BUTCHERED HEARTS

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Summary

¿Que te puede marcar para siempre? El momento de vida en la escuela, siempre marca la vida de las personas, hay un antes y después. Positiva o negativamente, todo lo que te rodea, influye en ti y tu personalidad. Helenie y Kazuo siempre recordaran esos momentos como inolvidables. . . . . . Para tener en cuenta al leer: N: Punto de vista Neutral H : Punto de vista de Helenie K : Punto de vista de Kazuo

Genre
Romance/Drama
Author
konen
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. Viaje Irremediable

Cualquiera puede decir que la vida escolar marca para siempre, un antes y después en la vida de una persona, probablemente defina sus pasos más adelante. Positiva o negativamente, son memorables los años pasados ​​por la mayoría de personas, aunque… Aquella supuesta grata experiencia para algunos, termina siendo el infierno de otros.

“No soporto más esta forma de vivir. Su respiración entrecortada solo le permitió con suerte mantenerse consciente . ¿De verdad merezco esto?” . H

Sabemos que existen las consecuencias y recompensas, pero, ¿Cuánto tardarán en llegar cada una? ¿Son lo suficiente por todo lo ocurrido?

“¡¿Siquiera considera a tu familia antes de tomar decisiones?! ¡Eres un egoísta sin remedio! «Nunca se va a cansar de repetir las mismas palabras, me está cansando» pensó sabiendo que no tenía caso el seguir hablando con alguien con un ego inquebrantable .” k

La manera en la que quieres tener tu vida, no siempre se alinea con la manera en la que te hacen vivir.

Capítulo Uno; Viaje Irremediable.

H. Despertar una mañana iniciando con un pesado suspiro, siendo consciente de que el simple hecho de levantarse requiere valentía, en el momento de estar realizando una rutina básica para alistarse al segundo año de la preparatoria, su padre, tocó tres veces la puerta para llamar la atencion― . Helenie, baja un momento, queremos hablar contigo habló detrás de la puerta, escuchándose sus pasos al alejarse.

¡En un momento bajo! Gritó desde su habitación, camino a la puerta terminando de arreglar su cabello negro y lacio.

Al caminar por el pasillo, el cual daba al comedor en donde se encontraban sus padres, sentados murmurando entre sí como niños, se detuvo al momento de su hija única llegar a ellos y sentarse frente a los mismos.

¿Ocurrió algo? Usualmente no están a esta hora. Mencionó con poca importancia como si fuera un dato curioso, tranquilamente recostada sobre su asiento.

¡Nos mudaremos a Japón! Dijon tomados de las manos, al unísono y con una sonrisa en sus rostros que desbordaba su emoción.

“Perpleja” es la mejor manera de describir el rostro de la más joven, al escuchar algo tan descabellado por parte de sus progenitores. ¿Japón? ¿Siquiera saben hablar japones? A veces no lograba entenderlos del todo, trabajando todo el día, pareciendo interminable a la hora de pasar “tiempo en familia”. Tantos pensamientos rondando por su cabeza, buenos y malos, su vida acababa de dar un giro inesperado de la noche a la mañana, sin siquiera una anticipación. ¿Ira? Quizá, sus padres normalmente no la toman en cuenta para sus decisiones, y esto, solo afirma lo obvio.

«Nunca dejan de sorprenderme con este tipo de cosas» Pensó porque claramente, sus padres le dijeron que no iría a la preparatoria hoy, debía ocuparse en empacar absolutamente todo, y tenerlo listo en tres días. Así que, simplemente asintió y dirigiéndose a su habitación, haciendo precisamente ello, de todas formas, desaparecer de ese lugar no le suena nada mal.

«¿Finalmente podré tener ese silencio que siempre deseé?, quiero averiguarlo.»

Los Votto, una familia bastante sencilla y simple, les llega una oportunidad en la cual sus preocupaciones económicas pasarán al pasado. Logrando que su primogénita comience su nuevo año en la segunda preparatoria más importante de Japón, donde queda más que claro, es un lugar de alto nivel. Helenie Votto, fue admitida en ese lugar, sus calificaciones no son decepcionantes por lo cual no fue complicado. Únicamente quedaba el llegar, para comenzar una nueva vida, un país diferente, significa cultura, comida, costumbres, y demás fuera de lo acostumbrado.

