PRIMERO.
Fanático
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Recorriendo la mirada con pereza sobre el montón de gente que se reunía a almorzar a fuera del campus, Kim Taehyung comía de su pequeño bote de frutas. Estaba aburrido y no tenía clases hasta las tres de la tarde, eran las doce y medio día y no sabía que hacer.
Su mejor amigo -park Jimin- le había escrito desde muy temprano que no iba a poner estar con él en todo el día. Tenía un 'compromiso' demasiado importante como para dejarlo botado, al parecer era más importante que él y su soledad. Y bueno, ¿Quién lo culpo? Jimin tiene su derecho de divertirse y él no es nadie para privar a su mejor amigo de algún buen polvo. Ya sea que esté muy aburrido, no importa.
Los polvos para toda la humanidad son sagrados, nadie puede decir lo contrario. Nadie pude contradecirlo. Saben que está en lo cierto. ¿Quien se negaría a un buen polvo luego de los exámenes de medio semestre? Luego de un estresante día, al menos algunos, merecen un poco de cariño. Aquel cariño tan rico y cachondo que muchos no puede obtener, pero él y su mejor amigo saben cómo y dónde pueden encontrar de esos buenos que te dejan adolorido por lo menos de a cuatro a cinco días.
“ErotiK”
Aquel sucio y costoso burdel, donde trabajaba con su mejor amigo cada noche a partir de las ocho y media de la noche. Aquel lugar que por mucho tiempo les a dejado una buena ganancia y le a dado una vida cómoda y cachonda. Llena de sexo y lujos, castos y gustos costosos que un trabajo común jamás le hubiera dado la oportunidad de aprovechar. Tienen una buena clientela y él jefe del lugar le da a su gusto de escoger. Son exclusivos y premio premium.
¿Que más le pueden pedir a la vida? Nada...
Tienen un trabajo estable, que les otorga todo el día de descanso y una noche llena de sexo, bailes eróticos, dinero y una que otra conquista. Tienen autos, ropa y accesorios costosos, un buen departamento con vista a la bella ciudad y mucho dinero por gastar.
¿Kim Taehyung es prostituto? No.
Kim Taehyung no era "puto" cómo decía la sociedad. No. Él era un bailarín erotico, que te deja con los pantalones mojados y reprime tus más oscuros deseos sexuales. Él baila y menea sus caderas sobre y al rededor del largo tuvo plateado que esta en el centro de aquel lujoso lugar. Lugar que esta repleto de hombre y viejos cachondos con hambre de sexo. Con hambruna carnal.
Él baila y juega con tu poca cordura. Él gosa de tu probé y sucio sufrimiento. El ríe y se burla de el pequeño y adorable bulto que se forma en tus costosos y ligados pantalones de vestir. Él se burla y juega con la vida de los pequeños y pelones viejitos que lo visitan y lloran cuando sus adorables y pobres micropenes sufren al verlo menear con sensualidad y delicadeza sus caderas al compás de las sexis canciones.
Frustrados de no poder tocar, solo les toca observar y consumir ganas. Ganas de cogerlo y dejarlo quieto por un buen rato. De cartigarlo y darle unos buenos azotes a sus grandes y respingonas nalgas. Las cueles bailan con sensualidad y se menean torturosamente al rededor de los bultos ocultos bajo la tela de un pantalón a la hora de el baile estrella de la noche.
El mejor baile de la noche. El más esperado y por el cual todos los jueves, viernes y sábados el lujosos lugar se llena de personajes con hambre, que durante la mayor parte de la noche pasan rezando por ser los dichosos elegidos por él fabuloso y delicioso bailarín estrella del lugar.
Y claro, no iba a mentir, a él le encantaba que lo alabarán. Claro que sí. ¿A quien no le iba a gustar un poco de sus absurdas y pobres atenciones? Aún que sea un poco de cada una. Ama dejarlos con ganas. Ama ver a los estúpidos viejitos rabo verde retorcerse sobre sus sillas suplicando por un poco de su atención. ¿Y por qué no darles un poco?
