El Boxeador es Mio

All Rights Reserved ©

Summary

Dos caminos diferentes son unidos, llámalo destino o simplemente coincidencia. Dos personas, más bien polos opuestos, se encuentran para formar recuerdos, desagradables o hermosos. Una bailarina, con pasos tan delicados como un cisne, pasos estudiados y seguros. Un boxeador con temperamento fuerte impartiendo golpes firmes y con un pasado duro. Como la ciencia y el amor lo dicen: los opuestos se atraen. Jade y Harry son claramente el ejemplo de que esa teoría es cierta. Siendo el destino o coincidencia que los sucesos en el pasado los hayan juntado para ambos curarse las heridas, uno con más heridas que otro.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Estaba negando con la cabeza por la tonta idea que mi amiga me estaba diciendo.

-¡Oh, vamos! es solo por hoy –me dijo haciéndome pucheros a los cuales volví a negar.

-No Sam, no iré contigo, lo hice una vez y me quedaste muy mal –me crucé de brazos, Sam era de las amigas a las que le dices “no me dejes sola” y en el instante en el que entra al lugar hace como si mi advertencia hubiera entrado y salido de su mente.

-Por favor, tú sabes que él me gusta -dijo mientras tomaba mi mano en forma de súplica.

Ella se refería a Cody, un chico castaño, ojos verdes, alto y un cuerpo para morirse. Ella me había pedido que la acompañara a su primera cita con él, ella es algo tímida solo cuando se trata de un chico que realmente le gusta.

Me había negado porque quiere que esté acompañada del mejor amigo de él, no sé cómo se llama y no me importa. No quiero ir. Porque lamentablemente ella siempre ha querido buscarme un chico que quiera ser mi novio o quiera pasar el tiempo conmigo y esa es también una de sus razones. En realidad, eso ahora no me importa, estoy enfocada en lo que estoy haciendo y una pareja probablemente tendría que invertirle tiempo y no es mi prioridad ahora.

-Prometo que solo será esta vez, Jade -dijo insistiendo otra vez. Suspiré.

-Está bien –dije rendida. Ella dio un grito y un salto a la vez, para luego envolverme con un abrazo diciendo ″gracias″ varias veces. –Solo por esta vez. –aclaré.

-Sí, como tú digas –gritó feliz y dio unos saltitos, algunas personas la veían y simplemente la ignoraban –ahora vamos a mi casa que el pasara por mí a las cuatro. –dijo mientras veía su reloj y me arrastraba fuera del centro comercial.

Habíamos llegado lo más rápido que pudimos, ya que el acelerador no le daba más, o al menos el límite de velocidad. Subimos a su habitación a buscar algún atuendo para las dos, Sam por suerte es de la misma talla que yo, incluso de los zapatos.

Ella y yo somos diferentes, sus ojos son color miel, los míos azules; su cabello liso rubio oscuro, el mío ondulado castaño; ella es tres centímetros más grande que yo; ella y yo somos de tez banca. Somos algo distintas, pero haber sido amigas por mucho tiempo nos ha hecho amarnos tal y como somos.

-Ve a buscar lo que necesites, yo llevaré este vestido. –dijo colocando el vestido frente a ella viendo lo bello que se podría ver en ella, era uno negro que se podía ajustar perfectamente a su cuerpo y caer hasta a la mitad de su rodilla, era brillante, de tirantes delgados y algo escotado de enfrente.

-Perfecto. –sonreí y ella dio un salto antes de dejarlo rápidamente hasta su cama y regresar para buscar unos zapatos en su gran estante llena de todo tipo de calzado. Su armario consistía en una habitación más grande que mi baño. Y su cuarto estaba saliendo de él.

-Creo que llevaré unos jeans –ella hizo un sonido como ″Mjm″ en aprobación.

Examinaba su armario intentando buscar un atuendo perfecto para esta ″cita doble″ que mi amiga y yo tendremos, la diferencia es que ella si conoce a su chico.

Encontré por fin unos jeans azul oscuro, una camiseta negra de tirantes, ajustada, y una chaqueta negra. Me gire a verla, ella tenía en sus manos dos pares de zapatos, yo examine ambos zapatos, eran negros; uno era aproximadamente de quince centímetros y eran abiertos, y los otros están del mismo tamaño, pero eran botines de tacón grueso. Supe que ella no le quedaría bien los botines así que decidí agarrarlos y que ella se quedara con los otros que se le verán bien en su vestido.

