Prólogo
—¡Elian! ¡Jefe!
La chica corre desesperada por el bosque en busca de su líder. Está tan débil que no puede transforme en loba, su respiración está tan acelerada que no la deja seguir en su búsqueda.
—¡Por favor, alguien!- gritó desesperada con todas sus fuerzas.
Nadie venía, y eso la hacía imaginarse escenarios catastróficos con sangre y muertes. Por la soledad de su hogar hace que ella se tire al suelo a tener la idea que de que su amigo no era el único que fue atacado por vampiros. Hiriendo de gravedad a su manada.
Cuando no tenía esperanzas, una silueta saltó de los árboles.
Imponente y fuerte.
—Elian...— susurro la chica desde el suelo quebrada del dolor. Pero por dentro ella sentía tanto coraje y remordimiento.
El hombre alto y fuerte salió, se agachó a la altura de ella. La miro directamente a los ojos, ella ya sabía que lo él quería saber, las palabras estaban demás.
—Elian... Keiser fue herido..— cuenta, pero le es tan difícil de atar los cabos de lo sucedido, pues, todo fue tan repentino que ni ella misma sabe cómo las cosas se salieron de control de un momento a otro — fuimos a correr fuera del bosque, y solo eso juro que no hicimos nada malo, juro que no...
—¿Que fue lo que pasó exactamente?— vocifero el líder interrumpiendo a la chica asustada.
—¡Si, si! Eeh.. fuimos a correr. Después de los árboles salieron unos vampiros ¡Tan fuertes y aterradores! Y sin darnos tiempo de huir ellos nos siguieron y nos alcanzaron...— su voz perdió sonido al llegar a la parte que más le duele contar— luego sin razón alguna tuvimos un enfrentamiento y aunque eran de tres para tres ellos nos ganaron, como te dije eran muy fuertes ¡Juro que hice todo para ayudar y dimos lo mejor de nosotros en la lucha! Pero era imposible ganarles...
Lágrimas empezaron a salir a flote de los ojos marrones de la chica que yacía aún en el suelo. Su líder la tomo de su mejilla y con su dedo pulgar empezó a limpiar sus lágrimas.
—Tranquila, hicieron lo que pudieron. ¿Dónde están ellos? ¿Que pasó después?
—Ellos... ellos, nos ganaron y querían matarnos, pero Keiser y Gabriel me gritaron de que tenía que huir y justo antes de hacerlo Keiser fue herido gravemente y ahora solo quedaba Gabriel para todos esos vampiros... no sé que pasó ahora, jefe.
El líder la escucho pacientemente aunque ya se estaba llenando de coraje y rabia pura, tan solo imaginar a esos vampiros chupasangre herir a lobos parte de su manada y su mejor amigo, hace que le hierva la sangre.
Se levanto del suelo y le ofreció la mano a la chica que lo miraba confundida y aliviada desde abajo, esta tomó de su mano y el la levanto de un tirón. El hombre le pasó pro un lado hecho furia para adentrarse al bosque y buscar a sus amigos heridos.
— Sarah, necesito que vayas con la manada y diles que los necesito a todos al final del bosque.— Gruñe tan molesto y colérico que solo piensa en moler a golpes a esos seres repugnantes que se atrevieron a meterse con su manada.
La chica asiente, sin preguntas ni dudas y empieza a correr en dirección contraria, hacer lo que su líder le ordenó.
Por parte del lobo líder, se convirtió tomando forma de un lobo grande y extremadamente fuerte, porte de un lobo alfa cómo lo que es. Adquiriendo más poder empezó a correr con una velocidad increíble, veloz y audaz.
No dejaba de pensar las cosas que podría haberle pasado a su mejor amigo y su acompañante que también es parte de su familia lobuna. No dejaba de pensar las Miles de formas de estrangular a sus contrincantes vampíricos. Aún pensaba demás y el coraje se hacía cada vez más fuerte en su interior.
Dejándose llevar de su olfato pudo encontrar el lugar donde todo paso. El olor familiar de su manada y el olor vampiro que tanto le repugna, se hacía cada vez más fuerte.
Ya estaba a punto de llegar, ya quería ver las caras de esos idiotas al ver que el alfa llegó. Pero su imaginación le falló cruelmente y en lugar de ver gente luchando vio a dos cuerpos tendidos en el suelo; golpeados, heridos de gravedad y tan frágiles que a simple vista se veía que estaban muertos.
No, el no podía pensar que su mejor amigo Keiser estuviera muerto. No podía soportar otra perdida.
Quedó petrificado en su lugar sin mover sin hacer ninguna clase de movimiento. Su pecho subía y bajaba con pesadez, luchaba para que su furia no dominara sus actos pero sentía que se estaba rindiendo ante esa pequeña lucha entre conciencia y rabia.
Su lobo interior gritaba venganza con furia, mientras que su otra parte de compasión lo hacía calmarse y pensar mejor en sus próximos movimientos. Ya se estaba volviendo loco con sus decisiones cuando pasos de muchas criaturas se hacían presente. Olores familiares llegaban a sus fosas nasales, movimientos rápidos que le eran tan familiares lo hacían entrar en calma.
—Aquí estamos, jefe— habla la chica de hace un momento anunciando la llegada de toda una manada detrás del líder.
El jefe sin mirar atrás y teniendo la mirada fija a los cuerpos que tenía a unos escasos metros, llamó a la persona correcta.
—Lorenzo— pronuncia su nombre y sin decir más nada, Lorenzo sale del medio de la manada, camina y se posa a su lado viendo en qué podía ayudar.
Lorenzo al ver el panorama entendió lo que tenía que hacer: se dirigió al cuerpo —que apenas podía moverse— de Gabriel.
