CapÃtulo único
Ciertamente Harry no es un chico poco común, disfruta de las mismas cosas que el resto de los adolescentes, como por ejemplo: jugar fútbol algunos fines de semana, comer pizza mientras ve alguna pelÃcula de terror, jugar videojuegos, escuchar música de rock a un alto volumen, entre otras cosas, pero aún hay una cosa que lo diferencia de todos los chicos de su secundaria y es que no sólo disfruta de el fuerte sonido de la música de rock, sino también disfruta del dulce sonido de los roncos y fuertes gemidos de su mejor amigo.
Fumando marihuana y bebiendo algunas cervezas, Louis coloca su canción de rock favorita en los parlantes mientras busca su encendedor dentro de su bolsillo para volver a encender el porro y dar una calada profunda que le hace picar la garganta.
—¿Tus viejos vienen a la noche? —cuestiona Harry recostado en la cama del castaño.
Louis da una segunda calada para después pasar el porro a Harry. Él tose un poco mientras toma asiento en la cama.
—No, hoy no vienen —contesta. Él cierra los ojos relajándose mientras escucha la música fuerte que le hace vibrar cada músculo del cuerpo.
Harry asiente mientras observa el techo, hay manchas de humedad y algunos pedazos de cinta vieja pegados, aún puede recordar que posters estaban pegados ahÃ.
—Entonces supongo que me puedo quedar hoy —dice colocando ambas piernas sobre los muslos de Louis.
Louis observa los movimientos de su amigo pero está demasiado concentrado en sus pensamientos como para siquiera prestarle una real atención, todo lo que hace es asentir con la cabeza y continuar fumando en silencio, disfrutando de la música.
—Estoy re caliente. —comenta Harry mientras frota su mano sobre la tela de su pantalón— Voy a buscar agua.
Louis observa sus movimientos, el chico se levanta de la cama y sale de la habitación sin dejar de acariciarse sobre la ropa, el miembro de Louis también comienza a despertar, ansioso por un poco de atención.
Cuando Harry regresa trae consigo una botella nueva de cerveza, él bebe directo de la botella y acomoda su pene dentro de su pantalón. Deja la botella junto a la cama y se sienta junto a Louis, el recién nombrado voltea el rostro para verlo, Harry tiene los ojos rojos y las pupilas dilatadas.
—¿Podemos hacer eso? —pregunta Harry acercándose hasta él, lamiendo la lÃnea de su mandÃbula hasta llegar al lóbulo de su oreja donde deja una pequeña mordida— La tengo muy dura.
Louis cierra los ojos dejándose llevar por las sensaciones, entrando un poco en ambiente. La lengua húmeda de Harry se desliza por todo su cuello hasta llegar a sus clavÃculas. Es todo, ya está duro y eso es suficiente para empezar.
El castaño jala el cabello rizado de su amigo hasta apartarlo de su cuerpo, lo observa a los ojos, detalla su rostro sonrojado y luego, enredando los dÃgitos en su cabello, lo besa. Es fuerte y húmedo, la saliva se escurre por sus comisuras mientras sus lenguas se encuentran frotándose unas a otras con devoción y lujuria.
El ronco gemido de Harry los hace separarlos, Louis sonrÃe viéndolo tan agitado a causa de un simple beso de apenas unos segundos. Con los pulgares le limpia las comisuras lentamente, llegando hasta su labio inferior del cual tira hacia abajo dejando ver la fila de blancos dientes.
—Que putito que sos —se burla el castaño, deleitándose con la imagen frente a él. Louis se lleva dos dedos a la boca para llenarlos de saliva y luego, apretando la mandÃbula de su mejor amigo hasta hacerlo abrir la boca, mete sus dos dedos ensalivados en la boca ajena— Chupalos, dale —ordena con cierta burla en su voz.
Harry hace lo pedido, chupa los dedos y los lame mientras siente a Louis moverlos dentro de su boca, deslizandolos hacia afuera y empujandolos hacia adentro hasta los nudillos. Puede sentirlos rozar su campanilla repetidas veces logrando que ciertos reflejos de arcadas se hagan presentes y solo es cuando comienza a toser ahogado es cuando Louis retira los dedos de su boca para dejarlo tomar aire adecuadamente.
