—Mierda, sí, eso mismo era— dice Liam a su costado. —¿Ya lo ha visto? — pregunta el castaño y Niall niega.
Harry está empezando a hartarse de la situación, nadie responde a sus preguntas y sus amigos están comportándose como idiotas. El esquelético agarre de Winona ya está empezando a dolerle, así que toma una decisión en segundos antes de actuar llevado por la adrenalina y los tragos que tiene encima.
De un sólo tirón consigue librar su extremidad de la rubia y obtiene el celular de la mano de Niall, todos se voltean en su dirección e intentan obtener el aparato de regreso, pero es tarde. Él lo ha visto todo.
Allí, entre mantas y extremidades entrelazadas con desorden, un vídeo de dos chicos que Harry reconoce bien, se reproduce en silencio.
Oh, su querido y estúpido Bruce está abrazando a su ex, con quién — casualmente le había jurado a Harry— ya no tenía contacto al no vivir en la misma ciudad, pero parece que han conseguido la manera de estarlo de nuevo, y muy cerca. A Harry se le revuelve el estómago.
La luz de la habitación del vídeo permite ver sus rostros a la perfección y el beso que se dan, pero no es la sonrisa de enamorado que está plasmada en el rostro del chico con quién tendría su anhelada su cita esta noche lo que lo deja sin aliento. No, eso no lo hace, sino lo que está usando.
—Maldito, hijo de puta— escupe Harry irritado por la audacia del otro sujeto.
Está usando la camisa que Harry le obsequió hace una semana mientras lo acompañaba a hacer sus compras, y la sangre del rizado hierve.
—Harry— intenta Niall viéndolo con ojos de cachorro, temiendo el colapso de su amigo.
Le tiende el celular a Winona, y nota la presencia de Leyla a su lado, en cuanto fija sus ojos en sus amigos frente a sí.
—Yo... y-yo...— no va a llorar, no se lo va a permitir, no eran nada, no vale la pena, pero duele el ser usado. —Necesito un trago, perdón— y se abre paso entre sus amigos que lo miran irse sin más.
Siente la presencia de Zayn pocos segundos después, y su mano intentando tocarlo con cariño.
—Haz, si quieres podemos irnos— y no, eso no va a suceder esta noche, no piensa arruinar lo que prometía ser un buen momento para todos por su... ¿lamentable corazón roto? ¿Siquiera cuenta como eso? Porque sí, le duele, pero no tanto como esperaría, no tanto como lo hizo con Aaron.
De todas formas, ¿debería doler? Todo es confuso, no eran nada, pero aun así algo pica en el estómago de Harry, y es un sentimiento que puede reconocer a medias. Las sensaciones de su entorno y las emociones internas lo están mareando cada vez más, la bruma baña su cerebro y la frase que dicta su mente con un: ”lo que pudo ser“, desgarra su corazón.
—No, Zee, estoy bien— no lo está, pero mentir sirve en este momento— sólo quiero estar solo, ¿sí? Ve a divertirte con el resto, los veo luego.
Y desaparece entre los cuerpos sin rostro que lo rodean.
Su respiración está levemente agitada, sus ojos quieren picar, pero los limpia con fuerza intentado alejar la decepción que siente por su lamentable situación, de nuevo han herido sus sentimientos.
Navega perdido, como un barco sin su brújula, entre la música que parece distante ahora que su mente vuela cual golondrinas en libertad, encuentra al poco tiempo su lugar en una esquina de la barra como aquellas aves lo hacen descansando sobre las ramas del laurel.
Se desploma en la alta silla y posa su rostro entre sus manos un momento antes de tomar su celular y sacarlo. Escribe mil palabras, pero no las envía. Bloquea el celular un par de veces más y se siente feliz de no haber mendigado atención de alguien que al parecer no ha estado del todo involucrado en lo que sea que estaban iniciando, porque ¿estaban iniciando algo, cierto? Harry supone que sí, porque no le pides una cita a alguien más si no tienes la intención de involucrarte ¿en qué momento el mundo ha dejado de funcionar de esta manera?
Harry está hundiéndose y sólo por eso lo hace: sus dedos son ágiles y con un texto de una sola palabra, bloquea el contacto de Bruce.
"Imbécil."
Lee el mensaje y se siente en paz.
Bien, que la noche continúe.
Una muchacha toma su orden y a los pocos segundos regresa con su bebida: vodka puro para él, gracias. Tal vez su estómago lo odie por la mañana, pero lidiara con las consecuencias al despertar, lo ha hecho antes.