¿Dejarles tocar y apreciar su suave y sexi cuerpo? No.
¿Por qué no? Por qué su cuerpo fue creado para manos grandes y fuertes, con venas sobre saliendo de sus fuertes, mosculosos y ejercitados brazos. Con un cuerpo musculoso, muslos gruesos y carnosos, labios anchos y rositas, rostro de en sueño con cejas anchas y que esté lleno de tatuajes y pircing's. ¡Claro que sí! Él ruega por uno así. Todas las noches reza para que algún día llegué un fuerte y musculoso mafioso o empresario al lugar y lo haga mojar sus costosas y finas bragas, de tan solo verlo. ¡Oh dios!
Con solo imaginarselo podría mojarse. No tenía a ciencia cierta por qué sus gustos son así, y por qué ese tipo de cuerpos lo exitan tanto. ¿Quién lo culpa? Solo quiere una buena noche de sexo, que lo tomen con rudeza, que lo maltraten duro, con ganas y le dején sin ganas de siquiera respirar. ¡Quiere sexo! ¡Ruega por sexo!
Una noche llena de sexo, cachondos y deliciosos azotes en su pobre y desolado culo. Que lo agarren y maltraten hasta dejarlo sin voz. Con ganas de llorar. ¡Quiere sufrir!
Azotes duros y rudos, aquellos que le dejan las pompas rojas y adoloridas de tanto rico azote. Cachetadas, mordiscos y chupetes por todo su bendito y delicioso cuerpo.
¡Quiete un cabrón que lo tome con rudeza y le dejé llorando del placer!
Quiere sexo. Sexo rudo y fuerte. Caliente y morboso. ¡Quiere un maldito pene en el culo!
Y podrán llamarlo puta, pero él quiere su polla deseada. Quiete que lo tomen con ganas y hambres. ¡Quiere un buen malnacido que lo deje fuera de estrés! ¿Tanto es duro complacerlo?
Su culo exige una polla gruesa y roja, con venas sobre salientes que entre y salga salvajemente y torturandolo de placer. Dejándole seco y adolorido por todas partes. ¡Una polla! ¡Una polla!
¡Una rica y gorda polla que se escabulla por su cafecita, estrecha y apretada entrada!
Rodando los ojos cachondo, mordió sus rosados y maltratados labios. ¡Ahora tenía ganas!
Frustrado, negó. Recogió todas sus cosas dispuesto a marcharse del caluroso lugar donde ya hacía sentado. No iba a armar un show en mero campo universitario. Tomo su bolso y se encaminó al gimnasio de la universidad. Estaba caliente y era mejor huir pronto. Sus pantalones de cuero apretaban y torturaban deliciosamente su dura y exigente erección.
Quería estar a solas y si seguía ahí observando el trabajado cuerpo del entrenador de fútbol iba a estallar en cualquier momento. No quería problemas ni tampoco preguntas de gente extraña. Quería privacidad y comodidad para darse un poco de cariño... Bueno, si antes terminaba de acomodar sus horarios.
El gimnasio a esas horas estaba despejado, las últimas clases del día en ese sector eran hasta las diez de la mañana, o sea, hace más de dos horas.
Camino más rápido ignorando los gritos y silvidos de algunos estudiantes que se quebadan por esos lugares. Sabía que lo hacían por molestarle y por su llamativa vestimenta. Nadie sabía sobre su trabajo, ni el de Jimin. Algunos pensaban que tenían sugar's y otros deducian que sus familias eran poderosas.
—Estúpidos.—susurro maldiciones a todos los idiotas que le piropeaban y le tiraban la honda. Eran tipos ignorantes que por sus estúpidas e ingenuas mentes les pasaba la ridícula idea de que algún dia iba a darles bola.