Vistiendo solamente un pantalón ancho, Louis se coloca un pasamontañas negro, que previamente habÃa quitado de encima de su mesa de noche. Conoce muy bien los gustos de su mejor amigo y sabe lo mucho que le calienta esa simple prenda.
Entonces Harry se acomoda en la cama, sentándose justo sobre el borde mientras observa a su mejor amigo con ojos suplicantes, esperando que comience su juego perverso para poder aliviarse un poco.
Louis se coloca frente a él de pie, en medio de sus piernas y lo toma del rostro para después inclinarse y besarlo un poco más suave y lento que antes. Absorbe la saliva que se escurre por su comisura para luego chupar la lengua de su amigo.
La música pasó a segundo plano, "Welcome to the jungle" suena con un fuerte volumen haciendo vibrar las ventanas de la habitación mientras ambos jóvenes se devoran la boca unos a otros en un hambriento y necesitado beso. Las caderas del chico sentado en la cama se mueven por sà mismas, buscando algún tipo de contacto que lo ayude a aliviarse un poco, los huesos le hormiguean mientras que sus pulmones batallan para buscar algo de aire, está agitado y sudado, y ahora mismo lo único que quiere es poder meter su pene dentro de algo apretado.
La mano del castaño se desliza hasta los rizos del chico sentado, tirando de ellos hasta apartarlo de su boca sintiendo como su saliva se escurre hasta su barbilla mojando la prenda de hilo que cubre su rostro.
—Sácate la ropa —demanda en tono firme.
Harry se apresura a desnudarse, se quita la camiseta dejándola tirada en el suelo para luego continuar con los pantalones y ropa interior dejándose las medias ya que los pies no son particularmente de su agrado, es algo que prefiere no mirar en estos momentos.
—Separa las piernas —ordena. Las cejas de Harry se arrugan en confusión— Te dije que separes las piernas —repite nuevamente, volteando para bajarle el volumen a la música procurando dejarla en un volumen no tan alto pero tampoco demasiado bajo, solo lo suficiente para que ambos puedan escucharse bien—. Dale, putito, abrime las piernas ¿Qué pasa te da vergüenza?
Harry se muerde el labio inferior mientras su rostro se torna de un rojo fuerte, pronto está separando ambas piernas mientras se deja caer hacia atrás en la cama quedando acostado con los pies sobre el suelo.
—¿No se supone sos varoncito? —cuestiona con burla— ¿Qué vas a hacer con eso tan chiquito? Con eso no complaces a nadie.
El cuerpo le tiembla cuando siente la pierna de Louis empujando más la suya para que separe un poco más las piernas, para dejarlo totalmente expuesto para él. Harry se mantiene en silencio, totalmente avergonzado.
—¿Tanto te calienta que te trate as� —cuestiona riendo. Louis coloca su rodilla presionando el miembro del rizado mientras se burla de él— Dale contéstame —demanda presionando hacia abajo con su pierna, logrando sacarle un gemido a su mejor amigo.
—Sà —contesta agitado.
—Se nota.
El castaño retira su pierna para luego acercarse un poco y dejar caer un poco de saliva en el pene del chico acostado, observa como su miembro se mueve ansioso y como la saliva se escurre por todo el falo, deslizándose hacia abajo hasta caer sobre la piel de su abdomen.
—No la vas a meter en ningún lado, amorcito.
—Louis, dale —pide alzando las caderas.
—¿Dale qué? ¿Queres que te toque? Venà para acá, dale.
Louis acomoda una rodilla sobre la cama, deslizando la tela de su pantalón hacia abajo para poder liberar su erección, suelta un suspiro cuando lo sostiene en su mano, dando suaves movimientos subiendo y bajando la piel del prepucio para dejar ver el rojizo glande que se encuentra expulsando lÃquido preseminal, ansioso por entrar en la boca de su acompañante.
—Chupala —ordena a la vez que lo toma de los rizos para empujarlo hacia su entrepierna— Dale, putito, vos sos el que me estuvo provocando todo el dÃa, ahora chupa.