Se traga todo de una sola engullida, y el licor quema su garganta mientras se abre paso por su estómago apenas lleno por la pizza que ha comido antes con Niall. Pide otro, o tal vez cinco, no está del todo seguro.
Escucha el murmullo de una voz a la distancia. Gira su rostro hacia la izquierda, nada, mira a su derecha, nada. ¿Ahora realmente está alucinando?
—¿Estás bien? — preguntan de nuevo, pero esta vez logra distinguir de dónde proviene la voz, mira hacia el frente, y, oh.
Harry ha conocido a muchos chicos a lo largo de su vida, se ha besado con algunos desde la secundaria y ha tenido noches increíbles con otros, pero nunca, absolutamente nadie en su lastimera vida se ha visto como aquel que está frente a sí, viéndolo con preocupación detrás de la barra.
Es alto, tal vez unos centímetros más bajo que él probablemente, pero lo sigue siendo. Parece modelo con sus fuertes y definidos brazos apretados en la negra camisa de cuello que está vistiendo, el ojiverde podría estar babeando en este momento.
El muchacho lo sigue viendo y Harry apenas es consciente de la divinidad que tiene del otro lado de la barra, porque ha estado tan consumido en su reciente miseria, la almibarada voz que le ha hablado y el fuerte torso que lo ha atrapado. Se siente ligeramente avergonzado y quiere disculparse por verlo de más, pero en cuanto levanta la mirada es golpeado con fuerza.
Las facciones del rostro del desconocido parecen haber sido talladas por los mismísimos ángeles, mejillas puntiagudas y cinceladas resaltan el contorno de lo que Harry podría decir, es el hombre más apuesto que ha visto en persona. Tiene una preciosa nariz de botón que Harry quiere lamer, una mandíbula cubierta de ligero vello facial y lo mejor de todo: unos finos labios que le sonríen con timidez, el ojiverde quiere besarlos, pero no lo hace. Dios, no, aún conserva un poco de dignidad.
—¿Eh? — es lo único que logra formular y se siente avergonzado por sonar tan anonadado, pero ese es su estado actual.
Se siente mareado, la cabeza le da vueltas y tal vez el barco ha naufragado en el azul de los ojos de su contrario. No. Seguro el ancla ha funcionado correctamente manteniéndolo firme en su lugar hasta haber encontrado la brújula en medio del desorden que es su cerebro en este momento, y ha decidido trazar el curso directamente hacia el paraíso que son los dos zafiros que lo miran curioso.
O, tal vez Harry está muy borracho.
Pero lo que sea, no importa ahora, porque su palma lo está golpeando mentalmente por no poder responder como desearía a la pregunta del lindo chico detrás de la barra.
—Preguntaba si te encuentras bien.
Dios, su voz. Tal vez, Harry ya ha caído en un coma etílico o por la proa del barco, y se golpeado la cabeza provocándole alucinaciones; o, tal vez se ha enredado entre las sogas de la cubierta y está muriendo lentamente asfixiado por ellas mientras las sirenas cantan en el horizonte. Seguro el muchacho pertenece a ellas. Porque, ¿cómo es posible que alguien suene tan bien?
Harry está siendo arrastrado por las olas, sumergiéndose en las profundidades de los brazos del océano que se presenta con cabello castaño y desordenado. Se está ahogando en el perfume de lavanda y agua marina, que es lo único que puede respirar, en los confines del azul que lo envuelve, para mantenerse con vida.
Las golondrinas vuelan sobre el mar, burlándose desde la altura por su caída, tan libres como son y como él ya no es.
—Oh, sí— otro golpe por lo temblorosa que es su voz.
—¿Estás seguro? — Harry asiente. —De acuerdo, es que has estado contemplando los vasos vacíos por más de ¿cuánto? ¿cinco minutos tal vez? — habla llevándose una mano a su cabello y colocándolo en su lugar. Harry se siente hipnotizado. —Sí, cinco minutos, y parecías algo ido.
Mierda.
—No, no, estoy bien, sólo algo abrumado, pero es todo.
—Bien.
Se miran entre la penumbra, Harry tratando de robar tanto como puede de la imagen del muchacho para guardarla en un cofre bajo tierra por el resto de su vida, como un precioso tesoro.
El desconocido lo observa fijamente como tratando de creerle y finalmente asiente con media sonrisa en su rostro.