Malditos hijos de perra. Bola de ingenuos sin mamá. Putos necesitados de sexo.
Estaba estresado y nadie colabora con la situación. ¡Paz señor!
Hoy era jueves y tenía que dar el baile estrella de la noche. Su antifaz esta estraviado y todavía no resuelve ese pequeño y maldito problema.
Su jefe, Kim SeokJin, lo iba a matar. Maldita sea.
—Malditos requisitos, por su culpa voy a perder, seguramente, mi sueldo extra. ¡Joder!—siseo, apurando el paso—. Si esos malditos antifaces no aparecen tendré que decirle adiós a mi bono nocturno, mierda.
Escucho pasos cerca y que, milagrosamente, seguían su mismo caminó. ¿Que mierda con la gente que le pasa tocando las pelotas a cada rato? ¿No tiene algo más estúpido y ignorante que hacer, acaso?
¡Estaba arto!
—¡Hey, Kim!
Escucho el grito y como no sabía de quién era la voz que parecía llamarlo, empezó a caminar más rápido, sintiendo como sus pantorrillas le pedían silenciosamente que, bajara un poco el ritmo de su caminata. ¡Pero, no! No podía parar, tenía que llegar rápido al gimnasio y alejarse de esa bola de estúpidas vidas sin alegría. ¡Ya!
Corrió cuando escucho más de unos simples pasos hacerle cerca a su cuerpo. No, jodidamente que no iban a joderlo más. Estaba de mal humor y lo que iban a conseguir, quién sea que sea, era una mala imagen de él, maldición y puteando a media ciudad. ¡Coman mierda!
Y, ¿Por que tenía tan mal genio? ¡Joder! Iba perder su bono extra de la noche si no llegaba con su antifaz de sastres europeo. El costoso accesorio se había estraviado. ¿Dónde? Ni tiene ni la mínima jodida idea. Y, claramente, esto solo le ocurre a él. A un ser que no puede dejar las cosas en su sitio cuando se encuentra enojado. Pero una mierda, no fue su intención aventarlos por la ventana.
Joder, y, ¿Por qué los tiro por la ventana?
Por qué entró en crisis al ver la publicación que hizo el entrenador de fútbol de su facultad en instagram. ¡Y, mierda! De solo recordarlo le daba, nuevamente, rabia.
Esa hermosa rubia que ya hacía sentada sobre las gruesas y fuertes piensas del hombre en la foto, era la maldita profesora de química cuántica de su antiguo colegio. ¿Por qué? ¿Por qué le pasan esas cosas a él?
Al parecer el único hombre que a podido llamar su atención tiene pareja, y para su mala suerte, es la misma profesora que le hizo la vida imposible en sus años de colegio. Y se sentía devastado, Jodidamente devastado, por está y más razones odia la idea de, siquiera, llegar a gustar emocionalmente de alguien.
Cree y confia que gustar físicamente de alguien no perjudica tanto el alma, como ya es enamorarse o gustar de alguien así tan irracional mente. Las emociones se controlan, él tiene dominio sobre sus reacciones y sobre sus emociones. Oh ciertamente es lo que él mismo se quiere hacer creer.
El abandono el su vida fue una experiencia desagradable. Sus padres lo dieron en adopción a muy temprana edad por escasos recursos económicos. ¿Él los culpaba? No, sinceramente no tenía por qué, él entendí perfectamente la situación. No quería ver a su pequeño hijo de 7 años pasar hambre, no querían verlo sufrir y llorar de dolores estomacales a causa del hambre.
¿Que padre querría eso para sus hijos? Ninguno, supone Taehyung. Al menos eso piensa él. Eso quiere creer. Así confía que sean todos los padres.
Negó, quitanto cualquier emoción negativa de su cabeza y corazón. Los recuerdos le hacían mal, así que no le apetecua recordar. Solo quería que murieran como lo habían hecho aquellos que fueron alguna vez sus padres.
