Prefacio
Las calles aún seguían húmedas apenas había dejado de llover. Todos estaban encerrados en sus casas, no había ni una alma en pena. Mi celular se había apagado. Papá debe de estar desesperado.
Tal vez se preguntarán el por qué estoy en medio de la calle sola. Hace dos días no hay internet en casa, papá aún no lo ha pagado así que, por esa razón estoy tarde de la noche aquí ya que con la fuerte lluvia no había podido salir.
Me abracé a mi misma al momento de pisar fuera del café-internet, el frío recorrió todo mi cuerpo causando que mis vellos se pusieran de punta. Saqué con torpeza las llaves de mi bolso y entre al escarabajo que papá me dio hace unos meses. Cuando entre sentí su suave aroma a cerezas, el ambientador aún permanecía en el auto. Frote mis manos del frío antes de encender el auto.
En ese instante las pesadillas frecuentes volvieron a mi mente trayendo consigo preguntas sin respuestas. Eso es lo que más me angustia; el no entender qué significa eso.
Pisé el acelerador para tomar rumbo a mi cómoda y caliente casita. Las calles estaban solas y necesitaba llegar pronto a casa porque estaba incomunicada y papá debe estar preguntándose por mi. Iba a mitad del camino cuando noté que unas luces desde atrás iluminaban aún más las calles oscuras pero no me había fijado que me estaban siguiendo así que, para confirmarlo crucé la siguiente calle hacia la izquierda. El automóvil detrás de mí seguía al mismo ritmo que yo pero, en un abrir y cerrar de ojos se encontraba a mi lado derecho. Me fijé al otro lado encontrándome con otro automóvil; eran dos BMW rojo y negro.
La pregunta del millón: ¿Quiénes son?
Frené el escarabajo causándome chocar con otro automóvil que tenía atrás. El momento fue tan rápido que no había notado que estaba acorralada.
¿Es esto un nuevo sueño?
Pellizque mi brazo pero aún estaba esto presente y sé que no me he metido en problemas.
¿Se confundieron de persona?
Conté hasta tres y respire hondo. Un hombre se bajó del BMW rojo que estaba a mi lado derecho. Les coloqué seguro a todas las puertas del temor y sé que eso no evitará que me saquen del escarabajo.
Una luz provino de al frente pero al verlo me di cuenta que era una especie de silueta, básicamente era una sombra. Me oculté en uno de los asientos traseros intentando darme más tiempo para pensar en un plan pero, nada venía a mi mente más que pellizcarme e intentar salir de esta pesadilla.
¿Qué harías en estos momentos?
No podía hacer nada sólo soy una gelatina que no sabe matar ni a una mosca así que, mucho menos defenderme.
Tenía los ojos cerrados con fuerza. Había un silencio, sentía que me estaba moviendo. Pegué un brinco que me hizo golpear con el techo del escarabajo. Había un hombre manejando mi escarabajo, tragué con fuerza porque algo me decía que lo conocía. Esto es un tipo de Deja vu, mi garganta de repente se sentía seca y no me dejaba transmitir una sola palabra.
Mi corazón estaba acelerado, él parece el hombre de mis sueños.
Me llené de valor y tragué saliva haciendo un intento de remojar mi garganta.
—¿Cómo has podido entrar? —-pregunté intentando no transmitir miedo en mi voz pero fue inútil y creo que me he hecho pis.
Él permaneció en silencio y me miró por el retrovisor transmitiéndome con su mirada que cerrara la boca.
—¿V-Vas a matarme? —apoyé mi espalda al asiento con temor a enojarle, su mirada era poderosa y algo me dice que él no es normal.
—Permanece en silencio y has como si yo no estuviese aquí—Fue lo único que mencionó. Cosa que no entendí.
Luego de decir esto se bajó del auto y me abrió la puerta, las luces de la casa estaban encendidas. No era una sorpresa que mi papá estuviese en la sala esperándome.
-—¿Quién eres? —Nos encontrábamos frente a la puerta. Me encontraba mirando su perfil. Mientras él solo miraba la puerta hasta que su mano se posó en mis labios y me volteó hacia en frente haciéndome mirar a papá con el ceño fruncido.
-—P-Papá...—apenas mi voz era audible. Me voltee a mirar al hombre que me trajo a casa, que aún se encontraba junto a mí.
-—¿Por qué volteas?, ¿Dónde has estado? —Su tono de voz no parecía molesto, parecía mucho más preocupado.
—La lluvia... papá. No podía conducir con la fuerte lluvia que había. Yo estaba haciendo tarea—Al responderle volví a mirarle y en su rostro no había convencimiento alguno. Mi pulsación se aceleró al notar al hombre entrar a casa sin que papá se percate.
¿Qué sucede aquí?
-—La próxima vez cuando haya tiempo de lluvia te devuelves o no sales—me señaló con su dedo índice y yo solo asentí aún aturdida a lo que estaba viendo. Luego, tomó mis hombros y me acercó a él dándome un fuerte abrazo.
..
Confirmé que no estaba loca al notar que él estaba en mi habitación, sentado en la punta de mi cama.
Por la oscuridad del cuarto no podía distinguir muy bien su rostro así que, lo encendí.
¿Cómo es que puedo verle?
—Explícame, ¿Quién eres? —Pregunté tocando mi sien aturdida intentando diferenciar la realidad con los sueños.
—Perdón—pronunció, apenas audible.
-—¿De qué hablas? —mi confusión aumentó ante sus disculpas repentinas. No podía verle a los ojos porque ellos estaban clavados en el suelo.
—Tengo que hacerte olvidar todo—-continuó-—. Por tu bien—Dio un último suspiro al levantarse y tomarme de mis mejillas para mirarme a los ojos.
-—Tú eres él—pronuncié al recordar mis sueños.
—Aún no es el tiempo. Yo volveré cuándo sea necesario.
Y ese recuerdo... fue uno de los tantos que él me había borrado.