—Soy Louis, por cierto— dice tan seguro que el ojiverde traga al escuchar su nombre por primera vez. Queda bien con su rostro, con lo que irradia.
Louis, repite Harry en su interior
Louis, lo hace sonar con fuerza en su mente una vez más, queriendo decirlo en voz alta para saborear las letras. En su lugar se presenta así mismo.
—Harry, encantado— extiende su mano y Louis la toma. Un escalofrío lo recorre, y nota que no es el único que lo siente, su corazón se acelera.
—Y bien, Harry, ¿qué te trae por aquí?
Si creía que escuchar el nombre de Louis fue maravilloso, escuchar el propio fue aún mejor. Las golondrinas trinan felices y ve mariposas a su alrededor.
—Estoy con mis amigos— el castaño le sonríe y pequeñas arruguitas se forman en los extremos de sus encantadores ojos, Harry quiere tocarlas.
—Eso es genial, ¿vienes con el grupo universitario?
—Sí, mis amigos consiguieron pases para esta parte del club.
—Me alegro de escucharlo—y suena tan sincero que Harry lo cree también. —¿Quieres otra bebida?
—Sí, ¿qué me recomiendas?
—Te he visto beber vodka puro toda la noche, creo que eso con algo de sandía te vendría bien.
—Entonces lo quiero, gracias— le sonríe, y se siente algo atontado. En definitiva, no es el alcohol actuando en su cuerpo, es algo más.
Los segundos pasan y Louis no se mueve, el rizado lo contempla desde su posición y como arte de magia los engranajes de su cerebro actúan.
—¿Lo has estado haciendo? —suelta con la lengua medio atorada exactamente en el momento en que Louis pretendía dar la vuelta y alejarse a preparar su bebida.
—¿Qué cosa? ¿Los tragos de vodka con sandía? Sí, no es por presumir, pero soy un experto—sonríe confiado y Harry quiere reírse por no haberse explicado bien.
—No— esta vez sí se ríe, sólo porque puede—, me refería a si has estado viéndome beber toda la noche.
Tal vez sus ojos estén fallando, pero Harry jura ver el rubor que se extiende desde el cuello hasta las orejas de Louis en medio de la poca iluminación de la barra, algo en su rostro cambia desde ese momento.
—Emm, este... Sí, no, espera quiero decir— ahora el ruborizado es otro. —¿Sería realmente vergonzoso admitir que lo he hecho?
Harry niega divertido, intentando suprimir sin éxito la sonrisa que se hace presente en su rostro.
—No lo creo, me has visto beber vodka toda la noche como un verdadero lunático, creo que eso es peor.
Louis se ríe con gracia, y Harry cree que es lo mejor que ha escuchado desde hace mucho. A la mierda Bruce y Aaron, Harry ha encontrado una melodía que supera a todas las demás y una parte egoísta de su ser quiere conservarla sólo para él.
—Entonces, hagamos como que esta parte de nuestra conversación no sucedió y continuemos como si nada.
Harry no tiene que pensárselo ni un segundo, porque él está seguro de su respuesta antes de siquiera abrir la boca.
La noche parece querer brindarle buenas cosas tras su mal momento y, él no va a desaprovechar lo que el universo le presenta en bandeja de plata. Digamos que, Harry no es desagradecido.
¿Tal vez hasta el destino está siendo bondadoso con él por primera vez y le trae la oportunidad de su vida? Espera que sí, porque va a hacer el primer movimiento.
—¿Y si tal vez no quiero pasar por alto que has estado viéndome desde que he bebido mi primera copa en esta barra?
Y sí, se la juega, porque a la mierda todo. Tal vez la noche puede ser más interesante desde ahora y él no deba lamentarse ante su mala suerte en el amor, tal vez las sirenas lo han encantado después de todo.
Las cejas de Louis se elevan ante la pregunta y se aclara la garganta antes de hablar con profundidad:
—Entonces, no lo hagas porque yo tampoco quiero.
Y ese era el impulso que Harry necesitaba.
Sonríe con picardía en dirección de Louis, mucho más confiado que hace un segundo con su corazón latiendo cual tambor contra su pecho.
—Que bien que estemos de acuerdo— juguetea con sus manos tamborileando la superficie oscura de la barra
Ve cómo Louis traga con dificultad, él también tiene la garganta seca, su nuez de Adán moviéndose con lentitud.
—Espera aquí un momento en lo que regreso con tu bebida, no te vayas, por favor.