Tomo asiento en los últimos escalones del lugar y saco su laptop del pequeño estuche donde la cargaba siempre. La encendió, colocó luego de unos minutos la contraseña y le dio a iniciar sesión. Tenía que revisar las tiendas más cercanas de lencería y correr a comprar un antifaz antes de su última clase.
No estaba dispuesto a perder el dinero extra que le tocaba esa noche, tenía que comprar unos libros y ropa interior nueva. El fin de semana pasado había dejado la maleta de lencería sexi en la casa de su tía adoptiva, y no tenía prendas decentes que usar para la noche.
¿Que más da? Su tía sabía muy bien en lo que trabaja y aún que al veces le daba sus sermones, agradecía que ella lo apoyara, a su modo pero lo hacía.
—Kim.
Sobresaltandose, dio un brinco y se colocó de pie rápidamente, sus reflejos eran ágiles. Giro sobre su eje dispuesto a maldecir a quien sea que lo haya interrumpido de esa manera. ¿Quién mierda se creía para poder asustarlo de esa manera?
Levanto sus mirada y abrió la boca dispuesto a darle el sermón de su vida a quien sea el individuo que se oso a distraerlo y molestarlo. ¡Idiota!
—¿Quién te crees para ve...—dejando morir las palabras que salían de su boca, miro asombrado a la persona frente suyo. No podía ser—...entrenador J-jeon.
Juro haber podido mojarse ahí mismo con tan bella vista que le era otorgada. El calienta pollas y moja bragas de la universidad estaba, en todo su esplendor, parada frente de suyo mirándolo con diversión. ¡Joder! ¿Que significaba eso?
Esa sonrisa. Esa maldita y cachonda sonrisa que le llama a abrirse de piernas ahí mismo. Justo ahora. En esos, Jodidos, minutos.
—Joven Kim, ¿Sabe usted que a estar horas no está permitido el acceso a esta parte del campus?—pregunto Jeon, levantando su ceja de forma sexi.
Kim juro haber mojado sus bragas en ese instante. Vio estrellas y como sus mejillas eran, violentamente, tomaban un rojizo color.
—A-ah —tartamudeo. Carraspeo y tomo una postura más recta. Taehyung no se iba a dejar ver débil. Jamas.—, Umh, sí. Si sabía pero me da igual.
—Le da igual...—susurro, con voz ronca—... dice, ¿Ummh?
Manteniéndole la mirada, Taehyung asintió. No iba a permitir, que el hombre que hace unos días le dio la mayor cólera de su vida, lo viera mal por su sola presencia. No, eso sí que no.
Mordió su labio inferior y dio vuelta sobre su eje, tomando asiento nuevamente. A él nadie le iba a decir que hacer, no importa que sea el hombre que hace que se moje con tan sola su presencia. Joder que no.
—Joven, no quiero problemas y le aseguro que usted tampoco los quiere. Por favor haga caso, y busque otro lugar para pasar el rato.—suspiro, apuntando la salida.
Y... No. No pensaba irse ni por qué lo sacaran a jalones. Tenía dignidad y no iba a irse, no lo iba a hacer. Además no había ningún lugar con tanta tranquilidad como el gimnasio del lugar, así que no había por qué irse. ¿Quién lo iba ir a acusar? Nadie. Nadie iba a ir, por que a nadie le debe de importa lo que él haga oh no haga. ¡Que coma mierda todo el mundo! Él estaba ahí y no se iba a mover. No importa que sea el mismo Jeon Jungkook que se lo este pidiendo. ¿Quién se cree?
¿Él amor de su vida? ¿El dueño de sus más grandes sueños húmedos? ¿La razón de sus tocaditas nocturnas? Joder, sí. Pero igualmente no le iba a dar el gusto de verlo así.
No. Se. Iba. A. Ir.