Pasaron los tres días, y luego de horas de un largo viaje, finalmente estaban en su nuevo

hogar, un sitio grande, de dos pisos y bien iluminado con una vista magnifica a la ciudad de Tokio, pasaron todo el día desempacando y arreglando lo mejor posible aquel lugar tan espacioso, bastante diferente a su antiguo apartamento, lo cuál en el fondo de la más joven la hacia sentir satisfecha con este cambio drástico. Al final del día luego de un arduo trabajo, tenían casi todo el lugar hecho, algunos detalles de poca importancia podían dejarlos para después.

«Vaya, de verdad estoy en otro país en el cual no entiendo absolutamente nada» A pesar de su intento rápido de estudiar el idioma, era bastante complejo en tan poco tiempo, era consciente de lo difícil que será estudiar de esa manera, por lo que esa semana que faltaba para el inicio de las clases lo tomó por completo para el entendimiento del idioma y vaya que para decidir algo, no hay quién le haga cambiar de parecer.

K. Quedaba una semana para el inicio de clases, la idea de volver a despertar temprano con motivo, no le agradaba mucho, únicamente le gustaba no hacer nada mientras apreciaba las vistas de la ciudad desde su enorme ventanal. «Quiero salir a caminar, hay una cafetería en la cual venden Yokan, sería la más cercana que lo vende» Determinado a probarlo, salió con aquella idea en su cabeza, no sin antes percatarse que, al salir del edificio, un camión de mudanza llamó la atención del pelinegro «Oh, nuevos vecinos, me pregunto qué familia será… Quizá solo es una persona, o una pareja recién casada, ¿Alguien de política? Ah- Volví a hacerlo.» Negó con su cabeza como si aquello borrara sus pensamientos, y continuó caminando hasta toparse con la cafetería.

“Lo que desees, lo creamos” decía debajo del nombre. «Lo que deseé, ¿no?» Un suspiro salió inconscientemente por su boca, evitando el pensar nuevamente.

Bienvenido a KO-in Cafe Junto con una leve reverencia la chica que afortunadamente lo recibió, estaba encantada por las tan marcadas pero delicadas facciones del cliente frente a ella ¿Es posible describir de esa manera sus facciones? Al momento de la chica dejar de divagar en su mente, el chico fue recibido con amabilidad y atención, para luego ser asignado a una mesa para uno. Estamos para servirle, en cualquier momento. Definitivamente no solo la mesera, la mayoría de las personas estaban aunque sea viendo de reojo al chico que entró silenciosamente pero, en absoluto desapercibido. ¿No está siendo demasiado idolatrado? Parece un chiste que alguien llame la atención así.

Pidió lo que deseaba, era su único objetivo allí después de todo. Revisaba su celular de vez en cuando, como lo esperaba no había mensajes más allá de los usuales de sus amigos. «Así que, cada vez es menos tiempo, ¿eh?» Inundándose en sus pensamientos, sin darse cuenta el postre yacía frente a él, lo cual rápidamente agradeció a la camarera, su mirada se fijo en el dulce, sonriendo mientras daba la primera probada.

― Sabe perfecto… Susurraba para sí mismo con un sentimiento de nostalgia, ¿No debería ya estar acostumbrado? Quizá se le olvida que sigue siendo un niño cuando se trata de sentimientos negativos.

Al volver a casa, se recostó sobre su sofá, al recostarse de esa manera las vistas quedan frente a él y puede simplemente no pensar en nada, su lugar favorito junto a una taza de café, simplemente el mejor plan que puede idear estando solo.

Quedaba una semana para el inicio de un año escolar nuevo, nuevas experiencias, probablemente nuevas personas, y por lo tanto posibles riesgos, ser cuidadoso es lo crucial en la vida del chico que aparentemente no le gusta hacer nada. ¿Acaso eso siquiera se le puede llamar vivir?

N. A pesar de ello, aquel nuevo año, vendría para dar un completo giro en sus vidas. La duda es, ¿Qué tanto les gustara? Precisamente, al pasar la semana, el primer día de clases comienza, y la respuesta a aquella pregunta se resolvería poco a poco.

Tomando una ruta al metro más cercano, claramente Helenie estaba sorprendida de todas las rutas que tomaban los trenes. Al ver la dirección que necesitaba se adentró sin más, sentándose torpemente, pero logrando su objetivo, una bocanada de aire salió de su boca, dejándolo salir al relajarse.

