Detrás de mí

All Rights Reserved ©

Summary

Se supone que un hogar debe ser un lugar seguro, ¿pero sigue siendo lo mismo cuándo sientes una extraña y siniestra presencia ahí?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Detrás de mí

Estaba sola en casa, en mi habitación, donde solía pasar la mayor parte de mi tiempo. 


El silencio abarrotaba las cuatro paredes. La oscuridad que había era tan tranquila que, por un momento, mis ojos se cerraron.


Desperté por un inmenso sonido que hizo retumbar toda la casa. Me levanté y, rápidamente, logré observar que en la ventana había una sombra con una extraña silueta.


“¿Qué se supone que era la sombra que había hace un momento?”, me pregunté. 


Sin más, ignoré totalmente lo que acababa de pasar. Negaba completamente que lo ocurrido era cierto. Así que pensé que fue a causa de mi imaginación. 


Tres semanas después


De nuevo, estaba descansando en mi dormitorio. Logré cerrar los ojos. Sin embargo, tenía una sensación extraña, pensé que alguien me estaba observando y, al final, no logré dormir ni cinco minutos. 


Cansada, encendí la lámpara; seguidamente, me dirigí hacia la ventana.


Esta vez no había ninguna sombra, pero sí podía sentir una sensación extraña y algo siniestra. 


Agotada de aquel sentimiento, decidí abrir la ventana con la esperanza de que aquello que hubiera ahí desapareciera. 


Sin embargo, cuando abrí la ventana noté una presencia detrás de mí... 


Me giré.


No había nadie y, sinceramente, eso me extrañó.


Pensé en lo raro que fue aquello, pero sin más, me tumbé en mi cama y me dormí como tenía planeado hacer.


Al rato, me desperté exaltada con un sonido que provenía de la cocina. Eso me asustó, sin embargo, me armé de valor y fui corriendo hacia allá.


Al llegar, vi como la puerta de la terraza se abría lentamente y, rápidamente, salí corriendo de ese lugar.


No podía creer que algo así me estaba ocurriendo, así que intenté salir acelerada de casa.


Al intentar abrir la puerta me di cuenta de que esta no podía abrirse. Me horroricé y consideré esconderme bajo mis sábanas.


Era un escondite absurdo, pero en ese momento sentí que ahí estaba a salvo.


Minutos después, me di cuenta de que poco a poco me estaba quedando sin aire. Además, en esa situación tenía una respiración muy agitada causada por el temor.


Por alguna razón, pensé en intentar abrir otra vez la puerta de casa y lo hice.


Esta vez funcionó, pero a medida que iba huyendo de ese lugar, mi vista se iba nublando e inesperadamente; me desmayé.