Harry obedece a la petición, mas bien orden, de su mejor amigo, comenzando a succionar el glande y trazar cÃrculos con la lengua sobre este, sintiéndolo deslizarse sobre su lengua hasta ir más profundo en su garganta, deslizándose una y otra vez dentro y fuera de su boca. La saliva acumulándose y goteando por sus comisuras, deslizándose por toda su barbilla y cuello.
El abdomen bajo de Louis se contrae varias veces sintiéndose al borde al sentir su miembro siendo succionado con tal devoción, la cavidad húmeda y caliente de su amigo lo succiona con exquisitez llevándolo al paraÃso.
El castaño lo toma del cabello para obligarlo a levantar la vista mientras comienza a embestirle la boca.
—AsÃ, si, mÃrame —jadea penetrando una y otra vez la boca de su acompañante— ¿Te gusta chuparmela? ¿Te gusta, putito?
Las embestidas se vuelven más fuertes y profundas logrando que el sonido se vuelva demasiado obsceno, saliva goteando por todas partes y arcadas haciéndose presentes, sumado a las manos del chico sentado que se posan sobre los muslos ajenos para intentar empujarlo dándole a entender que es suficiente porque comienza a ahogarse en serio.
Al separarse Harry mantiene su boca abierta intentando tomar todo el aire que puede para llenar sus pulmones cuando Louis escupe en su boca para luego besarlo con fuerza, lamiendo su lengua reiteradas veces. El chico gime fuerte sobre la boca del otro cuando su miembro comienza a ser masturbado con fuerza, Louis se separa del beso sonriendo sin dejar de estimularlo.
—Mira que desesperado sos, ya te dije esta pija tan chiquita no se la vas a meter a nadie —se burla acomodando su propio miembro de vuelta en sus pantalones—. Sà te vieran tus viejos, ¿cómo se sentirÃan si vieran que su hijito no es más que un putito que le gusta que lo traten mal? Capaz tendrÃamos que grabar todo eso.
Harry niega varias veces mientras se muerde el labio inferior con fuerza y eleva las caderas intentando embestir la mano del castaño. Louis lo suelta dejando un golpe con los dedos sobre el glande causando que todas las terminaciones nerviosas de Harry tiemblen.
—Quédate quieto —ordena, alejándose de él hasta su cajón de noche junto a la cama para buscar dentro del segundo cajón la botella de lubricante. Louis golpea la tapa contra su palma para que todo el producto baje, toma una silla y la coloca frente a la cama para luego tomar asiento y verter lubricante frÃo sobre el pene de su acompañante.
Harry se mantiene sobre sus antebrazos, observando toda la situación con los labios rojos y los ojos brillantes y suplicantes. Su pene se mueve ante los pequeños espasmos que lo atacan, puede sentir lo llenas que se encuentran sus bolas ansiosas por descargarse tan solo un poco. Se siente torturado ante la sola mirada del castaño y el hecho de que mantenga su rostro cubierto con el pasamontañas solo logra calentarlo aún más.
Louis deja caer una cantidad exagerada de lÃquido sobre él, es frÃo y Harry puede ver como el chico se lame los labios antes de tomarlo con su mano. Un pequeño y ronco gemido escapa de sus labios causando una suave risa en Louis.
—Todo mojado estás —dice el chico, moviendo su pulgar sobre el glande en cÃrculos, observando como se moja cada vez más. El pulgar juega sobre la punta, acariciando varias veces la hendidura para luego bajar y dar suaves y lentas caricias el frenillo del pene.
Harry siente la ansiedad picandole los huesos, quiere correrse, quiere empujarse dentro de algo húmedo una y otra vez, quiere llorar y suplicarle.
—¡Ah! —gime fuerte cuando su miembro comienza a ser estimulado con un poco más de fuerza, el pulgar se presiona trazando cÃrculos sobre él.
—Que putito resultaste, todo desesperado y mojado —habla ronco mientras comienza a masturbarlo con una mano y con la otra a la vez juega con sus bolas— MÃrate como estás, desesperado cogiéndome la mano.
Las caderas de Harry se empujan una y otra vez hacia arriba, desesperado por el placer de sentirse cerca. Las piernas le tiemblan ligeramente y las caderas comienzan a dolerle, tiene la respiración agitada y está luchando para no masturbarse él mismo.