Sonrió con aprobación y ambas salimos de su armario para empezar a arreglarnos.

-¿Tu madre no te dirá nada si irás conmigo? –dijo mientras se deshacía de su blusa al igual que yo.

Ella y yo teníamos más de seis años de conocernos y ya teníamos la suficiente confianza para cambiarnos enfrente de la otra, incluso lo hemos hecho desde que teníamos quince años, que fue la edad en la que nos conocimos.

-La llamaré o le mandaré un mensaje para avisarle que me quedaré aquí contigo, espero no les moleste a tus padres. –dije mientras me colocaba la camiseta, para ser sincera sus padres me aman, el preguntar si podía quedarme para ellos era una ofensa pues me consideraban parte de la familia. En este momento había deseado haber elegido un vestido, pero odio usarlos cuando no sé a dónde vamos o con quien saldré.

-Claro que no les importara, solo avisaré cuando regresemos. –dijo sonriéndome y yo hice lo mismo.

Habíamos terminado de arreglarnos, estábamos maquilladas y peinadas justo diez minutos antes de que Cody pasara por nosotras. Le mandé un mensaje a mi madre, sobre que me quedaría con Sam y ella me respondió que no habría problema, siempre y cuando, regrese temprano a casa para la cena familiar de todos los domingos.

-Me deberás una y muy grande. –dije negando con la cabeza mientras me sentaba en su cómoda cama.

-Ya te dije que sí. –sonrió nerviosa. Oh por Dios, nunca había visto a mi amiga tan nerviosa y entusiasmada. –él es un chico muy dulce. –suspiró y se sentó al lado mío, la vi con cara asombrada

-¿Tú, hablando de un chico mientras suspiras? ¡Wow! esto es sorprendente.-ella rió y me golpeo suavemente el hombro y yo reí más. Samanta jamás se emocionaba con los chicos, siempre fue muy liberal y hacia lo que quería con quisiera en ese momento, su corazón era muy difícil de ablandar luego de que tuvo una mala experiencia en el amor.

-Es muy lindo –dijo viéndome. –además, su amigo es mucho más guapo, es solo que yo prefiero a Cody, es más... Cody –volvió a reír

-ni lo menciones, estoy a diez segundos de negarme a salir.

Un sonido de un auto nos dejó a ambas con el corazón más acelerado. No es que está nerviosa, es solo que estoy muy feliz de que Sam haya encontrado a alguien. Ella tomo rápidamente mi mano y pasamos por su mesita a recoger su bolso y mi celular que casi se cae de mi manos al movimiento que ella hacia sobre mí.

Llegamos hasta abajo y paramos en la puerta, ambas hicimos lo que siempre hacíamos antes de salir de una fiesta, nos pusimos enfrente de la otra y nos dimos un rápido vistazo a ver si nos veíamos bien. Ambas reímos por eso y nos tomamos de la mano para luego dejar que Sam abriera la puerta y dejara ver el jardín delantero de su casa y la camioneta negra que estaba estacionada frente a nosotras. Dimos unos cuantos pasos tímidos hasta llegar cerca.

La puerta del piloto se abrió y Sam dejo de respirar por un momento, le di un golpe y ella volvió a la tierra parpadeando y dando una sonrisa tonta, el chico que había descripto antes rodeo el auto y se acerca a nosotras con una hermosa sonrisa, me dio un abrazo y luego se acercó a Sam y le dio un beso y un abrazo haciendo que me alejara de ella. Cuando por fin se separaron ambos me vieron y sonrieron, caminamos más a la camioneta y Cody abrió la puerta de Sam y la mía. Ambas le agradecimos y subimos.

Había sentido a alguien al lado mío y por instinto gire a ver, la puerta del piloto se abrió y rápidamente la luz ilumino dentro del auto, pude ver al chico que estaba a la par mía. Su cabello se veía negro, era delgado pero su camiseta blanca dejaba ver que tenía un cuerpo trabajado, era de tez blanca. Había girado a verme rápidamente, sus ojos eran hermosos, de un color azul profundo. Era un chico realmente guapo.

-Él es mi amigo Harry. –dijo Cody, cuando por fin cerró la puerta.