Parece que suplica y Harry se siente el rey del mundo mientras asiente. Louis se retira algo tímido y le lanza miradas de anhelo mientras se dirige a la sección que contiene el licor.
En cuanto está lo más lejos posible de Harry, este libera el aire que sin saber había estado reteniendo. Pasa sus sudorosas manos sobre sus piernas eliminando la humedad y siente su celular vibrar.
Lee el mensaje de Niall con incredulidad.
"¿Quién era ese?"
Disimuladamente mira sobre sus hombros y puede notar a la distancia a todos sus amigos observar el celular del rubio y a unos cuántos ojos mirándolo fijamente. Regresa su atención a su propio dispositivo y escribe su respuesta.
“¿Están espiándome?”
"No, sólo observamos desde las sombras."
“Estoy bastante seguro de que esa es la definición de espiar, chicos.”
"Como sea, pero no has respondido a mi pregunta"
"¿Quién es el tipo atractivo que no te quitaba los ojos de encima, Haz?"
"Soy Leyla :)"
“¿Estuvieron viendo todo este tiempo?”
"Juro por Dios, que te estaba comiendo con la mirada, ¿qué le has dicho? El pobre parecía encantado con tener a un pobre y triste Harry frente a sí para consolar. - Z"
"Espero te consuele de otra manera."
"Niall de nuevo :)"
“Basta, los odio, a todos ustedes”
Bloquea su celular intentando ignorar la presión que siente en su nuca por las miradas que sabe, está recibiendo desde atrás. La pantalla de su móvil se ilumina de nuevo, y toma el aparato.
"¡¡¡HARRY!!!"
"¿QUÉ QUIEREN?"
"No seas grosero :( (por cierto, soy Li)"
"Ya dinos su nombre."
"Bien"
Harry jura que escucha las risas y vítores de sus amigos desde donde está sentado. Los odia tanto.
"Se llama Louis, trabaja aquí (supongo) y está preparándome una bebida en este momento, así que dejen de distraerme que puede volver en cualquier instante."
"Bien, bien"
"Una última pregunta, Leyla quiere saber algo"
"Concedido sólo por ser ella :)"
"¿Sobre qué estaban hablando?"
Oh, Dios. Sabe que podrá escuchar sus gritos desde su posición, pero aun así envía el mensaje que contiene sólo dos palabras.
Guarda su celular rápidamente y fija su atención en el lindo chico que se acerca a él con una bebida en mano, le sonríe y agradece en cuanto la toma, escuchando al tiempo los gritos enloquecidos de sus amigos.
Louis los mira con curiosidad, ajeno a la situación, y Harry sorbe el vodka mezclado con sandía a través de la pajilla, consciente de lo que el grupo ha leído:
"Estábamos coqueteando ;)"
—Tal vez debería suspender las bebidas para esos tipos— Harry se ríe guturalmente, y el rostro de Louis lo contempla con tanto cariño que el ojiverde podría besarlo allí mismo.
—Creo lo mismo— es lo único que dice e inician otra batalla de miradas hasta que alguien más llega y ordena un Martini.
Desde allí la noche parece irse volando, ambos conversan tanto como pueden mientras Louis se encarga de preparar más bebidas para los chicos que se acercan de vez en cuando.
El rizado se siente volar, y no necesariamente por el licor que ha consumido durante toda la noche, porque Louis se ha encargado, desde que terminó su última copa de vodka con sandía, de ofrecerle nada más que agua, sino por lo fácil que ha encajado con el castaño. Las conversaciones fluyen como el agua y nunca se quedan en silencios incómodos, Harry flota como plumas en el viento por la atención que está recibiendo.
Cuando el reloj de su celular marca la una, Louis se acerca y le dice fuerte, haciéndose oír claramente sobre la música:
—Mi turno termina en quince minutos, no sé si quieres quedarte un poco más.
Y Harry, no es nadie para decirle que no.
—Me encantaría— responde sonriente y lleno de vida.
Lejos, muy lejos, en el interior de Harry el barco por fin encuentra tierra firme y su ancla lo mantiene en un espacio seguro.
Las golondrinas que han emigrado regresan y no eligen el laurel como hogar, no, esta vez se posan en lo alto del mástil de madera y cantan aún más melodiosas que antes, mucho mejor que las sirenas acostadas en la orilla que juegan con las mariposas a su alrededor.
La noche sólo promete mejorar.