Cuando las manos sobre él se aprietan con fuerza y se mueven con mayor rapidez y agilidad creando un sonido sucio debido a lo mojado que se encuentra y Harry comienza a sentir ese cosquilleo familiar en lo bajo de su abdomen es cuando Louis se detiene por completo.
—No —se queja frustrado— Segui, por favor —suplica moviendo las caderas. En cambio Louis solo rÃe.
El castaño se quita los pantalones junto con la ropa interior, empujando al rizado sobre la cama hasta dejarlo acostado por completo. Con las manos recorre el torso desnudo del chico acostado, presionando los pulgares sobre sus pezones mientras le besa el cuello, succionando y lamiendo hasta llegar a su mandÃbula.
Harry puede sentir las pequeñas corrientes eléctricas cada vez que su pene choca contra el de Louis. Aprieta los ojos y se deja llevar por las sensaciones tan placenteras.
—Subite arriba mio y movete —ordena Louis recostandose a su lado. Harry arruga las cejas—. Dale, amorcito, sino andate.
El chico hace lo ordenado, trepando sobre su amigo y comenzando a moverse sobre él, frotándose contra su abdomen repetidas veces. Louis estira su brazo para tomar el lubricante, esparciendo una cantidad considerable sobre él y sonriendo ante los movimientos desesperados de su mejor amigo. Puede ver sus rizos mojados y el sonrojo de sus mejillas, pequeñas gotas de sudor sobre su nariz y los labios tan rojos e inflamados que no puede resistirse mucho cuando lo toma de la nuca para empujarlo contra su boca y asà formar un beso húmedo y desesperado.
Las caderas de Harry se mueven con total desesperación una y otra vez, frotándose tantas veces que la piel comienza a enrojecerse y a picar por la fricción. Se siente tan bien y tan cerca que apenas si puede seguir el beso. Aprieta el cabello de Louis entre sus dedos mientras gime ronco y fuerte. Puede sentir dos manos posarse sobre su culo comenzando a amasarlo y empujarlo cada vez más contra el cuerpo ajeno, Louis también empieza a mover sus caderas, están tan cerca.
El primero en correrse es Harry, con un fuerte temblor de piernas suelta tiras de semen sobre el abdomen ajeno, moviendo cada vez más lento las caderas hasta finalmente quedarse quieto respirando agitado, puede ver pequeños destellos de luz por la presión que ejercÃa al cerrar los ojos.
—Me manchaste todo —dice Louis— Levántate dale, me quiero correr en tu carita.
Con pereza, Harry se sienta sobre la cama observando a Louis pararse frente a él comenzando a bombear su miembro. Louis corre el cabello del rostro de Harry para luego tomarlo de la barbilla y besarlo con fuerza, hay baba en toda la tela de alrededor de su boca y Louis comienza a sentirse un poco asfixiado asà que no tiene más remedio que quitarse la tela de la cara. Tiene el cabello despeinado y Harry solo puede sentir su miembro palpitar ansioso nuevamente.
Louis deja algunos golpes con su miembro en las mejillas de Harry, con el pulgar presiona la blanca lÃnea de dientes hasta hacerlo abrir la boca y luego escupe sobre ella para después empujar su miembro dentro de la húmeda cavidad bucal. Empujándose una y otra vez, asfixiando al chico varias veces con su pene, Louis siente que está a punto de correrse. Entonces se aparta y masturba sobre el rostro del chico sentado sobre la cama, quien saca la lengua esperando todo lo que Louis pueda darle.
Tiras blancas manchan su rostro mientras el fuerte y ronco gemido de Louis retumba en sus oÃdos y en toda la habitación.
—Limpialo, putito —demanda con la voz ronca y agitado, frotando su pene sobre el rostro de Harry.
Su sabor es un tanto extraño, pero Harry cree que podrÃa volverse adicto.
Fin.









mi adicción? los ff con modismos argentinos, ni sigo al Larry, pero amé, 10/10, Louis yo también quiero -abre la boca- ah
corréte harry, ahora es mi turno