Prólogo
Algunos estudios dicen que el amor puede ser realmente adictivo; esto gracias a que el amor y la adicción están asociadas a las misma área del cerebro y por esa razón, estar enamorado genera la misma sensación que estar colocado.
No lo digo yo, lo dice la ciencia.
He estudiado tanto este tema que me lo sé de memoria... Soy estudiante de medicina, especializada en la Neurocirugía, y por ende, debo saber cómo funciona el cerebro. Debo saberlo absolutamente todo del cuerpo humano. To. Do.
Aún no sé cómo mi propio cerebro no ha explotado de tanta información acumulada. Y si, puedo explicarles por qué eso no sucede, pero no estamos aquí para hablar del cerebro.
Ok, no hablar mucho del cerebro.
¿Por qué creen que empecé hablando sobre el amor y las adicciones? Exacto, esta es una historia de amor y adicción.
Amor por mi.
Adicción... por él.
Nunca había experimentado el amor. Nunca me había enamorado de nadie. Solo conocía la teoría sobre la atracción. La teoría científica. Esa que explica la liberación de dopamina y serotonina y la sensación de éxtasis y euforia que esos neurotransmisores causan...
No había sentido nada de eso, hasta que llegó a mi vida y me hice aprender tantas cosas... Cosas que no se explicaban en los libros, cosas de mi que ni incluso yo sabía. Cosas nuevas, bonitas, horribles...
Cosas reales.
Porque el amor es así; bello y a la vez horrible. Fuerte pero también delicado. Dulce y cruel. Y tan tan intenso que, simplemente, no sabes que hacer con la inmensidad de emoción y sentimiento que hay dentro de ti.
El amor te hace vivir, te hace volar, te hace conocerte... Por eso todos siempre lo buscamos, porque, a pesar de lo malo que conlleva, es lo que más nos hace sentir vivos.
Llenos.
Plenos.
Libres.
Y eso es...
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—¿Qué haces, Cerebrito?
—Escribo un prólogo.
—¿De un libro?
—Nooo, de un reproductor de sonido, Animal.
Escucho su risa, ronca y perezosa.
—¿De qué tratará el libro?
—De amor.
—Cursi.
—Si, es muy cursi.
—¿Puedo ayudarte a escribirlo?
Me giro sorprendida.
—Por supuesto.
Una sonrisa lenta, ancha y tan preciosa como oscura estira sus labios y, al verlo, el corazón se me salta un latido.
—Por supuesto.
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Cualquiera parecido con algún libro, serie o película es mera coincidencia.
Xoxo ♡








