preparación
Jungkook sonreía, ya que su novio lo invitó a su casa para una cita, verían una película en su habitación.
Cuándo llegó, su novio lo recibió con besos y lo invitó a pasar. Fueron a su habitación dónde pusieron la peli y se abrazaron, recostados en la cama.
- ¿Por qué tan nervioso, Cariño?
Koo bajó la mirada, el rubor en sus mejillas.
- No estoy acostumbrado a esto, Hyung.
Estar tan cerca de su novio, era tan nuevo para él, pero acogedor.
De repente sintió cómo lo tomaron de la barbilla y voltearon su rostro.
Los labios ajenos se abrieron paso a los suyos, cerrando sus ojos, lamieron sus lenguas lentamente.
Al principio quiso alejarse, pero las caricias le empezaron a gustar. No sabía cómo reaccionar, pero su piel se erizaba. Su cintura fue tomada por las fuertes manos que recorrían su pecho, hasta bajar a sus muslos.
Y es que Koo se veía tan lindo, adorable con ese suéter celeste y el rubor natural, que Tae no podía resistirse. Cayeron a la cama con las respiraciones agitadas, separándose un momento para mirarse.
- ¿Cariño, podría intentar algo?
Asintió, no estando seguro de qué era, pero confía en su novio.
Gritó un poco cuándo su suéter fue levantado por sobre su pecho, ya que ahora el castaño lamía sus rositas botoncitos.
Según, todo era nuevo para el inocente chico. No sabía lo que su cuerpo sentía pero era muy bueno. Tener a su hyung entre sus piernas chupando con fervor sus pezones y toqueteando al otro, hacía que su ropa interior se volviera húmeda.
Cualquiera querría esta vista, lo sensible que era y cómo mordía su labio inferior para tratar de evitar gemir, sus gemidos siendo bajitos y agudos. Taehyung se puso muy duro con todo esto.
- Eres tan bueno, Cosita. - Se separó de los ya erectos botoncitos. - ¿Te gustó? - Jungkook asintió, con la mirada perdida. - Pues te gustará más esto.
Quitó los pantalones, sus piernas a simple vista se veían tan suaves, tenían masa pero esveltas, tan bonito. Pero nada comparado a su linda ropa interior de Hello Kitty, y mucho mejor aún era la mancha ahí.
Ocultó su carita entre sus manos, sin embargo abrió su boquita cuándo la lengua ajena lamió una larga raya sobre su coño aún vestido, no pudiendo evitar su gemido.
- ¿Sabes qué es esto? - Preguntó, acariciando con sus manos sus muslos lechosos. Koo negó con la cabeza. - Se llama lubricación, humedad. Pasa cuándo algo te gusta mucho, de esta manera.
Casi cierra sus piernas cuándo le quitó su ropa interior. No quería ser malo, por eso las abrió otra vez.
Taehyung sintió su polla punzar por tan linda vista, el coño de su novio era más bonito de lo que esperaba. Sus labios eran gorditos, brillosos por toda la humedad, sin ningún bello y en un tono rosa.
Planeó preguntarle a su novio si podía seguir, pero no resistió y automáticamente su boca fue a lamer su clítoris, dando pequeñas lamidas y luego bajando para recorrerlo.
Koo sentía sus ojitos picar, de alguna forma quería llorar, quizá porque era algo nuevo o por la excitación que le daba pensar en ello. Las caricias dadas a sus muslos lo calmaban, pero cada vez se sentía más mojado y esos cosquilleos no paraban. Es inexperto, sólo atinó a acariciar el cabello de su amado y gemir su nombre.
Y así pasaron unos cuántos minutos, hasta que sus caderas se movieron por más y su respiración se agitó. Por ello, Tae supo qué pasaba, separándose, dejándolo un poco confundido. Antes de que pudiera preguntar, sintió dos dedos entrando en su coñito.
Gritó tan fuerte que le dio vergüenza, pero su coño estaba apretando tan bien esos agiles dedos. Por cada embestida, soltaba un fuerte gemido. Debido a eso, los vecinos golpearon la pared. Se sentía culpable, pero por más que quiera, no podía parar. Trató de decirle a su novio que fuera más lento, pero las palabras no salían de su boca.
Y es que Tae estocaba tan fuerte, doblando un poco sus dedos y dando en el punto exacto, haciendo que sus ojitos se cristalizaran y sus piernas temblaran más. Se sentía tan bien que seguro que los vecinos escuchaban hasta los chapoteos obscenos de su coño.
De pronto sintió cómo una ola de placer invade su cuerpo, tan fuerte. Mandó sus ojitos hacia atrás y sus piernas temblaron. Gritó tan fuerte que de su coño salieron chorros y chorros que empaparon a su novio. Cuándo Tae sacó sus dedos, su florecita se apretó en la nada.
Los vecinos tocaron la puerta de la casa, parecían muy molestos.
- Oh, ya llegaron.
Jungkook sonrió, aún embobado, sabía lo que le esperaba.
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holii, volví jksjdskjd
comentwn cositas lindas y subo el segundo cap.