Gabriel le sonríe débilmente — Estoy bien.— pero su mentira salió a flote cuando después de tratar de levantarse del suelo, hizo una mueca de dolor y volvió a recaer en el mismo lugar. Lorenzo le sonríe melancólico y amable.
—Sé que no lo estás amigo— añade Lorenzo mientras lo toma de los brazos y lo arrastra con sumo cuidado a árbol más cercano. Gabriel se recuesta en el tronco descansando, Lorenzo le extiende sus pies delante de el como un ejercicio muscular, Gabriel le sonríe agradecido, lo cual Lorenzo le responde con una sonrisa igual de amable.
Lo deja allí descansando y se levanta, y llega la parte más difícil. Keiser.
Lorenzo caminó con miedo a que se sus dudas fueran ciertas.
Con cuidado llegó y evaluó el cuerpo— que no se sabía si estaba o no con vida— de Keiser. Su ropa estaba rasgada, moretones morados y verdes resaltaban en su piel clara, sus ojos estaban cerrados, pero lo que más llamo la atención era que tenía una herida extraña en su pecho. Lorenzo con cuidado termino de rasgar su camisa ya rota, y al evaluar su herida y de que se trataba dejo de respirar y empezó a dar respiraciones exageradamente pesadas que pareciera que iba a morir de un paro del corazón si seguía así.
Todos entraron en pánico junto a Lorenzo, por su reacción y al pensar de que se trataba la herida de Keiser. Todos menos el líder que de unos pasos largos llegó a Lorenzo y lo tomó de los hombros.
—¡Cálmate, Lorenzo! Respira, respira— Lorenzo hacía lo que le pidió y trataba de calmarse— Si así, justo así. Vamos respira.
En unos segundos Lorenzo se calmo lo suficiente como para contar todo, pero aún sentía su pulso acelerado y tenía pánico internamente.
—Vamos Lorenzo, dí lo que viste, ¿Que significa eso? ¡Vamos dilo!— exigió Sarah con ansiedad.
Elian, el jefe, posó su mano en el hombro de Sarah calmando su ansiedad, Sarah con tan solo ver la tranquilidad que Elian le transmití, se calmo y le dieron tiempo a Lorenzo para que hablara.
Lorenzo se recuperó un poco y empezando a tronarse los dedos hablo lo que ellos querían saber.
—Keiser, Gabriel y Sarah se enfrentaron a unos vampiros...
—Eso se sabe ¿Yo no estuve ahí?— bufa Sarah queriendo que Lorenzo llegara al grano.
Gabriel en dónde estaba recostado le dió una mirada de poco amigos que hizo que Sarah se callara.
Lorenzo sin prestarle atención a Sarah siguió hablando;
—Estos vampiros no eran tan comunes, de hecho, eran fuertes. Con los golpes que tiene Gabriel se ve que son de clanes fuertes con estatus increíbles. Pero vamos al grano: Gabriel puede salvarse de sus heridas con tratamiento y descanso...
—¿Y Keiser?— interrumpe Elian con temor a saber de qué fue herido su mejor amigo.
Gabriel lo mira con aburrimiento— ¡Sí, se sabe que él es el favorito, pero tampoco me lo tienen que restregar en la cara!— grita Gabriel en el punto dónde está.
Elian lo mira con una mirada ruda, y Gabriel baja la cabeza como niño regañado.
Lorenzo prosigue otra vez;
—Keiser fue herido con un artefacto hechizado, solo los que poseen la magia negra podrían deshacer el hechizo que tiene Keiser. Puede vivir si hacemos algo cuántos antes.
Todos quedaron pensativos por un momento, hasta que Sarah quería decir pero lorenzo se le adelanta.
—Esta magia no la posee ella, Sarah. La magia vampírica es mucho más fuerte que los poderes de monserrat.— Toda la manda soltó un jadeo de sorpresa.
Monserrat era una de las hechiceras más poderosas que ellos habían conocido y les parecía imposible que alguien sobrepasara las magia de Monserrat. La imaginación de Elian no podía distinguir a alguien más fuerte. Es imposible.
—No puede ser— suelta Sarah en un jadeo—¿Pero quién es dueño de esa magia negra? Imposible que un simple vampiro sea más poderoso que Monserrat, ella es demasiado.
—Sé que suena imposible pero es la realidad, si no hacemos algo, Keiser puede morir. Y no solo eso, esa magia puede expandirse entre nosotros arrastrandonos al mismo final. Que es la muerte para ser más específicos.
—¿Cómo podemos ayudar? ¿Dónde podemos encontrar a ese ser?— pregunta iracunda Sarah al borde del temor.
— Encontrarla es difícil, y que nos ayude es prácticamente imposible.— comenta Lorenzo— Estamos hablando de Duana Conde.
Silencio.
Es todo. Ellos al escuchar su nombre ya varios se resignaron en salvar a Keiser.
—¿Duana? ¿La Reina de Haven?— pregunta uno de la manada.
— Esa misma— asiente Lorenzo— uno de nosotros tendrá que hablar con la reina y pedirle o sabiendo como es ella rogándole a qué nos ayude.
—Entonces eso es lo que vamos hacer— decide con seguridad Elian. Todos quedaron atónitos, pero para el líder la decisión está tomada.
—¿Que? ¡No nos doblegaremos ante un maldito vampiro! ¡Y no me importa que tan fuerte y poderosa sea!— grita Sarah nagándose rotundamente a la idea de ir al reino Haven.
—No me doblegare ante nadie, y si ella quiere guerra, guerra va a obtener. Tendrá que darme la solución y veremos quién gana.
Reina vampiro contra el Alfa.
¿Quien será el ganador en este juego?