Capítulo 1
MILAN, ITALÍA.
El gélido frío de la muerte la acarició con euforia.
Tan solo transcurrieron unos minutos desde que su cuerpo soltó su último respiro. La bala que le había penetrado el estómago había hecho de las suya; A pesar de los persistentes intentos por mantenerse en pie, la pérdida de sangre y el pésimo vendaje habían cedido a la muerte.
Mia Angelucci, descendiente del Clan Angelucci, había muerto.
Tirada sobre el duro asfalto, el orgullo de la familia había sido arrebatado. Los Cappelleti había hablado claro, y ahora con la muerte de Mia, daban una imagen de superioridad, y una clara declaración de guerra.
Los Cappelleti pondrán fin con el reinado Angelucci.
AL MISMO TIEMPO..
ROMA, ITALÍA.
—¡Traigan una camilla, rápido!
Los gritos del Doctor Ricci alertaron a toda la sala de emergencias. Era de esperar, su prometida, internista y compañera de trabajo, Bianca Lombardi había tenido un grave accidente.
—¡Enfermera, prepare equipo médico para maniobras RCP! ¡Doctor Antón, llama al neurólogo de turno! —. Gritó a su colega, mientras ansioso, con el pulso a casi cien por minuto, animaba a Bianca, quien aún se encontraba consiente. —Hermosa, no te duermas ¿sí? Conoces el procedimiento, estarás bien. Lo prometo. Estarás bien, lo sé, lo juro. —Susurró mientras aplicaba RCP con sus manos.
Bianca cerró los ojos, estaba a poco de perder plenamente la consciencia. Su cabeza ya no respondía, el golpe había sido tan violento que no solo lastimo su parte externa. La sangre seguía saliendo de su cabeza, y las gasas de emergencia ahora eran inútiles con el sangrado.
—¡Doctor el equipo está listo!
—¡Su pulso se está yendo!
—¡No se detengan! Enfermera, recargue. Uno, dos...
Fueron varios los intentos por no dejar ir a Bianca, pero era un hecho inútil. No se podía cambiar el destino. Bianca había muerto. Y aunque el Doctor Ricci se aferrase a su cuerpo y se negase a dejarle ir, por más gritos, llantos, y veces que la llamase por su nombre; su corazón no volvería a latir.
Su alma ya no estaba en aquel cuerpo.








