𝑆𝑒́ 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑒́𝑙
Mi esposo desaparecido llegó a casa... Pero sé que no es él.
Mi esposo desapareció hace seis meses. Sólo... Salió a trabajar un día y nunca más volvió a casa. Fue una conmoción horrible para todo el vecindario, porque cosas como esa simplemente no sucedían en nuestro pequeño trozo de suburbio de vallas blancas.
La policía inicio una investigación y la guardia vecinal envío grupos de búsqueda, pero nadie encontró una evidencia que indicara lo que le había sucedido. Recientemente, los carteles que faltaban han sido retirados o empapelados. Las actualizaciones de la policía se volvieron menos frecuentes y fueron desapareciendo poco a poco. Acepte que, por más difícil que fuera admitirlo, mi Mikey no iba a volver a casa.
Hasta que lo hizo.
Hace una semana, estaba en el jardín trasero regando mis petunias cuando escuché que la puerta del jardín se abría. Gire la cabeza en esa dirección y... Allí estaba. Exactamente igual como el día en que desapareció. El mismo cabello azabache azotado por el viento y los ojos obsidiana. Yo estaba en shock. Nuestras familias habían llorado por él y, sin embargo, allí estaba... parado en nuestro jardín como si acabara de salir por dulces o algo así. Cuando le pregunté donde estaba, en donde se encontraba, dijo que no sabía. No podía recordar nada de los últimos seis meses.
Toda nuestra familia y amigos están llenos de alegría, casi no lo pueden creer, pero esa es la cosa; yo no me lo creo.
Mira, entiendo lo loco que suena todo esto, lo hago. Nuestras familias nunca me creerían, mucho menos mis amigos, dirían que estoy loco y no puedo ir a la policía a menos que quiera terminar con una camisa de fuerza y encerrado en el manicomio... pero sé que el hombre que duerme a mi lado no es mi esposo.
No sé qué hacer. Sé que debería ser feliz, pero no lo soy; estoy aterrorizado. No se mucho sobre lo sobrenatural o paranormal, ni siquiera me gustan las películas de terror, pero hay algo en esta situación que me pone la piel de gallina.
Solo... déjame explicarte porque estoy tan seguro. Una vez que haya hecho eso, con suerte uno de ustedes me creerá y podrá decirme que hacer. Qué es lo que debo hacer.
La mañana después de que "Mikey" llegara a casa, le prepare un té. Cuando lo entregué, me dió la sonrisa más brillante, luego tomó un terrón de azúcar del plato sobre la mesa y lo dejo caer sobre la taza. Nuestra casa estaba hecha un caos con su regreso, y yo todavía estaba en estado de shock así que no pensé mucho en eso en ese momento pero ha estado repitiéndose en mi mente desde entonces. Sé que no suena muy significativo, pero mi esposo le pone mucha azúcar a su té. Siempre insistía en que el te sin azúcar sabe horrible, y se frustraba mucho si alguna vez no ponía la suficiente azúcar en su taza y, sin embargó, este hombre tenía poca azúcar.
Luego fue el boxeo. Hace unos días, cuando estaba visitando a su hermana, grabé un torneo de boxeo que estaba pasando en la televisión. Eran uno de los boxeadores favoritos de Mikey el que competía y nunca se lo perdía. Una vez, incluso se saltó una cena de aniversario solo para ver un campeonato pero cuando llegó a casa de la casa de su hermana y le conté lo que había hecho, parecía.... ¿No molesto? Me dijo gracias y todo, y luego me preguntó si quería ir a cenar. Ni siquiera lo vio, y eso es tan fuera de lugar de él.
Entonces, una noche, me desperté alrededor de las 2 a.m y vi la cara de Mikey a centímetros de la mía... Mirándome con esos ojos en blanco. Solté una especia de risa nerviosa y pregunte: "Bebé, ¿Que estás haciendo?". No respondió por, lo que creo, unos sólidos treinta segundos. Se limitó a mirar, casi como si estuviera mirando através de mí. Luego, de repente, sonrió y me dijo: "Lo siento cariño. A veces no puedo creer que esto sea real". Luego se dio la vuelta y se quedó dormido. No pude dormir mucho después de aquello.
Ayer, aproximadamente una semana después de su regreso a casa, el vecindario junto a nuestros amigos organizaron una fiesta en la calle para celebrar su regreso. Todo el mundo de nuestra calle y las calles de ambos lados acudieron a verlo y decirle lo felices que están de que esté devuelta. Cuando no estaba parado con su brazo alrededor de mi cintura, estaba dando vueltas charlando amigablemente con todos y cada uno de nuestros amigos y vecinos, incluso con los niños pequeños. Kenji, el niño pequeño de Azumi, nuestra vecina de al lado, quería jugar a las escondidas, y Mikey felizmente siguió el juego con una sonrisa en su rostro. Ahora, mi esposo nunca hizo eso. Mikey siempre decía que no le gustaban los niños, por eso nunca tuvimos ninguno, y por eso nunca quiso jugar con ninguno de los niños del vecindario, especialmente con Kenji. Mikey prácticamente lo evitaba antes de su desaparición, lo que se me hizo aún más sospechoso.
El último clavo en el ataúd, proverbialmente hablando, fue Azumi. Justo esta mañana, ella llamó a nuestra puerta. Su excusa fue la bandeja de brownies que llevaba pero creo que solo quería abrirse camino en nuestra mañana para poder ver por si misma cual era la situación. Después de que se fue, la llamé entrometida, una maldita entrometida. Mikey solo se rió, beso mi cabeza y estuvo de acuerdo conmigo. Fue entonces cuando supe con certeza... que en realidad no podía ser él. Mikey siempre se enfadaba mucho cada que insultaba a Azumi, como si no tuviera ningún derecho a odiarla a pesar de que se había estado tirando a mi marido durante años. Pero hoy no hubo nada de eso. Ni siquiera trató de defenderla.
Se lo que debes estar pensando. Si tuvo un accidente o algo así, podría haber tenido un tipo de lesión cerebral traumática que lo hizo olvidar alguna cosas de su vida, tal vez incluso cambio su personalidad lo que podría ser una explicación valida y razonable. No tengo ninguna duda de que es lo que me diría la policía si denunciará todo.
Pero, ¿sabes por qué estoy tan seguro de que ese hombre no es mi marido?
No tiene cicatriz. Si realmente fuera Mikey, tendría una cicatriz en un lado de la frente por un bate de béisbol con el que lo golpee, pero no hay nada, no hay ninguna marca. Honestamente estoy así de cerca de salir esta noche y desenterrar mis petunias solo para asegurarme de que él sigue hay abajo.