Negó lentamente y se recostó sobre su bulto, cruzo sus piernas y brazos de manera sensual, colocó su computadora en sus muslos, recostada a su pierna cruzada. Sus piernas se marcaron tan deliciosamente que pudo jurar que iba a mojarse ahí mismo de tan solo verse. ¿Podía haber alguien tan sexi y caliente como él en este mundo? Sinceramente, no lo creía posible.
Para él y para todos los hombres que iban a verlo de noche al burdel, sabían que eso algo, lógicamente, imposible. Él era el ser humano más sexi que habita en la fas de la tierra. Portada un delicioso y trabajado cuerpo. ¿Quién diría lo contrario?
¿Claris Robinson...? ¿Ummmh? NO.
Exacto. Nadie.
Joder, la gente era estúpida e ingenua al poder creer que alguien iba a poder contradecirlo. Nadie. Era. Más. Sexi. Caliente. Que. Kim Taehyung.
Umh, no. Nadie. No era posible tal aberración. ¡Joder que no! Él creía gratamente que no había ningún ser humano, y bueno, sencillamente no lo hay. Listo.
Sonrió de manera arrogante, olvidando que Jeon tenía la mirada, aún, puesta en él. Jungkook miro de manera penetrante la anatomía que tenía al frente de él. Joder, esos gruesos y carnosos muslos le hacían un llamado de invitación para dejar rojas y ardientes marcas en ellos.
Cerro fuertemente los puños de sus manos, a los costados de su cuerpo. No tenía idea de por qué ese alumno le llamaba tanto lo atención, pero Kim Taehyung era una verdadera bendición para la humanidad. Era tan sensual y sexi que hacía que su boca se hiciera saliva. Joder.
Analizo por unos segundos la situación en la que se encontraba. A solas, en un lugar donde no habitan ni una sola alma, con él chiquillo más caliente de todo la universidad, ¿Y que diga de toda la universidad? De todo el mundo entero. Joder, ese chiquito lo tenía tan mal.
Hacia que sus más oscuros deseas salgan a flote, que vea estrellas y claramente el dueño de todas sus quincenas. ¿Sabe en qué se está metiendo? Oh, claro que lo sabe. Sabe muy bien quien es ese bonito chiquillo, aquel sexi bailarín nocturno que hace que su boca se haga agua, y el por qué de sus gastos nocturnos sean tan altos.
Sí. Él gasta su pequeño bono escolar en esas fascinantes noches de locura, donde admira a tan bella obra de arte menear sus sexis y deliciosas caderas al ritmo de la música. Admira el rebotar de su trasero y el delicioso balanceo de sus muslos al hacer mover el gran y gordo trasero que se carga.
Ese hermoso niño que lo hace delirar de placer, él que lo pone a chorrear su tan caliente y rica semilla. Él que lo hace cometer locuras al punto de instalar unas cuantas cámaras en el lujoso y costoso apartamento de Kim. Él que lo hace pasar la mayoría de su noche en el balcón de su habitación... Arriba de la de Kim.
Sí. Esta obsesionado con ese hermoso chico, lo ama, lo desea, lo implora. Joder, ese niño calienta pollas lo tiene tan, pero tan mal. ¿Y que gana con negarlo?
Sabe, oh, claro que sabe él por qué su pequeño está tan enojado. Sabe por qué se le extraviaron sus calientes y sexis antifaz. Él, más que nadie, sabe dónde están esas deliciosas y sexis gafas. Aquellas que lo ponen tan mal... Con las que sueña noche y día verlo montar su gorda y gruesa polla luciendo el tan fino y caliente objeto.
Susurro una y mil maldiciones al cielo, tratando de controlarse. Iba perder la poca cordura que le quedaba, y ni siquiera sabe por qué no lo coge y lo pone a gritar tan rico así como lo hace en su departamento. Gimiendo y sollozando su nombre.
O-oh Jungkook. ¡M-mas! ¡Aaghs!
Sí, sí, sí.