Curiosamente, el pelinegro tomaba esa misma ruta, estando de pie todo el trayecto hasta la preparatoria. Con la mirada fija a las afueras que se podían observar por las ventanas del tren, sus audífonos lo aislaban del mundo, estando tranquilo ignorando el interesante alboroto que demostraba su apariencia al resto de personas del tren.

Media hora fue suficiente para llegar al destino, saliendo ambos para adentrarse a lo que es su preparatoria. Helenie estaba asombrada por lo grande de la preparatoria, aunque su rostro no demostrara ese asombro, por otro lado, el chico, que claro, no he dicho su nombre, es Kazuo, era su preparatoria, por lo tanto, entraba como cualquier otro día en ella. Llegando al salón de clases.

H. «Así que… ¿Estos son los salones? Están demasiado perfectos para ser para estudiantes» Pensó casi de inmediato al entrar, simplemente adentrándose para sentarse restando importancia a las claras miradas por ser “chica nueva”, ¿eso que importaba? Ella simplemente no quería llamar la atención y su rostro obviamente lo demostraba. Aunque hubo algo que percató su atención al momento de sentarse, había demasiadas personas rodeando un asiento, ¿estaban viendo algo? Sin entender, su respuesta fue concedida al momento de las personas abrirse y lograr ver a un chico, el cual sonreía cálidamente a todos, mientras hablaba con todos y cada uno de ellos. Un chico pelinegro, no podía ver bien, pero parecía que sus ojos eran grises, se veía bastante bien, pero eso no fue lo que llamó la atención de la chica, si no su facilidad para que todas esas personas lo rodeen sin más. «¿Qué se sentirá ser así de buscado por las personas?» Sus pensamientos fueron interrumpidos al momento del maestro entrar y casi por inercia todos tomaron sus asientos.

K. ― Kazuo-san, ¿Hizo algo interesante en las vacaciones? ― Esa era la pregunta más repetida por todos, siempre eran tan curiosos por su vida, que le causaba gracia, pero disfrutaba ver como las personas siempre querían estar a su lado. ― Sí, de hecho, estuve probando nuevos lugares de comida para ir con ustedes en algún momento, ¿Qué tal mañana después de clases todos vamos a por un café? ― Dijo el pelinegro con una sonrisa bastante reconfortante para cualquiera que lo observe, y claramente esos eran las personas a su alrededor los cuales casi al unísono hablaban diciendo lo mucho que querían que fuera mañana para ir a donde les acaba de mencionar.

― Por ahora deberían ir a sentarse, seguramente el maestro ya viene, no queremos comenzar mal. ― Detuvo las conversaciones que estaba teniendo con todos al instante, haciendo caso los de su alrededor y sentándose en sus respectivos asientos. Con una sonrisa vió al maestro entrar y saludando, a lo cual los alumnos respondían el saludo de vuelta.

Algo estaba inquietando al pelinegro, si, una persona nueva, no era un rostro de por aquí, una extranjera con una mirada la cual, si hablara por ella, claramente diría “No te me acerques”. Lo inquieta al ser la única persona que no se acerco a él. Así que al momento de escuchar la voz del maestro.

― Tenemos una estudiante que fue aceptada por las oportunidades a extranjeros, por favor preséntate a la clase señorita… Votto― Se notaba claramente que ella no sabía a qué se refería por lo que únicamente miró al frente y habló. ― Me llamo Helenie Votto, vengo de Londres y me mudé aquí. ―Definitivamente no tiene ni idea de cómo debía presentarse, sin agregar nada el maestro lo dejó pasar y comenzó la clase como normalmente.

Las clases terminaron y antes de darse cuenta había terminado el primer día de clases, el pelinegro giró su rostro al asiento en el que yacía la extranjera, pero ya no se encontraba, se levantó rápidamente para buscarla ― Kazuo-san vamos por- ―Rápidamente y casi sin mirar los interrumpió― Lo siento, hoy no puedo, nos vemos mañana.

Corrió lo que pudo hasta la salida, con la mirada la buscó hasta encontrarla, se acercó y gritó su nombre, ¿Por qué hacia todo eso? Detesta la idea de no tener la atención de alguien.

― ¡Oye, chica nueva, espera ahí!

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