Joder, cómo desea él el ser que lo ponen a gritar así. Sabe que Kim lo quiere tanto como él. Oh, claro que lo sabe. Y, joder, se maldice todas las noches al escucharlo gemir, y no correr y hacerlo enloquecer él. Él y su gruesa polla.
—¿Sabe, Kim?—susurro, ronco—. Tiene razón, el entrenador Jeon no es nadie para decirle que se valla de aquí —articulo caminado hacia Kim. Lo tomo de las manos y lo hizo levantarse de un tiron, dejando caer la laptop y los pocos libros que tenía Taehyung sobre sus piernas.—, pero Jeon Jungkook si lo es. ¿Oh, no?—tironeo de la mano contraria, escuchando los quejidos de Kim. Sonrió y apuño aún más su mano, atrayendolo hacia su cuerpo.
—¿Q-que está asiendo? S-suelteme.—forcejeo a duras penas, no poniendo fuerza realmente. Sabía a lo que se refería Jungkook.
—Shhh...
Caminó directo a los baños del lugar. En cuanto estuvieron ahí, tomo a Kim de las caderas y lo coloco de frente a los lava manos. Sonrió, colocándose detrás del sexi cuerpo contrario, pegando su creciente erección al trasero contrario. Uh, dios.
Tomo las manos de Kim y las puso sobre su espalda, metió su pierna y mitad de sus gruesos muslos entre más pierna de Kim, dejándole completamente inmovilizado.
Taehyung soltó un jadeó de sorpresa y miró asombrado a Jeon, quién tenía la mirada puesta en su cuerpo. Jungkook miraba la forma en que sus piernas quedaban a la perfección contra la sueve piel de los muslos de Kim, eran gruesos y carnosos, tan perfectos para él.
—Eres delicioso, ¿Lo sabes, no?—susurro contra la oreja contraria, mordiéndole miestras pasaba sus grandes manos sobre el gordo culo de Kim—. No sabes lo caliente que me pones cuando te pones a gemir así tan delicioso y sexi. Cuando te tocas y meneas tú delicioso y gran culo sobre el maldito y asqueroso vibrador color rosa con cola de oso... Umh, no sabes lo cachondo que me pones a la hora en que empiezas a saltar y sueltas toda tu deliciosa semillas. Cuando pasas tus ricos fluidos y los embarras al rededor de tu rica y apretada entrada.—sucio hablo contra el oído contrario, dándole dos suaves palmadas al rechoncho trasero. Maldiciendo al escuchar los gemidos de Kim.
—Agh, ¿T-tu cómo, mierda, sabes e-eso?—meneando su trasero contra el grueso bulto formado en los pantalones deportivos de Jeon, Taehyung gimió.
¡Ah, sí! Tan rico y grande. ¡Joder!
—M-mierda, sí. Muévete así.—jadeo, azotando aún más fuerte el gordo trasero—. ¿En serio quieres saber? Agh, muévete más.—gruño, empujando mas su pene -aun cubierto por la tela de su pantalón- contra el gordo trasero de Kim.
Pegando mas su pecho contra Jeon, meneo en círculos su trasero contra el gran bulto. Hizo movimientos en ocho, y presionó, ejerciendo bastante presión sobre el pene de Jeon, sacándole varios jadeos y gruñidos al contrario. Gimió, tomando la mano de Jeon, dándose, el mismo, una fuerte palmada al culo. ¡Que lo toque! ¡Que lo toque!
Gruño, exasperado. ¡Que lo tocará, mierda!
—¡Tócame, maldita sea!—gruño, empujando aún más su trasero, haciendo a Jeon jadear al sentir su pene ahogarse.
Joder, claro que lo iba a azotar. Golpeó, fuerte y duro el trasero de Kim, sacándole un gimoteo lastimero. Si duro lo quería, entonces duro y rudo se lo iba a dar. Oh, claro que sí.
—Vamos nene, mueve bien ese rico culo que te cargas.—susurro azotando más duro el trasero, tomando fuerte la cintura contraria. Iba a tener moretones, y a él en lo mínimo le interesaba, a su chiquillo entre más duro le de, al parecer le gusta más.
—Q-quiero saber cómo es que s-sabes l-lo que hago. ¡Agh!—tartamudeo, restregando con fuerza su culo caliente, sintiéndose aún más frustrado por no obtener más. ¡Él y su culo querían más!
¡Quería a ese delicioso pene en su necesitada entrada, ahora mismo!
Sonriendo con sorna, Jeon tomo el cuerpo y lo volteo en un solo movimiento. Tomo el rostro contrario para rápidamente empezar a comerle la boca a Kim.
Tomándole unos minutos salir del asombro, Taehyung, gimió necesitado tomando la cara de Jungkook con sus manitas, comenzando a seguirle el ritmo. Mordió y chupo la lengua de Jeon con ganas. Pego su cuerpo lo más que pudo al de Jungkook, sintiendo como las manos contrarias tomaban sus caderas y luego bajan hacia sus nalgas, tomándolas con ganas, apretándolas y meneandolas con ganas. Gimió abriendo aún más su boca, dejando que la lengua de Jeon se hunda, aún más, en su cavidad bucal. ¡Ah, mierda! Tan malditamente rico.
Escucho voces a fuera del baño, y a como pudo tomo más fuerte la cara de Jeon, haciendo que ignorara las voces de afuera. ¡Estaba siendo delicioso! Que se pudra la gente de afuera.
—Umh, e-espera, nene.—susurro contra los labios contrarios.
Gimiendo, Taehyung busco desesperado la boca de Jeon cuando Jungkook se alejo unos cuantos segundos. Le pareció reconocer la voz.
Escuchando los pasos de las personas alejarse, volvió a tomar la boca tan rica y caliente de Kim. Gimió cuando Tae lo acepto nuevamente y empezó a tocarle los pectorales. ¡Tan Jodidamente rico!
—Voy a ser completamente sincero contigo, ¿Bien?—susurro, juntando sus frentes luego de separarse a tomar un poco de aire.
—Sí, aja.—murmuro Tae, tomando las manos de Jungkook, poniéndolas sobre su trasero. Tan rico—. Pero tócame. Ash.
Asintiendo, Jeon tomo a Kim y lo saco de los baños. Camino con Taehyung siguiéndolo por detrás, tomados de las manos.
—Primero voy a ir a dejar mi formulario al rector y te espero en mi auto, a fuera de la universidad.—ayudo a Kim a recoger sus cosas y se las tendió, robándole un beso.
—Espérame en la siguiente calle. No deseo que nadie nos vea, no quiero causarle problemas.—apunto, tomando sus cosas.
—No me causas problemas, bebé. Jamás lo harías.—susurro contra los labios contrarios.
—Bueno, a su pareja no le gustaría ver a sus novio salir y montar a un estudiante tan ardiente a su auto.—reclamo, alejandose.
Levantando una ceja, Jeon sonrió con sorna. Claro, estaba celoso. Ah, tan bello su bebé.
—¿Asustado, Potter?—pregunto, sonriendo.
—Ni un poco.—susurro devuelta, sonriendo.
Sonriendo le dio otro pico, regalandole una nalgada.
—Ahora hablaremos de todo eso, ¿Si?—apuño el culo contrario—. Y quiero saber cómo es que puedo conseguir un pase VIP para un baile estrella. ¿Umh?
Mirando la cara de asombre de Taehyung, negó sonriendo. Beso suavemente la boca contrario, y otra nalgada fue dada.
Corrió en cuanto vio a Kim abrir la boca. Oh, no. No iban a hablar ahora mismo, hasta que él dijera. Después de todo, él era el papi en la relación.... Bue
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T A Y.








